Ciencia, humanización y liderazgo en Enfermería quirúrgica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 140

Autor principal (primer firmante): Joseba Setas Armendariz

Fecha recepción: 07/10/2026

Fecha aceptación: 03/11/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 140

Autores:

  • Joseba Setas Armendariz
  • Alba Zubieta Cordón
  • Natalia Antón Aldivar
  • Rocio Ausejo Valles
  • Ana María López Martínez
  • Xavier Alba Oroz

Resumen

Introducción

La Enfermería quirúrgica desarrolla su actividad en un entorno caracterizado por una elevada complejidad técnica, la necesidad de coordinación entre diferentes profesionales y la exigencia permanente de garantizar la seguridad del paciente. En este contexto, la práctica enfermera no debe limitarse a la correcta ejecución de procedimientos técnicos, sino que debe integrar la evidencia científica, la humanización de los cuidados y el liderazgo profesional. Durante el proceso perioperatorio, el paciente puede experimentar miedo, ansiedad, incertidumbre y una importante sensación de vulnerabilidad. Por ello, resulta necesario proporcionar cuidados técnicamente seguros sin descuidar las necesidades emocionales, comunicativas y personales de la persona atendida.

Objetivo

Analizar la importancia de la ciencia, la humanización y el liderazgo como elementos integradores de la práctica de Enfermería quirúrgica y su relación con la seguridad del paciente, la calidad asistencial y la experiencia perioperatoria.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre ciencia, humanización y liderazgo en Enfermería quirúrgica. Se consultaron publicaciones científicas disponibles principalmente en PubMed/MEDLINE y documentos de organismos sanitarios de referencia. Se seleccionaron trabajos relacionados con Enfermería perioperatoria, seguridad quirúrgica, comunicación, trabajo en equipo, liderazgo, competencias no técnicas y atención centrada en la persona. Se priorizaron publicaciones recientes y se incorporaron estudios de referencia para contextualizar los principales conceptos.

Resultados

La literatura consultada señala que la práctica basada en la evidencia constituye uno de los pilares de la calidad asistencial. En el entorno quirúrgico, la comunicación efectiva, el trabajo en equipo, las competencias no técnicas y el liderazgo son elementos relevantes para favorecer una asistencia segura. Paralelamente, la humanización requiere reconocer al paciente como una persona con necesidades físicas, psicológicas, sociales y emocionales, promoviendo la información, la intimidad, la dignidad y el respeto. El liderazgo enfermero facilita la coordinación de los profesionales, la identificación de riesgos y la creación de una cultura de seguridad y mejora continua.

Conclusiones

La Enfermería quirúrgica actual requiere un modelo de atención que combine competencia científica, sensibilidad humana y liderazgo profesional. Estas dimensiones deben entenderse como elementos complementarios de una asistencia perioperatoria segura y de calidad. La formación continuada, la práctica basada en la evidencia, la comunicación interdisciplinar, el desarrollo de competencias no técnicas y el liderazgo pueden contribuir a mejorar la seguridad del paciente y favorecer una atención quirúrgica más humanizada.

Palabras clave: enfermería perioperatoria; enfermería quirúrgica; humanización; liderazgo; seguridad del paciente; práctica basada en la evidencia; trabajo en equipo.

Introducción

La Enfermería quirúrgica constituye un área de especial complejidad dentro de la práctica enfermera. El bloque quirúrgico es un entorno en el que convergen procedimientos de elevada complejidad técnica, tecnología avanzada, situaciones clínicas cambiantes y la participación simultánea de profesionales pertenecientes a diferentes disciplinas.

La calidad asistencial en este contexto debe entenderse desde una perspectiva integral. La atención sanitaria de calidad debe ser segura, eficaz y centrada en las personas, incorporando las necesidades individuales del paciente al proceso asistencial.

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En el ámbito quirúrgico, esta perspectiva adquiere especial relevancia debido a la situación de vulnerabilidad en la que puede encontrarse el paciente. La intervención quirúrgica supone, en numerosas ocasiones, una pérdida temporal de autonomía, exposición a procedimientos invasivos y separación del entorno habitual.

El paciente puede experimentar miedo ante la anestesia, preocupación por el resultado de la intervención, incertidumbre, dolor o temor a posibles complicaciones.

La Enfermería desempeña un papel fundamental durante este proceso. La competencia técnica debe acompañarse de una adecuada capacidad de comunicación, empatía y acompañamiento.

La humanización de la asistencia implica considerar al paciente como una persona y no únicamente como un diagnóstico o un procedimiento quirúrgico. La intimidad, la dignidad, la autonomía, la información y el respeto deben formar parte de los cuidados proporcionados.

Al mismo tiempo, el desarrollo tecnológico ha transformado el entorno quirúrgico. La cirugía mínimamente invasiva, los sistemas avanzados de monitorización, los dispositivos electromédicos y las nuevas técnicas quirúrgicas requieren profesionales con una elevada preparación científica y técnica.

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La evidencia científica constituye, por tanto, un elemento imprescindible para mantener una práctica segura y actualizada.

Junto a la competencia científica y la humanización aparece una tercera dimensión: el liderazgo enfermero. El profesional de Enfermería quirúrgica participa en la organización de los cuidados, la coordinación del equipo, la identificación de riesgos, la prevención de eventos adversos y la aplicación de medidas de seguridad.

El liderazgo no debe entenderse exclusivamente como el desempeño de una función directiva. También puede expresarse en la práctica clínica cotidiana mediante la capacidad de anticiparse a las necesidades, facilitar la comunicación, resolver problemas, coordinar actividades y promover un entorno de trabajo seguro.

Por todo ello, ciencia, humanización y liderazgo pueden considerarse tres dimensiones estrechamente relacionadas dentro de la Enfermería quirúrgica contemporánea.

Objetivos

Objetivo general

Analizar la importancia de la ciencia, la humanización y el liderazgo en la práctica de Enfermería quirúrgica y su contribución a una atención perioperatoria segura y de calidad.

Objetivos específicos

  • Describir la importancia de la práctica basada en la evidencia en el ámbito quirúrgico.
  • Analizar estrategias de humanización aplicables al paciente quirúrgico.
  • Examinar la importancia de la comunicación y el trabajo en equipo.
  • Identificar competencias relacionadas con el liderazgo enfermero.
  • Analizar el papel de las competencias no técnicas en la seguridad quirúrgica.
  • Relacionar ciencia, humanización y liderazgo como elementos complementarios de la calidad asistencial.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre ciencia, humanización y liderazgo en Enfermería quirúrgica.

La búsqueda se orientó hacia publicaciones relacionadas con Enfermería perioperatoria, seguridad del paciente quirúrgico, humanización de los cuidados, comunicación, trabajo en equipo, liderazgo y competencias no técnicas.

Se consultó principalmente PubMed/MEDLINE, complementándose la información con documentos procedentes de organismos sanitarios de referencia.

Se emplearon combinaciones de términos relacionados con perioperative nursing, operating room nursing, surgical nursing, patient safety, humanized care, person-centred care, leadership, teamwork, communication y non-technical skills.

Se priorizaron publicaciones recientes, especialmente las correspondientes al periodo 2020-2026, incorporándose estudios anteriores relevantes para contextualizar la seguridad quirúrgica, el trabajo en equipo y las competencias no técnicas.

Se incluyeron artículos científicos, revisiones y documentos institucionales relacionados directamente con los objetivos del trabajo. Se excluyeron publicaciones que no abordasen de manera significativa la atención perioperatoria, la seguridad, la humanización, el liderazgo o las competencias profesionales de Enfermería.

Debido al carácter narrativo de la revisión, no se realizó una revisión sistemática ni se establecieron cifras de identificación, cribado o exclusión de artículos propias de una revisión sistemática.

Resultados

Ciencia y práctica basada en la evidencia

La práctica basada en la evidencia constituye uno de los fundamentos de la Enfermería contemporánea. Su aplicación implica integrar los mejores conocimientos científicos disponibles con la experiencia profesional y las características, necesidades y preferencias de cada paciente.

En el entorno quirúrgico, esta perspectiva resulta especialmente importante debido a la complejidad de los procedimientos y a la necesidad de tomar decisiones seguras en periodos de tiempo reducidos.

La Enfermería quirúrgica participa en numerosas intervenciones destinadas a prevenir complicaciones, entre ellas la identificación inequívoca del paciente, la comprobación del procedimiento y del lugar quirúrgico, la prevención de infecciones, el mantenimiento de la esterilidad, el posicionamiento adecuado, la prevención de lesiones, la vigilancia clínica y el recuento de material quirúrgico.

La utilización de protocolos y recomendaciones basadas en evidencia permite reducir la variabilidad injustificada de la práctica y establecer estándares de actuación.

Sin embargo, la ciencia aplicada a la Enfermería quirúrgica no debe limitarse al seguimiento de protocolos. También comprende la capacidad para analizar resultados, identificar áreas de mejora, participar en investigación y trasladar los nuevos conocimientos a la práctica clínica.

Seguridad del paciente quirúrgico

La seguridad constituye uno de los ejes fundamentales de la atención quirúrgica.

La Organización Mundial de la Salud desarrolló la Lista de Verificación de la Seguridad Quirúrgica con el objetivo de mejorar la seguridad del paciente y favorecer la comunicación y el trabajo en equipo. La lista contempla tres momentos principales: antes de la inducción anestésica, antes de la incisión quirúrgica y antes de que el paciente abandone el quirófano.

La Enfermería desempeña un papel relevante en la correcta aplicación de esta herramienta. No obstante, su utilización debe integrarse en la dinámica real del equipo y no convertirse exclusivamente en un trámite administrativo.

La seguridad quirúrgica requiere, además, una cultura organizativa que favorezca la comunicación abierta y la responsabilidad compartida.

Humanización de los cuidados quirúrgicos

La humanización consiste en situar a la persona en el centro de la atención sanitaria, reconociendo sus necesidades físicas, psicológicas, sociales y emocionales.

En el entorno quirúrgico, la humanización adquiere una relevancia especial debido a las características del contexto. El paciente puede encontrarse en una situación de vulnerabilidad, parcialmente desnudo, inmovilizado, rodeado de tecnología y de profesionales desconocidos y, en determinadas fases del proceso, con una capacidad reducida para comunicarse.

Estas circunstancias pueden incrementar la sensación de inseguridad.

Una atención humanizada implica presentarse ante el paciente, explicar las actuaciones que se van a realizar, preservar su intimidad, mantener una comunicación respetuosa y evitar comportamientos que puedan generar incomodidad o sensación de despersonalización.

La humanización también implica respetar los valores y preferencias del paciente siempre que la situación clínica y la seguridad lo permitan.

Comunicación enfermera y experiencia del paciente

La comunicación constituye una herramienta fundamental dentro de la relación terapéutica.

Durante el proceso perioperatorio, el profesional de Enfermería puede convertirse en uno de los principales referentes del paciente. Una comunicación adecuada permite anticipar acontecimientos, resolver dudas, identificar necesidades y proporcionar seguridad.

La información debe adaptarse a las características de cada persona. No basta con proporcionar información: es necesario comprobar que el paciente ha comprendido aquello que se le explica.

Las estrategias comunicativas pueden requerir modificaciones en pacientes con dificultades auditivas, barreras idiomáticas, alteraciones cognitivas o elevados niveles de ansiedad.

La comunicación también es esencial dentro del equipo quirúrgico. Una transmisión incompleta o fragmentada de la información puede comprometer la continuidad de los cuidados y favorecer errores.

La literatura específica identifica la comunicación como una competencia no técnica esencial para el funcionamiento del equipo quirúrgico. Las dinámicas comunicativas inadecuadas, la información incorrecta o incompleta y las formas de comunicación poco respetuosas pueden dificultar la seguridad del paciente. [10,11]

Ansiedad y vulnerabilidad del paciente quirúrgico

La intervención quirúrgica puede generar ansiedad relacionada con el procedimiento, la anestesia, el dolor, las posibles complicaciones o la incertidumbre respecto al resultado.

Las intervenciones enfermeras dirigidas a proporcionar información y acompañamiento pueden contribuir a mejorar la experiencia perioperatoria.

Entre las intervenciones que puede desarrollar Enfermería se encuentran explicar de manera sencilla el recorrido perioperatorio, resolver dudas, informar sobre el entorno quirúrgico, explicar qué puede experimentar durante la preparación, favorecer la expresión de miedos y preocupaciones, utilizar técnicas de comunicación adaptadas y mantener una actitud empática y profesional.

Estas intervenciones deben adaptarse a la situación clínica y a las características individuales de cada paciente.

Liderazgo enfermero en el bloque quirúrgico

El liderazgo enfermero no debe entenderse únicamente como la ocupación de un puesto de responsabilidad. En la práctica clínica, liderar implica asumir responsabilidades, anticiparse a los problemas, facilitar la coordinación y contribuir a crear un entorno seguro.

En el quirófano, el profesional de Enfermería debe mantener una visión global del procedimiento y anticipar las necesidades tanto del paciente como del equipo.

Entre las principales competencias relacionadas con el liderazgo se encuentran la comunicación efectiva, la capacidad de organización, la toma de decisiones, la gestión de conflictos, la anticipación, la coordinación interdisciplinar, la gestión de riesgos, la delegación adecuada, la capacidad docente y la promoción de la mejora continua.

La investigación específica sobre Enfermería de quirófano identifica el liderazgo como una de las principales categorías de competencias no técnicas, junto con la conciencia situacional, la toma de decisiones, la comunicación y el trabajo en equipo. [12]

Competencias no técnicas de la enfermería quirúrgica

Las competencias no técnicas constituyen un complemento esencial de las habilidades técnicas.

La literatura específica sobre enfermeras instrumentistas ha identificado diferentes categorías de competencias no técnicas, entre ellas la comunicación, el trabajo en equipo, la conciencia situacional, la gestión de las tareas y la capacidad para afrontar situaciones de estrés. [7,8]

Posteriormente, investigaciones específicas con enfermeras de quirófano han ampliado estas competencias e identificado como categorías fundamentales la conciencia situacional, el liderazgo, la toma de decisiones, la comunicación y el trabajo en equipo. [12]

El desarrollo del sistema SPLINTS (Scrub Practitioners’ List of Intraoperative Non-Technical Skills) permitió disponer de una herramienta estructurada para la formación y evaluación de competencias no técnicas en profesionales instrumentistas. [13]

Estas competencias permiten responder adecuadamente ante situaciones imprevistas. La conciencia situacional permite interpretar lo que está ocurriendo en el quirófano y anticipar posibles necesidades. La comunicación facilita la transmisión de información relevante. El trabajo en equipo permite coordinar las actuaciones y la gestión de tareas ayuda a establecer prioridades.

Trabajo en equipo y comunicación interdisciplinar

El procedimiento quirúrgico requiere la participación coordinada de diferentes profesionales. Cirujanos, anestesiólogos, profesionales de Enfermería y otros integrantes del equipo deben compartir información relevante y comprender sus responsabilidades.

La comunicación efectiva y la existencia de modelos mentales compartidos favorecen la coordinación del equipo.

Los estudios sobre comunicación en cirugía han identificado factores individuales y organizativos que pueden influir en la colaboración interdisciplinar, entre ellos las diferencias profesionales, la organización del trabajo, las relaciones jerárquicas y la formación. [5,9]

Los estudios específicos desde la perspectiva de las enfermeras de quirófano señalan que disponer de información adecuada sobre el paciente y la intervención, mantener un diálogo preoperatorio y contar con un liderazgo comprometido constituyen condiciones relevantes para favorecer unos cuidados intraoperatorios seguros y un buen trabajo en equipo. [9]

El trabajo en equipo seguro requiere que los profesionales puedan expresar dudas y preocupaciones relacionadas con el paciente. La existencia de una cultura de seguridad facilita que las situaciones potencialmente peligrosas puedan identificarse y abordarse antes de producir daño.

Humanización dentro de un entorno altamente tecnológico

El desarrollo tecnológico ha transformado profundamente la cirugía. La incorporación de sistemas avanzados de monitorización, cirugía mínimamente invasiva, dispositivos electromédicos y nuevas técnicas quirúrgicas ha ampliado las posibilidades diagnósticas y terapéuticas.

Sin embargo, la tecnología no debe desplazar la dimensión humana de los cuidados. El paciente continúa siendo el centro de la atención incluso cuando se encuentra bajo anestesia o no puede participar activamente en la toma de decisiones.

La Enfermería debe garantizar que la tecnología esté al servicio de la persona. Esto implica preservar la intimidad, evitar exposiciones innecesarias, mantener una comunicación respetuosa y cuidar aspectos como la temperatura, la posición corporal, la protección de zonas de presión y la correcta manipulación del paciente.

La humanización puede estar presente incluso en aquellas fases en las que el paciente no puede comunicarse verbalmente.

Formación continuada y desarrollo profesional

La evolución permanente de los procedimientos quirúrgicos exige una actualización continua. El profesional de Enfermería debe mantener competencias relacionadas con nuevas tecnologías, procedimientos, protocolos de seguridad y recomendaciones basadas en evidencia.

La formación no debe centrarse exclusivamente en las competencias técnicas. La comunicación, el liderazgo, la gestión de conflictos, el trabajo en equipo, la conciencia situacional y la toma de decisiones forman parte de las competencias necesarias para una práctica segura.

La formación continuada puede desarrollarse mediante sesiones clínicas, simulación, formación específica en seguridad quirúrgica, programas de liderazgo, entrenamiento en comunicación, simulación de situaciones críticas, revisión de incidentes, análisis de casos, actualización de protocolos y participación en proyectos de investigación.

La formación mediante simulación puede facilitar el entrenamiento de competencias técnicas y no técnicas en un entorno controlado. Asimismo, existen experiencias de formación interprofesional mediante simulación dirigidas específicamente a mejorar comunicación, trabajo en equipo y cultura de seguridad en el quirófano. [14]

Ciencia, humanización y liderazgo como modelo integrado

La ciencia proporciona los conocimientos necesarios para fundamentar las intervenciones. La humanización permite aplicar esos conocimientos teniendo en cuenta a la persona concreta, sus necesidades, valores, preferencias y situación emocional. El liderazgo facilita que estos principios formen parte de la práctica cotidiana.

Un profesional puede disponer de excelentes conocimientos técnicos, pero si no existe una comunicación adecuada con el paciente y con el resto del equipo, la calidad de los cuidados puede verse comprometida.

De igual forma, una atención cercana y empática necesita estar fundamentada en conocimientos científicos actualizados para garantizar que las actuaciones sean seguras y apropiadas.

El liderazgo permite integrar ambos elementos y favorecer una cultura profesional orientada a la seguridad y a la mejora continua.

Discusión

La Enfermería quirúrgica ocupa una posición estratégica para integrar seguridad, conocimiento científico y humanización.

La evidencia disponible indica que la seguridad del paciente en el quirófano no depende exclusivamente de las habilidades técnicas. La comunicación, la coordinación y el funcionamiento del equipo constituyen componentes relevantes del proceso asistencial. [5,9,15]

Los trabajos sobre comunicación en cirugía muestran que los fallos comunicativos pueden aparecer durante diferentes momentos del procedimiento y afectar a la coordinación del equipo. Lingard et al. describieron diferentes tipos de fallos de comunicación observados en el quirófano y sus posibles repercusiones sobre los procesos asistenciales. [10]

Los estudios específicos sobre las competencias no técnicas de las enfermeras instrumentistas ponen de manifiesto que la comunicación, el trabajo en equipo y la conciencia situacional forman parte de las habilidades necesarias para una práctica segura. [7,8]

Investigaciones posteriores han ampliado esta perspectiva e incorporado el liderazgo y la toma de decisiones como componentes relevantes de las competencias no técnicas de las enfermeras de quirófano. [12]

Desde la perspectiva de la humanización, el principal reto consiste en evitar que la elevada tecnificación del quirófano convierta al paciente en un elemento exclusivamente clínico. La persona continúa siendo el centro del proceso, aunque se encuentre anestesiada o no pueda participar activamente.

Preservar la dignidad, la intimidad y el respeto debe formar parte de la práctica habitual. La humanización tampoco debe considerarse una actividad independiente de la seguridad. Explicar un procedimiento, escuchar las preocupaciones del paciente, comprobar su identidad, preservar su intimidad o garantizar una correcta posición corporal son actuaciones que pueden integrar simultáneamente seguridad y humanización.

El liderazgo constituye un elemento que puede favorecer la integración de estas dimensiones. El liderazgo enfermero permite coordinar al equipo, detectar problemas, anticiparse a las necesidades y favorecer una cultura de seguridad.

La formación específica en competencias no técnicas constituye una oportunidad para mejorar el rendimiento individual y colectivo. El sistema SPLINTS proporciona una estructura para identificar y entrenar habilidades no técnicas en profesionales instrumentistas. [13]

Además, la evidencia reciente continúa reforzando la importancia de estas competencias. Una revisión sistemática publicada en 2025 analizó la relación entre competencias no técnicas intraoperatorias y resultados clínicos, encontrando asociación entre dichas competencias y diferentes resultados relacionados con la atención quirúrgica. [15]

La comunicación debe considerarse, por tanto, una competencia clínica y no únicamente una habilidad interpersonal. Una comunicación adecuada permite compartir información, anticipar necesidades, expresar preocupaciones y coordinar actuaciones.

En este sentido, ciencia, humanización y liderazgo no deben desarrollarse como elementos independientes. La práctica basada en la evidencia aporta el fundamento científico; la humanización garantiza que la asistencia mantenga una orientación centrada en la persona; y el liderazgo favorece que ambos principios puedan trasladarse al funcionamiento cotidiano del equipo quirúrgico.

Conclusiones

La Enfermería quirúrgica contemporánea requiere una visión integral de los cuidados que combine conocimiento científico, competencia técnica, humanización y liderazgo.

La práctica basada en la evidencia permite fundamentar las intervenciones enfermeras y favorecer una asistencia segura y actualizada.

La humanización resulta especialmente importante en el entorno quirúrgico debido a la vulnerabilidad que puede experimentar el paciente. Preservar la intimidad, la dignidad, la autonomía y la comunicación debe formar parte de los cuidados perioperatorios.

La comunicación y el trabajo en equipo constituyen elementos esenciales para la seguridad quirúrgica. Las competencias no técnicas permiten al profesional anticiparse a las necesidades, gestionar las tareas, mantener la conciencia situacional y responder ante situaciones imprevistas.

El liderazgo enfermero debe entenderse también desde la práctica clínica. La capacidad para coordinar, comunicar, anticiparse, identificar riesgos y promover la mejora continua contribuye a crear entornos de trabajo más seguros.

La formación continuada debe integrar competencias técnicas y no técnicas, favoreciendo la actualización científica, la comunicación, el liderazgo, la toma de decisiones y el trabajo en equipo.

Por tanto, ciencia, humanización y liderazgo deben considerarse dimensiones complementarias de una misma práctica profesional. Integrarlas puede favorecer una Enfermería quirúrgica más segura, competente, coordinada y centrada en la persona.

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