Prevención de pancreatitis post-CPRE: evidencia y recomendaciones actuales

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 169.3

Autor principal (primer firmante): Carlos Fidencio Rios Muñoz

Fecha recepción: 02/10/2026

Fecha aceptación: 12/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 169.3

https://doi.org/10.58842/VXVW8696

Prevention of Post-ERCP Pancreatitis: Current Evidence and Recommendations

Autor/a:

Carlos Fidencio Ríos Muñoz. Médico residente de Cirugía General

Resumen

La pancreatitis post-colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (post-CPRE) representa una de las complicaciones más frecuentes de este procedimiento. Su aparición depende de factores relacionados con el paciente y con la técnica endoscópica, por lo que la identificación del riesgo y la aplicación sistemática de medidas preventivas son fundamentales.

Las estrategias con mayor respaldo incluyen la administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) por vía rectal, particularmente indometacina o diclofenaco; una técnica adecuada de canulación, preferentemente guiada por alambre; la colocación de prótesis pancreática profiláctica en pacientes seleccionados de alto riesgo; y una hidratación intravenosa apropiada, principalmente con solución de Ringer lactato. La combinación de estas medidas debe individualizarse según el riesgo del paciente y los eventos ocurridos durante la CPRE.

El objetivo de esta revisión narrativa es resumir la evidencia actual y las principales recomendaciones internacionales para la prevención de pancreatitis post-CPRE, con énfasis en estrategias aplicables a la práctica clínica habitual.

Palabras clave: CPRE; pancreatitis post-CPRE; indometacina; AINE; prótesis pancreática; prevención.

Abstract

Post-endoscopic retrograde cholangiopancreatography pancreatitis (post-ERCP pancreatitis) is one of the most frequent complications associated with this procedure. Its development depends on both patient-related and procedure-related factors; therefore, risk identification and systematic implementation of preventive measures are essential.

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The best-supported preventive strategies include rectal nonsteroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs), particularly indomethacin or diclofenac; appropriate cannulation techniques, preferably wire-guided; prophylactic pancreatic stent placement in selected high-risk patients; and adequate intravenous hydration, particularly with lactated Ringer’s solution. These interventions should be individualized according to patient risk and events occurring during ERCP.

This narrative review summarizes current evidence and major international recommendations regarding the prevention of post-ERCP pancreatitis, focusing on strategies applicable to routine clinical practice.

Keywords: ERCP; post-ERCP pancreatitis; indomethacin; NSAIDs; pancreatic stent; prevention.

Introducción

La colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) constituye una herramienta fundamental para el tratamiento de enfermedades pancreatobiliares. Su evolución de un procedimiento predominantemente diagnóstico hacia una intervención terapéutica ha permitido resolver mediante endoscopia numerosas patologías que anteriormente requerían tratamiento quirúrgico.

Sin embargo, la CPRE presenta complicaciones potencialmente importantes. Entre ellas, la pancreatitis post-CPRE (PEP, por sus siglas en inglés) es una de las más frecuentes y constituye una causa relevante de hospitalización, prolongación de la estancia y morbimortalidad relacionada con el procedimiento. [1,2]

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La fisiopatología de la PEP es multifactorial. El traumatismo mecánico producido durante la canulación, la instrumentación repetida de la papila, la manipulación del conducto pancreático, la inyección de contraste y diferentes mecanismos inflamatorios pueden participar en el desarrollo de lesión pancreática aguda. [1,2]

Por ello, su prevención no depende de una intervención aislada. El enfoque actual combina una correcta indicación de la CPRE, reconocimiento de factores de riesgo, técnica endoscópica apropiada y medidas farmacológicas y mecánicas de profilaxis. [1,2]

Objetivo

Describir las principales estrategias actualmente disponibles para prevenir la pancreatitis post-CPRE, con énfasis en las recomendaciones de la American Society for Gastrointestinal Endoscopy (ASGE) y la European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE), así como en evidencia procedente de revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos recientes.

Métodos

Se realizó una revisión narrativa de la literatura mediante búsqueda en PubMed / MEDLINE, priorizando publicaciones comprendidas entre enero de 2020 y septiembre de 2026.

Se utilizaron combinaciones de los términos post-ERCP pancreatitis, PEP prevention, rectal NSAIDs, indomethacin, diclofenac, lactated Ringer’s, pancreatic stent, wire-guided cannulation y ERCP.

Se priorizaron guías internacionales de ASGE y ESGE, ensayos clínicos aleatorizados, revisiones sistemáticas y metaanálisis relacionados con la prevención de PEP. Debido al carácter narrativo del artículo, no se realizó metaanálisis ni evaluación formal del riesgo de sesgo.

Factores de riesgo

La prevención comienza antes del procedimiento mediante una adecuada selección del paciente. La CPRE debe reservarse principalmente para indicaciones terapéuticas claramente establecidas, evitando procedimientos innecesarios cuando existen métodos diagnósticos menos invasivos.

Los factores asociados con PEP pueden dividirse en aquellos relacionados con el paciente y aquellos relacionados con el procedimiento. [1,2,4]

Entre los factores relacionados con el paciente se han descrito antecedentes de pancreatitis post-CPRE, pancreatitis recurrente, sospecha de disfunción del esfínter de Oddi, menor edad y sexo femenino en determinados contextos clínicos. [1,2,4]

Los factores relacionados con el procedimiento son especialmente relevantes porque algunos pueden modificarse. Entre ellos se encuentran la canulación difícil, los intentos repetidos de acceso a la vía biliar, la instrumentación o inyección del conducto pancreático y determinadas técnicas terapéuticas. [1,2,4]

Por lo tanto, el riesgo final resulta de la interacción entre las características basales del paciente y los eventos que ocurren durante la CPRE. Un paciente inicialmente considerado de riesgo promedio puede adquirir factores de alto riesgo durante una canulación compleja.

Antiinflamatorios no esteroideos por vía rectal

Los AINE rectales constituyen una de las intervenciones farmacológicas más importantes para prevenir PEP.

La ESGE recomienda la administración rutinaria de 100 mg de diclofenaco o indometacina por vía rectal inmediatamente antes de la CPRE en pacientes sin contraindicaciones.[2] La ASGE también recomienda AINE rectales para la prevención de PEP, incluyendo pacientes de riesgo promedio y pacientes de alto riesgo. [1]

Su efecto protector se relaciona con la inhibición de mediadores de la respuesta inflamatoria implicados en el desarrollo de pancreatitis aguda.

La vía rectal es particularmente importante. La evidencia que sustenta esta estrategia no debe extrapolarse automáticamente a otras vías de administración.

Los metaanálisis disponibles respaldan consistentemente la reducción de PEP asociada con AINE rectales. [3,7,8] En consecuencia, la administración de indometacina o diclofenaco rectal debe considerarse una medida preventiva fundamental cuando no existen contraindicaciones.

Entre las principales situaciones que pueden limitar su utilización se encuentran alergia a AINE, insuficiencia renal significativa y determinadas condiciones asociadas con riesgo hemorrágico o contraindicación específica para estos fármacos. La decisión debe individualizarse de acuerdo con las características clínicas.

Técnica de canulación

La prevención de PEP no depende exclusivamente de medicamentos. La técnica utilizada para acceder a la vía biliar desempeña un papel fundamental.

Los intentos repetidos de canulación pueden generar edema, traumatismo papilar y manipulación inadvertida del conducto pancreático. Por ello, deben evitarse intentos prolongados utilizando repetidamente una misma estrategia cuando ésta no está funcionando. [1,2,4]

La canulación guiada por alambre es recomendada como estrategia preferente para el acceso biliar, ya que reduce la necesidad de inyección de contraste dentro del conducto pancreático y forma parte de las medidas técnicas recomendadas para disminuir el riesgo de PEP. [1,2]

Cuando la canulación se vuelve difícil, debe reconocerse tempranamente la situación y modificarse la estrategia de acceso de acuerdo con la experiencia del endoscopista.

Este concepto resulta especialmente importante: la prevención comienza con una CPRE técnicamente cuidadosa. La administración de indometacina no compensa una manipulación papilar innecesariamente prolongada.

Prótesis pancreática profiláctica

La colocación de una prótesis pancreática profiláctica representa otra de las intervenciones con mayor evidencia para prevenir PEP en pacientes seleccionados.

Su objetivo es mantener temporalmente el drenaje del conducto pancreático después de la manipulación papilar, reduciendo la obstrucción producida por edema o traumatismo.

La ESGE recomienda su utilización en pacientes seleccionados de alto riesgo, especialmente cuando se ha producido instrumentación repetida del conducto pancreático, opacificación pancreática o utilización de técnicas como doble guía. [2]

La ASGE también recomienda la colocación profiláctica de prótesis pancreática en determinados escenarios de alto riesgo. [1]

Un metaanálisis en red que evaluó AINE, hidratación intravenosa, prótesis pancreáticas y diferentes combinaciones encontró que las prótesis pancreáticas se encuentran entre las intervenciones eficaces para reducir PEP. [3]

La prótesis pancreática, sin embargo, no debe colocarse indiscriminadamente en todos los pacientes. Su utilización requiere experiencia técnica y debe dirigirse principalmente a situaciones donde el beneficio esperado justifique la manipulación adicional necesaria para su colocación.

¿Los AINE sustituyen a la prótesis pancreática?

Esta pregunta ha adquirido especial relevancia debido a la eficacia y facilidad de administración de los AINE rectales.

Un ensayo clínico multicéntrico publicado por Elmunzer et al. en 2024 comparó indometacina rectal sola frente a indometacina asociada con prótesis pancreática profiláctica en pacientes con alto riesgo de PEP. [5]

El estudio no demostró la no inferioridad de la estrategia basada únicamente en indometacina. Estos resultados son clínicamente importantes porque indican que, en pacientes de alto riesgo en quienes existe una indicación apropiada para colocar una prótesis pancreática, la administración de un AINE rectal no debe considerarse automáticamente un sustituto del stent. [5]

En otras palabras, las medidas preventivas pueden ser complementarias y no necesariamente alternativas.

Hidratación intravenosa

La administración de líquidos intravenosos constituye otra estrategia estudiada para prevenir PEP. La solución de Ringer lactato ha recibido particular atención por su utilización también en el tratamiento temprano de la pancreatitis aguda.

La ASGE sugiere hidratación intravenosa agresiva para la prevención de PEP en pacientes apropiados sin contraindicaciones.[1] Diferentes ensayos y metaanálisis han mostrado un posible efecto protector de estrategias de hidratación, particularmente utilizando Ringer lactato. [3,6,7]

Sin embargo, esta medida requiere individualización. La hidratación agresiva puede ser inapropiada en pacientes con insuficiencia cardiaca, enfermedad renal avanzada o riesgo de sobrecarga de volumen.

Además, el beneficio incremental de administrar hidratación intensiva a todos los pacientes que ya reciben AINE rectales continúa siendo objeto de investigación.

Por ello, en la práctica clínica resulta razonable garantizar una hidratación adecuada y considerar estrategias más intensivas en pacientes seleccionados, evitando convertir un esquema fijo de líquidos en una intervención universal independientemente de las comorbilidades.

Combinación de estrategias preventivas

La evidencia contemporánea favorece un enfoque multimodal.

Un metaanálisis en red que incluyó 55 ensayos clínicos aleatorizados y 17,062 pacientes evaluó AINE, líquidos intravenosos, prótesis pancreáticas y sus combinaciones. Varias de estas intervenciones mostraron eficacia frente a placebo, aunque la certeza de muchas comparaciones entre estrategias fue baja o moderada. [3]

Esto refuerza la idea de que la prevención debe adaptarse al riesgo.

En un paciente sin contraindicaciones sometido a una CPRE estándar, la administración de AINE rectal y una técnica adecuada de canulación constituyen elementos fundamentales. [1,2]

En un paciente que desarrolla factores de alto riesgo durante el procedimiento -por ejemplo, instrumentación repetida del conducto pancreático- debe considerarse adicionalmente una prótesis pancreática profiláctica. [1,2,5]

La hidratación con Ringer lactato puede complementar estas medidas cuando la condición cardiovascular y renal del paciente lo permita. [1,3,6]

Discusión

La pancreatitis post-CPRE continúa siendo una complicación relevante a pesar de los avances tecnológicos y técnicos en endoscopia terapéutica. La evidencia actual demuestra que su incidencia puede reducirse mediante intervenciones relativamente sencillas cuando se aplican de manera sistemática.

Los AINE rectales representan probablemente la medida farmacológica más fácilmente generalizable debido a su bajo costo, facilidad de administración y respaldo por las principales guías internacionales y metaanálisis recientes. [1,2,7,8]

Sin embargo, reducir la prevención exclusivamente a la administración de indometacina sería una simplificación excesiva. La técnica de canulación, la reducción de la manipulación pancreática innecesaria y la identificación de pacientes de alto riesgo son igualmente importantes. [1,2,4]

La prótesis pancreática mantiene un papel relevante en pacientes seleccionados. La evidencia reciente demuestra que la eficacia de los AINE no elimina necesariamente el beneficio adicional del stent pancreático en pacientes de alto riesgo. [5]

La hidratación intravenosa representa un componente adicional potencialmente útil, pero debe individualizarse para evitar sobrecarga de volumen. [1,3,6]

En conjunto, la estrategia contemporánea puede resumirse como una combinación de selección adecuada del paciente, técnica endoscópica cuidadosa, AINE rectal y medidas adicionales dirigidas por riesgo, principalmente prótesis pancreática e hidratación intravenosa.

Conclusiones

La pancreatitis post-CPRE es una complicación potencialmente prevenible mediante la aplicación sistemática de estrategias basadas en evidencia.

La administración de 100 mg de indometacina o diclofenaco rectal, cuando no existen contraindicaciones, constituye una de las principales medidas farmacológicas preventivas. La canulación guiada por alambre y la reducción de la manipulación pancreática innecesaria representan componentes técnicos igualmente importantes.

En pacientes de alto riesgo, la prótesis pancreática profiláctica mantiene un papel fundamental y no debe considerarse automáticamente sustituida por la administración de AINE rectales. La hidratación con Ringer lactato puede complementar estas estrategias en pacientes seleccionados sin riesgo significativo de sobrecarga de volumen.

La prevención de PEP debe plantearse como una estrategia multimodal e individualizada, adaptada tanto al riesgo basal del paciente como a los eventos ocurridos durante la CPRE.

Bibliografía

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