El rol de la Enfermería en la terapia de presión negativa de un solo uso (sistema PICO)

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 820

Autor principal (primer firmante): Laura Fau Zamorano

Fecha recepción: 24/07/2026

Fecha aceptación: 20/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 820

The Role of Nursing in Single-Use Negative Pressure Wound Therapy (PICO System)

Autor 1: Laura Fau Zamorano

Autor 2: Marta Aranda Mariona

Autor 3: Melissa Taferguelt Abdelmoumene

Resumen

El presente documento analiza la implementación de la Terapia de Presión Negativa (TPN) de un solo uso, específicamente el sistema PICO, en el cuidado de heridas complejas e incisiones quirúrgicas. Se detalla el funcionamiento, los beneficios clínicos, las indicaciones y el rol fundamental del personal de Enfermería en su manejo, monitorización y educación del paciente, destacando su impacto positivo en la reducción de complicaciones y la mejora de la autonomía del paciente.

Palabras clave: Terapia de Presión Negativa (TPN), Sistema PICO, Cuidados de Enfermería, Heridas quirúrgicas.

Abstract

This document examines the implementation of single-use Negative Pressure Wound Therapy (NPWT), specifically the PICO system, in the care of complex wounds and surgical incisions. It details the operation, clinical benefits, indications, and the essential role of nursing staff in its management, monitoring, and patient education, highlighting its positive impact on reducing complications and improving patient autonomy.

Keywords: Negative Pressure Wound Therapy (NPWT), PICO system, Nursing care, Surgical wounds.

Introducción

El manejo de las heridas complejas, tanto agudas como crónicas y las incisiones quirúrgicas cerradas de alto riesgo, representa un desafío constante para los profesionales de Enfermería [1]. En las últimas décadas, la Terapia de Presión Negativa (TPN) ha revolucionado el abordaje de estas lesiones. Tradicionalmente, la TPN dependía de equipos voluminosos con contenedores rígidos de recolección de exudado, limitando la movilidad del paciente. Sin embargo, la introducción de sistemas portátiles y de un solo uso, como el dispositivo PICO◊ (Smith & Nephew), ha transformado esta práctica, permitiendo una transición eficiente del entorno hospitalario al domiciliario y optimizando la calidad de vida [1, 2].

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¿Qué es el sistema PICO?

PICO es un dispositivo de TPN de un solo uso, ultraportátil y sin contenedor (Canisterless). A diferencia de los sistemas tradicionales, consta de una pequeña bomba electrónica conectada a un apósito multicapa con tecnología AIRLOCK◊ [3]. Este diseño avanzado permite la distribución uniforme de una presión subatmosférica continua de -80 mmHg en todo el lecho de la herida [3, 4]. La innovación principal radica en su capacidad para gestionar el exudado mediante una combinación de absorción en su núcleo superabsorbente y la evaporación del exceso de humedad (hasta un 80%) a través de su película exterior de alta tasa de transmisión de vapor de agua [4]. El dispositivo tiene una vida útil programada de 7 a 14 días según el modelo, tras la cual se desecha por completo [3].

Mecanismos de acción y beneficios clínicos

Desde la perspectiva fisiopatológica, el sistema PICO actúa mediante mecanismos directos e indirectos que aceleran la cicatrización:

  • Estimulación de la perfusión y angiogénesis: La presión de -80 mmHg provoca microdeformaciones tisulares (mecanotransducción), lo que incrementa el flujo sanguíneo local y promueve la formación de tejido de granulación [1, 4].
  • Reducción del edema: Favorece el drenaje del líquido interstitial hacia el sistema linfático, disminuyendo la tensión tisular [4].
  • Control de la carga bacteriana: Al absorber y bloquear el 99% de las bacterias en su núcleo, actúa como una barrera física efectiva contra la contaminación externa y reduce el desarrollo de biofilmes [4].
  • Prevención de dehiscencias: En incisiones quirúrgicas cerradas, disminuye las fuerzas de tracción lateral en los bordes de la sutura, minimizando la formación de seromas y hematomas [2, 5].

Indicaciones y contraindicaciones

El uso del sistema PICO está indicado en heridas con niveles de exudado bajos a moderados [3]. Entre las principales aplicaciones se encuentran de manera preferente:

  1. Incisiones quirúrgicas cerradas de alto riesgo: Cesáreas en pacientes con un índice de masa corporal elevado [6], artroplastias totales de cadera o rodilla, laparotomías y cirugía plástica o mamaria [2, 5].
  2. Heridas crónicas y agudas: Úlceras por presión (grados III y IV), úlceras de pie diabético, úlceras venosas, colgajos cutáneos e injertos y dehiscencias quirúrgicas abiertas [1, 3].

Contraindicaciones: No debe aplicarse en presencia de tejido necrótico con escara, osteomielitis no tratada, tejido maligno en la herida, arterias o venas expuestas, o en fístulas no exploradas [3]. Tampoco está diseñado para heridas con exudado masivo que sobrepasen la capacidad de evaporación del apósito [4].

Plan de cuidados de Enfermería y modo de uso

El rol de Enfermería es crucial en la colocación, monitorización y educación al paciente para asegurar el éxito de la terapia [1]. El procedimiento estándar incluye los siguientes pasos secuenciales:

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  1. Preparación del lecho: Se debe realizar la limpieza de la herida o incisión según el protocolo de la institución (generalmente con suero fisiológico) y desbridar el tejido desvitalizado si es necesario [1]. Es fundamental secar minuciosamente la piel perilesional; cualquier rastro de humedad impedirá el sellado hermético del apósito.
  2. Colocación del apósito: Se selecciona el tamaño de apósito PICO que cubra la lesión dejando un margen mínimo de 2 cm alrededor [3]. Se retiran los protectores de silicona y se aplica el apósito sin estirarlo, alisando los bordes. Si la herida es profunda, se puede rellenar previamente con gasa o espuma específica compatible antes de colocar el apósito superior [1, 3].
  3. Conexión y activación: Se une el tubo del apósito al conector de la bomba. Se introducen las baterías en el dispositivo y se presiona el botón naranja para iniciar la terapia [3]. Una luz verde intermitente indicará que el sistema ha alcanzado el vacío óptimo de -80 mmHg y está funcionando correctamente. Para asegurar el sellado, se aplican las tiras de fijación secundarias incluidas en los bordes del apósito.
  4. Monitorización y alertas: La enfermera debe evaluar el sistema de forma regular. El dispositivo cuenta con indicadores lumínicos para guiar al profesional [3]:
    • Luz de fuga de aire (ámbar): Indica una pérdida de vacío. Se debe repasar el apósito y las tiras de sellado presionando firmemente.
    • Luz de batería baja: Requiere el cambio de las pilas AA.
    • Luz de apósito lleno: Señala que el núcleo superabsorbente está saturado y el apósito debe ser reemplazado.

Conclusión

La incorporación de la terapia de presión negativa portátil a través del sistema PICO representa un avance significativo en la práctica de la Enfermería quirúrgica y de cuidados dermatológicos. Al reducir notablemente las tasas de infección de la herida quirúrgica [2, 5] y agilizar el cierre de lesiones complejas [1], no solo optimiza los costes asociados a la estancia hospitalaria prolongada, sino que devuelve la autonomía y el confort al paciente durante su proceso de recuperación [2].

Bibliografía

  1. Llamas Fernández, S. (2023). Actualización de los resultados de la Terapia de Presión Negativa: Revisión Sistemática. NURE Investigación, 20(122). https://doi.org/10.58722/nure.v20i122.2340 (Aporta la justificación del rol de Enfermería en heridas complejas y la actualización general de la TPN).
  2. Badia, J. M. (2025). Closed-Incision Negative Pressure Therapy: Scoping Review and Multidisciplinary Consensus Recommendations of the Spanish Observatory of Infection in Surgery. Observatorio Español de Infección en Cirugía. (Aporta los datos de reducción de complicaciones en incisiones quirúrgicas cerradas en el ámbito nacional y coste-efectividad).
  3. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2019). PICO single-use negative pressure wound therapy for closed surgical incisions (Medical Technologies Guidance MTG43). https://www.nice.org.uk/guidance/mtg43 (Aporta las directrices de uso oficial, indicaciones de las luces del dispositivo, contraindicaciones y modo de colocación).
  4. Strugala, V., & Martin, R. (2017). Meta-analysis of comparative trials evaluating a single-use negative pressure wound therapy system for the prevention of surgical site complications. Surgical Infections, 18(7), 810-819. https://doi.org/10.1089/sur.2017.156 (Aporta los datos físicos del dispositivo: los -80 mmHg de presión, la evaporación del 80% del exudado y el bloqueo de bacterias).
  5. Galiano, R. D., Hudson, D., Shin, J., Deva, A., Boorman, J., & D’Uguglielmo, M. (2018). Incisional negative pressure wound therapy for the prevention of surgical site complications: A multicentre randomized controlled trial. Plastic and Reconstructive Surgery, 142(6), 1150-1159. https://doi.org/10.1097/PRS.0000000000005013 (Aporta la evidencia sobre prevención de dehiscencias, hematomas y seromas en cirugías).
  6. Hyldig, N., Vinter, C. A., Kruse, M., Mogensen, O., Barington, T., & Lamont, R. F. (2019). Prophylactic incisional negative pressure wound therapy reduces the risk of surgical site infection after caesarean section in obese women: a pragmatic randomised clinical trial. BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology, 126(5), 628-635. https://doi.org/10.1111/1471-0528.15413 (Aporta la evidencia clínica específica del uso de PICO en cesáreas de pacientes obesas).