Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 494
Autor principal (primer firmante): Ester García Pérez
Fecha recepción: 02/10/2026
Fecha aceptación: 29/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 494
Autores:
- Ester García Pérez
- Mirian Maria Herrera Agape
- Ana Isabel, Cuesta Navarro
- Paula Ramirez Casas
- Gloria Pradas Villuendas
- Gloria Gascón López
Categoría: Enfermería, TCAE, Celador, Administrativo, Técnico superior en Higiene bucodental, Técnico superior en salud ambiental, Servicios generales.
Palabras clave: huesos, cuerpo humano, esqueleto, movimiento, estructura.
Introducción
El esternón es un hueso plano, impar y situado en la parte anterior y central del tórax. Forma una estructura fundamental de la caja torácica y se encuentra en la línea media del cuerpo, delante del corazón, de los grandes vasos sanguíneos y de parte de los pulmones. Su posición permite que actúe como una estructura protectora y, al mismo tiempo, como un punto de unión para las costillas mediante los cartílagos costales y para las clavículas mediante las articulaciones esternoclaviculares. Anatómicamente, el esternón tiene una forma alargada y ligeramente parecida a una espada o a una T, y se divide en tres partes principales: el manubrio, el cuerpo y la apófisis xifoides. Estas tres regiones presentan características diferentes y cumplen funciones relacionadas con la protección y estabilidad de la pared torácica.
El esternón se localiza superficialmente en la pared anterior del tórax, por lo que puede palparse fácilmente debajo de la piel. Superiormente se relaciona con las clavículas y con la región inferior del cuello, mientras que inferiormente termina en la región epigástrica mediante la apófisis xifoides. Posteriormente se encuentra próximo al mediastino, donde están situados órganos y estructuras importantes, especialmente el corazón y los grandes vasos. Su posición central hace que tenga una importancia especial tanto desde el punto de vista anatómico como clínico.
Desarrollo
La primera parte del esternón es el manubrio. Es la porción superior y más ancha del hueso, y presenta una forma aproximadamente cuadrangular. Su borde superior contiene una depresión fácilmente palpable denominada escotadura yugular o escotadura supraesternal. Esta escotadura se encuentra entre las dos clavículas y constituye una referencia anatómica importante durante la exploración física. A ambos lados del manubrio existen las escotaduras claviculares, donde se articulan los extremos mediales de las clavículas. Estas articulaciones reciben el nombre de articulaciones esternoclaviculares y permiten conectar directamente el esqueleto axial con las extremidades superiores.
El manubrio también se relaciona con la primera costilla mediante su cartílago costal. Además, participa en la unión con el segundo cartílago costal en una región especial denominada ángulo del esternón o ángulo de Louis. El manubrio constituye, por tanto, una zona fundamental para la conexión entre el esternón, las clavículas y las primeras costillas. Su grosor y resistencia contribuyen a proporcionar estabilidad a la región superior de la caja torácica.
El ángulo del esternón es una de las referencias anatómicas más importantes del tórax. Se encuentra en la unión entre el manubrio y el cuerpo del esternón. Esta unión forma una ligera prominencia que puede palparse en la superficie anterior del tórax. El ángulo se encuentra aproximadamente al nivel del disco intervertebral situado entre las vértebras torácicas T4 y T5. En esta zona se articula el segundo cartílago costal, por lo que el ángulo del esternón puede utilizarse como referencia para localizar la segunda costilla y, a partir de ella, contar los espacios intercostales.
El ángulo del esternón también tiene importancia para localizar determinadas estructuras del tórax. A este nivel se producen diversas relaciones anatómicas importantes dentro del mediastino y constituye una referencia utilizada en anatomía, exploración clínica, radiología y procedimientos médicos. Por este motivo, reconocer mediante palpación el ángulo de Louis resulta especialmente útil para orientarse sobre la superficie del tórax.
La segunda gran región del esternón es el cuerpo esternal. Es la parte central y más larga del hueso. Se encuentra por debajo del manubrio y por encima de la apófisis xifoides. Presenta una forma alargada y relativamente plana. En su superficie anterior pueden observarse pequeñas líneas o crestas transversales que corresponden a zonas relacionadas con la unión de diferentes segmentos durante el desarrollo embrionario. El cuerpo constituye una parte importante de la pared anterior del tórax y proporciona una superficie amplia para la inserción de los cartílagos costales.
El cuerpo del esternón se articula directamente con los cartílagos costales de las costillas segunda a séptima. Estos cartílagos están formados principalmente por cartílago hialino y permiten cierto grado de movilidad de la caja torácica. Esta movilidad es esencial para la respiración, ya que durante la inspiración y la espiración las costillas y sus cartílagos experimentan pequeños movimientos que modifican el volumen de la cavidad torácica.
Las costillas octava, novena y décima no se unen directamente al esternón. Sus cartílagos costales se conectan entre sí y terminan uniéndose indirectamente al cartílago de la séptima costilla, formando el denominado arco costal. Las costillas undécima y duodécima son conocidas como costillas flotantes porque no presentan una unión anterior con el esternón. De esta manera, el esternón participa directamente en la conexión anterior de las primeras siete costillas e indirectamente en la estabilidad de las costillas inferiores.
La tercera y última parte del esternón es la apófisis xifoides. Se trata de la región más inferior y pequeña del hueso. Su forma y tamaño presentan una considerable variabilidad entre las personas. Puede ser relativamente triangular, estrecha, ancha, curvada o incluso presentar una configuración bifurcada. En los recién nacidos y durante las primeras etapas de la vida, la apófisis xifoides está formada principalmente por tejido cartilaginoso. Con el paso de los años comienza un proceso progresivo de osificación, aunque el momento exacto en que se completa puede variar considerablemente entre individuos.
La apófisis xifoides se encuentra aproximadamente en la región epigástrica y constituye un punto de referencia anatómico importante. En ella o cerca de ella se relacionan estructuras musculares y ligamentosas, incluyendo inserciones de músculos de la pared abdominal y del diafragma. Su posición también tiene importancia clínica debido a la proximidad de órganos internos situados inmediatamente por debajo y por detrás del extremo inferior del esternón.
Desde el punto de vista funcional, el esternón cumple varias funciones. La primera y más importante es la protección. Al formar la parte anterior de la caja torácica, ayuda a proteger órganos vitales como el corazón, grandes vasos sanguíneos y estructuras situadas en el mediastino. La protección no depende exclusivamente del esternón, sino del conjunto formado por esternón, costillas, cartílagos costales, vértebras torácicas y músculos de la pared torácica.
Otra función fundamental es proporcionar estabilidad a la caja torácica. Las articulaciones entre el esternón, las costillas y las clavículas permiten que el tórax mantenga una estructura resistente, pero al mismo tiempo suficientemente flexible para participar en los movimientos respiratorios. El esternón funciona como una estructura central que integra diferentes elementos del esqueleto torácico.
También sirve como zona de inserción para diversos músculos. Entre ellos se encuentran músculos relacionados con los movimientos de la cintura escapular, la pared torácica y la respiración. En la superficie anterior pueden relacionarse estructuras como el pectoral mayor, mientras que en regiones próximas al manubrio existen inserciones de músculos como el esternohioideo y el esternotiroideo.
Además, diferentes estructuras musculares y ligamentosas se relacionan con la región inferior del esternón y la apófisis xifoides.
El esternón tiene también importancia clínica en diferentes situaciones. Una de ellas son los traumatismos torácicos. Un golpe fuerte sobre la parte anterior del tórax puede producir una contusión o una fractura del esternón. Estas lesiones pueden aparecer después de accidentes de tráfico, caídas o impactos directos. Debido a la localización del esternón, una lesión importante debe valorarse teniendo en cuenta no solamente el hueso, sino también las posibles lesiones de las estructuras internas del tórax.
Otra alteración que puede afectar a la región esternal es la costocondritis, que consiste en una inflamación de las articulaciones o uniones costocondrales. Puede producir dolor localizado en la región anterior del tórax y, en determinados casos, el dolor puede aumentar al realizar determinados movimientos o al presionar la zona afectada. Sin embargo, el dolor torácico no debe atribuirse automáticamente a una alteración musculoesquelética, especialmente cuando presenta características compatibles con problemas cardiovasculares u otras enfermedades importantes.
El esternón también tiene relevancia durante la reanimación cardiopulmonar. Las compresiones torácicas se realizan sobre la parte central e inferior del esternón, utilizando una posición específica de las manos y una técnica adecuada. La finalidad es comprimir el corazón entre el esternón y la columna vertebral para favorecer la circulación sanguínea durante una parada cardíaca. Por este motivo, conocer la anatomía del esternón es fundamental para comprender correctamente la realización de las compresiones torácicas.
Desde el punto de vista del desarrollo, el esternón se forma a partir de estructuras embrionarias que posteriormente se fusionan y desarrollan sus diferentes regiones. El manubrio, el cuerpo y la apófisis xifoides presentan procesos de osificación diferentes. La unión entre las distintas partes también puede experimentar cambios durante la vida. Con la edad, determinadas articulaciones o uniones cartilaginosas pueden experimentar una progresiva osificación o fusión.
Conclusión
En conjunto, el esternón es un hueso plano esencial para la anatomía del tórax. Su división en manubrio, cuerpo y apófisis xifoides permite comprender mejor su estructura y sus relaciones con las costillas, las clavículas y los músculos. El manubrio forma la región superior y se relaciona especialmente con las clavículas y las primeras costillas; el cuerpo constituye la porción central y más larga y recibe los cartílagos costales de varias costillas; y la apófisis xifoides representa el extremo inferior, con características especialmente variables y un proceso de osificación progresivo. Gracias a estas estructuras, el esternón contribuye a proteger órganos vitales, mantener la estabilidad de la caja torácica, facilitar los movimientos respiratorios y proporcionar puntos de inserción para músculos y otras estructuras. Por estas razones, su conocimiento es fundamental para el estudio de la anatomía humana, la exploración física, la traumatología, la cardiología, la cirugía y las técnicas de reanimación.
Bibliografía
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