Manejo actual de las lesiones tipo «jersey finger»: tiempos quirúrgicos, técnicas y resultados funcionales

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 178

Autor principal (primer firmante): Diana Elena Mandu

Fecha recepción: 16/09/2026

Fecha aceptación: 13/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 178

https://doi.org/10.58842/LZHJ8792

Autores:

  • Diana Elena Mandu. Médico Interno Residente (R4) Cirugía Ortopédica y Traumatología, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  • Laura Ramos Barrau. Médico Interno Residente (R4) Neurología, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  • Lidia Olivar Gómez. Médico Interno Residente (R4) Endocrinología y Nutrición, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

Resumen

  • Introducción: La lesión tipo “jersey finger” o avulsión del flexor digitorum profundus (FDP) de la falange distal es infrecuente, pero de alto impacto funcional, afectando principalmente al cuarto dedo en deportistas de contacto.
  • Objetivo: Sintetizar la evidencia actual sobre clasificación, tiempos quirúrgicos óptimos, técnicas (suturas transóseas, anclajes, tornillos, placas, métodos pull-out y reconstrucciones tardías) y resultados funcionales.
  • Métodos: Revisión narrativa de series clínicas, datos sistemáticos y consenso experto sobre diagnóstico, ventanas terapéuticas, opciones quirúrgicas, protocolos de rehabilitación y complicaciones.
  • Resultados: La clasificación Leddy-Packer (tipos I–V) orienta el manejo según retracción tendinosa y tamaño / desplazamiento del fragmento óseo. Las lesiones tipo I requieren reparación en la primera semana para preservar vascularización; tipos II–III permiten ventana de 2–3 semanas para resultados óptimos. Suturas transóseas, anclajes óseos y técnicas pull-out ofrecen resultados funcionales comparables con constructos de alta resistencia, permitiendo movilización activa precoz. Avulsiones óseas mínimamente desplazadas (<2 mm) pueden tratarse conservadoramente con excelentes resultados a largo plazo. Lesiones tipo V exigen fijación estable (miniplacas, tornillos bicorticales). Reparaciones tardías (>3 meses) son viables en casos seleccionados, pero con mayor riesgo de rigidez y procedimientos secundarios. La mayoría logra resultados excelentes / buenos (escala Buck-Gramcko) y retorno deportivo a las 8–12 semanas con diagnóstico y reparación tempranos. Complicaciones frecuentes: adherencias, deformidades ungueales y efecto cuadriga.
  • Conclusiones: Diagnóstico precoz, técnica / timing quirúrgicos personalizados y rehabilitación coordinada optimizan la movilidad de la interfalángica distal y recuperación funcional. Estudios prospectivos futuros deben comparar métodos de fijación y definir manejo óptimo para tipo V y lesiones crónicas en deportistas de élite.

Palabras clave: (DeCS / MeSH): lesiones de los tendones, tendón flexor profundo de los dedos, traumatismos de los dedos, procedimientos ortopédicos, reparación quirúrgica, resultado del tratamiento, jersey finger, avulsión flexor digitorum profundus, reparación tendinosa, tiempos quirúrgicos, resultados funcionales.

Abstract

  • Background: Jersey finger, or flexor digitorum profundus (FDP) avulsion from the distal phalanx, is an uncommon but functionally debilitating injury, predominantly affecting the ring finger in contact sports athletes.
  • Objective: This review synthesizes current evidence on classification, optimal surgical timing, techniques (transosseous sutures, anchors, screws, plates, pull-out methods, and late reconstructions), and functional outcomes.
  • Methods: Narrative review of clinical series, systematic data, and expert consensus on diagnosis, treatment windows, surgical options, rehabilitation protocols, and complications.
  • Results: Leddy-Packer classification (types I–V) guides management based on tendon retraction and bone fragment size / displacement. Type I injuries require repair within the first week to preserve tendon vascularity; types II–III allow a 2–3 week window for optimal results. Transosseous sutures, bone anchors, and pull-out techniques yield comparable functional outcomes when high-strength constructs are used, enabling early active mobilization. Minimally displaced bony avulsions (<2 mm) may be managed conservatively with excellent long-term results. Type V injuries demand stable fixation (miniplates, bicortical screws). Late repairs (>3 months) are feasible in selected cases but carry higher risks of stiffness and secondary procedures. Most patients achieve excellent / good results (Buck-Gramcko scale) and return to sport at 8–12 weeks with early diagnosis and robust repair. Common complications include adhesions, nail deformities, and quadriga effect.
  • Conclusions: Prompt diagnosis, tailored surgical timing / technique, and coordinated rehabilitation optimize distal interphalangeal joint motion and functional recovery. Future prospective trials should compare fixation methods and define optimal management for type V and chronic lesions in high-demand athletes.

Keywords: (MeSH): tendon injuries, flexor digitorum profundus, finger injuries, orthopedic procedures, surgical repair, treatment outcome

Introducción

El denominado jersey finger corresponde a la avulsión del tendón flexor profundo (FDP) en su inserción en la falange distal, generalmente del cuarto dedo. Suele producirse cuando el dedo permanece en flexión mientras se ejerce una tracción brusca sobre un objeto, como ocurre al agarrar la camiseta de un adversario. Es una lesión de relevancia funcional inmediata, ya que la retracción del tendón y el compromiso del aporte vascular condicionan la posibilidad de reparación primaria y el pronóstico de movilidad de la articulación interfalángica distal.

La clasificación de Leddy y Packer (tipos I–III), junto con las ampliaciones posteriores (tipos IV–V), permite orientar el tratamiento según el grado de retracción del FDP y la presencia o no de fragmentos óseos desplazados. Aunque su incidencia es baja, el aumento de la actividad deportiva recreativa y profesional ha hecho que la elección del momento quirúrgico, la técnica de reparación y el protocolo de rehabilitación adquieran importancia asistencial y también médico‑legal.

Clasificación y diagnóstico

  • Tipos I–III: describen la distancia de retracción del tendón y el estado de su vascularización. El tipo I presenta mayor migración proximal y mayor riesgo de necrosis.
  • Tipo IV: combina avulsión ósea con rotura del tendón en el propio fragmento, lo que obliga a abordar por separado la fijación del hueso y la reparación tendinosa.
  • Tipo V (Va y Vb): incluye avulsiones óseas con conminución y patrones traumáticos particulares que parecen comportarse de forma distinta a los tipos clásicos.

En la práctica clínica, la radiografía simple suele ser suficiente para identificar fragmentos óseos y valorar su desplazamiento. En lesiones puramente tendinosas o en casos con retraso diagnóstico, la ecografía o la resonancia magnética ayudan a localizar el muñón tendinoso.

Tiempos quirúrgicos

Urgencia relativa y reparación primaria

La mayoría de los jersey finger requieren intervención quirúrgica, ya que el FDP no cicatriza de forma espontánea en su inserción distal. En las lesiones tipo I, donde la retracción compromete de forma significativa la vascularización, se recomienda intervenir dentro de la primera semana para evitar necrosis y adherencias irreversibles.

En los tipos II y III, con menor retracción y mejor preservación vascular, el margen terapéutico puede extenderse hasta dos o tres semanas. No obstante, los mejores resultados funcionales se obtienen de manera consistente cuando el diagnóstico y la reparación se realizan de forma temprana. En una serie de 32 pacientes tratados quirúrgicamente, aquellos intervenidos de manera precoz lograron mayor recuperación del rango de movimiento y mejores puntuaciones funcionales.

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Lesiones crónicas y reparación tardía

Clásicamente se ha considerado que, una vez superadas las 3–4 semanas desde el traumatismo, las opciones de reinserción primaria del flexor profundo disminuyen de forma notable. En ese escenario, el tratamiento suele orientarse hacia reconstrucciones con injertos tendinosos —en uno o dos tiempos— o, en casos seleccionados, hacia la artrodesis de la articulación interfalángica distal.

No obstante, publicaciones recientes sobre reparaciones tardías en zonas I y II del aparato flexor muestran que, en pacientes cuidadosamente seleccionados, es posible realizar una reinserción directa del FDP incluso varios meses después de la lesión, con resultados funcionales aceptables. En pequeñas series que incluyen casos de jersey finger tratados de forma diferida, se ha descrito la recuperación de un arco de movilidad útil pese al retraso, aunque con necesidad frecuente de procedimientos complementarios y una selección estricta de candidatos.

Por ello, el tiempo transcurrido desde la lesión no debe ser el único criterio para descartar la reparación primaria. Aun así, es fundamental que el cirujano informe al paciente sobre el mayor riesgo de rigidez, la posible necesidad de una tenolisis secundaria y la probabilidad de obtener un resultado funcional menos predecible que en las reparaciones tempranas.

Técnicas quirúrgicas actuales

Reinserción del tendón en la falange distal

Las alternativas para fijar nuevamente el FDP en su inserción distal incluyen varias estrategias:

Suturas transóseas con botón dorsal (“pull‑out”)

Consisten en pasar las suturas a través de un túnel óseo y anudarlas sobre un botón situado en la lámina ungueal o en la piel dorsal. Proporcionan una fijación resistente, aunque pueden generar complicaciones como lesiones del lecho ungueal, problemas cutáneos dorsales, infecciones o la necesidad de retirar el material.

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Anclajes óseos

Permiten una reinserción directa del tendón sin necesidad de un botón externo, reduciendo los problemas asociados a las partes blandas dorsales. Los resultados funcionales son equiparables a los obtenidos con técnicas de “pull‑out”, y algunos estudios señalan una reincorporación laboral más rápida.

Sistemas modificados de “pull‑through” o botones internos

Pretenden optimizar la biomecánica de la fijación y disminuir las complicaciones cutáneas, aunque la evidencia comparativa aún es escasa.

En series de deportistas, especialmente jugadores de rugby, la combinación de suturas intraóseas, anclajes y técnicas de “pull‑through” permitió recuperar la función con baja tasa de rerrotura, subrayando la importancia de adaptar la técnica a cada caso. La literatura reciente indica que, cuando se emplean constructos de alta resistencia, las distintas modalidades de reinserción tienden a ofrecer resultados funcionales similares.

Fijación de avulsiones óseas

En los tipos III, IV y V, la decisión terapéutica depende del desplazamiento del fragmento:

Fragmentos con desplazamiento mínimo (<2 mm)

En una serie de 29 pacientes, aquellos tratados de forma conservadora con inmovilización estática lograron buena movilidad y ausencia de dolor significativo a largo plazo.

Fragmentos desplazados >2 mm

Suelen requerir fijación abierta mediante tornillos, agujas, alambres tipo “pull‑out” o pequeños sistemas de placa‑tornillo. Aunque la consolidación radiológica suele ser adecuada, se han descrito déficits de extensión, disminución de fuerza de pinza y alteraciones ungueales, especialmente con ciertos métodos transcutáneos.

En las avulsiones tipo V, más complejas, el uso de miniplacas de titanio, tornillos bicorticales y suturas tipo half‑Kessler ha proporcionado resultados excelentes, permitiendo iniciar movilización activa desde el primer día. Las técnicas convencionales, en cambio, han mostrado limitaciones en este subtipo, lo que ha impulsado el desarrollo de fijaciones más estables.

Reconstrucciones secundarias

En lesiones crónicas con retracción marcada, mala calidad tendinosa o fracaso de una reparación previa, las opciones incluyen:

  • Injertos tendinosos en uno o dos tiempos, utilizando palmar largo o plantaris.
  • Transferencias tendinosas, como la hemi‑FDP.
  • Artrodesis de la IFD en posición funcional en pacientes con baja demanda o dolor persistente.

Las series contemporáneas muestran que estas alternativas pueden restaurar una función útil, aunque rara vez permiten recuperar movilidad completa. Por ello, se reservan para situaciones en las que la reinserción directa ya no es viable.

Rehabilitación y resultados funcionales

La estabilidad del constructo quirúrgico, la calidad de la sutura y la coordinación con el equipo de terapia de la mano son factores determinantes para el resultado final. Los programas de movilización temprana —ya sea mediante ejercicios activos controlados o movilización pasiva protegida— se han asociado a mejores valores de movimiento total activo (TAM) y menor formación de adherencias, siempre que se utilicen técnicas de fijación suficientemente resistentes.

En un estudio prospectivo que comparó distintos métodos de sutura en avulsiones cerradas, los pacientes alcanzaron valores finales de TAM similares, aunque uno de los grupos mostró una recuperación inicial algo más rápida, sin diferencias relevantes en complicaciones. En una serie dedicada a lesiones tipo jersey finger tratadas quirúrgicamente, la mayoría de los pacientes obtuvo puntuaciones funcionales excelentes o buenas según escalas específicas, pese a registrarse un número significativo de eventos adversos.

En las avulsiones óseas manejadas de forma conservadora cuando el desplazamiento era mínimo, el seguimiento prolongado reveló buena función y ausencia de dolor relevante. En cambio, algunos casos tratados quirúrgicamente presentaron déficit persistente de extensión y disminución de la fuerza de pinza. En las lesiones tipo V tratadas con miniplacas, tornillos y movilización activa desde el postoperatorio inmediato, la mayoría de los pacientes mostró únicamente pérdidas leves de flexión y pequeñas diferencias de fuerza respecto al lado contralateral.

El retorno a la actividad deportiva suele situarse entre las 8 y 12 semanas cuando la reparación se realiza de forma temprana y la rehabilitación es adecuada, aunque el tiempo exacto depende del deporte, del tipo de fijación y del riesgo aceptable de re‑lesión.

Complicaciones

Las complicaciones más habituales tras la reparación del jersey finger incluyen:

  • Adherencias y rigidez, que pueden requerir tenolisis.
  • Pérdida de fijación o rerrotura, especialmente si se inicia movilización precoz con constructos poco resistentes.
  • Alteraciones ungueales, necrosis dorsal o dolor residual, más frecuentes en técnicas con botón o alambres transcutáneos.
  • Cuádriga, secundaria a una tensión excesiva del FDP que limita la flexión del dedo vecino.
  • Infección, menos común pero más preocupante cuando existe material transcutáneo.

La elección adecuada de la técnica, el control preciso de la tensión tendinosa y la retirada temprana del material transcutáneo contribuyen a reducir la incidencia de estas complicaciones.

Conclusiones

El abordaje moderno del jersey finger se fundamenta en un diagnóstico precoz, una clasificación lesional precisa y una indicación quirúrgica temprana que preserve la vascularización y limite la retracción del FDP. Las técnicas actuales —especialmente aquellas que emplean suturas de alta resistencia y sistemas de fijación estables— permiten protocolos de movilización temprana y resultados funcionales equiparables entre sí.

En avulsiones óseas con desplazamiento mínimo, el tratamiento conservador puede ofrecer resultados excelentes. En lesiones crónicas o complejas, la decisión entre reparación primaria tardía, reconstrucción tendinosa o artrodesis debe individualizarse. Las líneas de investigación futuras deberían centrarse en comparar de forma prospectiva las distintas técnicas de fijación, optimizar los protocolos de rehabilitación y definir mejor el manejo de los subtipos avanzados y de las lesiones crónicas en deportistas de alto rendimiento.

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