Revisión integral de los cuidados de Enfermería y gestión clínica del paciente con gastrostomía endoscópica percutánea (PEG): protocolos de seguridad, mantenimiento y educación sanitaria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 779

Autor principal (primer firmante): Sofía Serrano Pascual

Fecha recepción: 24/07/2026

Fecha aceptación: 20/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 779

Autores: Sofía Serrano Pascual, Miriam Agúndez Fernández, Francisca Fabiana Oliveira Da Costa, Diego Rodriguez Gil, Inés Peiró Cabañas.

Categoría profesional: Enfermería

Resumen

  • Introducción. La Gastrostomía Endoscópica Percutánea (PEG) es la técnica de elección para el soporte nutricional a largo plazo en pacientes con tracto digestivo funcional pero incapacidad para la ingesta oral.
  • Objetivo. Definir el marco de actuación de Enfermería en el manejo integral del paciente con PEG para optimizar los resultados clínicos y la seguridad.
  • Metodología. Revisión narrativa basada en la síntesis de guías clínicas y protocolos hospitalarios, estructurada bajo las etapas de emergencia, interacción y modelización para el empoderamiento del paciente.
  • Resultados. Se establecen protocolos críticos que incluyen la aspiración de residuo gástrico previo a la toma, la rotación de la sonda desde la primera semana y el lavado con 40-50 ml de agua. La educación sanitaria se identifica como el eje preventivo de complicaciones mecánicas y reingresos.
  • Conclusiones. Un protocolo de Enfermería riguroso y una capacitación estructurada del cuidador transforman la técnica en una intervención estratégica que mejora significativamente la calidad de vida y la estabilidad nutricional.

Palabras clave: Enfermería, Gastrostomía, Nutrición Enteral, Autocuidado, Seguridad del Paciente, Cuidados Paliativos.

Introducción

La Gastrostomía Endoscópica Percutánea (PEG) constituye una intervención estratégica para garantizar la supervivencia y el bienestar en pacientes con compromiso deglutorio crónico. Consiste en la inserción de una sonda flexible de silicona a través de la pared abdominal directamente al estómago, esta técnica permite el acceso seguro para la administración de nutrientes, líquidos y fármacos. A diferencia de la sonda nasogástrica (SNG), cuya indicación es temporal (menor a 4-6 semanas), la PEG es el método de elección para periodos prolongados, ofreciendo la ventaja de la visión endoscópica directa que asegura la correcta colocación y minimiza los riesgos frente a técnicas de radiología intervencionista.

Las indicaciones clínicas principales abarcan trastornos neurológicos con disfagia severa como accidentes cerebrovasculares, demencias, traumatismos craneoencefálicos y el síndrome de Guillain-Barré, así como neoplasias de orofaringe, laringe o esófago y traumatismos faciales. Sin embargo, el procedimiento requiere una evaluación rigurosa de contraindicaciones absolutas (coagulopatía grave, peritonitis) y relativas (ascitis masiva, obesidad mórbida, hepatomegalia), que pueden comprometer la transiluminación necesaria para la punción segura.

La transición a la alimentación por PEG altera profundamente la percepción de salud del paciente. No es simplemente un cambio técnico en la vía de alimentación; impacta en la imagen corporal y en la dinámica social mediada por la comida. Por ello, el rol de Enfermería trasciende lo procedimental para abordar la estabilidad clínica inicial y la integración psicosocial de la sonda, estableciendo objetivos claros para estandarizar una práctica que garantice la seguridad y el respeto a la dignidad del paciente (1,2,3).

Objetivos

  • General: Definir el marco de actuación de Enfermería en el manejo integral del paciente portador de PEG para optimizar los resultados clínicos y garantizar la seguridad del proceso.
  • Específicos:
    • Detallar los protocolos de actuación y cuidados técnicos en las fases pre, intra y post-procedimiento de inserción.
    • Identificar las estrategias de educación sanitaria esenciales para el empoderamiento de pacientes y cuidadores.
    • Sintetizar la prevención y el manejo de complicaciones mecánicas e infecciosas mediante algoritmos de acción estandarizados.

Métodos

Esta revisión narrativa se basa en el análisis de fuentes de alta evidencia clínica, incluyendo manuales de centros de referencia (Hospital Universitario Virgen del Rocío, Hospital Son Llàtzer, Hospital de Poniente) y trabajos académicos de revisión técnica. El proceso de síntesis informativa se ha estructurado siguiendo el modelo de tres etapas para guías de autocuidado:

  1. Emergencia: Identificación del déficit de conocimientos como problema central y búsqueda bibliográfica en bases de datos (Cuiden, Dialnet, PubMed).
  2. Interacción: Análisis de las necesidades formativas detectadas en la práctica clínica y mediante herramientas de valoración como el cuestionario NutriQol.
  3. Modelización: Elaboración de recomendaciones técnicas adaptadas para el empoderamiento del binomio paciente-cuidador, garantizando que la información sea basada en la evidencia y de fácil comprensión.

Resultados

Gestión del procedimiento de inserción

La fase de inserción es un momento crítico de colaboración multidisciplinar donde el equipo de Enfermería actúa como garante de la seguridad mediante una vigilancia estricta y la preparación minuciosa del entorno quirúrgico.

Fase Pre-inserción

Se debe ejecutar una lista de verificación obligatoria: ayuno de 8 horas, confirmación de pruebas de coagulación, consentimiento informado firmado y administración de profilaxis antibiótica 30 minutos antes del procedimiento. La preparación del paciente incluye la instauración de un acceso venoso, limpieza orofaríngea con clorhexidina y monitorización de constantes (ECG, TA y saturación de O2).

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Fase Intra-procedimiento

Se establece una dinámica coordinada entre dos equipos:

  • Equipo A (endoscopia): Realiza la gastroscopia diagnóstica y la transiluminación de la pared gástrica mediante insuflación.
  • Equipo B (abordaje percutáneo): Tras equiparse de manera estrictamente estéril (bata, guantes, gorro y mascarilla), localiza el punto de máxima transiluminación, infiltra anestesia local con vasoconstrictor y realiza la punción percutánea.
  • Técnica de tracción (pull): Es el método preferente por su eficacia en la fijación inicial. El Equipo A captura la guía introducida por el Equipo B mediante un asa de polipectomía para arrastrarla por la boca; allí se anuda la sonda y el Equipo B tracciona desde el abdomen hasta que el botón interno queda anclado contra la mucosa gástrica.

Fase Post-inserción inmediata

Tras verificar endoscópicamente la ausencia de hemorragias o desgarros, se realiza la cura inicial del estoma con antiséptico y se asegura que el soporte externo no ejerza presión excesiva. La vigilancia de constantes y la vía aérea es prioritaria hasta el alta.

Cuidados de mantenimiento y nutrición

El rigor en el mantenimiento diario es el factor determinante para prevenir el reingreso hospitalario. El éxito clínico depende de un protocolo de "tolerancia cero" ante deficiencias en la higiene o en la técnica de administración.

Manejo del estoma y la sonda

  • Higiene: Lavado diario con agua y jabón neutro. Durante los primeros 15 días se utiliza antiséptico; tras la cicatrización, basta con agua tibia y jabón, asegurando un secado meticuloso sin frotar.
  • Prevención de adherencias: Es imperativo realizar la rotación de la sonda 360º cada 24 horas durante la primera semana tras su colocación para evitar que el botón se adhiera a la pared gástrica.
  • Verificación del balón: En dispositivos con balón, se debe comprobar mensualmente el volumen de inflado aspirando el contenido. Si el volumen es inferior al anotado, se rellena; si es nulo, se sospecha rotura y sustitución inmediata (3,4).

Protocolo de administración: reglas de oro (3,4,5)

Ver tabla al final del artículo.

Complicaciones y gestión de alarmas (6,7)

Las complicaciones se gestionan mediante la identificación precoz y la intervención estandarizada para evitar el compromiso del acceso enteral.

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Clasificación y manejo

  • Inmediatas: Hemorragia y broncoaspiración (riesgo vital intra-procedimiento).
  • Tardías: Infección del estoma (celulitis, pus), formación de granulomas (tratar con nitrato de plata) y desplazamiento.

Algoritmos de acción técnica

  • Obstrucción: Irrigación-aspiración suave con agua tibia. No utilizar guías metálicas por riesgo de perforación.
  • Extracción accidental: Considerada una urgencia absoluta debido al cierre del estoma en pocas horas. Se debe introducir una sonda de recambio o, en su defecto, una sonda Foley nº 18 temporalmente para mantener la permeabilidad hasta la reposición definitiva.
  • Signos de alarma: Fiebre, dolor abdominal agudo, vómitos persistentes o salida de alimento por el estoma requieren derivación inmediata a urgencias.

Discusión

Impacto en la calidad de vida y rol del cuidador

La dimensión psicosocial de la PEG es tan crítica como la técnica. La formación de Enfermería mitiga la ansiedad y el aislamiento social derivado de la alteración del ritual de la comida. Herramientas como el cuestionario NutriQol permiten evaluar objetivamente el bienestar, reconociendo que, aunque la PEG mejora el estado nutricional, puede afectar negativamente la autopercepción.

Diagnósticos de Enfermería (NANDA) Clave

El plan de cuidados debe integrar los siguientes diagnósticos detectados:

  • Trastorno de la identidad personal (00121): Por el cambio en la imagen corporal.
  • Conocimientos deficientes (00126): Eje de la intervención educativa.
  • Riesgo de deterioro de la integridad cutánea (00047): Manejo preventivo del estoma.
  • Baja autoestima situacional (00153): Impacto en las relaciones sociales.
  • Riesgo de desequilibrio electrolítico (00195): Necesidad de monitorización hídrica y nutricional.

El empoderamiento del cuidador mediante guías estructuradas permite que el manejo de la PEG sea una herramienta de autonomía y no una carga asistencial infranqueable.

Conclusiones

La Gastrostomía Endoscópica Percutánea es una técnica segura y eficaz si se acompaña de un protocolo de Enfermería riguroso. La educación sanitaria precoz, el manejo estricto de la higiene (incluyendo la rotación temprana de la sonda) y la vigilancia del residuo gástrico son los pilares que transforman este procedimiento en una mejora real de la calidad de vida. La estandarización de estos cuidados es la única vía para garantizar la seguridad del paciente y la excelencia en el soporte nutricional avanzado.

Bibliografía

  1. Ruiz Morán E, Robles Amar J, Rodríguez Moreno MJ. Actuación de Enfermería en la gastrostomía endoscópica percutánea (GEP). Palma de Mallorca: Instituto Digestivo Médico Quirúrgico, Hospital Son Llàtzer; [s.f.].
  2. M. Prado. Cuidados del paciente con gastrostomía endoscópica percutánea. Metas de enferm. 2009 Oct; 12(8): 50-53.
  3. Hospital Universitario Virgen del Rocío. Cuidados y sustitución de la sonda de gastrostomía con balón. En: Manual de Procedimientos Generales de Enfermería. Sevilla; 2012. Disponible en: https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/.
  4. Perera Murillo J. Guía de autocuidados para el manejo de la Nutrición Enteral Domiciliaria [Trabajo Fin de Grado]. Zaragoza: Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Zaragoza; 2019.
  5. Hospital Universitario Poniente. Cuidados de la Sonda Nasogástrica y Sonda PEG: Información para pacientes y familiares. Almería: Servicio Andaluz de Salud; [s.f.].
  6. Löser C, Aschl G, Hebuterne X, et al. Consensus statement; ESPEN guidelines on artificial enteral nutrition – percutaneous endoscopic gastrostomy (PEG). Clin Nutr. 2005; 24: 848-861.
  7. Pereira JL, P.P. García-Luna PP. Realidad Actual de las Gastrostomías Percutáneas. Nutrición Clínica en Medicina. 2007; 1: 22-40.