Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 35
Autor principal (primer firmante): Anaroa Monteiro Ferreira
Fecha recepción: 05/10/2026
Fecha aceptación: 01/11/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 35
Autores:
- Anaroa Monteiro Ferreira
- Jesus Martinez Vigil-Escalera
Introducción
La ergonomía tiene una importancia especial en el entorno sanitario porque muchos profesionales realizan durante su jornada tareas que implican permanecer de pie, caminar, adoptar posturas mantenidas, realizar movimientos repetitivos o movilizar y trasladar a pacientes. Estas exigencias físicas pueden afectar tanto al personal sanitario como al personal no sanitario y, cuando no se gestionan adecuadamente, favorecer la aparición de molestias, fatiga y trastornos musculoesqueléticos.
La ergonomía busca adaptar el trabajo a las características y capacidades de las personas, teniendo en cuenta el puesto, las herramientas, el espacio, la organización y la forma de realizar las tareas. En sanidad, no se trata únicamente de mantener una espalda recta. También es necesario evitar posturas forzadas, alternar posiciones, utilizar correctamente las ayudas técnicas, organizar las tareas y disponer de espacios y equipos adecuados.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) señala que las posturas forzadas o mantenidas y la manipulación manual de cargas son factores de riesgo relacionados con la aparición de trastornos musculoesqueléticos. En la movilización de personas influyen además el espacio disponible, la movilidad de la persona, la fuerza necesaria y la formación del profesional. Por ello, la prevención debe combinar medidas técnicas, organizativas y formativas.
En el sector sanitario, cuidar la ergonomía no solo protege la salud de los trabajadores. También puede facilitar la realización de las tareas, favorecer una movilización más segura y contribuir a mantener una atención de calidad. La prevención de lesiones debe formar parte de la actividad diaria y no aplicarse únicamente cuando aparece el dolor.
Palabras clave: ergonomía, higiene postural, trastornos musculoesqueléticos, personal sanitario, personal no sanitario, movilización de pacientes, prevención, salud laboral.
Objetivos
- Identificar los principales riesgos ergonómicos presentes en hospitales, centros de salud y otros servicios sanitarios.
- Explicar la importancia de mantener buenas posturas y alternar posiciones durante la jornada laboral.
- Describir medidas seguras para la movilización y transferencia de pacientes y para otras tareas habituales.
- Proponer estrategias preventivas dirigidas tanto al personal sanitario como al personal no sanitario.
Desarrollo
La ergonomía en el entorno sanitario
La ergonomía estudia la relación entre las personas y los elementos de su trabajo con el objetivo de adaptar las condiciones laborales a las capacidades humanas. En el ámbito sanitario tiene especial relevancia porque las tareas son variadas y pueden combinar exigencias físicas, movimientos repetidos y situaciones de urgencia.
Una misma jornada puede incluir periodos prolongados de pie, desplazamientos por pasillos, trabajo en espacios reducidos, preparación de material, atención a pacientes, manejo de camas y camillas, uso de ordenadores o movilización de personas con distintos grados de dependencia. Por ello, no existe una única postura correcta para todas las situaciones. Lo recomendable es evitar posiciones mantenidas o forzadas durante demasiado tiempo y favorecer la alternancia postural.
El INSST explica que el riesgo asociado a una postura depende, entre otros factores, de lo forzada que sea, del tiempo que se mantenga, de su frecuencia y de la duración de la exposición durante la jornada. Incluso una postura inicialmente cómoda puede convertirse en un factor de riesgo si se mantiene durante periodos prolongados.
Principales riesgos ergonómicos
Entre los riesgos más frecuentes en el entorno sanitario se encuentran las posturas forzadas, la manipulación manual de cargas, los movimientos repetitivos, los esfuerzos físicos y la movilización de pacientes. Estos factores pueden afectar a la espalda, cuello, hombros, brazos, muñecas y miembros inferiores.
Las posturas forzadas aparecen, por ejemplo, cuando el trabajador debe inclinar el tronco durante una cura, trabajar con los brazos elevados, girar el cuerpo en un espacio reducido o mantener una articulación en una posición incómoda. Las posturas estáticas también pueden generar fatiga cuando se mantienen demasiado tiempo.
La movilización de pacientes presenta una dificultad particular porque una persona no es una carga inerte: puede moverse de forma inesperada, tener una capacidad de colaboración variable o necesitar apoyo en diferentes partes del cuerpo. El INSST destaca que la movilización puede implicar flexiones y torsiones del tronco, sobresfuerzos y restricciones de espacio.
Los problemas ergonómicos también pueden afectar al personal no sanitario. Un celador puede realizar traslados y empujes de camas o camillas; el personal de limpieza puede trabajar en posiciones inclinadas o realizar movimientos repetitivos; el personal administrativo puede permanecer muchas horas frente a una pantalla; y el personal de mantenimiento puede manipular herramientas y materiales. Cada puesto requiere una evaluación específica.
Buenas posturas durante la jornada
Mantener una buena higiene postural no significa permanecer rígido. Una postura adecuada permite realizar la tarea con el menor esfuerzo innecesario posible, manteniendo las articulaciones en posiciones razonables y evitando sobrecargas.
Al trabajar de pie, es conveniente mantener los pies bien apoyados y distribuir el peso de manera equilibrada, evitando permanecer inmóvil durante largos periodos. Cuando sea posible, se debe alternar entre estar de pie, caminar y sentarse.
Al realizar tareas a baja altura, conviene evitar doblar repetidamente la espalda. Siempre que sea posible, se debe adaptar la altura del material o utilizar una posición que permita flexionar las piernas y mantener el tronco más estable. El objetivo es reducir las flexiones y torsiones innecesarias.
En trabajos con ordenador, el puesto debe permitir una posición cómoda de espalda, cuello y brazos. La pantalla y los elementos de trabajo deben colocarse de manera que no obliguen a mantener el cuello girado o inclinado durante periodos prolongados. También es importante introducir pausas o cambios de actividad.
El INSST recomienda favorecer la alternancia postural y evitar, cuando sea posible, posturas extremas o mantenidas durante periodos prolongados.
Movilización y transferencia de pacientes
La movilización de pacientes es una de las actividades en las que la ergonomía adquiere mayor importancia. Levantar, girar, reposicionar o transferir a una persona puede generar una carga importante sin una planificación adecuada.
Antes de movilizar a un paciente es importante valorar su capacidad de colaboración, su movilidad, el espacio disponible y el material necesario. También debe explicarse la maniobra a la persona y coordinarse la actuación entre los profesionales que participan.
Siempre que sea posible, deben utilizarse ayudas técnicas que reduzcan el esfuerzo manual. Entre ellas se encuentran las camas y camillas regulables, grúas, tablas y sábanas deslizantes, discos giratorios, cinturones de movilización y otros dispositivos. El INSST recoge estas ayudas en la NTP 1197, dedicada a la movilización y transferencia de personas en los ámbitos sanitario y sociosanitario.
La Organización Mundial de la Salud recomienda evaluar los riesgos asociados al manejo de pacientes, planificar las tareas y utilizar ayudas de elevación o dispositivos mecánicos para evitar levantamientos innecesarios. Cuando no sea posible utilizar una ayuda, la movilización debe organizarse para reducir al máximo el esfuerzo y coordinarse adecuadamente entre los profesionales.
Una regla fundamental es no intentar resolver mediante fuerza física individual una movilización que requiere medios técnicos o la participación de varias personas. Pedir ayuda es una medida preventiva.
Consecuencias de una mala ergonomía
Una exposición continuada a posturas forzadas, sobreesfuerzos o movimientos repetitivos puede producir fatiga y dolor y, con el tiempo, contribuir al desarrollo de trastornos musculoesqueléticos. El INSST señala que estos trastornos constituyen uno de los problemas de salud laboral más comunes y afectan especialmente a la espalda y las extremidades superiores.
En el entorno sanitario pueden aparecer molestias lumbares, cervicales, dolor de hombros, tendinopatías y otros problemas relacionados con la carga física. Estas alteraciones pueden afectar a la vida cotidiana, limitar determinados movimientos y provocar ausencias laborales.
Además del impacto individual, las lesiones musculoesqueléticas tienen consecuencias para las organizaciones. Una baja laboral puede aumentar la carga de trabajo del resto del equipo, dificultar la organización de turnos y afectar a la continuidad de determinadas tareas. Por ello, prevenir las lesiones resulta beneficioso tanto para los trabajadores como para los centros sanitarios.
La prevención debe comenzar antes de que aparezca el dolor. Identificar una postura incómoda, comunicar un problema con el mobiliario o solicitar una ayuda técnica puede evitar que una molestia inicial evolucione hacia una lesión más importante.
Estrategias de prevención e intervención
- Diseño adecuado de los puestos: disponer de camas, camillas, mesas, sillas y otros equipos regulables y adaptados a las tareas.
- Ayudas técnicas: utilizar dispositivos que reduzcan la necesidad de levantar, arrastrar o sostener manualmente a los pacientes.
- Formación práctica: enseñar técnicas de movilización, higiene postural y utilización correcta de los equipos.
- Organización del trabajo: planificar movilizaciones, evitar sobrecargas innecesarias, favorecer la colaboración y establecer pausas o cambios de actividad cuando proceda.
- Alternancia postural: combinar tareas que impliquen estar sentado, de pie y en movimiento, evitando mantener durante demasiado tiempo una misma posición.
- Mantenimiento de los equipos: comprobar que camas, camillas, ruedas, frenos, grúas y demás elementos funcionan correctamente.
- Comunicación de riesgos: facilitar que los trabajadores puedan informar de problemas ergonómicos y participar en la búsqueda de soluciones.
- Vigilancia de la salud: prestar atención a la aparición de dolor o molestias y utilizar los mecanismos preventivos disponibles.
Estas medidas deben integrarse en la prevención de riesgos laborales del centro.
Ejemplo práctico en el entorno sanitario
Imaginemos una situación habitual: una auxiliar de Enfermería debe ayudar a una persona con movilidad reducida a pasar de la cama a una silla. Si la profesional intenta realizar toda la transferencia sola, inclinando el tronco y realizando un esfuerzo brusco, aumenta la carga sobre la espalda.
Una actuación más segura comienza valorando si el paciente puede colaborar. Después se prepara el espacio, se regula la altura de la cama cuando sea posible, se coloca la silla de forma adecuada y se utiliza la ayuda técnica disponible. La profesional mantiene una base de apoyo estable, evita girar el tronco mientras realiza fuerza y coordina el movimiento con el paciente y con el resto del equipo.
El mismo principio puede aplicarse a otras tareas. Para hacer una cura, adaptar la altura de la cama puede evitar que el profesional permanezca inclinado. Para trasladar una cama, comprobar previamente que las ruedas y frenos funcionan correctamente puede evitar esfuerzos innecesarios. En un puesto administrativo, ajustar la silla y la pantalla puede reducir posturas mantenidas del cuello y la espalda.
Retos pendientes
Uno de los principales retos es conseguir que la ergonomía forme parte de la cultura habitual de los centros sanitarios. En ocasiones, las prisas, la falta de espacio o la presión asistencial hacen que se priorice terminar una tarea rápidamente frente a realizarla de la forma más segura.
Otro reto es garantizar que las ayudas técnicas estén disponibles, sean accesibles y se utilicen correctamente. Disponer de una grúa o una cama regulable no es suficiente si el equipo está alejado, no funciona o los profesionales no han recibido formación práctica.
También es necesario prestar atención al personal no sanitario. La prevención ergonómica debe incluir a todas las categorías profesionales, adaptando las medidas a las características de cada puesto. El personal administrativo, de limpieza, celadores, mantenimiento y otros trabajadores pueden estar expuestos a riesgos diferentes, pero igualmente importantes.
Por último, es fundamental fomentar una cultura en la que comunicar dolor, fatiga o dificultades ergonómicas se considere una acción preventiva. Esperar a que aparezca una lesión para actuar supone perder una oportunidad de prevención.
Conclusión
La ergonomía es una parte esencial de la prevención de riesgos laborales en sanidad. Las buenas posturas, la alternancia de posiciones, el uso de ayudas técnicas y una adecuada organización del trabajo pueden reducir la exposición a sobreesfuerzos y posturas forzadas.
La prevención debe implicar tanto al personal sanitario como al no sanitario, porque todos los puestos pueden presentar riesgos ergonómicos. Además, la responsabilidad no debe recaer únicamente sobre el trabajador: la organización debe proporcionar equipos adecuados, espacios suficientes, formación y procedimientos seguros.
Cuidar la espalda, los hombros, el cuello y las articulaciones no significa únicamente evitar una baja laboral. Significa proteger la salud de quienes trabajan diariamente para cuidar a otras personas. Una ergonomía integrada en la actividad cotidiana permite trabajar de una manera más segura, eficiente y sostenible y contribuye a mantener la calidad de la atención sanitaria.
Bibliografía
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Riesgos ergonómicos: posturas de trabajo. https://www.insst.es/materias/riesgos/riesgos-ergo nomicos/posturas-de-trabajo
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Riesgos ergonómicos: carga física y movilización de personas. https://www.insst.es/materias/riesgos/riesgos-ergo nomicos/carga-fisica/movilizacion-de-personas
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). (2024). NTP 1197: Ayudas menores para la movilización y transferencia de personas en los ámbitos sanitario y sociosanitario.
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). (2020). NTP 1142: Ergomotricidad práctica ante trastornos musculoesqueléticos del personal sanitario: método Dotte.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Manejo inseguro de los pacientes: riesgos laborales en el sector sanitario. https://www.who.int/es/tools/occupational-hazards- in-health-sector/unsafe-patient-handling



