Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 148
Autor principal (primer firmante): Maria Salanueva Garcia
Fecha recepción: 07/10/2026
Fecha aceptación: 03/11/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 148
Autor/a:
María Salanueva García.
Categoría profesional: Enfermería
Resumen
La exposición humana a altitudes superiores a 2.500 metros condiciona respuestas fisiológicas complejas impulsadas por la hipoxia hipobárica. [1] El desarrollo de patologías agudas de altura, como el mal agudo de montaña (MAM), el edema pulmonar de gran altitud (EAPA) y el edema cerebral de gran altitud (ECGA), es prevenible mediante una adecuada evaluación del riesgo previa al ascenso y el cumplimiento de protocolos de aclimatación. [1-3] Este artículo revisa la estratificación del riesgo individualizada en viajeros y montañeros, los principios fisiológicos de la aclimatación y las estrategias profilácticas tanto no farmacológicas como farmacológicas desde la perspectiva de la práctica sanitaria y de Enfermería. [1-4] El rol del personal sanitario en la consulta previa al viaje, la educación para la salud y la monitorización de signos de alarma resulta determinante para mitigar morbimortalidades asociadas a la altitud. [1,2,4]
Palabras clave: aclimatación, estratificación de riesgo, medicina de montaña, atención sanitaria, profilaxis, mal de altura.
Introducción
En las últimas décadas se ha incrementado notablemente el número de personas que ascienden a elevadas altitudes por motivos recreativos, laborales o deportivos. [1,2] La reducción progresiva de la presión barométrica a medida que se gana altitud disminuye la presión parcial de oxígeno inspirada, desencadenando hipoxia tisular. [1] Frente a este reto ambiental, el organismo pone en marcha mecanismos de adaptación conocidos como aclimatación. [1,2] Sin embargo, cuando la velocidad de ascenso supera la capacidad fisiológica de adaptación del individuo, se desencadenan las patologías agudas de altitud: el mal agudo de montaña (MAM), el edema pulmonar de gran altitud (EAPA) y el edema cerebral de gran altitud (ECGA). [1-3]
Desde la perspectiva sanitaria y de Enfermería, la prevención primaria basada en la estratificación previa del riesgo y el diseño de pautas de aclimatación personalizadas constituye la herramienta más eficaz para preservar la salud de los viajeros en zonas de gran altitud. [1,2,4]
Objetivos
Objetivo general
Revisar las recomendaciones clínicas actualizadas para la estratificación del riesgo individual, la aclimatación y la prevención de las enfermedades agudas de altitud desde una perspectiva enfermera y sanitaria. [1-4]
Objetivos específicos
- Describir las respuestas fisiológicas clave de la aclimatación a la hipoxia hipobárica. [1,2]
- Definir los criterios de estratificación de riesgo según la Wilderness Medical Society (WMS). [2,4]
- Establecer las medidas de profilaxis farmacológica, no farmacológica y el rol del personal de Enfermería en la preparación y seguimiento del viajero. [1,2,4]
Métodos
Se realizó una revisión narrativa de la literatura consultando las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus y las recomendaciones de la Wilderness Medical Society (WMS). Las búsquedas se estructuraron mediante términos de búsqueda combinados: (Altitude Sickness), (Acclimatization), (Risk Assessment), (Acetazolamide) y (Dexamethasone). Se seleccionaron artículos de revisión, guías de práctica clínica y consensos sobre prevención del mal de altura. [1-4]
Resultados
Fisiología de la aclimatación
La aclimatación comprende un conjunto de cambios compensatorios coordinados que buscan restablecer la entrega de oxígeno a los tejidos [1,2]:
- Respuesta ventilatoria a la hipoxia (RVH): La estimulación de los quimiorreceptores carotídeos por la hipoxia incrementa la ventilación minuto, lo que mejora la PAO2 pero induce alcalosis respiratoria compensatoria. [1,2]
- Adaptación renal: Los riñones responden a la alcalosis eliminando bicarbonato en la orina, proceso que dura de 24 a 72 horas y restablece el pH sanguíneo, permitiendo sostener la hiperventilación compensatoria. [1,2]
- Respuesta cardiovascular: Aumento del gasto cardíaco, de la frecuencia cardíaca en reposo y del tono simpático. [1,2]
- Respuesta hematológica: La hipoxia renal estimula la secreción de eritropoyetina (EPO), incrementando la masa de glóbulos rojos y la concentración de hemoglobina a lo largo de semanas. [1,2]
Estratificación del riesgo individual
Las guías clínicas de la Wilderness Medical Society (WMS) establecen categorías de riesgo con base en la velocidad de ascenso, la altitud alcanzada y el historial previo del viajero [2,4]:
Riesgo bajo
- Personas sin antecedentes de enfermedad por altitud que ascienden a menos de 2.800 m. [2,4]
- Personas que tardan de 2 a 3 días en llegar a 2.500–3.000 m con incrementos de altitud de pernocta menores a 500 m/día y días de descanso programados. [2,4]
Riesgo moderado
- Personas con antecedentes de MAM que ascienden a más de 2.500–2.800 m en un solo día. [2,4]
- Personas sin antecedentes que ascienden a más de 2.800 m en un solo día. [2,4]
- Todos los ascensos con incrementos superiores a 500 m por día en altitud de sueño por encima de 3.000 m sin días de descanso. [2,4]
Riesgo alto
- Personas con antecedentes de EAPA o ECGA. [2-4]
- Antecedentes de MAM recurrente en múltiples ascensos. [2,4]
- Ascensos muy rápidos (por ejemplo, volar o ascender directamente a más de 3.500 m en un día) o ascensos a altitudes superiores a 2.800 m con un incremento de pernocta mayor a 500 m/día sin aclimatación previa. [2,4]
Protocolos de aclimatación y prevención farmacológica
Medidas no farmacológicas
- Pauta de ascenso progresivo: A partir de los 3.000 metros de altitud, la altitud de pernocta no debe incrementarse en más de 300 a 500 metros por noche. [1,2,4]
- Días de descanso: Incluir un día de descanso y aclimatación cada 3 o 4 días o tras ganar 1.000 metros de altitud. [1,2,4]
- Principio de "Climb high, sleep low": Ascender a cotas más altas durante la jornada diurna para estimular el estímulo hipóxico y descender a cotas más bajas para dormir. [1,2]
- Evitación de factores agravantes: Evitar el consumo de alcohol, sedantes y el ejercicio físico extenuante durante los primeros días a nueva altitud. [1,2]
Profilaxis farmacológica
- Acetazolamida: Inhibidor de la anhidrasa carbónica que acelera la aclimatación al promover la diuresis de bicarbonato y simular acidosis metabólica, lo que estimula la ventilación. Indicada en riesgo moderado y alto (125 mg cada 12 horas, iniciando 24 horas antes del ascenso). [1,2,4]
- Dexametasona: Reservada para individuos con riesgo elevado o intolerancia / alergia a la acetazolamida (2 mg a 4 mg cada 6–12 horas). [1,2,4]
Rol sanitario y de enfermería
El personal sanitario ejerce un papel determinante en tres niveles asistenciales [1,2,4]:
- Consulta previaje: Evaluación del historial médico, valoración de comorbilidades (cardiopatías, neumopatías), educación sobre el reconocimiento de síntomas tempranos y prescripción / instrucción sobre profilaxis farmacológica. [1,2,4]
- Monitorización en el terreno: Aplicación de escalas estandarizadas como el Lake Louise Score para evaluar objetivamente la presencia y gravedad del MAM. [1,2,4]
- Educación para la salud: Formación al deportista / viajero en las reglas de oro de la montaña: ninguna persona debe ascender con síntomas de enfermedad de altura. Si los síntomas empeoran, se debe descender inmediatamente. [1,2,4]
Discusión
La estratificación sistemática del riesgo antes del ascenso permite seleccionar de manera rigurosa a aquellos individuos que se beneficiarán de la profilaxis farmacológica con acetazolamida o dexametasona, evitando el uso innecesario de medicamentos en personas de bajo riesgo. [1,2,4] La educación sanitaria impartida por profesionales de Enfermería en la fase previa al viaje resulta crucial para garantizar la adherencia a los ritmos de ascenso recomendados y evitar decisiones imprudentes en el terreno. [1,4] La combinación del monitoreo clínico mediante herramientas validadas como el Lake Louise Score y la aplicación estricta de las reglas de oro previene la progresión del MAM hacia formas potencialmente mortales como el ECGA o el EAPA. [1-4]
Conclusiones
- La prevención de las patologías agudas de altura se fundamenta en la correcta estratificación del riesgo individual y en la adherencia estricta a protocolos de aclimatación gradual. [1,2,4]
- La intervención proactiva del personal de Enfermería y sanitario mediante la educación, el cribado previo y el seguimiento clínico optimiza la seguridad de las personas expuestas a entornos de gran altitud, minimizando la aparición de complicaciones neurológicas o pulmonares severas. [1-4]
Bibliografía
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- Pennardt A. High-altitude pulmonary edema: diagnosis, prevention, and treatment. Curr Sports Med Rep. 2013 Mar-Apr;12(2):115-119. doi: 10.1249/JSR.0b013e318287713b. PMID: 23478563.
- Luks AM, Beidleman BA, Freer L, Grissom CK, Keyes LE, McIntosh SE, et al. Wilderness Medical Society Clinical Practice Guidelines for the Prevention, Diagnosis, and Treatment of Acute Altitude Illness: 2024 Update. Wilderness Environ Med. 2024 Mar;35(1_suppl):2S-19S. doi: 10.1016/j.wem.2023.05.013. PMID: 37833187.


