Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 17
Autor principal (primer firmante): Beatriz Alfaro Ciria
Fecha recepción: 04/10/2026
Fecha aceptación: 31/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 17
Autores:
- Beatriz Alfaro Ciria
- Laura Chivite Felipe
- Vanesa Jaime Gomara
- Ana Palacios Martínez
- Laura Armendáriz Perrz
Categoría profesional: Enfermería.
Resumen
La fiebre del Nilo Occidental constituye una enfermedad infecciosa emergente y de creciente importancia para la salud pública española. Producida por el virus del Nilo Occidental y transmitida principalmente mediante la picadura de mosquitos del género Culex, presenta un ciclo epidemiológico complejo en el que intervienen principalmente aves como hospedadores amplificadores y los mosquitos como vectores. Aunque aproximadamente el 80 % de las infecciones humanas son asintomáticas, una pequeña proporción evoluciona hacia formas neuroinvasivas, fundamentalmente meningitis, encefalitis, meningoencefalitis y síndromes de parálisis flácida aguda, asociadas a una importante morbimortalidad y a posibles secuelas neurológicas persistentes.
En España se ha producido una expansión de la circulación autóctona del virus durante los últimos años, con especial relevancia epidemiológica en Andalucía y Extremadura. En esta última comunidad autónoma, la transmisión ha adquirido carácter recurrente, particularmente en áreas de regadío y humedales de la provincia de Badajoz. Los datos oficiales correspondientes a 2025 registraron 39 casos en Extremadura, mientras que durante la campaña de 2026 el Servicio Extremeño de Salud había notificado 55 casos y dos fallecimientos a fecha de 20 de septiembre de 2026. La distribución de los casos y las características ambientales de determinadas zonas extremeñas justifican el fortalecimiento de la vigilancia integrada y de las medidas de prevención y control vectorial.
El personal de Enfermería desempeña un papel fundamental tanto en la prevención comunitaria como en la identificación precoz de pacientes con sospecha de enfermedad neuroinvasiva, la vigilancia clínica, el mantenimiento de la seguridad del paciente, la prevención de complicaciones neurológicas y respiratorias, la educación sanitaria y la continuidad asistencial. El presente artículo tiene como objetivo revisar la evidencia disponible y proponer un marco de actuación enfermera aplicable a las zonas de transmisión autóctona de Extremadura, con especial atención a la provincia de Badajoz. Se abordan la epidemiología, los mecanismos de transmisión, la vigilancia epidemiológica y entomológica, el control vectorial, la prevención individual y comunitaria, el reconocimiento clínico precoz y los cuidados de Enfermería dirigidos al paciente con afectación neurológica.
Palabras clave: virus del Nilo Occidental; fiebre del Nilo Occidental; enfermería; vigilancia epidemiológica; control vectorial; Culex; encefalitis; meningitis; cuidados neurológicos; salud comunitaria; Extremadura; Badajoz.
Introducción
Las enfermedades transmitidas por vectores representan un problema creciente de salud pública debido a la interacción entre factores ambientales, climáticos, demográficos, sociales y biológicos. Entre ellas, la fiebre del Nilo Occidental (FNO) ha adquirido especial relevancia en Europa durante las últimas décadas como consecuencia de la expansión geográfica del virus, la aparición de nuevos focos de transmisión y el incremento de episodios de enfermedad neuroinvasiva.
El virus del Nilo Occidental (VNO) pertenece al género Flavivirus y a la familia Flaviviridae. Su ciclo natural se mantiene fundamentalmente entre mosquitos y aves. Los mosquitos se infectan al alimentarse de aves virémicas y posteriormente pueden transmitir el virus a otros hospedadores mediante nuevas picaduras. Los seres humanos y los équidos se consideran hospedadores accidentales o terminales, ya que habitualmente desarrollan una viremia insuficiente para mantener de manera relevante el ciclo de transmisión mosquito-humano-mosquito. [1,2]
La transmisión humana se produce principalmente mediante la picadura de mosquitos infectados, especialmente especies del género Culex. En Europa, Culex pipiens constituye uno de los principales vectores implicados, aunque la epidemiología puede variar en función de las especies presentes, las condiciones ambientales y la interacción entre poblaciones de aves, mosquitos y seres humanos. [1,3]
La infección presenta un amplio espectro clínico. La mayoría de las personas infectadas permanece asintomática. Aproximadamente una quinta parte puede desarrollar un cuadro febril inespecífico, mientras que una proporción reducida presenta enfermedad neuroinvasiva. Esta última puede manifestarse como meningitis, encefalitis, meningoencefalitis o síndrome semejante a la poliomielitis, con debilidad muscular y parálisis flácida. [1,4]
La relevancia clínica de la FNO no deriva únicamente de la mortalidad asociada a las formas graves. Los pacientes que sobreviven a una encefalitis o meningoencefalitis por VNO pueden presentar alteraciones cognitivas, trastornos de la movilidad, debilidad muscular, disfagia, alteraciones del equilibrio, fatiga prolongada y otras secuelas que requieren seguimiento y rehabilitación multidisciplinar. [5]
España constituye actualmente uno de los territorios europeos donde la circulación autóctona del VNO tiene especial importancia. Durante 2024 se notificaron 159 casos humanos de FNO en España, de los cuales 158 fueron autóctonos; 113 pacientes con información clínica presentaron enfermedad neuroinvasiva y se registraron 20 fallecimientos. Extremadura concentró una parte relevante de los casos autóctonos, junto con Andalucía. [6]
La situación extremeña ha adquirido particular relevancia por la persistencia de la transmisión. Durante 2025 se notificaron 39 casos en la comunidad autónoma, de los cuales 35 fueron confirmados y cuatro probables. La mayoría de los casos se concentraron en la comarca de La Serena-Vegas Altas, con especial presencia en Don Benito y Villanueva de la Serena. Se registraron cinco fallecimientos entre los casos confirmados sintomáticos. [7]
La situación epidemiológica ha continuado durante 2026. El Servicio Extremeño de Salud comunicó el 20 de septiembre de 2026 un total acumulado de 55 casos de FNO en Extremadura y dos fallecimientos, con pacientes hospitalizados en los hospitales de Don Benito-Villanueva, Cáceres y Mérida. Entre los casos comunicados se encontraban personas residentes en Badajoz, Salvaleón, Don Benito y Santa Amalia, lo que demuestra que la vigilancia no debe limitarse a un único foco geográfico. [8]
La importancia de Badajoz es especialmente destacable. La guía clínica nacional publicada en marzo de 2026 señala que desde 2024 se conocen casos autóctonos en España fundamentalmente en las marismas del Guadalquivir y en Badajoz. [9] Por tanto, el abordaje de la enfermedad requiere considerar el territorio extremeño como un escenario de transmisión potencialmente recurrente y no únicamente como un territorio donde aparecen episodios aislados.
En este contexto, Enfermería constituye un elemento esencial de la respuesta sanitaria. El papel enfermero se extiende desde la promoción de la salud y la educación sanitaria hasta la detección de signos de alarma, la vigilancia neurológica, la prevención de complicaciones, la atención al paciente hospitalizado, la preparación para procedimientos diagnósticos, el apoyo a las familias y la planificación del alta y seguimiento.
Además, la prevención de la FNO no puede reducirse a las intervenciones realizadas dentro de los centros sanitarios. La propia naturaleza vectorial de la enfermedad obliga a integrar la asistencia sanitaria con la vigilancia epidemiológica, la vigilancia entomológica, la salud ambiental, la sanidad animal y las actuaciones municipales. Este planteamiento responde al concepto de «Una sola salud», en el que la salud humana, animal y ambiental se consideran elementos interdependientes. [2,10]
Justificación
La aparición repetida de casos autóctonos de FNO en Extremadura plantea un desafío específico para el sistema sanitario debido a la combinación de varios factores.
En primer lugar, la elevada proporción de infecciones asintomáticas dificulta la identificación de la circulación viral exclusivamente mediante vigilancia clínica. En consecuencia, la vigilancia de casos humanos debe complementarse con la vigilancia entomológica, animal y ambiental.
En segundo lugar, las formas neuroinvasivas pueden comenzar con manifestaciones relativamente inespecíficas, como fiebre, cefalea, malestar general o mialgias, antes de evolucionar hacia alteraciones de conciencia, rigidez de nuca, temblor, convulsiones, debilidad muscular o parálisis. La capacidad del personal de Enfermería para reconocer cambios neurológicos durante la valoración inicial y la monitorización continuada resulta, por tanto, esencial.
En tercer lugar, los pacientes con encefalitis pueden desarrollar complicaciones potencialmente graves, entre ellas deterioro del nivel de conciencia, convulsiones, aspiración, insuficiencia respiratoria, alteraciones hidroelectrolíticas, inmovilidad prolongada, úlceras por presión, infecciones asociadas a la asistencia sanitaria y deterioro funcional. Las recomendaciones clínicas actuales señalan la necesidad de vigilancia estrecha de la vía aérea, las convulsiones y la posible hipertensión intracraneal en los cuadros encefalíticos. [4,9]
Por último, la prevención comunitaria requiere la participación activa de la población. Eliminar o reducir pequeños puntos de acumulación de agua, utilizar barreras físicas, emplear repelentes autorizados y adoptar medidas de protección frente a las picaduras constituyen actuaciones de gran importancia.
La provincia de Badajoz presenta además características ambientales compatibles con la persistencia de poblaciones de mosquitos, particularmente en zonas de regadío, cursos fluviales, canales, humedales y otros ambientes con disponibilidad de agua. La experiencia epidemiológica extremeña demuestra que las áreas con antecedentes de transmisión deben mantenerse bajo vigilancia incluso cuando no se estén registrando casos clínicos en un momento determinado. [7,10]
Todo ello justifica la elaboración de un marco de actuación específico para Enfermería que integre prevención, vigilancia, detección precoz, cuidados neurológicos y educación sanitaria.
Objetivos
Objetivo general
Analizar el papel de Enfermería en la prevención, vigilancia y manejo de la fiebre del Nilo Occidental autóctona en Extremadura, con especial atención a la provincia de Badajoz, y desarrollar una propuesta integral de actuación enfermera orientada a la vigilancia epidemiológica, la prevención de la transmisión vectorial, la identificación precoz de la enfermedad neuroinvasiva y la prevención de complicaciones neurológicas.
Objetivos específicos
- Describir las características epidemiológicas y clínicas de la fiebre del Nilo Occidental.
- Describir las intervenciones de Enfermería dirigidas al paciente con meningitis, encefalitis o afectación neuromuscular secundaria al VNO.
- Proponer un protocolo de actuación enfermera aplicable a atención primaria, servicios de urgencias, hospitalización y cuidados críticos.
- Favorecer la continuidad asistencial y la educación sanitaria del paciente y su familia tras el episodio agudo.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa de carácter integrador orientada a analizar la prevención y el manejo enfermero de la fiebre del Nilo Occidental, con especial atención al contexto epidemiológico español y extremeño.
La búsqueda bibliográfica se planteó en las bases de datos PubMed / MEDLINE, Scopus, Web of Science, ScienceDirect y Cochrane Library, complementándose con documentos técnicos y protocolos procedentes del Ministerio de Sanidad, Instituto de Salud Carlos III, Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, Servicio Extremeño de Salud, Junta de Extremadura, Organización Mundial de la Salud y Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades.
Se emplearon combinaciones de los siguientes descriptores y palabras clave: «West Nile virus», «West Nile fever», «West Nile neuroinvasive disease», «West Nile encephalitis», «meningitis», «nursing care», «nursing management», «vector control», «mosquito surveillance», «Culex», «Spain», «Extremadura» y «Badajoz».
Se priorizaron publicaciones científicas recientes, documentos oficiales y protocolos vigentes. Se consideraron especialmente relevantes los documentos publicados o actualizados durante 2024, 2025 y 2026 debido a la evolución epidemiológica de la enfermedad en España y a la aparición de nuevas estrategias autonómicas de vigilancia.
Como criterios de inclusión se consideraron:
- Estudios realizados en población adulta y/o poblaciones generales cuando sus resultados fueran aplicables al paciente adulto.
- Estudios sobre epidemiología, prevención, vigilancia, diagnóstico, enfermedad neuroinvasiva o cuidados de pacientes con infección por VNO.
- Documentos relacionados con la vigilancia y control vectorial.
- Protocolos y guías clínicas oficiales aplicables al contexto español.
- Publicaciones en español o inglés.
- Estudios publicados preferentemente durante los últimos diez años, sin excluir documentos anteriores de especial relevancia normativa o epidemiológica.
Se excluyeron documentos sin relación directa con la infección humana por VNO, estudios exclusivamente veterinarios sin aplicabilidad para la salud pública humana, publicaciones duplicadas y documentos cuyo contenido no pudiera relacionarse con la prevención, vigilancia o atención sanitaria.
La información se organizó en cinco áreas temáticas: epidemiología, vigilancia, control vectorial, prevención comunitaria y cuidados de Enfermería del paciente con afectación neurológica.
Resultados
Características epidemiológicas de la fiebre del Nilo Occidental
El VNO mantiene un ciclo ecológico principalmente constituido por aves y mosquitos. Las aves actúan como principales hospedadores amplificadores, mientras que diferentes especies de mosquitos pueden participar en la transmisión. Los seres humanos y los caballos pueden infectarse, pero generalmente no presentan una viremia suficiente para constituir una fuente epidemiológicamente significativa para nuevos mosquitos. [1,2]
La transmisión se relaciona estrechamente con la disponibilidad de hábitats adecuados para el desarrollo del vector. Las zonas húmedas, áreas de regadío, canales, arrozales, charcas, lagunas, estanques y otros puntos de acumulación de agua pueden favorecer la proliferación de determinadas especies de Culex.
En España, la situación epidemiológica ha cambiado progresivamente desde los primeros episodios reconocidos de circulación humana autóctona. La temporada de 2024 fue particularmente significativa, con 159 casos humanos notificados y una elevada proporción de enfermedad neuroinvasiva entre los casos sintomáticos. [6]
La evaluación rápida de riesgo publicada por las autoridades sanitarias españolas señaló que durante 2024 se produjeron 158 casos autóctonos, con 113 casos de enfermedad neuroinvasiva entre los pacientes de los que se disponía de información clínica y 20 fallecimientos. [11]
En Extremadura, la transmisión ha mostrado especial concentración en determinadas áreas de la provincia de Badajoz. Durante 2025, 34 de los 39 casos regionales se concentraron en la comarca de La Serena-Vegas Altas, destacando Don Benito y Villanueva de la Serena. [7]
Este patrón es compatible con la importancia epidemiológica de los ecosistemas asociados a regadíos, cursos de agua y humedales.
Situación epidemiológica de Extremadura y Badajoz
La situación extremeña debe interpretarse dentro de un escenario de circulación recurrente.
Durante 2024, la administración autonómica ya había identificado un aumento de la incidencia desde 2023 y señalaba a las Vegas Altas como una zona particularmente relevante por sus áreas de regadío y humedales. El informe también destacaba que, aunque la mayoría de los casos se concentraban en una zona determinada, se habían producido casos dispersos en otras áreas de Extremadura. [12]
En 2025 se confirmaron 39 casos en Extremadura. La edad de los casos osciló entre 27 y 91 años, con una media de 63,54 años y una mediana de 65 años. Diecisiete personas fueron hospitalizadas y la estancia hospitalaria media fue de 25 días. Se registraron cinco fallecimientos entre los casos sintomáticos confirmados. [7]
Estos datos muestran que la FNO no debe considerarse exclusivamente una enfermedad leve o febril. La necesidad de hospitalización en una proporción importante de los casos y la mortalidad registrada ponen de manifiesto su importancia asistencial.
La temporada 2026 ha reforzado todavía más la necesidad de vigilancia. El 20 de septiembre de 2026 el SES comunicó 55 casos acumulados y dos fallecimientos. Los nuevos casos incluían personas procedentes de Badajoz, Don Benito y Santa Amalia, mientras que continuaban ingresados pacientes en hospitales de diferentes áreas sanitarias de Extremadura. [8]
El mismo año se ha implantado un programa específico de vigilancia de *Culex* mediante trampas fijas y móviles. El programa contempla diez trampas fijas —ocho en Don Benito y dos en Cáceres— y una trampa móvil, operativas desde mediados de julio hasta finales de octubre, con identificación de especies y extracción de ARN viral mediante colaboración con la Universidad de Extremadura. [8]
Este modelo representa una evolución desde una vigilancia centrada exclusivamente en la enfermedad humana hacia un sistema de detección anticipada de la circulación viral en el propio vector.
Ciclo de transmisión y factores de riesgo
El ciclo de transmisión puede representarse esquemáticamente como:
Ave virémica → mosquito Culex → replicación viral en el mosquito → picadura → ser humano.
Los factores ambientales que pueden favorecer el mantenimiento del ciclo incluyen:
- Temperaturas elevadas;
- Disponibilidad de agua;
- Presencia de vegetación adecuada;
- Zonas húmedas;
- Sistemas de regadío;
- Acumulación de agua en entornos urbanos y periurbanos;
- Elevada densidad de aves;
- Presencia de poblaciones competentes de mosquitos;
- Condiciones climáticas favorables para la reproducción y supervivencia del vector.
La actividad del mosquito presenta además una marcada estacionalidad. En Extremadura, la vigilancia debe reforzarse especialmente durante los meses cálidos y hasta el final del periodo de actividad vectorial.
La evaluación autonómica señala que el periodo habitual de actividad del mosquito vector puede abarcar aproximadamente desde abril hasta finales de octubre o noviembre, dependiendo de las condiciones ambientales. [12]
La vigilancia debe comenzar, por tanto, antes de que se produzca el máximo de transmisión humana.
Manifestaciones clínicas
La infección por VNO puede dividirse clínicamente en tres grandes situaciones:
Infección asintomática
La mayoría de las personas infectadas no desarrolla síntomas. Esta característica explica por qué el número real de infecciones puede ser considerablemente superior al número de casos clínicamente diagnosticados. [1,4]
El personal de Enfermería debe tener presente esta característica al realizar educación sanitaria: la ausencia de síntomas no significa necesariamente ausencia de circulación del virus en la comunidad.
Fiebre del Nilo Occidental no neuroinvasiva
Aproximadamente el 20 % de las personas infectadas puede desarrollar una enfermedad febril. Los síntomas pueden incluir:
- Fiebre.
- Cefalea.
- Astenia.
- Mialgias.
- Artralgias.
- Náuseas.
- Vómitos.
- Malestar general.
- Ocasionalmente exantema.
- Adenopatías.
Habitualmente se trata de cuadros autolimitados que requieren tratamiento sintomático y vigilancia clínica.
Enfermedad neuroinvasiva
La forma más grave puede producir:
- Meningitis.
- Encefalitis.
- Meningoencefalitis.
- Mielitis.
- Encefalomielitis.
- Síndrome semejante a poliomielitis.
- Debilidad muscular.
- Parálisis flácida.
- Alteración de conciencia.
- Convulsiones.
Los signos de alarma neurológicos incluyen especialmente fiebre asociada a alteración del nivel de conciencia, desorientación, rigidez de nuca, temblor, convulsiones, focalidad neurológica, debilidad muscular o deterioro rápidamente progresivo. [1,4]
La aparición de estos signos debe conducir a una valoración médica urgente y a la aplicación de medidas de soporte y vigilancia neurológica.
Factores asociados a enfermedad grave
Aunque la enfermedad neuroinvasiva puede aparecer a cualquier edad, el riesgo aumenta con la edad avanzada y determinados estados de inmunosupresión. [1,4]
Entre los factores descritos se encuentran:
- Edad avanzada.
- Inmunosupresión.
- Trasplante de órganos.
- Determinadas enfermedades crónicas.
- Situaciones de deterioro inmunitario.
- Antecedentes de determinadas enfermedades sistémicas.
La identificación de estos factores durante la valoración enfermera permite establecer un nivel de vigilancia proporcional al riesgo.
En el contexto extremeño, este aspecto adquiere especial importancia debido a la elevada edad media observada entre los casos de 2025. [7]
Vigilancia epidemiológica
Principios generales
La vigilancia de la FNO debe ser integral y combinar diferentes fuentes de información:
- vigilancia de casos humanos;
- vigilancia de mosquitos;
- vigilancia de aves;
- vigilancia de équidos;
- vigilancia ambiental;
- vigilancia de donaciones de sangre;
- análisis de factores climáticos y ambientales.
El Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores estructura la respuesta frente a las enfermedades transmitidas por *Culex* mediante diferentes escenarios de riesgo y contempla actuaciones coordinadas en salud humana, gestión integrada del vector, sanidad ambiental, comunicación y coordinación intersectorial. [10]
Vigilancia de casos humanos
El personal sanitario debe mantener un elevado índice de sospecha durante la temporada de circulación del vector.
Debe considerarse la posibilidad de infección por VNO ante un paciente procedente o residente en una zona de riesgo que presente un cuadro febril compatible, especialmente cuando exista:
- Fiebre sin causa evidente.
- Cefalea intensa.
- Alteración del estado mental.
- Rigidez de nuca.
- Somnolencia o estupor.
- Convulsiones.
- Debilidad muscular.
- Parálisis.
- Temblor.
- Alteración de la marcha.
- Síntomas neurológicos agudos.
La sospecha debe aumentar si existe antecedente de exposición a zonas rurales, humedales, canales de riego o áreas con elevada actividad de mosquitos.
Papel de enfermería en la vigilancia
Enfermería puede contribuir a la vigilancia mediante:
- Recogida sistemática de antecedentes epidemiológicos;
- Identificación del lugar de residencia;
- Registro de desplazamientos recientes;
- Determinación de exposición a mosquitos;
- Identificación de actividades al aire libre;
- Registro de comorbilidades;
- Identificación de inmunosupresión;
- Vigilancia de signos neurológicos;
- Notificación interna de casos sospechosos;
- Coordinación con Medicina y Salud Pública;
- Educación sanitaria.
La anamnesis epidemiológica debe incorporarse a la valoración inicial del paciente con síndrome febril y síntomas neurológicos cuando exista circulación conocida del virus.
Vigilancia entomológica
La vigilancia entomológica constituye uno de los componentes fundamentales de la prevención porque permite detectar la circulación del virus antes de que aumente de manera importante el número de casos humanos.
El Ministerio de Sanidad publicó en marzo de 2025 un protocolo específico de vigilancia entomo-virológica frente al VNO elaborado por la Estación Biológica de Doñana del CSIC y el Centro Nacional de Microbiología del ISCIII. El documento contempla la selección de puntos de trampeo, métodos de captura, conservación e identificación de mosquitos, preparación de muestras y análisis molecular para detectar VNO. [10]
El sistema extremeño ha incorporado en 2026 una estrategia semejante mediante trampas destinadas específicamente a detectar mosquitos infectados y circulación viral. [8]
La vigilancia debe considerar:
- Abundancia de mosquitos;
- Especies presentes;
- Localización geográfica;
- Densidad vectorial;
- Infección viral;
- Evolución temporal;
- Proximidad a núcleos habitados;
- Condiciones meteorológicas;
- Disponibilidad de hábitats larvarios.
Prevención individual
La prevención individual debe dirigirse a reducir la probabilidad de picadura.
Las recomendaciones fundamentales incluyen:
- Utilizar repelentes autorizados;
- Utilizar ropa de manga larga;
- Emplear pantalones largos;
- Utilizar calzado cerrado;
- Priorizar prendas de colores claros;
- Instalar mosquiteras;
- Mantener puertas y ventanas protegidas;
- Evitar acumulaciones de agua alrededor de las viviendas;
- Mantener piscinas y estanques adecuadamente tratados;
- Reducir la exposición durante periodos de elevada actividad del mosquito.
El SES recomienda específicamente evitar recipientes con agua acumulada, mantener limpios canalones y desagües, emplear ropa que cubra la mayor superficie corporal posible y utilizar repelentes autorizados. [13]
Educación sanitaria de enfermería
La educación sanitaria constituye una de las intervenciones enfermeras de mayor impacto preventivo.
La información proporcionada a la población debe ser sencilla, repetible y adaptada al contexto local.
El mensaje educativo puede estructurarse en cinco conceptos:
- El virus circula entre aves y mosquitos.
- Las personas pueden infectarse mediante la picadura de mosquitos infectados.
- La mayoría de las infecciones no produce síntomas.
- Una pequeña proporción puede producir enfermedad neurológica grave.
- Reducir las picaduras y los criaderos disminuye el riesgo.
La comunicación sanitaria debe evitar tanto la falsa sensación de seguridad como el alarmismo.
En las zonas con transmisión conocida, Enfermería debe aprovechar consultas de Atención Primaria, campañas comunitarias, visitas domiciliarias, centros de mayores y actividades de educación sanitaria para reforzar estos mensajes.
Signos de alarma neurológicos
En un paciente con sospecha de infección por VNO, la aparición de cualquiera de los siguientes signos requiere valoración médica urgente:
- Disminución del nivel de conciencia.
- Desorientación.
- Agitación inexplicable.
- Somnolencia progresiva.
- Cefalea intensa.
- Rigidez de nuca.
- Convulsiones.
- Temblor.
- Debilidad muscular.
- Parálisis flácida.
- Alteración de la marcha.
- Disartria.
- Disfagia.
- Alteración de la coordinación.
- Déficit neurológico focal.
- Deterioro respiratorio.
El cambio respecto al estado neurológico basal es especialmente importante.
Principios generales del tratamiento
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico de eficacia demostrada ni una vacuna humana autorizada para prevenir la FNO. El tratamiento de las formas graves es fundamentalmente de soporte. [1,4,9]
En las formas neuroinvasivas, el manejo puede requerir:
- Hospitalización.
- Fluidoterapia.
- Control de la temperatura.
- Analgesia.
- Tratamiento de náuseas y vómitos.
- Prevención de aspiración.
- Soporte respiratorio.
- Tratamiento de convulsiones.
- Vigilancia neurológica.
- Prevención de complicaciones.
- Rehabilitación.
La guía clínica nacional de 2026 establece que la encefalitis requiere especial vigilancia ante la aparición de hipertensión intracraneal, convulsiones o incapacidad para proteger la vía aérea. [9]
Por tanto, la Enfermería hospitalaria adquiere un papel central en la detección precoz del deterioro clínico.
Cuidados de enfermería en la enfermedad neuroinvasiva
Monitorización neurológica
Los cambios deben registrarse de forma temporal para facilitar la detección de tendencias. Una disminución progresiva del nivel de conciencia debe considerarse un signo de deterioro y comunicarse inmediatamente.
Prevención de aspiración
Los pacientes con encefalitis pueden presentar alteración del nivel de conciencia y disfagia. La prevención de neumonía aspirativa constituye una prioridad.
Prevención de lesiones durante convulsiones
La aparición de convulsiones recurrentes o prolongadas requiere actuación urgente.
Control de la temperatura
La fiebre puede aumentar las demandas metabólicas y contribuir al deterioro del paciente neurológico.
Balance hídrico
El paciente con fiebre, vómitos o alteración de conciencia presenta riesgo de deshidratación.
La administración de líquidos debe individualizarse especialmente en pacientes con afectación neurológica grave.
Prevención de úlceras por presión
La inmovilidad secundaria a encefalitis, debilidad o parálisis aumenta el riesgo de lesiones por presión.
Prevención de trombosis venosa
La inmovilidad prolongada puede incrementar el riesgo tromboembólico.
Cuidados respiratorios
La debilidad neuromuscular puede comprometer la ventilación.
Apoyo psicológico
La aparición brusca de una enfermedad neurológica puede producir ansiedad, miedo y desorientación tanto en el paciente como en su familia.
Rehabilitación y continuidad asistencial
Las secuelas neurológicas pueden persistir después de la fase aguda. La continuidad asistencial debe iniciarse antes del alta hospitalaria.
Propuesta de algoritmo enfermero de actuación
Paciente con fiebre y/o síntomas neurológicos + residencia / estancia en zona con circulación de VNO
↓
Valoración epidemiológica
Residencia + desplazamientos + exposición a mosquitos + actividad al aire libre + antecedentes personales.
↓
Valoración ABCDE
↓
¿Existen signos neurológicos?
NO
Seguimiento clínico según gravedad + educación sanitaria + prevención de picaduras + vigilancia de signos de alarma.
SÍ
↓
Activar valoración médica urgente
↓
Monitorización neurológica + constantes + glucemia + control de vía aérea + preparación de pruebas diagnósticas.
↓
¿Alteración de conciencia / convulsiones / debilidad / disfagia / insuficiencia respiratoria?
SÍ
Hospitalización y vigilancia estrecha.
Considerar necesidad de cuidados críticos según evolución.
↓
Prevención de aspiración + prevención de lesiones + control térmico + balance hídrico + vigilancia respiratoria + prevención de úlceras por presión + movilización.
↓
Estabilización
↓
Plan de rehabilitación + educación sanitaria + continuidad asistencial.
Discusión
La situación epidemiológica de la FNO en Extremadura demuestra que la enfermedad debe abordarse desde una perspectiva de salud pública y no exclusivamente desde la atención individual. La concentración histórica de casos en determinadas áreas de Badajoz, especialmente en zonas asociadas a regadío y humedales, constituye un ejemplo de la interacción entre condiciones ambientales y transmisión vectorial. [7,12]
La información disponible durante 2025 y 2026 refuerza esta consideración. La persistencia de casos humanos y la aparición de nuevas localizaciones dentro de la provincia de Badajoz justifican el mantenimiento de sistemas de vigilancia capaces de detectar cambios en la circulación viral. [8]
Un elemento especialmente relevante es el cambio hacia una vigilancia entomo-virológica más activa. La implantación durante 2026 de trampas específicas para *Culex* y la detección molecular de ARN viral permite avanzar desde un modelo reactivo hacia uno potencialmente anticipatorio. La detección del virus en el vector puede proporcionar información útil antes de que la enfermedad humana alcance niveles elevados.
Esta estrategia coincide con el planteamiento del Ministerio de Sanidad, que considera la vigilancia entomológica como un componente esencial de la prevención del VNO. [10]
Desde la perspectiva de Enfermería, el reto consiste en traducir la información epidemiológica a decisiones clínicas. Cuando existe circulación viral en una determinada zona, el umbral de sospecha ante determinados síndromes febriles o neurológicos debe aumentar.
La enfermedad neuroinvasiva constituye el principal desafío asistencial. La experiencia española demuestra que una proporción considerable de los casos clínicamente identificados puede presentar afectación neurológica. [6,11] Además, estudios realizados en centros hospitalarios del sur de Europa han documentado una elevada frecuencia de alteraciones de conciencia y una proporción importante de pacientes que requieren cuidados intensivos y ventilación mecánica. [14]
Estos datos son especialmente importantes para Enfermería porque muchas complicaciones potencialmente prevenibles dependen de una identificación precoz. La alteración del nivel de conciencia puede favorecer aspiración, deterioro respiratorio, inmovilidad y lesiones por presión. La debilidad muscular puede dificultar la tos y la eliminación de secreciones. Las convulsiones aumentan el riesgo de lesión y pueden comprometer la vía aérea.
Por tanto, la monitorización neurológica no debe considerarse una intervención secundaria, sino uno de los componentes principales del cuidado.
Asimismo, el carácter predominantemente sintomático del tratamiento hace que las intervenciones de soporte adquieran especial importancia. Al no existir un tratamiento antiviral específico de eficacia demostrada, la prevención de complicaciones y el mantenimiento de las funciones vitales constituyen elementos fundamentales del manejo. [4,9]
La prevención comunitaria tampoco debe limitarse a campañas puntuales. El conocimiento de la estacionalidad del mosquito permite comenzar la educación sanitaria antes del periodo de máxima transmisión. Las actividades de Enfermería comunitaria pueden incorporar mensajes específicos sobre eliminación de agua estancada, uso de repelentes, mosquiteras y protección de la piel.
El modelo de «Una sola salud» resulta particularmente adecuado. La vigilancia de mosquitos, aves y équidos proporciona información complementaria a la vigilancia de casos humanos. La coordinación entre Salud Pública, ayuntamientos, servicios de control de mosquitos, veterinaria, medio ambiente y asistencia sanitaria permite abordar el problema desde diferentes puntos del ciclo epidemiológico.
En este escenario, Enfermería puede ejercer además una función de conexión entre el sistema sanitario y la comunidad. La proximidad de Atención Primaria con la población permite detectar cambios epidemiológicos, transmitir recomendaciones y mejorar la alfabetización sanitaria.
Conclusiones
La fiebre del Nilo Occidental constituye una enfermedad emergente de importancia creciente en España y presenta una relevancia particular en Extremadura y, especialmente, en determinadas áreas de la provincia de Badajoz.
La persistencia de casos autóctonos demuestra que la transmisión no debe abordarse como un fenómeno exclusivamente ocasional. La presencia de factores ambientales favorables, poblaciones de mosquitos competentes y circulación viral requiere mantener sistemas permanentes de vigilancia y prevención.
La vigilancia epidemiológica debe integrar información procedente de casos humanos, mosquitos, animales y medio ambiente. La vigilancia entomo-virológica permite detectar circulación viral en el vector y puede contribuir a anticipar el riesgo de transmisión humana.
El control vectorial debe basarse en una estrategia integrada que combine eliminación de criaderos, gestión del agua, vigilancia entomológica, medidas larvicidas o adulticidas cuando estén indicadas y participación comunitaria.
Las medidas individuales —repelentes autorizados, ropa protectora, mosquiteras y reducción de los puntos de agua— constituyen herramientas esenciales para disminuir la exposición.
Desde la perspectiva asistencial, Enfermería tiene un papel fundamental en la detección precoz de la enfermedad neuroinvasiva. La identificación de alteraciones de conciencia, convulsiones, rigidez de nuca, debilidad muscular, parálisis, disfagia o deterioro respiratorio debe activar una respuesta clínica rápida.
Los cuidados neurológicos requieren monitorización sistemática del nivel de conciencia y función neurológica, prevención de aspiración, control de convulsiones, vigilancia respiratoria, mantenimiento del equilibrio hidroelectrolítico, prevención de lesiones por presión y trombosis, movilización precoz y planificación de la rehabilitación.
La ausencia de un tratamiento específico hace especialmente importante la prevención de complicaciones y el soporte integral.
Finalmente, la respuesta frente al VNO debe considerarse multidisciplinar e intersectorial. La integración de Enfermería en los programas de vigilancia, educación sanitaria, atención clínica y continuidad asistencial puede contribuir a disminuir la morbimortalidad y mejorar la preparación del sistema sanitario frente a futuros periodos de transmisión.
Bibliografía
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