Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 471
Autor principal (primer firmante): Alba Zubieta Cordón
Fecha recepción: 02/10/2026
Fecha aceptación: 29/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 471
Autores:
- Alba Zubieta Cordón
- Natalia Antón Aldívar
- Rocio Ausejo Valles
- Ana María López Martínez
- Xavier Alba Oroz
- Ángel Lapeña Urzáiz.
Categoría profesional: Enfermería.
Resumen
La obtención de un acceso venoso constituye uno de los procedimientos invasivos más frecuentes en la atención al recién nacido hospitalizado, especialmente en aquellos pacientes que requieren administración intravenosa de fluidos, medicamentos, nutrición parenteral o tratamientos prolongados. Sin embargo, la canalización vascular en el paciente neonatal presenta importantes dificultades relacionadas con el pequeño calibre de los vasos, la fragilidad de la piel y de la red vascular, la prematuridad, el bajo peso y las condiciones clínicas que pueden comprometer la perfusión periférica. Estas características pueden incrementar el número de intentos necesarios y favorecer la aparición de complicaciones. (1-3)
El objetivo de este artículo es revisar la evidencia científica disponible sobre la obtención de accesos venosos en neonatos, con especial atención a la canalización venosa periférica, los catéteres centrales de inserción periférica, las estrategias destinadas a mejorar el éxito de la canalización y los cuidados de Enfermería dirigidos a prevenir complicaciones. Asimismo, se analiza el papel de tecnologías de apoyo, especialmente la ecografía, y la importancia de las medidas de confort y analgesia durante el procedimiento. (1-4)
Se realizó una revisión bibliográfica de publicaciones científicas y documentos de referencia relacionados con el acceso vascular neonatal. Se consultaron fuentes bibliográficas biomédicas y documentos de organismos científicos y sanitarios, priorizando revisiones sistemáticas, metaanálisis, guías de práctica clínica y estudios publicados en los últimos años. Se analizaron aspectos relacionados con la selección del acceso, canalización, mantenimiento, complicaciones y estrategias para aumentar el éxito del procedimiento. (1,5)
La evidencia disponible indica que la planificación individualizada del acceso vascular y la formación específica de los profesionales son elementos esenciales para mejorar la seguridad. Las tecnologías de apoyo pueden aumentar el éxito de la canalización en determinados neonatos, aunque la certeza de la evidencia sobre algunos resultados continúa siendo limitada. La vigilancia enfermera del dispositivo y la detección precoz de complicaciones constituyen elementos fundamentales para reducir la morbimortalidad asociada al acceso vascular. (1-3,6)
Palabras clave: neonato; recién nacido; acceso vascular; catéter venoso periférico; catéter central de inserción periférica; PICC; enfermería neonatal; extravasación; infiltración; ecografía.
Introducción
El acceso vascular constituye un componente esencial de la atención sanitaria al recién nacido que requiere hospitalización. Los neonatos, especialmente aquellos ingresados en unidades de cuidados intensivos neonatales, pueden necesitar acceso intravenoso para la administración de fluidoterapia, medicación, nutrición parenteral, hemoderivados y otros tratamientos. La elección del dispositivo vascular debe adaptarse a la situación clínica, las características del tratamiento y la duración prevista de la terapia intravenosa. (1,2)
Las características anatómicas y fisiológicas del recién nacido hacen que la obtención de un acceso venoso pueda resultar especialmente compleja. El reducido calibre de las venas, la fragilidad de la pared vascular, la escasa superficie corporal disponible y la vulnerabilidad de la piel neonatal condicionan la dificultad técnica del procedimiento. Esta dificultad puede aumentar en neonatos prematuros, pacientes de muy bajo peso, recién nacidos con edema, deshidratación o alteraciones de la perfusión periférica. (1,3)
La canalización venosa periférica puede requerir varios intentos antes de conseguir un acceso funcional. Los intentos repetidos no solo incrementan el daño local y pueden disminuir las posibilidades de obtener nuevos accesos, sino que también exponen al recién nacido a procedimientos dolorosos y estresantes. Por ello, uno de los objetivos actuales de la práctica clínica es aumentar la probabilidad de éxito en el primer intento y establecer estrategias específicas para los pacientes con acceso vascular difícil. (3,4)
La elección adecuada del acceso vascular constituye, por tanto, una decisión clínica que debe realizarse antes de la inserción siempre que la situación del paciente lo permita. Un tratamiento de corta duración puede ser compatible con un catéter venoso periférico, mientras que una necesidad prolongada de terapia intravenosa o la administración de determinados tratamientos puede justificar la utilización de un acceso central o de un catéter central de inserción periférica (PICC). (1,5)
La Organización Mundial de la Salud publicó en 2024 unas directrices específicas para la prevención de las infecciones asociadas a catéteres intravasculares periféricos. Estas recomendaciones incluyen expresamente a la población neonatal y abordan aspectos relacionados con la indicación, selección, inserción, mantenimiento, manipulación y retirada de catéteres periféricos, incluyendo los catéteres venosos periféricos y los PICC. (5)
En este contexto, la Enfermería desempeña un papel fundamental. La valoración previa del paciente, la selección del acceso, la preparación del material, la aplicación de medidas de confort, la inserción y fijación del dispositivo, así como la vigilancia sistemática durante su permanencia, forman parte de las actuaciones destinadas a garantizar la seguridad del recién nacido. La OMS destaca asimismo la necesidad de que los profesionales que manejan estos dispositivos reciban formación adecuada tanto en su utilización como en las medidas de prevención de infecciones. (5,6)
Objetivos
Objetivo general
Analizar la evidencia científica disponible sobre la obtención de accesos venosos en neonatos, prestando especial atención a las técnicas de canalización, los cuidados de Enfermería y la prevención de complicaciones.
Objetivos específicos
- Describir los principales tipos de accesos venosos empleados en el paciente neonatal. Identificar los factores que pueden dificultar la canalización venosa.
- Analizar las estrategias destinadas a aumentar el éxito de canalización al primer intento. Revisar la utilidad de la ecografía y otras tecnologías de apoyo.
- Describir los principales cuidados de Enfermería relacionados con la inserción y mantenimiento del acceso vascular.
- Identificar las complicaciones más frecuentes asociadas a los catéteres venosos.
- Analizar las medidas destinadas a prevenir y detectar precozmente dichas complicaciones.
- Destacar la importancia de la formación profesional y de la utilización de protocolos específicos.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre la obtención y el manejo de accesos venosos en el paciente neonatal. La revisión se centró en la canalización venosa periférica, los catéteres centrales de inserción periférica, las técnicas y tecnologías destinadas a facilitar la canalización, el mantenimiento de los dispositivos y las principales complicaciones relacionadas con los accesos vasculares.
La búsqueda bibliográfica se orientó a localizar publicaciones relacionadas con población neonatal y acceso vascular. Se emplearon términos en inglés como neonate, newborn, neonatal, vascular access, peripheral intravenous catheter, PIVC, peripherally inserted central catheter, PICC, ultrasound-guided cannulation, infiltration y extravasation, combinados mediante operadores booleanos AND y OR.
Se priorizaron publicaciones procedentes de bases de datos biomédicas y fuentes institucionales de reconocido prestigio, incluyendo PubMed / MEDLINE, Cochrane Library y documentos de organismos internacionales. Se prestó especial atención a revisiones sistemáticas, metaanálisis, guías de práctica clínica y estudios publicados entre 2020 y 2026.
Como criterios de inclusión se consideraron publicaciones relacionadas con recién nacidos o población neonatal que abordaran la obtención, inserción, mantenimiento, retirada o complicaciones de accesos vasculares. Se excluyeron trabajos centrados exclusivamente en población adulta cuando sus resultados no eran extrapolables al neonato, estudios sin relación directa con el acceso vascular y publicaciones cuyo contenido no aportara información relevante para los objetivos planteados.
La información obtenida se organizó en diferentes categorías temáticas: tipos de acceso vascular, canalización periférica, factores asociados a la dificultad, tecnologías de apoyo, analgesia y confort, cuidados de Enfermería, mantenimiento y complicaciones.
La revisión se planteó con finalidad descriptiva y clínica, sin realizar un metaanálisis propio. La interpretación de los resultados tuvo en consideración las diferencias metodológicas existentes entre los estudios y la limitada disponibilidad de ensayos específicamente realizados en población neonatal.
Resultados
Tipos de accesos venosos en neonatos
Los principales accesos venosos utilizados en neonatología son el acceso venoso periférico y los accesos venosos centrales, entre los que destaca el catéter central de inserción periférica (PICC). La selección depende de factores como el estado clínico, la duración prevista de la terapia intravenosa, las características de las soluciones que se administrarán y la disponibilidad de una red vascular adecuada. (1,5)
El catéter venoso periférico constituye una alternativa habitual cuando se precisa un acceso de corta duración. Su inserción es menos invasiva que la de un acceso central y permite administrar diferentes tratamientos intravenosos. Sin embargo, su utilización está condicionada por la duración del tratamiento y por la aparición de complicaciones locales que pueden obligar a retirar el dispositivo antes de completar la terapia. (5,7)
El PICC permite obtener un acceso central mediante la inserción del catéter a través de una vena periférica. Este tipo de acceso puede ser especialmente útil en neonatos que requieren tratamientos intravenosos prolongados o nutrición parenteral. La utilización de PICC requiere una técnica específica, confirmación de la posición de la punta y un mantenimiento riguroso. (2,8)
Las guías de práctica clínica de la National Association of Neonatal Nurses (NANN), actualizadas en su cuarta edición en 2024, proporcionan recomendaciones específicas para la inserción y manejo de los PICC neonatales, incluyendo la selección del paciente, el procedimiento, la confirmación de la posición de la punta y el mantenimiento del dispositivo. (8)
Valoración previa y selección de acceso
Antes de realizar la canalización debe efectuarse una valoración individualizada del recién nacido. Esta valoración debe incluir el estado clínico, la perfusión periférica, las características de la red vascular, los accesos previos, la terapia prescrita y la duración estimada de la necesidad intravenosa. (1,5)
La planificación permite evitar, en determinados casos, la realización repetida de canalizaciones periféricas cuando desde el inicio se prevé la necesidad de un acceso prolongado. La selección del dispositivo debe responder a las necesidades reales del paciente y no exclusivamente a la facilidad de inserción inmediata. (1,8)
En neonatos con antecedentes de múltiples canalizaciones o con acceso vascular difícil, puede ser conveniente solicitar la intervención de un profesional con experiencia específica o utilizar una tecnología de apoyo. La identificación precoz del acceso vascular difícil puede reducir el número de intentos y evitar el deterioro progresivo de la red venosa disponible. (3,4)
Canalización venosa periférica
La canalización venosa periférica requiere la preparación previa del paciente, del material y del profesional. La higiene de manos, la utilización de material apropiado, la antisepsia de la piel y el mantenimiento de una técnica aséptica constituyen medidas fundamentales para reducir el riesgo de infección. (5)
La selección de la vena debe realizarse individualmente. Deben priorizarse aquellos vasos que permitan una adecuada inserción y fijación del catéter y que puedan mantenerse visibles para facilitar la vigilancia posterior. La elección debe considerar asimismo la posibilidad de movimiento de la extremidad y las necesidades de cuidados del recién nacido. (5)
La fijación del catéter es especialmente importante en neonatos debido a la fragilidad cutánea y a la movilidad de las extremidades. La fijación debe mantener el dispositivo estable sin provocar presión excesiva sobre la piel. La zona de inserción debe poder inspeccionarse periódicamente para detectar precozmente signos de complicación. (5)
Factores asociados a la dificultad de canalización
La dificultad de canalización puede estar relacionada con factores propios del recién nacido y con circunstancias derivadas de su evolución clínica. La prematuridad, el bajo peso, la deshidratación, el edema, la alteración de la perfusión y la existencia de múltiples accesos previos pueden reducir las posibilidades de éxito mediante la técnica convencional. (1,3)
La dificultad también puede aumentar a medida que se realizan nuevos intentos. Cada punción puede producir hematomas, inflamación o daño de los vasos, reduciendo las posibilidades de utilización posterior. Por este motivo, la estrategia debe orientarse a identificar precozmente cuándo un paciente puede requerir una técnica alternativa. (3,4)
La existencia de protocolos que establezcan cuándo solicitar ayuda o cuándo utilizar una tecnología de apoyo puede favorecer una práctica más homogénea y evitar una sucesión prolongada de intentos convencionales.
Estrategias para mejorar el éxito al primer intento
La reducción del número de intentos constituye uno de los objetivos fundamentales de la canalización vascular neonatal. Conseguir el acceso al primer intento puede reducir el dolor y el estrés, preservar la red vascular y disminuir el tiempo empleado en el procedimiento. (3,4)
La revisión sistemática y metaanálisis publicada por Shcherbatiuk et al. en 2025 incluyó 12 ensayos clínicos aleatorizados y 1.251 neonatos. Los resultados mostraron que las técnicas o dispositivos de apoyo podían incrementar el éxito en el primer intento, con un riesgo relativo de 1,18 para la colocación del catéter frente a las técnicas convencionales. También se observó una reducción del tiempo hasta conseguir el acceso en varios estudios. (3)
Sin embargo, los autores señalaron una importante limitación: la certeza de la evidencia para determinados resultados de seguridad fue baja o muy baja. Por ello, aunque los dispositivos de apoyo presentan resultados prometedores, se necesitan estudios de mayor calidad y con resultados estandarizados para determinar su impacto sobre las complicaciones. (3)
Utilización de la ecografía
La ecografía se ha convertido en una herramienta de interés para facilitar el acceso vascular, especialmente en pacientes con acceso venoso difícil. Permite visualizar directamente las estructuras vasculares y puede ayudar a identificar vasos que no son fácilmente visibles o palpables mediante la exploración convencional. (3,4)
Una revisión sistemática publicada en 2025 sobre el acceso vascular periférico en lactantes analizó específicamente la eficacia de la canalización guiada por ecografía frente a la técnica convencional. Los resultados respaldan el interés de esta tecnología, aunque los autores señalan la existencia de heterogeneidad entre los estudios y la necesidad de seguir desarrollando evidencia específica para esta población. (4)
En neonatos, la ecografía debe considerarse una herramienta complementaria y no un sustituto de la valoración clínica ni de la competencia técnica. Su utilización requiere formación específica y entrenamiento suficiente para identificar correctamente las estructuras anatómicas y realizar la canalización de forma segura. (3,5)
Dolor y medidas de confort
La canalización vascular es un procedimiento potencialmente doloroso para el recién nacido. La prevención y tratamiento del dolor debe integrarse en la práctica asistencial y formar parte de la preparación del procedimiento. La utilización de medidas no farmacológicas puede contribuir a disminuir la respuesta dolorosa y el estrés asociado a la intervención.
Entre las medidas utilizadas en neonatología se incluyen la contención, la succión no nutritiva y la administración de soluciones dulces, como sacarosa o glucosa, de acuerdo con los protocolos establecidos. Estas intervenciones deben individualizarse según la edad gestacional, el estado clínico y el procedimiento que se va a realizar.
La reducción del número de intentos constituye, además, una intervención indirecta para disminuir la exposición al dolor. Por este motivo, la utilización de estrategias que aumenten la probabilidad de éxito precoz debe contemplarse también desde una perspectiva de cuidados centrados en el confort del recién nacido. (3)
Cuidados de enfermería
Los cuidados de Enfermería comienzan antes de la inserción. La enfermera debe valorar la indicación del acceso, preparar el material necesario, comprobar la disponibilidad de los dispositivos de apoyo y valorar las necesidades de confort del recién nacido. (5)
Durante la inserción deben aplicarse las medidas de prevención de infecciones establecidas en el protocolo del centro. La OMS recomienda que los profesionales que realizan estos procedimientos reciban formación adecuada sobre indicaciones, técnica y medidas de prevención de las infecciones asociadas a catéteres. (5,6)
Una vez insertado el catéter, es necesario garantizar una fijación adecuada y mantener una vigilancia periódica del punto de inserción y del funcionamiento del dispositivo. Deben observarse cambios de coloración, eritema, edema, induración, secreción, humedad, dolor o alteraciones de la perfusión distal. (5)
La vigilancia enfermera adquiere especial importancia porque algunas complicaciones pueden producirse rápidamente. La identificación precoz de signos de infiltración o extravasación permite interrumpir la administración y aplicar las medidas correspondientes según el tipo de solución administrada y el protocolo institucional. (9)
La OMS recomienda una valoración continuada de la necesidad del catéter y su retirada cuando deje de ser necesario, evitando mantener dispositivos intravasculares sin una indicación clínica. (5)
Complicaciones
Entre las complicaciones asociadas a los catéteres venosos periféricos se encuentran la infiltración, la extravasación, la flebitis, el hematoma, la obstrucción, la retirada accidental y la infección. La frecuencia de estas complicaciones varía según la población, el tipo de catéter, la duración del acceso y las características del tratamiento. (5,7,9)
La infiltración consiste en la administración de una solución intravenosa en el tejido extravascular como consecuencia de la pérdida de continuidad funcional del acceso. La extravasación hace referencia a la salida de una sustancia potencialmente dañina para los tejidos. En el neonato, ambas complicaciones requieren especial vigilancia debido a la vulnerabilidad de la piel y los tejidos. (9)
Una revisión de alcance publicada en Pediatric Research en 2025 y posteriormente incorporada al volumen de 2026 analizó específicamente los métodos de detección de infiltración y extravasación en neonatos. Los autores señalaron la relevancia clínica de estas complicaciones y la necesidad de mejorar y estandarizar los métodos utilizados para su detección precoz. (9)
La flebitis puede manifestarse mediante eritema, edema, calor, induración o dolor en el trayecto venoso. La prevención requiere una adecuada selección del dispositivo, una técnica correcta, una vigilancia continuada y la retirada del catéter ante signos compatibles con complicación. (5,7)
La infección relacionada con el catéter constituye una complicación potencialmente grave. Las medidas de higiene de manos, antisepsia, manipulación aséptica y mantenimiento adecuado del dispositivo son esenciales para disminuir el riesgo. La guía de la OMS de 2024 proporciona recomendaciones específicas para la población neonatal sobre prevención de infecciones asociadas a catéteres periféricos. (5)
Discusión
La evidencia revisada confirma que la obtención de un acceso vascular en el neonato constituye un procedimiento clínicamente necesario, pero técnicamente complejo. Las características anatómicas del recién nacido y la frecuencia con la que estos pacientes precisan tratamiento intravenoso hacen necesario disponer de estrategias específicas para reducir los intentos fallidos y las complicaciones. (1,3)
Uno de los principales hallazgos de la literatura reciente es el beneficio potencial de las técnicas y dispositivos de apoyo. El metaanálisis de Shcherbatiuk et al. mostró un incremento del éxito en el primer intento con dispositivos de apoyo, así como una reducción del tiempo necesario para conseguir el acceso en varios estudios. Sin embargo, la certeza limitada para determinados resultados de seguridad obliga a interpretar estos resultados con prudencia. (3)
La ecografía representa una de las tecnologías con mayor potencial. La visualización directa del vaso puede ser especialmente útil en neonatos con acceso vascular difícil, aunque la eficacia depende de la experiencia del profesional y de la disponibilidad de equipos adecuados. La incorporación de esta técnica debería acompañarse de programas estructurados de formación y evaluación de competencias. (3,4)
La planificación previa constituye probablemente uno de los elementos más importantes para mejorar el proceso. La decisión de utilizar un catéter periférico o un PICC debe basarse en las necesidades terapéuticas previstas y no exclusivamente en la facilidad inmediata de inserción. Las guías actuales sobre PICC neonatal y las recomendaciones de la OMS apoyan un enfoque basado en la indicación clínica y la selección adecuada del dispositivo. (5,8)
Desde la perspectiva de Enfermería, la valoración y vigilancia continuadas son esenciales. La enfermera interviene en todas las fases del proceso, desde la identificación de la necesidad de acceso hasta su retirada. La aplicación de medidas de prevención de infecciones, la fijación correcta, la valoración del punto de inserción y la detección de signos de complicación constituyen actuaciones fundamentales para la seguridad del paciente. (5,6)
La prevención de la infiltración y extravasación merece especial atención. La revisión específica sobre neonatos publicada recientemente muestra que continúa existiendo variabilidad en los métodos de detección y valoración de estas complicaciones. Esto pone de manifiesto la necesidad de protocolos homogéneos que permitan identificar precozmente los signos clínicos y establecer una respuesta rápida. (9)
Otro aspecto relevante es el dolor. La reducción del número de punciones debe considerarse también una intervención de prevención del dolor. La planificación del procedimiento, la elección adecuada del profesional, la utilización de técnicas de apoyo cuando estén indicadas y la aplicación de medidas de confort pueden contribuir conjuntamente a reducir la carga de procedimientos dolorosos en el recién nacido.
La formación de los profesionales debe ser un componente esencial de cualquier programa de acceso vascular neonatal. La OMS recomienda que los profesionales reciban formación adecuada tanto sobre la utilización de los catéteres como sobre las medidas de prevención de infecciones. La competencia técnica debería incluir no solo la inserción convencional, sino también el reconocimiento de pacientes con acceso difícil y el conocimiento de las alternativas disponibles. (5,6)
En consecuencia, el abordaje del acceso vascular neonatal debería evolucionar desde un modelo centrado exclusivamente en la habilidad individual hacia un modelo estructurado de gestión del acceso vascular. Este enfoque incluye la valoración inicial, selección del dispositivo, planificación, técnica de inserción, analgesia, mantenimiento, vigilancia y retirada. (5,8)
La principal limitación de la evidencia disponible es la heterogeneidad de las poblaciones y de las intervenciones estudiadas. Aunque existen publicaciones específicas sobre neonatos, muchos estudios sobre ecografía y acceso vascular proceden de poblaciones pediátricas más amplias, lo que limita la extrapolación directa de sus resultados. Además, las diferencias en la definición de éxito, número de intentos y complicaciones dificultan la comparación entre estudios. (3,4)
Por ello, son necesarios nuevos estudios específicamente neonatales, especialmente ensayos clínicos que comparen diferentes estrategias de canalización, tecnologías de apoyo y programas de formación profesional, utilizando criterios homogéneos de éxito y seguridad.
Conclusiones
La obtención de accesos venosos constituye una intervención frecuente y necesaria en el paciente neonatal, pero presenta importantes dificultades debido a las características anatómicas y fisiológicas propias del recién nacido.
La planificación individualizada del acceso debe realizarse teniendo en cuenta el estado clínico, las características de la red vascular, el tipo de tratamiento y su duración prevista. La elección adecuada del dispositivo puede evitar procedimientos repetidos y contribuir a preservar el capital venoso del paciente.
La evidencia reciente indica que las tecnologías de apoyo pueden aumentar el éxito de la canalización, especialmente en situaciones de acceso vascular difícil. La ecografía representa una herramienta prometedora, aunque su utilización debe acompañarse de formación específica y de una adecuada evaluación de competencias. (3,4)
La Enfermería desempeña un papel fundamental en todas las etapas del proceso. La valoración previa, la aplicación de medidas de asepsia, la correcta inserción y fijación, el mantenimiento y la vigilancia continuada permiten disminuir el riesgo de complicaciones y favorecer la seguridad del paciente. (5,6)
La infiltración, extravasación, flebitis, obstrucción, retirada accidental e infección constituyen complicaciones relevantes que requieren vigilancia sistemática y actuación precoz. La identificación temprana de los signos de deterioro del acceso puede limitar las consecuencias para el recién nacido. (5,9)
Finalmente, la utilización de protocolos específicos, la formación continuada de los profesionales y la incorporación racional de tecnologías de apoyo pueden contribuir a mejorar la calidad de la atención vascular neonatal. El objetivo debe ser conseguir un acceso seguro y eficaz, minimizando el número de intentos, el dolor, el daño vascular y las complicaciones asociadas.
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