Prevención de errores de medicación en el entorno hospitalario: estrategias de Enfermería para mejorar la seguridad del paciente

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1074

Autor principal (primer firmante): Pilar Gómez Barreiro

Fecha recepción: 29/07/2026

Fecha aceptación: 25/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1074

PREVENTION OF MEDICATION ERRORS IN THE HOSPITAL SETTING: NURSING STRATEGIES TO IMPROVE PATIENT SAFETY

Autores:

Pilar Gómez Barreiro, Ana Cabello Jabal, Teresa Burillo Serrano, Alba Rubio Marin, Ana Collado Ordovás

Categoría profesional:

Graduado en Enfermería

Resumen

Los errores de medicación constituyen un problema relevante de seguridad del paciente y pueden producirse en diferentes etapas del proceso de utilización de los medicamentos. La administración de fármacos es una de las fases en las que los profesionales de Enfermería desempeñan un papel fundamental, por lo que la identificación de factores de riesgo y la aplicación de estrategias preventivas resultan esenciales. El objetivo de esta revisión fue analizar los principales factores asociados a los errores de medicación durante la práctica enfermera y describir las estrategias dirigidas a su prevención. Se realizó una revisión bibliográfica de la evidencia científica disponible sobre errores de administración de medicamentos en el entorno hospitalario y las intervenciones destinadas a reducirlos.

Los factores relacionados con los errores son multifactoriales e incluyen interrupciones, problemas de comunicación, sobrecarga de trabajo, fatiga, deficiencias formativas y fallos en los sistemas de medicación. Las principales estrategias preventivas incluyen la identificación correcta del paciente, la verificación de la prescripción, la aplicación sistemática de comprobaciones antes de la administración, la reducción y gestión adecuada de las interrupciones, la formación continuada, el uso seguro de tecnologías y la comunicación efectiva entre profesionales. La evidencia disponible indica que ninguna medida aislada elimina completamente el riesgo de error. La seguridad requiere combinar barreras de prevención, sistemas de apoyo y una cultura organizativa que favorezca la notificación y el análisis de los incidentes sin centrarse exclusivamente en la culpabilización individual. La Enfermería desempeña un papel esencial en la prevención de errores de medicación mediante la aplicación rigurosa de procedimientos, la identificación de situaciones de riesgo y la comunicación de las condiciones que pueden comprometer la seguridad del proceso.

Palabras clave:

Errores de medicación; Administración de medicamentos; Enfermería; Seguridad del paciente; Prevención de errores; Hospitalización.

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Abstract

Medication errors are a relevant patient safety problem and may occur at different stages of the medication-use process. Medication administration is one of the stages in which nurses play a key role, making the identification of risk factors and the implementation of preventive strategies essential. The aim of this review was to analyze the main factors associated with medication errors during nursing practice and to describe strategies aimed at preventing them. A literature review was conducted on the available scientific evidence regarding medication administration errors in hospital settings and interventions designed to reduce them. Factors associated with errors are multifactorial and include interruptions, communication problems, workload, fatigue, inadequate training and failures in medication systems. Key preventive strategies include correct patient identification, prescription verification, systematic checks before medication administration, reduction and appropriate management of interruptions, continuing education, safe use of technology and effective communication between healthcare professionals. Available evidence indicates that no single intervention completely eliminates the risk of error. Safety requires combining preventive barriers, support systems and an organizational culture that promotes incident reporting and analysis without focusing exclusively on individual blame. Nurses play an essential role in preventing medication errors through rigorous application of procedures, identification of risk situations and communication of conditions that may compromise the safety of the medication process.

Keywords: Medication Errors; Drug Administration; Nursing; Patient Safety; Error Prevention; Hospitalization.

Introducción

La seguridad de la medicación constituye uno de los principales retos de la seguridad del paciente.

Los medicamentos permiten prevenir y tratar enfermedades, pero su utilización implica también riesgos potenciales cuando se producen errores durante cualquiera de las etapas del proceso de medicación.

La Organización Mundial de la Salud identifica los errores relacionados con la medicación como una causa importante de daño evitable y señala que pueden producirse durante la prescripción, transcripción, dispensación, preparación, administración o monitorización de los medicamentos. ¹

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El proceso de administración de medicamentos requiere la coordinación de diferentes profesionales y sistemas.

En el ámbito hospitalario, los profesionales de Enfermería participan de manera directa en la preparación, comprobación, administración y vigilancia de numerosos tratamientos farmacológicos.

Esta posición sitúa a la Enfermería en un lugar fundamental para la prevención de errores, pero también expone a los profesionales a un proceso complejo en el que pueden intervenir numerosos factores de riesgo.

Los errores de administración pueden incluir la administración de un medicamento incorrecto, una dosis incorrecta, una vía inadecuada, un horario erróneo o la administración al paciente equivocado.

También pueden producirse errores relacionados con la omisión de una dosis, la preparación incorrecta o la falta de monitorización posterior.

Una revisión sistemática de estudios observacionales mostró que los errores de administración de medicamentos son frecuentes en el entorno sanitario, aunque la magnitud de las cifras varía en función de la definición de error y de la metodología empleada. ²

Los errores no suelen tener una única causa.

Una revisión sistemática identificó factores como las interrupciones, los problemas de comunicación, la fatiga y la carga de trabajo como elementos relacionados con los errores de administración de medicamentos. ³

Además, los profesionales pueden trabajar en contextos caracterizados por una elevada presión asistencial, múltiples tareas simultáneas y necesidad de responder a situaciones urgentes.

En estas circunstancias, la seguridad depende de la existencia de barreras eficaces.

La prevención de errores no debe basarse exclusivamente en la atención individual del profesional.

Aunque la concentración y el cumplimiento de los procedimientos son fundamentales, los sistemas de trabajo deben estar diseñados para reducir la probabilidad de error y facilitar su detección antes de que alcance al paciente.

La seguridad de la medicación requiere, por tanto, un enfoque sistémico.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado la necesidad de actuar sobre los sistemas y sobre los factores humanos relacionados con la medicación, incluyendo la fatiga, las condiciones ambientales y la falta de personal. ¹

La Enfermería puede contribuir de forma significativa a esta prevención mediante la valoración de los riesgos, la aplicación de procedimientos seguros y la comunicación de incidentes y situaciones de riesgo.

Objetivos

Objetivo general

Analizar los principales factores asociados a los errores de medicación en el entorno hospitalario y las estrategias enfermeras destinadas a prevenirlos.

Objetivos específicos

  • Identificar los principales tipos de errores relacionados con la administración de medicamentos.
  • Analizar los factores individuales y organizativos que pueden favorecer la aparición de errores.
  • Describir la importancia de la identificación y verificación del paciente y del tratamiento.
  • Analizar la relación entre interrupciones y errores durante la administración de medicamentos.
  • Describir estrategias de formación, comunicación y utilización segura de tecnologías.
  • Promover un enfoque sistémico de la prevención de errores de medicación.

Métodos

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa de la literatura científica relacionada con los errores de medicación y su prevención en el entorno hospitalario.

La búsqueda se orientó hacia revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios observacionales y documentos de organismos especializados en seguridad del paciente.

Se utilizaron términos relacionados con medication errors, medication administration errors, nursing, patient safety, medication administration, interruptions, workload, fatigue, double checking y barcode medication administration.

Se incluyeron publicaciones centradas en pacientes hospitalizados y en profesionales de Enfermería implicados en el proceso de administración de medicamentos.

Se analizaron especialmente los trabajos relacionados con:

  • Factores causales de los errores.
  • Interrupciones durante la administración.
  • Formación de los profesionales.
  • Sistemas de doble comprobación.
  • Tecnología aplicada a la administración segura.
  • Cultura de seguridad y notificación de incidentes.

Se excluyeron los trabajos centrados exclusivamente en la prescripción ambulatoria o en errores relacionados con la automedicación sin relación con el ámbito hospitalario.

La información se organizó en las siguientes categorías:

  1. Tipos y factores asociados a los errores de medicación.
  2. Interrupciones y entorno de trabajo.
  3. Verificación y comprobación del tratamiento.
  4. Formación y competencias profesionales.
  5. Tecnología y barreras de seguridad.
  6. Cultura de seguridad y aprendizaje de los incidentes.

Resultados

Factores asociados a los errores de medicación

Los errores de medicación tienen un origen multifactorial.

Pueden estar relacionados con factores individuales, organizativos, ambientales y tecnológicos.

Entre los factores descritos se encuentran:

  • Sobrecarga de trabajo.
  • Falta de personal.
  • Interrupciones frecuentes.
  • Fatiga.
  • Falta de comunicación.
  • Deficiencias en la formación.
  • Prescripciones confusas.
  • Problemas de identificación.
  • Similitud entre nombres o envases.
  • Fallos en los sistemas de información.

Una revisión sistemática sobre las causas de los errores de administración de medicamentos identificó diversos factores relacionados con el sistema y con la práctica clínica, incluyendo interrupciones, problemas de comunicación, fatiga y carga de trabajo.³

Los factores pueden interactuar entre sí.

Por ejemplo, una elevada carga de trabajo puede aumentar el número de interrupciones y favorecer la fatiga.

A su vez, la fatiga puede reducir la atención y dificultar la detección de inconsistencias.

Por este motivo, analizar los errores desde una única perspectiva puede resultar insuficiente.

El error no debe atribuirse automáticamente a una falta de atención individual.

La investigación de un incidente debe analizar qué condiciones estaban presentes en el momento en que se produjo.

Interrupciones durante la administración de medicamentos

La administración de medicamentos requiere concentración y una secuencia de comprobaciones.

Sin embargo, los profesionales de Enfermería pueden ser interrumpidos durante diferentes fases del proceso.

Las interrupciones pueden proceder de:

  • Otros profesionales.
  • Pacientes.
  • Familiares.
  • Llamadas telefónicas.
  • Alarmas.
  • Necesidades urgentes de otros pacientes.
  • Solicitudes de información.
  • Tareas simultáneas.

Las interrupciones pueden provocar que el profesional pierda la secuencia de la tarea o tenga que cambiar rápidamente su atención entre diferentes actividades.

Una revisión sobre interrupciones durante la administración de medicamentos identificó estas interrupciones como un factor que puede contribuir a los errores y destacó la importancia de desarrollar estrategias para reducirlas o gestionarlas adecuadamente. ⁴

Otra revisión sistemática señaló que las interrupciones son frecuentes en el entorno clínico y que algunas intervenciones pueden disminuir su frecuencia, aunque la evidencia sobre su impacto directo en las tasas de error presenta resultados variables. ⁵

Por ello, no todas las interrupciones deben eliminarse.

Algunas interrupciones son necesarias para la seguridad del paciente.

Un profesional que administra un medicamento debe poder responder ante una emergencia clínica.

La estrategia no debe consistir en impedir cualquier interrupción, sino en diferenciar las interrupciones necesarias de aquellas que pueden posponerse.

El entorno de preparación y administración debería favorecer la concentración siempre que las condiciones clínicas lo permitan.

Identificación del paciente y verificación del tratamiento

La correcta identificación del paciente constituye una barrera esencial de seguridad.

Antes de administrar un medicamento, el profesional debe comprobar que el tratamiento corresponde al paciente correcto.

La identificación debe realizarse utilizando los procedimientos establecidos por la organización sanitaria.

La verificación debe incluir los datos identificativos requeridos y no basarse exclusivamente en el reconocimiento visual del paciente.

Además de la identidad, deben comprobarse los elementos relevantes de la medicación:

  • Medicamento.
  • Dosis.
  • Vía.
  • Hora.
  • Prescripción.
  • Alergias.
  • Condiciones específicas del paciente.

La OMS señala que la prevención de errores requiere establecer procedimientos que permitan garantizar que el paciente recibe el medicamento correcto, en la dosis correcta y por la vía adecuada, entre otros elementos de seguridad. ¹

La comprobación debe realizarse antes de la administración.

Cuando existe una discrepancia entre la medicación disponible y la prescripción, el tratamiento debe verificarse antes de continuar.

La presión asistencial no debería justificar la administración de un medicamento cuya seguridad no ha podido confirmarse.

La duda debe considerarse una señal para detenerse y verificar.

Doble comprobación

La doble comprobación se utiliza en determinados medicamentos o situaciones consideradas de mayor riesgo.

Su objetivo es que dos profesionales verifiquen determinados elementos antes de la administración.

Esta estrategia puede constituir una barrera adicional, pero su eficacia depende de cómo se aplique.

Una revisión sistemática sobre la doble comprobación encontró una variabilidad importante en la adherencia a los protocolos y una evidencia limitada sobre su capacidad para reducir los errores de administración.⁶

Por tanto, la doble comprobación no debería considerarse una solución universal.

Su eficacia puede depender de que la comprobación sea realmente independiente y de que ambos profesionales realicen una verificación activa.

Una comprobación realizada de forma rutinaria o mecánica puede no aportar la misma seguridad que una revisión consciente.

La doble comprobación debe utilizarse de acuerdo con los protocolos de cada organización y especialmente en las situaciones en las que esté indicada.

También es importante evitar que la existencia de una segunda comprobación genere una falsa sensación de seguridad.

Cada profesional debe mantener la responsabilidad de realizar su propia verificación.

Formación y actualización de los profesionales

La formación continuada constituye una estrategia relevante para mejorar la seguridad de la administración de medicamentos.

Los profesionales deben conocer:

  • Los medicamentos utilizados habitualmente.
  • Las vías de administración.
  • Las dosis y concentraciones.
  • Los efectos adversos.
  • Las interacciones relevantes.
  • Las medidas de monitorización.

La formación también debe incluir el conocimiento de los procedimientos de seguridad.

Una revisión sistemática y metaanálisis sobre intervenciones educativas dirigidas a mejorar las habilidades de administración de medicamentos en profesionales de Enfermería encontró que diferentes estrategias formativas pueden mejorar la seguridad de la administración. ⁷

La formación puede incluir:

  • Sesiones teóricas.
  • Simulación clínica.
  • Casos prácticos.
  • Formación sobre medicamentos de alto riesgo.
  • Actualización de protocolos.
  • Análisis de incidentes.

La simulación permite entrenar situaciones complejas en un entorno controlado.

Puede resultar especialmente útil para practicar la identificación de errores y la comunicación ante discrepancias.

Sin embargo, la formación debe mantenerse en el tiempo.

Una sesión aislada no garantiza que los conocimientos se mantengan.

La actualización debe integrarse en los programas de formación de las organizaciones.

Medicamentos de alto riesgo

Algunos medicamentos presentan un mayor potencial de producir daños graves cuando se utilizan incorrectamente.

Estos medicamentos requieren medidas específicas de seguridad.

Entre las estrategias pueden encontrarse:

  • Protocolos específicos.
  • Etiquetado diferenciado.
  • Almacenamiento seguro.
  • Restricciones de acceso.
  • Doble comprobación cuando esté indicada.
  • Formación específica.

La OMS incluye la seguridad de los medicamentos en situaciones de alto riesgo entre las áreas prioritarias de su estrategia global de seguridad de la medicación. ⁸

La prevención debe centrarse tanto en evitar el error como en limitar sus consecuencias.

La identificación de medicamentos de alto riesgo permite priorizar recursos y establecer barreras adicionales.

No obstante, la existencia de una lista de medicamentos de alto riesgo no elimina la necesidad de aplicar medidas de seguridad al resto de tratamientos.

Cualquier medicamento puede producir daño si se administra de forma incorrecta.

Tecnología aplicada a la seguridad de la medicación

La tecnología puede constituir una barrera adicional en el proceso de administración.

Entre las herramientas disponibles se encuentran:

  • Sistemas de código de barras.
  • Prescripción electrónica.
  • Sistemas automatizados de dispensación.
  • Alertas electrónicas.
  • Bombas de infusión inteligentes.

Las tecnologías pueden ayudar a reducir determinados errores, especialmente aquellos relacionados con la identificación del paciente y del medicamento.

Una revisión sistemática sobre intervenciones para reducir los errores de administración identificó resultados prometedores en el uso de sistemas tecnológicos, aunque señaló la necesidad de disponer de estudios de mayor calidad. ⁹

La tecnología no debe considerarse una sustituta del juicio clínico.

Los sistemas pueden presentar errores, alertas excesivas o problemas técnicos.

Además, una confianza excesiva en las herramientas puede favorecer una automatización inadecuada.

El profesional debe comprender el funcionamiento del sistema y saber identificar situaciones en las que es necesario realizar una comprobación adicional.

La tecnología debe integrarse dentro de un sistema de seguridad más amplio.

Comunicación entre profesionales

La comunicación constituye un elemento fundamental para la seguridad de la medicación.

Los cambios de turno, las modificaciones de tratamiento y las situaciones clínicas complejas requieren una transmisión clara de la información.

La comunicación deficiente puede favorecer errores de omisión, duplicidad o administración incorrecta.

Las estrategias de comunicación estructurada pueden facilitar la transmisión de información relevante.

También es importante que los profesionales puedan plantear dudas y discrepancias.

La comunicación segura requiere un entorno en el que preguntar no se interprete como una falta de conocimiento.

Una cultura en la que los profesionales pueden solicitar una segunda opinión puede favorecer la detección precoz de errores.

La comunicación debe ser especialmente cuidadosa durante las transiciones asistenciales.

Los cambios de unidad o de profesional pueden aumentar el riesgo de pérdida de información.

Notificación y análisis de incidentes

La notificación de incidentes permite identificar problemas del sistema.

Los errores que no producen daño también pueden proporcionar información relevante sobre la existencia de barreras insuficientes.

El análisis de los incidentes debería centrarse en conocer:

  • Qué ocurrió.
  • En qué momento.
  • Qué factores contribuyeron.
  • Qué barreras fallaron.
  • Qué medidas pueden evitar la repetición.

Una cultura de seguridad no debería centrarse exclusivamente en buscar culpables.

El miedo a las consecuencias puede reducir la notificación de errores y limitar las oportunidades de aprendizaje.

El análisis de los incidentes debe permitir identificar problemas organizativos y mejorar los procesos.

La prevención requiere aprender de los errores y también de los incidentes que fueron detectados antes de producir daño.

Discusión

Los errores de medicación constituyen un problema complejo que requiere estrategias de prevención a diferentes niveles.

La evidencia revisada muestra que los errores no suelen producirse por una única causa.

La fatiga, las interrupciones, la carga de trabajo, la comunicación deficiente y los problemas del sistema pueden interactuar y aumentar el riesgo.

Esta perspectiva es especialmente importante para la práctica enfermera.

Los profesionales de Enfermería desempeñan un papel fundamental en la administración de medicamentos, pero no pueden garantizar por sí solos la seguridad de un sistema complejo.

La responsabilidad individual es importante, pero debe complementarse con sistemas que faciliten la realización segura de las tareas.

Las interrupciones constituyen uno de los factores más estudiados.

La evidencia muestra que pueden alterar la secuencia de la administración, pero también que no todas las interrupciones son evitables ni todas tienen el mismo impacto. ⁴˒⁵

Por ello, las estrategias de prevención deben diferenciar entre interrupciones necesarias y no necesarias.

Un entorno completamente libre de interrupciones no es realista en una unidad hospitalaria.

La prioridad debe ser evitar interrupciones evitables durante las fases de mayor riesgo y establecer mecanismos que permitan gestionar adecuadamente las interrupciones necesarias.

La formación constituye otra estrategia importante.

La evidencia apoya el uso de diferentes métodos educativos para mejorar las competencias relacionadas con la administración de medicamentos. ⁷

Sin embargo, la formación no debe utilizarse como única respuesta ante los errores.

Si el problema está relacionado con una carga de trabajo excesiva o con un sistema de prescripción confuso, formar de nuevo al profesional puede ser insuficiente.

La prevención requiere identificar la causa real del problema.

La doble comprobación debe interpretarse de manera similar.

Aunque puede actuar como una barrera adicional en determinadas circunstancias, la evidencia disponible no permite afirmar que su aplicación sistemática elimine los errores. ⁶

La comprobación debe ser activa, consciente y adaptada al riesgo.

La existencia de un segundo profesional no debe convertir la verificación en un procedimiento automático.

La tecnología ofrece oportunidades importantes para mejorar la seguridad.

Los sistemas de código de barras y otras herramientas pueden ayudar a identificar errores antes de la administración.

Sin embargo, también pueden producir nuevos riesgos si se utilizan de forma incorrecta.

La dependencia excesiva de una herramienta tecnológica puede llevar a ignorar señales de alerta o a continuar un proceso sin realizar una valoración clínica adecuada.

La tecnología debe utilizarse como una barrera complementaria.

El enfoque sistémico resulta especialmente importante.

La OMS considera que los errores pueden relacionarse con fallos de los sistemas y factores humanos como la fatiga, las condiciones ambientales o la falta de personal. ¹

Esta perspectiva permite comprender que la prevención de errores requiere actuar sobre la organización.

La seguridad de la medicación debe formar parte de una cultura institucional.

Los profesionales necesitan disponer de protocolos claros, formación adecuada y condiciones de trabajo que permitan realizar las comprobaciones necesarias.

También necesitan poder comunicar errores y situaciones de riesgo.

El miedo a la culpabilización puede favorecer que los incidentes no se notifiquen.

Si los incidentes no se conocen, las organizaciones pierden la oportunidad de identificar problemas.

La notificación debe utilizarse para mejorar los sistemas.

Esto no significa que no deban existir responsabilidades ante conductas deliberadamente inseguras o negligentes.

Sin embargo, la mayoría de los errores deben analizarse teniendo en cuenta las condiciones en las que se produjo la atención.

La prevención de errores de medicación requiere, por tanto, una combinación de medidas.

La identificación correcta, la verificación del tratamiento, la reducción y gestión de interrupciones, la formación, la comunicación, la tecnología y la cultura de seguridad deben funcionar como elementos complementarios.

Ninguna estrategia aislada es suficiente.

La Enfermería desempeña un papel fundamental en este proceso porque se encuentra en contacto directo con el paciente y participa en una fase crítica del proceso de medicación.

La observación clínica y la capacidad de detectar discrepancias constituyen herramientas esenciales.

La seguridad comienza antes de la administración y continúa después de ella mediante la vigilancia de la respuesta del paciente.

Conclusiones

Los errores de medicación constituyen un problema multifactorial de seguridad del paciente.

La administración de medicamentos es una fase especialmente relevante en la que los profesionales de Enfermería desempeñan un papel fundamental.

Las interrupciones, la sobrecarga de trabajo, la fatiga, los problemas de comunicación y las deficiencias en los sistemas pueden aumentar el riesgo de error.

La correcta identificación del paciente, la verificación sistemática del tratamiento y la aplicación de procedimientos seguros constituyen medidas esenciales.

La formación continuada puede mejorar las competencias profesionales, aunque debe combinarse con intervenciones organizativas.

La tecnología puede proporcionar barreras adicionales de seguridad, pero no sustituye el juicio clínico ni la responsabilidad profesional.

La doble comprobación puede ser útil en determinadas situaciones, aunque su eficacia depende de la calidad de su aplicación y no debe considerarse una solución universal.

La prevención de errores requiere una cultura de seguridad que favorezca la comunicación, la notificación y el análisis de los incidentes.

La responsabilidad de la prevención no debe recaer exclusivamente sobre el profesional.

Las organizaciones sanitarias deben diseñar sistemas que reduzcan los riesgos y permitan detectar los errores antes de que produzcan daño.

La Enfermería ocupa una posición estratégica en la prevención de errores de medicación mediante la aplicación rigurosa de los procedimientos, la vigilancia clínica y la comunicación de los riesgos identificados.

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