Manejo de la vía subcutánea y fármacos susceptibles de administración: cuidados de Enfermería en el paciente paliativo

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 139

Autor principal (primer firmante): Ana Palacios Martínez

Fecha recepción: 07/10/2026

Fecha aceptación: 03/11/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 139

Autores:

  • Ana Palacios Martínez.
  • Laura Armendáriz Pérez.
  • Joseba Setas Armendáriz.
  • Alba Zubieta Cordón.
  • Natalia Antón Aldívar.
  • Rocío Ausejo Vallés.

Categoría profesional:

Enfermería.

Resumen

La vía subcutánea constituye una alternativa de gran utilidad para la administración de medicamentos y, en situaciones seleccionadas, fluidoterapia, especialmente cuando la vía oral no es posible o no permite un adecuado control sintomático. Su utilización es frecuente en cuidados paliativos y puede realizarse mediante administración intermitente o infusión continua. El objetivo de esta revisión fue analizar el manejo enfermero de la vía subcutánea y sintetizar la evidencia reciente sobre los principales fármacos susceptibles de administración por esta vía. Se realizó una revisión bibliográfica narrativa de publicaciones prioritariamente comprendidas entre el año 2021 y 2026, consultando PubMed/MEDLINE y fuentes farmacológicas y científicas de referencia.

La literatura reciente confirma la utilidad de la vía subcutánea en cuidados paliativos, pero también pone de manifiesto que una parte importante de los fármacos utilizados carece de autorización específica para esta vía o dispone de evidencia limitada. Entre los fármacos empleados con mayor frecuencia se encuentran opioides como morfina y fentanilo, benzodiacepinas como midazolam, antipsicóticos como haloperidol o levomepromazina y otros medicamentos para el control de náuseas, secreciones, delirium o determinados síntomas refractarios. Enfermería desempeña un papel esencial en la selección del lugar de inserción, técnica de administración, vigilancia del punto de punción, detección de complicaciones y manejo de infusores. La administración subcutánea debe realizarse siempre conforme a prescripción, ficha técnica y protocolos.

Palabras clave: vía subcutánea, administración de fármacos, cuidados paliativos, enfermería, infusión subcutánea, seguridad del paciente.

Introducción

La pérdida de la vía oral es frecuente en las fases avanzadas de enfermedad y puede dificultar el tratamiento de síntomas como dolor, disnea, ansiedad, agitación, delirium, náuseas y vómitos. En este contexto, la vía subcutánea representa una alternativa menos invasiva que la vía intravenosa y puede utilizarse tanto en el hospital como en el domicilio, siempre que exista indicación clínica y personal capacitado.

La administración subcutánea puede realizarse mediante inyección intermitente o mediante infusión subcutánea continua. Una revisión de 2022 sobre fármacos subcutáneos utilizados en hospitales y cuidados paliativos encontró datos de tolerabilidad, eficacia y dosificación para diversos medicamentos, pero también una importante falta de información farmacocinética y una elevada proporción de usos fuera de ficha técnica. (1)

En España, una revisión farmacoterapéutica de referencia identificó 65 fármacos y los clasificó según la disponibilidad de información sobre administración subcutánea, compatibilidad y estabilidad. Sus autores señalaron que la práctica está ampliamente extendida, pero que los laboratorios no proporcionan datos para numerosos fármacos. (2)

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La evidencia más reciente mantiene esta cautela. La administración subcutánea de un fármaco no puede considerarse automáticamente segura por el hecho de que exista experiencia clínica: es necesario verificar la ficha técnica, la evidencia disponible, la compatibilidad, la estabilidad, la concentración, el diluyente y las características del paciente.

Desde Enfermería, el manejo de esta vía exige conocimientos técnicos y farmacológicos, valoración continua del punto de inserción y capacidad para reconocer reacciones locales o sistémicas. Por ello, resulta pertinente sintetizar las recomendaciones actuales y diferenciar los medicamentos con mayor respaldo de aquellos cuyo uso debe considerarse individualizado y, en determinados casos, fuera de ficha técnica.

Objetivos

Objetivo general

Analizar la evidencia científica reciente sobre el manejo de la vía subcutánea y los principales medicamentos susceptibles de administrarse por esta vía, destacando las intervenciones y responsabilidades de Enfermería.

Objetivos específicos

  • Describir las indicaciones, ventajas y limitaciones de la vía subcutánea.
  • Identificar los principales cuidados enfermeros relacionados con la canalización y mantenimiento de la vía.
  • Describir los fármacos utilizados con mayor frecuencia por vía subcutánea en cuidados paliativos.
  • Diferenciar entre medicamentos con evidencia o experiencia suficiente y aquellos cuyo uso subcutáneo requiere especial precaución.

Métodos

Se realizó una revisión bibliográfica. La búsqueda se efectuó principalmente en PubMed/MEDLINE y se complementó con documentos de organismos reguladores, fuentes farmacológicas y publicaciones científicas relacionadas con cuidados paliativos y administración subcutánea.

Se priorizaron publicaciones de los últimos años, entre 2021 y 2026. Se emplearon combinaciones de los términos: subcutaneous administration, subcutaneous drugs, palliative care, syringe driver, continuous subcutaneous infusion, hypodermoclysis, medication safety, morphine, midazolam, haloperidol, fentanyl y levomepromazine.

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Se priorizaron revisiones sistemáticas, revisiones de alcance, estudios observacionales recientes, documentos regulatorios y guías farmacoterapéuticas.

La síntesis se organizó en indicaciones y contraindicaciones, técnica enfermera, mantenimiento y vigilancia, complicaciones, infusión continua y medicamentos empleados por vía subcutánea.

Resultados

La vía subcutánea constituye una alternativa útil cuando la vía oral está contraindicada, es insuficiente o no resulta viable, como ocurre ante disfagia, vómitos persistentes, disminución del nivel de conciencia o en los últimos días de vida. También permite evitar un acceso venoso cuando este no aporta un beneficio proporcional al objetivo terapéutico. En cuidados paliativos puede utilizarse para administrar medicación de forma intermitente o continua.

Entre sus principales ventajas destacan la relativa facilidad de acceso, su menor invasividad respecto a la vía intravenosa, la posibilidad de utilizarla en el domicilio y la ausencia de necesidad de un acceso venoso. Sin embargo, presenta limitaciones como el reducido volumen que puede administrarse en un mismo punto, la posibilidad de irritación local, la variabilidad de la absorción según la perfusión tisular y la necesidad de comprobar la compatibilidad cuando se combinan varios medicamentos. Además, numerosos fármacos se administran por esta vía fuera de las condiciones autorizadas en su ficha técnica. (1,2)

Los lugares de inserción más habituales son la región infraclavicular, el abdomen, la cara anterolateral del muslo y la parte superior del brazo. La elección debe adaptarse a la movilidad del paciente, al estado de la piel, al riesgo de presión y a su comodidad. En pacientes muy delgados, con edema generalizado o con elevada movilidad puede ser necesario reevaluar periódicamente la zona y cambiar el lugar de inserción.

Los cuidados enfermeros comienzan con la comprobación de la prescripción, el medicamento, la dosis, la vía, el horario y el objetivo terapéutico. Es necesario realizar higiene de manos y utilizar técnica aséptica, inspeccionar la piel y seleccionar una zona con tejido subcutáneo adecuado. El dispositivo debe quedar correctamente identificado y registrarse la fecha y hora de colocación.

Durante el mantenimiento, el punto de inserción debe inspeccionarse periódicamente para detectar dolor, eritema, edema, fuga, sangrado, calor local, secreción o signos de infección. Asimismo, debe comprobarse que el dispositivo permanece correctamente fijado.

La administración puede realizarse de forma intermitente o mediante infusión continua. La administración intermitente puede ser apropiada cuando se necesita un efecto puntual o una dosis de rescate, mientras que la infusión continua permite mantener un control sintomático estable, reducir manipulaciones y evitar administraciones repetidas que puedan resultar poco confortables. Un estudio observacional publicado en 2023 sobre infusiones subcutáneas cortas describió su utilización para dosis de carga, dosis a demanda y dosis de mantenimiento en pacientes paliativos, con buena tolerabilidad global. (3)

Entre los principales grupos de medicamentos utilizados por vía subcutánea se encuentran los opioides, las benzodiacepinas, los antipsicóticos, los anticolinérgicos, algunos antieméticos y procinéticos, los corticoides y determinados anticonvulsivantes. Entre los opioides destacan la morfina, el fentanilo y la hidromorfona, empleados principalmente para el dolor y, en determinados contextos paliativos, para la disnea. El midazolam se utiliza para situaciones como ansiedad intensa, agitación y sedación paliativa cuando está clínicamente indicada. Haloperidol y levomepromazina pueden emplearse en delirium, agitación o náuseas, mientras que el butilbromuro de hioscina se utiliza para secreciones respiratorias y espasmos. También pueden administrarse determinados antieméticos, como metoclopramida u ondansetrón, y corticoides como dexametasona en situaciones seleccionadas. Algunos anticonvulsivantes, como levetiracetam y, en casos seleccionados, valproato sódico, pueden utilizarse cuando otras vías no son viables. No obstante, esta clasificación es orientativa y no implica que todas las presentaciones comerciales estén autorizadas para administración subcutánea. (1,2)

Los opioides son uno de los grupos con mayor experiencia clínica por esta vía. La revisión sistemática de Fairbairn et al. encontró resultados analgésicos comparables entre la vía subcutánea y las vías intravenosa e intramuscular, aunque la evidencia disponible es limitada. (4) La morfina es uno de los fármacos de referencia en cuidados paliativos, mientras que fentanilo e hidromorfona también pueden utilizarse en situaciones seleccionadas. Las equivalencias entre vías y entre distintos opioides requieren un cálculo individualizado y no deben extrapolarse, por lo que Enfermería debe verificar la prescripción, la concentración, la velocidad de administración y la respuesta clínica.

El midazolam cuenta con amplia experiencia en cuidados paliativos para el control de la ansiedad, la agitación y la sedación paliativa. Otros fármacos, como haloperidol, levomepromazina y butilbromuro de hioscina, también tienen utilidad en el control de determinados síntomas paliativos. (5)

Un aspecto especialmente relevante es la diferencia entre la práctica clínica y la autorización regulatoria. La revisión de Wernli et al. identificó 17 medicamentos administrados por vía subcutánea sin autorización específica y evidenció importantes lagunas farmacocinéticas. (1) El valproato sódico constituye un ejemplo de uso emergente: una revisión sistemática de 2024 encontró únicamente seis estudios, y señaló que, aunque existen datos limitados, se ha descrito su utilización para el control de crisis epilépticas y del dolor neuropático. (6) Por ello, la administración subcutánea de un medicamento debe basarse en la prescripción médica, los protocolos, la ficha técnica cuando exista autorización y fuentes farmacológicas actualizadas cuando se trate de un uso fuera de ficha técnica.

La compatibilidad entre medicamentos es otro aspecto fundamental. No debe mezclarse medicación en un mismo dispositivo de forma rutinaria, ya que la compatibilidad físico-química y la estabilidad dependen de los principios activos, sus concentraciones, el diluyente, el volumen, la temperatura, el material del dispositivo y el tiempo de administración. Algunas combinaciones pueden ser compatibles, mientras que otras pueden producir precipitados. Se han descrito, por ejemplo, problemas de precipitación en determinadas combinaciones que contienen dexametasona junto con haloperidol y / o midazolam. (7)

Las complicaciones de la vía subcutánea pueden ser locales, como eritema, dolor, edema, induración, sangrado, fuga o infección, o estar relacionadas con el dispositivo, como obstrucción, desplazamiento o alteraciones de la velocidad de infusión. Una revisión observacional mostró que determinadas complicaciones se asociaban, entre otros factores, con el tiempo de permanencia del dispositivo y con la movilidad del paciente, lo que refuerza la importancia de una vigilancia enfermera adecuada y de protocolos estandarizados. (8)

Finalmente, la vía subcutánea también puede emplearse para hidratación. Su indicación debe individualizarse, especialmente en situaciones paliativas, teniendo en cuenta los objetivos de cuidado y el pronóstico del paciente.

Discusión

La vía subcutánea constituye una herramienta importante para Enfermería, especialmente en cuidados paliativos y en situaciones en las que la vía oral no es viable. Su principal fortaleza es ofrecer una alternativa relativamente sencilla y menos invasiva que el acceso venoso, con posibilidad de administración intermitente o continua.

Sin embargo, muestra una cuestión fundamental: que un medicamento se utilice habitualmente por vía subcutánea no significa necesariamente que esa vía esté autorizada en su ficha técnica. (1)

Por ello, Enfermería debe conocer la indicación, verificar la prescripción y utilizar fuentes actualizadas sobre administración, dilución, estabilidad y compatibilidad. Ante una administración fuera de ficha técnica, debe existir una justificación clínica y un marco institucional adecuado.

La vigilancia del lugar de inserción y del dispositivo es igualmente importante. La aparición de eritema, edema o dolor debe desencadenar una valoración sistemática. La correcta fijación, el registro de la fecha de inserción y la observación del funcionamiento del infusor son intervenciones sencillas que contribuyen a la seguridad.

En cuanto a la compatibilidad, ésta adquiere especial importancia en la infusión continua, ya que la utilización de mezclas de varios fármacos puede simplificar el manejo y reducir manipulaciones, pero también aumentar el riesgo de incompatibilidad. (3,6)

Desde la perspectiva enfermera, el objetivo final debe ser proporcionar un control sintomático eficaz con la menor carga posible para el paciente, manteniendo la seguridad farmacológica y respetando los objetivos de cuidados paliativos.

Conclusiones

La vía subcutánea constituye una alternativa eficaz y de utilidad en los cuidados paliativos, especialmente cuando la vía oral no es posible, resulta insuficiente o supone una dificultad para el paciente. Su menor invasividad respecto a la vía intravenosa, junto con la posibilidad de utilizarla tanto de forma intermitente como mediante infusión continua y en diferentes contextos asistenciales, incluido el domicilio, la convierten en una herramienta relevante para el control de síntomas y el mantenimiento del confort del paciente.

Los cuidados de Enfermería son fundamentales para garantizar la seguridad y eficacia de esta vía. La correcta valoración del paciente, la selección adecuada del lugar de inserción, la aplicación de una técnica aséptica, la correcta fijación e identificación del dispositivo y la vigilancia periódica del punto de punción permiten prevenir y detectar precozmente complicaciones locales y relacionadas con el dispositivo. Asimismo, el manejo adecuado de los infusores y el registro de las intervenciones forman parte esencial de una atención segura.

En relación con los medicamentos, existe una amplia experiencia clínica con fármacos como la morfina, el fentanilo, el midazolam, el haloperidol, la levomepromazina y el butilbromuro de hioscina, entre otros. Sin embargo, la evidencia disponible no es homogénea y algunos medicamentos se administran por vía subcutánea fuera de las condiciones autorizadas en su ficha técnica. Por ello, el uso habitual de un fármaco por esta vía no debe interpretarse automáticamente como garantía de seguridad.

La compatibilidad y estabilidad de los medicamentos adquieren especial importancia cuando se emplean infusiones continuas o se combinan varios principios activos en un mismo dispositivo. La ausencia de información suficiente para determinados fármacos y combinaciones pone de manifiesto la necesidad de consultar fuentes farmacológicas actualizadas y protocolos institucionales antes de realizar estas mezclas.

En consecuencia, el manejo de la vía subcutánea requiere integrar conocimientos técnicos, farmacológicos y clínicos. Enfermería desempeña un papel esencial en la valoración, administración, vigilancia y detección de complicaciones, contribuyendo a conseguir un adecuado control sintomático con la menor carga posible para el paciente. La práctica debe mantenerse siempre vinculada a la prescripción, la evidencia disponible, la ficha técnica cuando corresponda y los protocolos establecidos, especialmente ante medicamentos con evidencia limitada o utilizados fuera de ficha técnica.

Bibliografía

  1. Wernli U, Dürr F, Jean-Petit-Matile S, Kobleder A, Meyer-Massetti C. Subcutaneous Drugs and Off-label Use in Hospice and Palliative Care: A Scoping Review. J Pain Symptom Manage. 2022;64(5):e250-e259. doi:10.1016/j.jpainsymman.2022.07.006.
  2. Matoses Chirivella C, Rodríguez Lucena FJ, Sanz Tamargo G, Murcia López AC, Morante Hernández M, Navarro Ruiz A. Administración de medicamentos por vía subcutánea en cuidados paliativos. Farm Hosp. 2015;39(2):71-79. doi:10.7399/fh.2015.39.2.7544.
  3. Short subcutaneous infusions for symptom control in palliative medicine. BMJ Support Palliat Care. 2023. doi:10.1136/spcare-2023-004593.
  4. Fairbairn L, Schuberth A, Deacon L, Gilkes H, Montgomery V, Bennett MI, et al. A systematic review of subcutaneous versus intramuscular or intravenous routes of opioid administration on pain outcomes in cancer and post-surgical clinical populations. Palliat Med. 2023;37(2):260-270. doi:10.1177/20494637221135835.
  5. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Recomendaciones de la AEMPS para la gestión de medicamentos para el manejo de pacientes con enfermedades en fase terminal o paliativa [Internet]. Madrid: AEMPS; 2020 [citado 23 sep 2026]. Disponible en: https://www.aemps.gob.es/informa/recomendaciones-d e-la-aemps-para-la-gestion-de-medicamentos-para- el-manejo-de-pacientes-con-enfermedades-en-fase-te rminal-o-paliativa-en-la-situacion-sanitaria-actua l/
  6. Tan S, Ng JS, Tang C, Stretton B, Kovoor J, et al. Subcutaneous sodium valproate in palliative care: a systematic review. Palliat Med. 2024;38(4):492-497. doi:10.1177/02692163241234597.
  7. Negro S, Azuara ML, Sánchez Y, Reyes R, Barcia E. Physical compatibility and in vivo evaluation of drug mixtures for subcutaneous infusion to cancer patients in palliative care. Support Care Cancer. 2002;10(5):391-397. doi:10.1007/s00520-001-0335-7.
  8. Bartz L, Klein C, Seifert A, Herget I, Ostgathe C, Stiel S. Subcutaneous administration of drugs in palliative care: results of a systematic observational study. J Pain Symptom Manage. 2014;48(4):540-547.
  9. Ariño Gadea G, Brocate San Juan M, Moreno Fraile R, Ruata Laclaustra A, Vera Sáez-Benito MB, Aquilué Berdún M. Manejo de la vía subcutánea en el paciente con cuidados paliativos [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación; 2023 [citado 23 sep 2026].