Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 225.2
Autor principal (primer firmante): Kiani Sigrid Caballero Olea
Fecha recepción: 14/10/2026
Fecha aceptación: 18/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 225.2
https://doi.org/10.58842/DUYH1956
No. Registro: R-2026-805-003
Presenta:
Dra. Kiani Sigrid Caballero Olea
Director de tesis:
Dra. Rosa Miriam Meza Flores
Codirector de tesis:
- Dr. Luis Alan Martínez Ávila
- Dr. Miguel Ángel Baeza Vázquez
- Dra. Rosa Miriam Meza Flores
- Dra. Isela Pérez Acosta
Cd Juárez, Chihuahua, septiembre de 2026
Universidad Autónoma de Sinaloa
Facultad de Medicina Instituto Mexicano del Seguro Social
Hospital General Regional No. 66 Coordinación Clínica de Educación e Investigación en Salud
Tesis para obtener el grado de especialista en:
Medicina del Trabajo y Ambiental
Identificación de los investigadores
Investigador responsable:
- Dra. Rosa Miriam Meza Flores
- Médico Especialista en Medicina Familiar.
- Maestra en administración de instituciones de Salud y Doctora en Educación.
- Adscrita a la Coordinación clínica de educación e Investigación en Salud del Hospital General Regional No.66, Cd. Juárez, Chihuahua.
- Instituto Mexicano del Seguro Social, Delegación Estatal Chihuahua.
- Dirección: Cd. Juárez Chihuahua.
Investigador asociado:
- Dr. Luis Alan Martínez Ávila
- Coordinador Delegacional de Salud en el Trabajo del Estado de Chihuahua.
- Médico Especialista en Medicina del Trabajo y Ambiental.
- Adscrito a la Coordinación delegacional de Salud en el Trabajo.
- Instituto Mexicano del Seguro Social, Delegación Estatal Chihuahua.
- Dirección: Chihuahua, Chihuahua.
- Dr. Miguel Ángel Baeza Vázquez
- Médico Especialista en Medicina del Trabajo y Ambiental.
- Maestría en Educación.
- Adscrito a la Coordinación Clínica de Salud en el Trabajo HGZ 35.
- Instituto Mexicano del Seguro Social, Delegación Estatal Chihuahua.
- Dirección: Ciudad Juárez, Chihuahua.
- Dra. Isela Pérez Acosta
- Maestría en Docencia Biomédica
- Médico Especialista en Medicina Familiar
- Categoría profesional: Jefe de Servicio de Educación e Investigación en Salud
- Adscrito a la Unidad de Medicina Familiar No. 48 de Cd. Juárez, Chihuahua.
- Instituto Mexicano del Seguro Social, Delegación Estatal Chihuahua.
- Dirección: Cd. Juárez Chihuahua
Agradecimientos:
Al concluir esta etapa de mi formación profesional, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a todas las personas que, de una u otra manera, estuvieron presentes durante este camino y contribuyeron a que hoy pueda culminar este proyecto.
A mis padres, por ser mi principal ejemplo de esfuerzo, perseverancia y amor incondicional. Gracias por enseñarme que cada meta requiere dedicación, disciplina y fortaleza, por acompañarme en cada momento, incluso en aquellos en los que el cansancio y las dificultades hicieron parecer lejano este objetivo. Este logro también es de ustedes, porque detrás de cada paso que he dado siempre ha estado su apoyo, sus palabras de aliento y la confianza que depositaron en mí.
A mi hermana, por estar presente a lo largo de este proceso, por su cariño, comprensión y apoyo. Gracias por acompañarme en los momentos buenos y en aquellos que representaron mayores retos. Tu presencia y tus palabras fueron importantes para continuar adelante y recordar que nunca estamos solos cuando contamos con nuestra familia.
A la Dra. Rosa Meza, mi sincero agradecimiento por su orientación, compromiso y acompañamiento durante el desarrollo de esta investigación. Gracias por compartir sus conocimientos y por sus valiosas observaciones, que contribuyeron a fortalecer este trabajo.
A la Dra. Isela Pérez, por su disposición, sus enseñanzas y la orientación brindada durante este proceso académico. Agradezco profundamente el tiempo dedicado a revisar, cuestionar y aportar elementos que permitieron mejorar esta investigación. Al Dr. Miguel Baeza, por sus conocimientos, experiencia y aportaciones, así como por el acompañamiento que hizo posible avanzar en las diferentes etapas de este proyecto. Sus observaciones representaron una contribución importante para la consolidación de esta tesis.
Al Dr. Alan Martínez, por su apoyo, orientación y disposición para compartir sus conocimientos. Gracias por las aportaciones realizadas a lo largo de este proceso y por contribuir a mi formación como profesional de la Medicina del Trabajo y Ambiental.
A todos ustedes, gracias por formar parte de este camino. La realización de esta tesis representa no solo la culminación de una etapa académica, sino también el resultado de múltiples aprendizajes, esfuerzos y experiencias compartidas. Cada enseñanza y cada palabra de apoyo permanecerán como parte importante de mi formación profesional y personal.
Con profunda gratitud, gracias.
Índice de abreviaturas
- Diabetes Mellitus tipo 2: DM2
- Organización Internacional del Trabajo: OIT
- Organización Mundial de la Salud: OMS
- Índice de Masa Corporal: IMC
- Hipertensión Arterial Sistémica: HAS
- Neuronas Anoxigénicas: POMC/CART
- Clasificación Internacional de Enfermedades: CIE-10
- Instituto Mexicano de Seguro Social: IMSS
- Ácidos Grasos Libres: FFA
- Factor de Necrosis Tumoral alfa: TNF-α
- Interleucina 6: IL-6
- Densidad mineral ósea: BMD
- Secretaría de Trabajo y Previsión Social: STPS
- Mediador Catalítico: MMPs
Resumen
- Título: “Relación de las dorsopatías y la obesidad dictaminadas con estado de invalidez en el HGR IMSS 66 (2023-2024)”
- Introducción: En México, las dorsopatías son un importante problema de salud laboral asociado con la pérdida de capacidad para el trabajo. La obesidad, por sus efectos mecánicos y metabólicos, puede contribuir a alteraciones musculoesqueléticas. En Ciudad Juárez existe información limitada sobre la coexistencia de ambas condiciones.
- Objetivo: Analizar la relación entre las dorsopatías y la obesidad en pacientes con dictamen de invalidez atendidos en el HGR No. 66 del IMSS durante el periodo 2023-2024.
- Material y métodos: Estudio observacional, analítico y retrospectivo de 301 expedientes de pacientes con dorsopatías (CIE-10: M40-M54) atendidos en el HGR No. 66 del IMSS durante 2023-2024. Se analizaron variables clínicas, laborales y sociodemográficas mediante estadística descriptiva y análisis bivariado.
- Resultados: De los 301 expedientes, 92.7 % presentó dictamen de invalidez y 67.1 % obesidad. Esta última estuvo presente en 68.6 % de los casos con patología discal lumbar y en más del 60 % de los demás grupos. No se encontró asociación significativa entre obesidad y tipo de dorsopatía. En contraste, las comorbilidades, diabetes mellitus e hipertensión arterial se asociaron significativamente con el dictamen de invalidez. Predominó la demanda física/manual (65.2 %).
- Conclusiones: Las dorsopatías, principalmente las lumbares, mostraron una elevada coexistencia con obesidad. Aunque no se encontró asociación significativa entre obesidad y tipo de dorsopatía, su alta frecuencia destaca su relevancia médico-laboral. Las comorbilidades, diabetes mellitus e hipertensión arterial se asociaron con la invalidez, apoyando un abordaje multifactorial de la capacidad para el trabajo y futuras investigaciones sobre obesidad, dorsopatías y factores laborales.
Palabras clave: dorsopatías; obesidad; invalidez laboral; medicina del trabajo.
Marco teórico
El trabajo como derecho humano y determinante de la salud
El trabajo constituye un derecho fundamental y un componente central en la vida de toda persona, reconocido tanto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como en instrumentos internacionales de derechos humanos y laborales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). (1,2) Desde el punto de vista jurídico, el trabajo no solo proporciona ingresos económicos y seguridad social, sino que también es un medio de realización personal, identidad social y participación ciudadana. (2–4)
Factores de riesgo y fisiopatología de las dorsopatías
El vínculo entre el trabajo y la salud es profundo y multifacético, las condiciones laborales seguras, equitativas y dignas contribuyen a la preservación de la salud física y mental, mientras que ambientes laborales precarios o discriminatorios pueden ser factores de riesgo para diversas enfermedades ocupacionales, por ejemplo, la exposición a cargas físicas excesivas, posturas forzadas, estrés crónico, acoso laboral o jornadas prolongadas incrementa la incidencia de trastornos musculoesqueléticos, cardiovasculares y psicológicos, afectando directamente la calidad de vida y la productividad de los trabajadores. (2,4–6)
Desde la perspectiva del derecho laboral, garantizar condiciones de trabajo seguras y dignas es una obligación legal del empleador y un derecho del trabajador, esto incluye la implementación de medidas de prevención de riesgos, acceso a seguridad social, descansos adecuados, capacitación, igualdad de oportunidades y la protección frente a prácticas discriminatorias, la violación de estas normas no solo representa un incumplimiento legal, sino que también puede tener consecuencias graves para la salud física y mental del trabajador, incrementando el riesgo de accidentes, enfermedades crónicas y deterioro psicosocial. (2–5,7–9)
Además, el trabajo tiene un rol protector y estructurante en la vida de la persona, proporciona rutina, sentido de propósito y socialización, elementos fundamentales para el bienestar emocional y la prevención de enfermedades mentales, la inseguridad laboral, la explotación o la falta de reconocimiento pueden generar estrés prolongado, ansiedad y depresión, afectando no solo al individuo, sino también a su entorno familiar y social. (2,8)
En síntesis, el trabajo es un derecho humano esencial y un determinante social de la salud, cuya calidad, equidad y dignidad impactan directamente en el bienestar integral de la persona. El marco jurídico laboral no solo protege los derechos del trabajador, sino que también contribuye a la prevención de riesgos ocupacionales y al fomento de entornos laborales saludables, siendo un componente clave de la salud pública y del desarrollo social sostenible. (2)
La obesidad como factor asociado a las dorsopatías
En el mismo tenor tenemos que tener en cuenta que una comorbilidad como la obesidad afecta directa o indirectamente en la vida del trabajador, en todos los aspectos, tanto en un aumento en las secuelas de las enfermedades crónico degenerativas pero en esta investigación hablaremos de cómo es el impacto de la obesidad en las enfermedades musculoesqueléticas en los casos de invalidez, si bien sabemos que afecta la vida adulta y productiva en donde los trabajadores no se encuentran en equidad de condiciones a comparación de sus compañeros que no presentan obesidad, como se menciona en uno de los principios de ergonomía el trabajo debe de ser adaptado al trabajador, no el trabajador al trabajo, sin embargo las evaluaciones ergonómicas no cuentan con una variante tan importante como la comorbilidad (3,8,10), teniendo en cuenta que una persona con obesidad presenta mayor dificultad para la realización de sus actividades laborales, es una de estas razones por las cuales los trabajadores que presentan obesidad son los más afectados por riesgo ergonómico, pues los diseños y evaluaciones ergonómicas no contemplan su estructura corporal, teniendo mayores lesiones musculoesqueléticas, pero no solo presentan una afectación ergonómica, sino también físico-química, fisiopatológica, psicológica, económica, moral, llevándolos a un círculo vicioso difícil de salir por falta de un buen diagnóstico, una mala prevención, una mala atención médica, un entorno que debería de ser un entorno laboral saludable para este tipo de trabajadores se vuelve hostil, complicado y con el tiempo desgraciadamente se ve afectada su salud y su calidad de vida a temprana edad, en donde se deben retirar de trabajar por no poder realizar actividades, la obesidad y todas las complicaciones, secuelas y problemas que engloba junto con ella, les hace perder la oportunidad de ejercer uno de los derechos fundamentales del ser humano como es el trabajo. (8,10–12)
Un ser humano que por diferentes razones pierde la capacidad de trabajar pierde poco a poco su dignificación, su valoración, su autonomía, y por ende su salud, si bien es cierto es fundamental el descanso de una vida laboral, pero existe una gran diferencia entre la terminación de una vida laboral saludable a una terminación laboral por enfermedad, encasillando a los trabajadores a un estilo de vida precario y con múltiples dificultades agregando complicaciones de salud que con el tiempo no solo lo invalidará de su trabajo sino de su propia autonomía como ser funcional para sí mismo. (2,3)
En México, la invalidez laboral se define como la incapacidad parcial o total de un trabajador para desempeñar sus funciones habituales debido a enfermedades, accidentes o condiciones crónicas, regulada principalmente por la Ley del Seguro Social y las normas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). (9) Entre las principales causas de invalidez se encuentran los trastornos osteomusculares — como dorsopatías, artritis, lesiones de columna y articulaciones— que constituyen una de las primeras razones de incapacidad temporal y permanente en la población trabajadora. (3,9,11)
Desde la perspectiva del derecho laboral, la invalidez derivada de estas condiciones implica derechos y obligaciones específicas: el trabajador tiene derecho a recibir un dictamen médico oficial que determine su grado de incapacidad, prestaciones económicas proporcionales a su grado de invalidez y acceso a programas de rehabilitación y reintegración laboral, mientras que el empleador debe garantizar condiciones de trabajo seguras y reportar adecuadamente los accidentes o enfermedades de trabajo al IMSS. (3,8,9,11)
Las enfermedades del sistema musculoesquelético comprenden un amplio conjunto de trastornos que afectan músculos, huesos, articulaciones, tendones, ligamentos y estructuras de soporte corporal, en el ámbito laboral, estas enfermedades son consideradas un problema prioritario de salud pública debido a su alta incidencia y repercusión funcional, siendo una de las principales causas de incapacidad temporal y permanente en la población económicamente activa. (6,13)
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han reconocido que los trastornos musculoesqueléticos representan un importante riesgo ocupacional, asociado con las condiciones ergonómicas inadecuadas, posturas forzadas, manipulación manual de cargas y movimientos repetitivos, esto quiere decir que estas enfermedades impactan negativamente la capacidad productiva del trabajador, generando ausentismo, rotación de personal y pérdida de productividad en los centros laborales. (3,4,8,10)
Concepto y clasificación de las dorsopatías
Dentro de estos trastornos se encuentran las dorsopatías, que son un conjunto de trastornos del sistema musculoesquelético que afectan principalmente la columna vertebral y las estructuras asociadas, como músculos paravertebrales, ligamentos, discos intervertebrales y articulaciones facetarias. (6) De acuerdo con la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10, códigos M40–M54), las dorsopatías incluyen entidades como:
- Lumbalgia y lumbociatalgia (M54.4–M54.5)
- Hernia de disco intervertebral (M51.2)
- Espondilosis y espondiloartrosis (M47)
- Escoliosis y cifosis (M41–M42), entre otras. (3,8,9)
Las dorsopatías tienen una etiología multifactorial, en la que intervienen tanto factores biomecánicos, físicos, genéticos, clínicos, hábitos higiénico-dietéticos y psicosociales, dentro de los factores de riesgo se contemplan los principales involucrados en el desarrollo de la dorsalgia (5,14), como:
- Sobrecarga mecánica: levantamiento de cargas pesadas, empuje o tracción repetitiva,
- Posturas inadecuadas o prolongadas: mantenidas durante largos periodos en posición sedente o de pie,
- Vibraciones mecánicas: exposición prolongada a maquinaria industrial o vehículos,
- Factores individuales: edad, sexo, condición física, antecedentes de lesiones previas,
- Factores metabólicos: obesidad, síndrome metabólico y deficiencia de masa muscular,
- Factores psicosociales: estrés laboral, fatiga, insatisfacción en el trabajo y presión de productividad. (3–5,8,10,15)
Por otro lado, en la fisiopatología de las dorsalgias, el dolor y la discapacidad asociados a las dorsopatías derivan de alteraciones estructurales y funcionales de la columna vertebral, como:
- Degeneración de discos intervertebrales, que reduce su capacidad de amortiguación
- Desgaste de articulaciones facetarias, provocando espondiloartrosis
- Compresión radicular por protrusiones o hernias discales, generando lumbociatalgia
- Inflamación muscular y ligamentaria, relacionada con microtraumatismos repetidos
- Desbalance postural, agravado por el sobrepeso y la debilidad muscular. (16,17)
Estas alteraciones por sí solas o en combinación entre ellas producen dolor lumbar crónico, en los trabajadores, y en algunos casos con mayor severidad se presenta rigidez y pérdida de movilidad, este cuadro clínico tiene repercusiones directas sobre la capacidad laboral y la calidad de vida. (16)
Mecanismos fisiopatológicos de la obesidad
La obesidad es un factor de riesgo relevante en la génesis y progresión de las dorsopatías, el exceso de peso corporal incrementa la carga axial sobre la columna, acelera la degeneración de los discos intervertebrales y agrava el dolor lumbar, además, la obesidad induce un estado inflamatorio sistémico de bajo grado, que contribuye al deterioro de tejidos musculoesqueléticos. (12,15,42,43) Desde la Medicina del Trabajo, esta relación es crítica, ya que la obesidad no solo aumenta el riesgo de padecer dorsopatías, sino que también dificulta la rehabilitación y retrasa la reincorporación laboral, elevando la probabilidad de invalidez definitiva. (3,8,15)
Para el diagnóstico de las dorsopatías se combina la evaluación clínica, funcional e imagenológica:
- Historia clínica ocupacional detallada, identificando factores de riesgo ergonómicos,
- Exploración física enfocada en movilidad, fuerza y reflejos,
- Estudios de imagen (radiografía, resonancia magnética, tomografía) para confirmar daño estructural,
- Valoración funcional laboral, determinando el grado de discapacidad o invalidez. (17,18)
Hablando en un contexto de Medicina del Trabajo, el diagnóstico también incluye el análisis de la relación causa-efecto entre las condiciones laborales y la enfermedad, lo cual es fundamental para el dictamen de origen profesional y el otorgamiento de prestaciones por invalidez, como se mencionó anteriormente estas patologías constituyen una causa frecuente de dolor crónico, limitación funcional y discapacidad laboral, de acuerdo a esto se estima que entre 60 % y 80 % de los adultos experimentan al menos un episodio de dolor lumbar a lo largo de su vida, prevaleciendo los que tengan trabajos con riesgo ergonómico. (8,10,17)
En México, el IMSS reporta que las dorsopatías se encuentran dentro de los primeros lugares de causas de dictamen de invalidez permanente, especialmente en trabajadores con ocupaciones que implican esfuerzo físico, manejo de cargas o posturas forzadas, este panorama evidencia la trascendencia socioeconómica del problema, tanto para el trabajador como para el sistema de seguridad social. (10,16) Por lo anterior expuesto se puede decir que las dorsopatías afectan la capacidad funcional y la calidad de vida del trabajador, siendo una de las principales causas de ausentismo y jubilación anticipada por invalidez. (3–5)
Las dorsopatías son responsables de un número elevado de días laborales perdidos, tratamientos prolongados y costos institucionales elevados, a nivel global, se consideran una de las principales causas de discapacidad laboral y un factor determinante en la reducción de la productividad nacional, en México, el impacto económico y social es considerable, debido al gran volumen de trabajadores afiliados al IMSS que presentan este tipo de padecimientos, esto se traduce en altos costos directos e indirectos:
- Costos directos: atención médica, medicamentos, estudios de imagen, tratamientos de rehabilitación
- Costos indirectos: pérdida de productividad, pago de subsidios por incapacidad, sustitución de personal y reducción de la eficiencia operativa. (8,11,18)
El IMSS ha implementado estrategias integrales como medidas de prevención para enfermedades por riesgo ergonómico, dentro de estas patologías se encuentran las dorsopatías, mismas que abordan aspectos ergonómicos, organizacionales y de salud individual:
- Evaluación ergonómica de los puestos de trabajo
- Capacitación del personal en técnicas de levantamiento y manipulación de cargas
- Promoción de pausas activas y ejercicios de estiramiento
- Programas de control de peso y actividad física
- Adaptación de mobiliario y herramientas ergonómicas
- Rehabilitación temprana y reintegración laboral progresiva para evitar la cronicidad. (10)
La obesidad es un trastorno crónico caracterizado por la acumulación excesiva de tejido adiposo que conlleva riesgos para la salud física, metabólica y psicológica, es considerada una pandemia global, dado su crecimiento sostenido en prevalencia y asociación con múltiples comorbilidades, tales como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, dislipidemias e inflamación sistémica, el entendimiento de su fisiopatología no solo se limita al desequilibrio entre ingesta energética y gasto calórico, sino que incluye mecanismos neuroendocrinos, genéticos, epigenéticos, inmunológicos y la interacción con la microbiota intestinal. (1,19,20,46)
Regulación neuroendocrina del balance energético
El hipotálamo actúa como centro integrador de señales periféricas (hormonales y nutrientes) que regulan ingesta y gasto energético, en particular, el núcleo arcuato contiene neuronas orexigénicas (NPY/AgRP) que estimulan el apetito, y neuronas anorexigénicas (POMC/CART) que lo inhiben. Por otra parte las hormonas como la leptina, producida por el tejido adiposo, y la insulina, producida por el páncreas, tienen efectos supresores sobre la ingesta; mientras que la grelina, secretada por el estómago, estimula el apetito, ahora bien en la obesidad, se observa resistencia a la leptina e insulina: a pesar de niveles elevados de leptina, la señalización neuronal en el hipotálamo (vía JAK2-STAT3, vías PI3K, etc.) está comprometida, reduciendo la capacidad de estas hormonas para inhibir la ingesta o aumentar el gasto energético. (21–25) También se ha observado que la permeabilidad de la barrera hematoencefálica para la leptina disminuye y hay estrés del retículo endoplásmico e inflamación central que interfieren en la señalización de leptina. (23,24)
Disfunción del tejido adiposo y mediadores inflamatorios, en condiciones de sobre nutrición sostenida, los adipocitos experimentan hipertrofia; dicha hipertrofia conduce a hipoxia local, estrés oxidativo, disfunción en el metabolismo lipídico y liberación de ácidos grasos libres (FFA), esto induce la infiltración de macrófagos proinflamatorios (tipo M1) y el aumento de la producción de citocinas como TNF-α, IL-6 y otras adipoquinas con actividad proinflamatoria. (21,24–26)
El tejido adiposo se considera un órgano endocrino cuya disfunción altera el equilibrio entre mediadores antiinflamatorios (por ejemplo, adiponectina) y proinflamatorios, en obesidad se presentan niveles reducidos de adiponectina, lo que agrava la resistencia a la insulina, mientras que los mediadores proinflamatorios están elevados. (23,27)
Resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas relacionadas, los niveles elevados de ácido graso libre, inflamación sistémica, estrés oxidativo y disfunción mitocondrial interfieren en la señalización de la insulina en tejidos periféricos (músculo, hígado, tejido graso), provocando resistencia a la insulina. (27–29)
La resistencia a la insulina favorece la hiperinsulinemia, la glucosa en sangre elevada, la dislipidemia (incremento de triglicéridos, LDL, descenso de HDL), y contribuye al desarrollo del síndrome metabólico. (30,31)
Rol de la genética, epigenética y ambiente
Los factores genéticos dominan la susceptibilidad a la obesidad, con genes como FTO, MC4R, LEP, entre otros, implicados en regulación del hambre, apetito, gasto energético y depósito graso. (29,32) La epigenética tiene un papel modulador: durante etapas críticas del desarrollo (gestación, infancia) los factores nutritivos, ambientales, hábitos de vida pueden inducir modificaciones como metilación de ADN y modificaciones en expresión de micro ARN que predisponen al individuo a acumular grasa corporal. (29,31,33)
El ambiente obesogénico (alta disponibilidad de alimentos hipercalóricos, bajo gasto físico, patrones de sueño alterados, estrés crónico) potencia la expresión de la susceptibilidad genética. (33)
Microbiota intestinal y su influencia
La microbiota intestinal ha sido reconocida como un “órgano metabólico” que interviene en la regulación de energía, absorción de nutrientes, y modulación inmune, se ha observado en obesidad una disbiosis intestinal, cambios en la composición de bacterias que favorecen mayor extracción energética de la dieta, producción de metabolitos proinflamatorios (como lipopolisacárido, LPS) que favorecen inflamación sistémica y resistencia a la insulina. (20,23,25)
Además, se explora la posibilidad de terapias basadas en modulación de microbiota (probióticos, prebióticos, trasplantes) como herramienta complementaria para mejorar el metabolismo energético. (28)
Implicaciones sistémicas, las alteraciones descritas no se limitan al tejido adiposo: tienen repercusiones cardiovasculares (hipertensión, aterosclerosis), incremento del riesgo de enfermedad coronaria, disfunción endotelial, compromiso metabólico global con desarrollo de diabetes tipo 2, hígado graso, dislipidemia, y alteraciones en otros órganos como riñón, sistema musculoesquelético (por sobrecarga mecánica y metabólica), sistema neuroendocrino, sistema reproductivo. (27,28,31) Estímulo mecánico vs calidad ósea, el peso corporal elevado impone mayor carga mecánica sobre el esqueleto, estimulando respuestas osteogénicas por mecano transducción (activación de osteoblastos a través de vías como Wnt/β-catenina e IGF-1) que suelen traducirse en un mayor volumen óseo o mayor densidad mineral aparente. (13,34)
Sin embargo, en obesidad la calidad microestructural del hueso puede estar comprometida: mayor adiposidad medular, alteración de la trabécula, microarquitectura deficiente y mayor contenido de grasa intramedular mayor resistencia a fractura, el resultado práctico es BMD (densidad mineral ósea) a veces normal o aumentado, pero con mayor fragilidad estructural en situaciones concretas. (13)
Adipoquinas y regulación endocrina del hueso, el tejido adiposo secreta adipoquinas (leptina, adiponectina, resistina) que influyen directamente en el metabolismo óseo, la leptina tiene efectos complejos: periféricamente puede estimular osteoblastogénesis; centralmente, a través de vías simpáticas, puede inhibir la formación ósea, la adiponectina, usualmente protectora para el hueso y el metabolismo, disminuye en obesidad, lo que favorece resistencia insulínica y disfunción ósea, la presencia aumentada de citocinas proinflamatorias (TNF-α, IL-6) favorece la diferenciación osteoclástica y la resorción ósea. (12,13,34)
La obesidad produce inflamación sistémica persistente que altera el balance remodelador (aumenta RANKL/OPG, favorece osteoclastogénesis), incrementando la resorción y deteriorando la integridad ósea a pesar de BMD normal o alta, la inflamación también contribuye a la sarcopenia y a la pérdida de función muscular, la expansión de la fracción grasa en médula ósea desplaza la línea osteoblástica (células madre mesenquimales se diferencian hacia adipocitos en lugar de osteoblastos), reduciendo capacidad de formación ósea y reparación ante micro daños, esto reduce la calidad ósea y aumenta riesgo de fractura pese a mayor masa total. (6,12,13,15,34)
La resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia asociadas con obesidad tienen efectos pleiotrópicos: mientras la insulina tiene acción anabólica sobre hueso, la resistencia te puede llevar a un ambiente metabólicamente disfuncional (lípidos libres elevados, estrés oxidativo) que perjudica la salud ósea y muscular, la obesidad promueve infiltración de grasa intramuscular (mioesteatosis), pérdida de calidad contráctil y reducción de fuerza, fenómeno que puede coexistir con sarcopenia → sarcopenic obesity, la reducción de masa y función muscular disminuye la carga dinámica y el estímulo anabólico sobre el hueso, incrementando riesgo funcional y de caídas. (21,35)
El exceso de carga mecánica incrementa el desgaste articular (rodilla, cadera, columna), a la vez, la inflamación sistémica y mediadores catabólicos (MMPs, citocinas) degradan cartílago y matriz articular —por eso la artrosis en obesidad tiene componentes metabólicos además de mecánicos (denominada artropatía metabólica), la relación entre obesidad y riesgo de fractura es compleja: algunos sitios (cadera) pueden mostrar menor riesgo si la masa es alta, mientras que en otros (columna vertebral, muñeca) el riesgo puede aumentar por mala calidad ósea o por mayor riesgo de caída. (35) Por tanto, BMD por sí sola no refleja completamente el riesgo en pacientes con obesidad, existe una mayor prevalencia de dolor lumbar, artrosis de rodilla y limitación funcional, en contexto laboral, la obesidad se asocia a mayor incidencia de dorsalgias, ausentismo y menor capacidad para tareas físicas repetitivas o con carga, la coexistencia de elevada adiposidad y baja masa/función muscular agrava pronóstico metabólico, aumenta riesgo de caídas, pérdida de independencia y peor respuesta a rehabilitación, el abordaje debe ser multimodal: pérdida de peso controlada (evitar pérdida excesiva de masa muscular), ejercicio resistido para preservar/recuperar masa muscular y estímulo óseo, nutrición adecuada (proteínas, calcio y vitamina D), y control de inflamación/metabolismo (mejorar resistencia a insulina). (12,17,18,35)
Ejercicio de resistencia y de impacto moderado mejora masa muscular y estimula formación ósea; programas combinados (aeróbico + fuerza) son preferibles, la pérdida de peso acompañada de entrenamiento de fuerza y aporte proteico minimiza pérdida ósea y sarcopénica, en pacientes con artropatía avanzada, estrategias ortopédicas rehabilitadoras y, en algunos casos, artroplastia pueden ser necesarias; la obesidad aumenta el riesgo quirúrgico y la rehabilitación debe considerar condicionamiento preoperatorio, la obesidad afecta al sistema osteomuscular a través de un conjunto interrelacionado de mecanismos mecánicos, endocrinos, inflamatorios y metabólicos. (16,17,36) Aunque la sobrecarga mecánica puede incrementar la masa ósea aparente, la inflamación crónica, la adiposidad medular y la disfunción muscular degradan la calidad del hueso y la función del músculo, con aumento del dolor, artropatía, sarcopenia y riesgo funcional, desde la perspectiva de la Medicina del Trabajo, la obesidad constituye un factor de riesgo multifactorial que impacta directamente la salud musculoesquelética del trabajador. (10,37,38) Se reconoce tanto como un riesgo biomecánico —por el aumento de la carga axial sobre la columna vertebral— como un riesgo metabólico —por su asociación con procesos inflamatorios crónicos y disfunción tisular, en los últimos años, la obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas en la población mexicana, afectando a más del 70 % de los adultos en edad laboral. (12,15,38) Esta condición incrementa la probabilidad de desarrollar dorsopatías (patologías de la columna vertebral y estructuras asociadas) y favorece su evolución hacia dolor lumbar crónico e incapacidad funcional prolongada, especialmente en entornos laborales físicamente exigentes, el exceso de peso corporal produce una sobrecarga axial constante sobre la columna vertebral, aumentando la presión intradiscal y acelerando los procesos degenerativos de los discos intervertebrales, este fenómeno se asocia con reducción de la altura discal, protrusiones, espondiloartrosis y cambios degenerativos vertebrales que alteran la biomecánica de la postura y del movimiento. (16,17)
Diversos estudios han demostrado que la obesidad modifica el centro de gravedad corporal y la curvatura lumbar fisiológica, lo que induce hiperlordosis compensatoria, fatiga muscular paravertebral y desalineación postural, estas alteraciones incrementan el riesgo de dolor lumbar mecánico crónico y disminuyen la tolerancia a posturas mantenidas o esfuerzos repetitivos, condiciones comunes en el entorno laboral, en un estudio longitudinal, Andersson señaló que el sobrepeso incrementa significativamente la incidencia de dolor lumbar crónico y la discapacidad asociada, especialmente en trabajadores que realizan actividades con levantamiento o manipulación de cargas. (10,16,17,19,45)
Más allá del componente mecánico, la obesidad promueve un estado inflamatorio sistémico de bajo grado, mediado por citocinas como TNF-α, IL-1β e IL-6, que afectan la homeostasis del tejido conectivo, óseo y muscular, este proceso inflamatorio acelera la degradación del cartílago, favorece la osteoartritis y reduce la capacidad de reparación de los tejidos blandos, contribuyendo al dolor crónico y a la discapacidad funcional, asimismo, la infiltración grasa intramuscular (mioesteatosis) disminuye la eficiencia contráctil y aumenta la fatiga, potenciando el riesgo de sarcopenia asociada a la obesidad (“obesidad sarcopénica”), lo que agrava la vulnerabilidad musculoesquelética del trabajador. (19,23,36)
Los individuos con sobrepeso u obesidad presentan mayor riesgo de incapacidad temporal prolongada y de progresión hacia invalidez permanente, debido a la mayor gravedad y recurrencia de los episodios de dorsalgia, la obesidad también disminuye la efectividad de los tratamientos fisioterapéuticos y quirúrgicos, al aumentar la inflamación y reducir la movilidad, prolongando los periodos de convalecencia e incapacidad, en un estudio reportaron que los pacientes obesos tienen hasta 1.5 veces mayor probabilidad de recurrencia del dolor lumbar tras intervención quirúrgica, en comparación con pacientes con normopeso. (3,18,35)
En el ámbito laboral, la coexistencia de obesidad y dorsopatías representa un doble riesgo ocupacional, por un lado, el exceso de peso incrementa la carga mecánica sobre la columna, aumentando la probabilidad de lesión lumbar, por otro, las dorsopatías reducen la capacidad funcional, dificultando la reintegración al trabajo y perpetuando el ciclo de discapacidad laboral, este fenómeno se agrava en sectores donde predominan actividades físicamente demandantes, como la industria manufacturera y de ensamble, que son características de la Zona Distrital 6 de Ciudad Juárez, Chihuahua, región con alta concentración industrial y exposición ergonómica a esfuerzo físico, posturas mantenidas y movimientos repetitivos. (3,18,35,39,44)
Los reportes de las unidades médicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en esta región evidencian un incremento sostenido en los dictámenes de invalidez por dorsopatías, lo que sugiere una carga creciente de enfermedad musculoesquelética en la población trabajadora, sin embargo, no existen registros sistematizados que determinen la prevalencia de obesidad entre los trabajadores incapacitados por dorsopatías, esta falta de información limita la planeación de estrategias preventivas y de rehabilitación ajustadas al contexto local, impidiendo la implementación de intervenciones efectivas basadas en evidencia. (3,5,16)
La generación de estudios epidemiológicos locales permitiría cuantificar la asociación entre obesidad y dorsopatías, identificar grupos de riesgo y establecer programas de vigilancia ocupacional más precisos, desde la Medicina del Trabajo, la identificación y control de factores de riesgo modificables —como la obesidad— son esenciales para prevenir la aparición y progresión de dorsopatías, se recomienda la integración de programas multidisciplinarios que incluyan:
Educación nutricional y promoción de estilos de vida saludables. (5,17,18,40) Intervenciones ergonómicas orientadas a reducir la carga física y mejorar las posturas laborales, programas de actividad física supervisada para fortalecer musculatura lumbar y abdominal, vigilancia médica periódica enfocada en la detección temprana de sobrepeso, obesidad y trastornos musculoesqueléticos, estos programas deben enmarcarse en los principios de salud ocupacional integral establecidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), que promueven la creación de ambientes laborales seguros, saludables y con énfasis en la reintegración laboral efectiva tras periodos de incapacidad. (2,16,37)
La obesidad y las dorsopatías son problemas de salud interrelacionados que afectan de manera significativa la productividad, el bienestar y la estabilidad laboral, su coexistencia incrementa el riesgo de invalidez permanente y reduce las probabilidades de reintegración al trabajo, especialmente en trabajadores de alta demanda física, en la Zona Distrital 66 de Ciudad Juárez, la falta de información epidemiológica sobre la relación entre obesidad y dorsopatías justifica la necesidad de investigaciones locales orientadas a generar evidencia científica que sustente políticas de prevención, rehabilitación y promoción de la salud laboral, la adopción de un enfoque integral basado en la prevención, la ergonomía y la promoción de hábitos saludables permitirá reducir la carga de enfermedad musculoesquelética y fortalecer la vigilancia epidemiológica ocupacional en México. (2,5,12,37)
La obesidad constituye un factor de riesgo multifactorial que afecta de manera significativa la salud musculoesquelética de los trabajadores, especialmente al incrementar la carga mecánica sobre la columna vertebral y favorecer procesos degenerativos como dorsopatías, espondiloartrosis y alteraciones posturales, su impacto no se limita a la esfera biomecánica, sino que involucra componentes metabólicos e inflamatorios que deterioran la función muscular, reducen la efectividad de los tratamientos y prolongan los periodos de incapacidad, en el ámbito laboral, particularmente en sectores de alta demanda física como la Zona Distrital 6 de Ciudad Juárez, la coexistencia de obesidad y dorsopatías genera un doble riesgo ocupacional, aumentando la probabilidad de lesión lumbar y dificultando la reintegración laboral, lo que perpetúa un ciclo de discapacidad y ausentismo. (2,8,16,17)
En este contexto la evidencia disponible indica la necesidad urgente de programas preventivos y multidisciplinarios, que incluyan educación nutricional, promoción de la actividad física, intervenciones ergonómicas y vigilancia médica periódica, con el objetivo de reducir la carga de enfermedad musculoesquelética y fortalecer la productividad y seguridad laboral, finalmente, la falta de estudios epidemiológicos locales sobre la prevalencia de obesidad en trabajadores incapacitados por dorsopatías resalta la importancia de generar información basada en evidencia, que permita orientar políticas de prevención, rehabilitación y promoción de la salud laboral, alineadas con los principios de salud ocupacional integral de la OIT y la STPS. (3–5,10)
Justificación
Las enfermedades musculoesqueléticas constituyen una de las principales causas de morbilidad y discapacidad laboral a nivel mundial. Entre ellas, las dorsopatías —que incluyen lumbalgias, hernias discales y otros trastornos de la columna vertebral— representan una proporción considerable de los casos de incapacidad temporal y permanente. En México, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) las reconoce entre las primeras causas de dictamen de invalidez, lo que refleja la elevada carga que imponen sobre los sistemas de salud y de seguridad social. Esta situación se traduce en un aumento de los costos de atención médica, los subsidios por incapacidad, la pérdida de fuerza laboral calificada y la disminución de la productividad. En el Hospital General Regional No. 66 del IMSS en Ciudad Juárez Chihuahua, se observa una frecuencia notable de dictámenes de invalidez asociados a dorsopatías, lo que evidencia la magnitud del problema en el contexto regional.
El impacto de las dorsopatías trasciende el ámbito clínico, afectando la calidad de vida de los trabajadores, su estabilidad económica y el desarrollo de las empresas. Además, la elevada prevalencia de obesidad en la población mexicana representa un factor de riesgo adicional que agrava el cuadro musculoesquelético, incrementando la probabilidad de desarrollar dolor lumbar crónico y limitaciones funcionales permanentes. La combinación de ambos padecimientos repercute de manera significativa en la salud laboral, generando un problema de alta relevancia social y económica. Conocer la prevalencia de obesidad en los trabajadores con dorsopatías invalidadas permitirá dimensionar el problema en términos de salud pública y orientar estrategias de prevención y control que beneficien tanto a los trabajadores como al sistema de seguridad social.
El estudio fue factible debido a la disponibilidad de fuentes de información institucionales, como los expedientes clínicos y dictámenes de invalidez emitidos por el IMSS en el Hospital General Regional No.66 del IMSS. Estos registros contienen los datos necesarios para el desarrollo del estudio, tanto el diagnóstico de dorsopatía como los parámetros antropométricos que permiten calcular el índice de masa corporal (IMC). Además, el diseño metodológico propuesto —de tipo analítico y retrospectivo— no requirió intervenciones directas ni recursos costosos, lo que facilitó su implementación con apoyo del personal médico y administrativo de la zona. La colaboración interinstitucional y el acceso a la base de datos garantizaron la viabilidad operativa del proyecto.
El estudio aporta evidencia científica útil para fundamentar acciones preventivas y programas de rehabilitación integral que incluyan el control del peso corporal, la educación en salud y la ergonomía laboral, contribuyendo así a reducir la carga de enfermedad musculoesquelética y mejorar la salud integral de la población trabajadora del IMSS de Ciudad Juárez, Chihuahua.
Planteamiento del problema
Las enfermedades del sistema musculoesquelético constituyen una de las principales causas de morbilidad e incapacidad laboral a nivel mundial, afectando de manera directa la productividad, la capacidad funcional y la calidad de vida de los trabajadores. Dentro de este grupo, las dorsopatías —que comprenden padecimientos como lumbalgias, hernias discales, espondiloartrosis y otros trastornos de la columna vertebral— representan un problema prioritario en la salud ocupacional debido a su alta incidencia, recurrencia y potencial para generar invalidez permanente.
En el contexto nacional, las dorsopatías ocupan un lugar preponderante entre las causas de dictamen de invalidez laboral emitidos por el Instituto Mexicano de Seguro Social. Su impacto no solo se refleja en la esfera clínica, sino también en el ámbito económico y social, debido al incremento en los días laborales perdidos, los costos de atención médica, las compensaciones por incapacidad y la disminución de la productividad del trabajador afectado.
Uno de los factores de riesgo más relevantes en la etiología y progresión de las dorsopatías es la obesidad, reconocida por su influencia biomecánica y metabólica sobre el sistema musculoesquelético. El exceso de peso corporal aumenta la carga axial sobre la columna vertebral, acelera la degeneración de discos intervertebrales y articulaciones facetarias, y contribuye al desarrollo de dolor lumbar crónico. Adicionalmente, la obesidad se asocia con un mayor grado de discapacidad, mayor dificultad para la rehabilitación y una recuperación laboral más lenta, incrementando así la probabilidad de dictámenes de invalidez definitiva.
En el Hospital General Regional No. 66 del IMSS en Ciudad Juárez Chihuahua, se ha identificado un número considerable de casos de dorsopatías que han sido dictaminados con estado de invalidez en los últimos años. Sin embargo, no se dispone de información sistematizada que permita cuantificar la prevalencia de obesidad en este grupo de trabajadores incapacitados. La ausencia de estos datos impide establecer con precisión la magnitud de la relación entre ambos problemas de salud y limita la formulación de estrategias preventivas y de control orientadas al manejo del peso corporal como factor modificable de riesgo laboral. Determinar la prevalencia de obesidad en los casos de dorsopatías con dictamen de invalidez durante el periodo 2023–2024 en el Hospital General Regional No.66 del IMSS en Ciudad Juárez, permitirá conocer la magnitud real del problema en el contexto local y aportar evidencia científica para fortalecer las acciones de vigilancia epidemiológica ocupacional. Los resultados de esta investigación podrán contribuir a la planificación de programas de prevención, promoción de la salud y rehabilitación laboral, que integren componentes de educación nutricional, actividad física y ergonomía, con el fin de reducir la carga de enfermedad musculoesquelética y mejorar la salud integral de la población trabajadora.
Pregunta de investigación
¿Cuál es la relación de las dorsopatías y la obesidad dictaminadas con estado de invalidez en el Hospital General Regional No. 66 en el período comprendido entre 2023-2024?
Objetivos
Objetivo general
Analizar la relación entre dorsopatías y obesidad en trabajadores con dictamen de invalidez del Hospital General Regional No.66 del IMSS, en el período 2023 y 2024.
Objetivos específicos
- Identificar el número total de casos de dorsopatías dictaminadas con estado de invalidez en el Hospital General Regional No.66 del IMSS durante el periodo de estudio.
- Calcular la prevalencia de obesidad entre los casos de dorsopatías dictaminadas con estado de invalidez.
- Describir las características demográficas y clínicas (edad, sexo, ocupación, tipo de dorsopatía, grado de invalidez) de los casos con obesidad.
Hipótesis
Hipótesis de trabajo
Existe una relación entre las dorsopatías dictaminadas con estado de invalidez en el Hospital General Regional No 66 del IMSS y la obesidad entre los años 2023-2024.
Hipótesis nula
No existe una relación entre las dorsopatías dictaminadas con estado de invalidez en el Hospital General Regional No.66 del IMSS y la obesidad entre los años 2023-2024.
Material y métodos
Diseño y tipo de estudio
Tipo de asignación e interferencia del investigador (diseño)
Observacional
Tipo de estudio
Transversal Analítico
Direccionalidad
Retrospectivo
Periodo y secuencia del estudio
Transversal
Nivel de análisis
Analítico
Universo del estudio
Expedientes de pacientes con dictamen de invalidez por dorsopatías en el Hospital General Regional No. 66 del IMSS de CD Juárez Chihuahua, en el periodo comprendido en los años 2023 y 2024.
Lugar del estudio
Hospital General Regional No.66 del IMSS de CD Juárez Chihuahua
Período del estudio
Periodo comprendido entre los años 2023 y 2024
Tamaño de la muestra cálculo de tamaño de muestra
Se utilizará la fórmula para la estimación de una proporción teniendo como datos: Población total de adultos mayores a 18 años con dictamen de invalidez por dorsopatías comprendido en los años 2023 y 2024: 2400
Nivel de confianza: 95 % Porcentaje de error: 5 %
Prevalencia de las dorsopatías en los dictámenes de invalidez en México: 70 %. (14,15, 41)
Ver fórmulas al final del artículo.
Teniendo los datos:
- Nivel de confianza = 95 % → Z = 1.96
- Error máximo permitido = 5 % → E = 0.05
- Prevalencia (p) = 0.70
- Complemento (q) = 1 – p = 0.30
- Tamaño de la población (N) = 2400
Sustituyendo en la fórmula:
Ver fórmulas al final del artículo.
A esto se le aumenta el 10 % de pérdidas o registros incompletos, el tamaño ajustado sería:
Ver fórmulas al final del artículo.
Por lo tanto, teniendo un tamaño de muestra de 317 adultos mayores de 18 años.
Tipo de muestreo
Aleatorio sistemático
Criterios de selección
Criterios de inclusión
- Expedientes de pacientes mayores a 18 años
- Expedientes de pacientes que tengan dictamen de probable invalidez.
- Expedientes de pacientes derechohabientes al IMSS con algún diagnóstico de dorsopatía en el dictamen de invalidez.
- Expedientes de pacientes de ambos sexos.
- Expedientes de pacientes localizables (clínico y administrativo)
Criterios de exclusión
- Expedientes de pacientes que en el dictamen de invalidez cuenten con el diagnóstico de obesidad, pero no cuenten con el diagnóstico de alguna dorsopatía.
- Expedientes de pacientes embarazadas
- Expediente de pacientes con diagnóstico de trauma mayor agudo (en columna vertebral).
- Expedientes de pacientes con diagnóstico de neoplasias con metástasis en columna vertebral.
- Expedientes de pacientes con diagnóstico de enfermedades reumáticas inflamatorias severas.
- Expedientes de pacientes que se sometieran a cualquier tipo de cirugía bariátrica.
Criterios de eliminación
- Expedientes incompletos o duplicados.
- Expedientes de pacientes con inconsistencias en los expedientes
Variables del estudio
Variable dependiente
Estado de Invalidez dictaminado
Variable independiente
Obesidad
Variables intervinientes
- Tipo de dorsopatías (Lumbalgia y lumbociatalgia, Hernia de disco intervertebral, Espondilosis y espondiloartrosis, Escoliosis y cifosis, entre otras).
- Última actividad laboral
- Unidad Médica Familiar
- Escolaridad
- Edad.
- Sexo
Definición de las variables
- Invalidez: La invalidez definitiva se refiere a la condición médica y funcional en la cual una persona presenta una disminución permanente, total o parcial, de su capacidad para desempeñar una actividad laboral remunerada, a consecuencia de una enfermedad o accidente no profesional, reconocida y dictaminada oficialmente por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) u otra autoridad competente.
- Obesidad: La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial caracterizada por una acumulación excesiva o anormal de grasa corporal que representa un riesgo para la salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Está asociada con alteraciones metabólicas y funcionales que incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, endocrinas y musculoesqueléticas.
- Tipo de dorsopatía: El término dorsopatía engloba a todas las enfermedades y trastornos que afectan la columna vertebral y las estructuras relacionadas (discos intervertebrales, músculos, ligamentos, raíces nerviosas), ya sea en la región cervical, torácica o lumbar.
- Última actividad laboral: La última actividad laboral se refiere al oficio, puesto o tipo de empleo desempeñado por el trabajador inmediatamente antes de ser dictaminado con invalidez, representando su último vínculo formal o informal con el mercado laboral.
- Unidad Médica Familiar: La Unidad Médica Familiar (UMF) es la instancia básica del primer nivel de atención del IMSS, responsable de brindar servicios médicos integrales de prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación a los derechohabientes adscritos.
- Escolaridad: La escolaridad se define como el nivel educativo formal más alto alcanzado por la persona, expresado en años de estudio o por grado académico completado, y constituye un indicador del nivel socioeconómico y cultural.
- Edad: Tiempo de vida cronometrado a partir del nacimiento.
- Sexo: Características fenotípicas y genotípicas que diferencian a los humanos.
Operacionalización de variables
Ver tabla al final del artículo.
Descripción general del estudio
Con autorización del Comité de Ética e Investigación en Salud y directivos del Hospital General Regional No.66 del IMSS, con número de registro de aprobación institucional R-2026-805-003, se realizó un estudio observacional, analítico, retrospectivo, con el objetivo de evaluar la relación entre las dorsopatías y la obesidad dictaminada y el estado de invalidez en pacientes atendidos durante el periodo comprendido de enero de 2023 a diciembre de 2024.
La investigación se llevó a cabo mediante la revisión documental de expedientes clínicos y administrativos, correspondientes a pacientes con dictamen de probable estado de invalidez emitido por el área de Salud en el Trabajo, registrados en la Plataforma SIST y base de datos de la Coordinación de Salud en el Trabajo de la zona HGR No 66. durante el periodo de estudio (enero 2023 a diciembre 2024). La revisión y extracción de la información de los expedientes se realizó en el periodo comprendido de enero 2026 a mayo 2026.
La población de estudio está conformada por un total de 301 expedientes, se decidió analizar el total de los expedientes por falta de población contemplada, los cuales corresponden a pacientes adultos con dictamen de probable invalidez en la coordinación de salud en el trabajo zonal del HGR No. 66, en los que se consignó como diagnóstico principal o asociado la presencia de dorsopatía, obesidad, o ambas condiciones, de acuerdo con la Clasificación Internacional de Enfermedades, décima revisión (CIE-10). Dado el diseño retrospectivo, se incluyeron todos los expedientes que cumplieron con el diagnóstico invalidante de algún tipo de dorsopatía.
Las variables de interés incluyeron características sociodemográficas (edad, sexo, escolaridad, última actividad laboral, Unidad de Medicina Familiar), clínicas (tipo de dorsopatía, diagnóstico de obesidad) y administrativas (tipo de dictamen de invalidez, temporal o permanente, y fecha de emisión del dictamen). La información fue recolectada mediante un instrumento estructurado de extracción de datos, elaborado específicamente para este estudio (anexo 2). Posteriormente se realizó la base de datos en un sistema de Microsoft Excel y SPSS versión 28 para el procesamiento de los datos y realización de gráficas.
Análisis estadístico
Estadísticas descriptivas: para variables cualitativas se utilizaron frecuencias y porcentajes y para variables cuantitativas se utilizaron promedio y desviación estándar cuando la distribución fue normal, mediana y RIC cuando las variables cuantitativas tienen una distribución no normal. La distribución de las variables cuantitativas se evaluó mediante la prueba de normalidad de Kolmogorov–Smirnov. Estadísticas inferenciales: La correlación de Rho de Spearman se empleó para analizar la relación entre variables ordinales o cuantitativas sin distribución normal. En el caso de variables cuantitativas con distribución normal, se aplicó la correlación de Pearson.
Las variables nominales se analizaron mediante la prueba de Chi cuadrada (χ ²), considerando un nivel de significancia de p < 0.05.
Aspectos éticos
Esta investigación sigue los lineamientos de la Declaración de Helsinki la cual es una propuesta de principios éticos que sirven para orientar a los médicos y otras personas que realizan investigación médica en seres humanos. Tiene como objetivo proteger la vida, salud, dignidad, integridad, derecho a la autodeterminación, intimidad y confidencialidad de la información que se obtenga.
Además de los lineamientos del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud donde establece los principios a los cuales deberá someterse la investigación científica y tecnológica destinada a la salud, debe atender aspectos éticos que garanticen la dignidad y el bienestar de la persona a investigación.
De los aspectos éticos de la investigación en seres humanos.
Artículo 13: en toda investigación en que el ser humano sea sujeto de estudio, deberá prevalecer el criterio del respeto a su dignidad y la protección a sus derechos y bienestar. Artículo 16: en las investigaciones en seres humanos se protegerá la privacidad del individuo sujeto de investigación, identificación, identificando sólo cuando los resultados lo requieran y éste lo autorice. Artículo 17: Se considera como riesgo de la investigación a la probabilidad de que el sujeto de investigación sufra algún daño como consecuencia inmediata o tardía del estudio. A esta investigación se le clasifica como: Investigación sin riesgo al ser una investigación documental, donde solo se revisaron los expedientes de los pacientes que tienen un dictamen de invalidez con un diagnóstico de dorsopatía, en un periodo del año 2023 al 2024, se garantizó la confidencialidad de los datos como lo marca este reglamento.
Recursos, financiamiento y factibilidad. Recursos humanos
Tesista
Dra. Kiani Sigrid Caballero Olea
Tareas:
- Recopiló base de datos con pacientes con dictamen de invalidez por algún tipo de dorsopatías.
- Revisó cada uno de los expedientes de los pacientes que cumplan los criterios de inclusión.
- Realizó base de datos con pacientes que cumplan con los criterios de inclusión.
- Analizó los resultados de la investigación.
- Realizó pruebas estadísticas y conclusiones de la investigación
Investigador responsable
Nombre: Dra. Rosa Miriam Meza Flores
Tareas:
- Orientó en el tema de obesidad.
- Verificó información obtenida.
- Asesoró la estructura metodológica.
- Analizó los resultados estadísticos, resultados y conclusiones.
Investigador asociado
Nombre: Luis Alan Martínez Ávila
Tareas:
- Asesoró el trabajo de investigación.
- Orientó sobre tema de investigación.
- Orientó sobre el uso y utilización de datos personales de los trabajadores.
- Proporcionó bases de datos.
- Verificó desarrollo de investigación.
- Corroboró resultados y conclusiones.
Investigador asociado
Nombre: Dr. Miguel Ángel Baeza Vázquez
Tareas:
- Verificó la veracidad de la información.
- Colaboró con el desarrollo de la investigación.
- Asesoró el trabajo de investigación.
- Corroboró resultados y conclusiones.
Investigador asociado
Nombre: Dra. Isela Pérez Acosta
Tareas:
- Orientó en el tema de obesidad.
- Verificó información obtenida.
- Asesoró en la estructura metodológica.
- Analizó los resultados estadísticos, resultados y conclusiones.
Recursos materiales
- Artículos bibliográficos recopilados (digitales)
- Laptop con software: Microsoft Office, software SPSS versión 25 para el análisis estadístico.
- Material de oficina: hojas tamaño carta, bolígrafos.
- Instalaciones: Delegación Estatal, coordinación de salud en el trabajo, escritorio y silla.
Recursos financieros
Los recursos financieros necesarios fueron cubiertos con recursos propios del tesista. A continuación, se desglosan:
Ver tabla al final del artículo.
Factibilidad
El desarrollo de la presente tesis fue posible dado que contamos con la autorización de la delegación estatal de salud en el trabajo, así como la autorización para el uso y apoyo para la búsqueda de las bases de datos de los pacientes, así como la autorización para la visualización de los dictámenes de invalidez de la zona.
No se alterarán ni se modificarán las políticas de salud o de atención institucional, siempre con la aprobación de las autoridades encargadas de salvaguardar la información utilizada en esta investigación.
Cronograma de actividades
Título: " Relación de las dorsopatías y la obesidad dictaminadas con estado de invalidez en el HGR IMSS 66 (2023-2024)”.
Ver tabla al final del artículo.
Resultados
Se analizaron 301 expedientes clínicos correspondientes a pacientes con dictamen de invalidez con diagnóstico de algún tipo de dorsopatías. De acuerdo a la medición que se realizó en el protocolo y derivado de algunos problemas no contemplados en el desarrollo del protocolo de estudio, se analizaron todos los expedientes con dictamen de invalidez con algún tipo de dorsopatía, así como se reportan hallazgos encontrados en este análisis. Son 301 casos válidos y ausencia de valores perdidos para las variables principales analizadas. De los 301 registros, 279 (92.7 %) correspondieron a casos con dictamen de invalidez y 22 (7.3 %) no presentaron dictamen de invalidez en la variable analizada.
En la distribución de los expedientes según la Unidad de Medicina Familiar (UMF) de procedencia, se observó una mayor frecuencia de pacientes con diagnóstico de dorsopatía en la UMF No. 48, con 91 casos (30.2 %) del total de 301 expedientes analizados. Le siguieron la UMF No. 34, con 45 casos (15.0 %); la UMF No. 67, con 38 casos (12.6 %); la UMF No. 65, con 35 casos (11.6 %); la UMF No. 70, con 28 casos (9.3 %); la UMF No. 46, con 22 casos (7.3 %); la UMF No. 56, con 16 casos (5.3 %); la UMF No. 61, con 11 casos (3.7 %); la UMF No. 64, con 9 casos (3.0 %); la UMF No. 62, con 4 casos (1.3 %), y la UMF No. 47, con 2 casos (0.7 %). En conjunto, esta distribución muestra una concentración de los casos en determinadas unidades, particularmente en la UMF No. 48. Este comportamiento puede estar relacionado con la distribución de la población derechohabiente, el volumen de atención y la organización de los procesos de dictaminación dentro de la zona; asimismo, debe considerarse que, en el IMSS, cuando una unidad presenta una mayor carga de trabajo, puede existir apoyo de unidades cercanas para favorecer la atención y dictaminación oportuna. Por lo anterior, la frecuencia observada por UMF debe interpretarse principalmente como una descripción de la distribución de los expedientes analizados y no como evidencia de una mayor prevalencia de dorsopatías en una unidad específica.
En la población estudiada predominó ligeramente el sexo masculino, con 160 casos (53.2 %), mientras que 141 (46.8 %) correspondieron al sexo femenino. La distribución muestra una composición relativamente equilibrada por sexo, con una diferencia de 6.4 puntos porcentuales entre ambos grupos.
Cuadro 1. Características sociodemográficas de los pacientes estudiados
Ver tabla al final del artículo.
De los 301 pacientes, 279 (92.7 %) fueron dictaminados como Si estado de invalidez, mientras que 22 (7.3 %) fueron dictaminados como No estado de invalidez. La principal categoría de demanda ocupacional correspondió a la demanda física/manual, con 193 trabajadores (64 %), seguida de los puestos de baja a moderada demanda/no manual, con 66 (21 %), y de conducción/transporte, con 33 (11 %); en 9 casos (3 %) la demanda ocupacional no se encontraba especificada. En cuanto al tipo de trabajador, predominó ampliamente el personal perteneciente a empresas, con 298 casos (99 %), mientras que 3 trabajadores (1 %) correspondieron al IMSS. La distribución de los dictámenes por año fue similar, con 153 casos (50 %) correspondientes a 2023 y 148 (49 %) a 2024. La antigüedad laboral promedio fue de 76 ± 5 meses, mientras que el porcentaje promedio de invalidez fue de 50.3 ± 7 %. En conjunto, estos resultados muestran que la población estudiada estuvo constituida predominantemente por trabajadores de empresas, con una importante participación de actividades de demanda física/manual y una distribución prácticamente equilibrada entre los años de dictaminación.
Cuadro 2. Características laborales de todos los pacientes
Ver tabla al final del artículo.
De los 301 pacientes incluidos en el estudio, se identificó obesidad en 202 casos (67 %), mientras que 99 (33 %) no presentaron esta condición. Para el análisis estadístico, los diagnósticos de dorsopatía fueron agrupados de acuerdo con sus características clínicas y anatómicas, con la finalidad de facilitar su comparación. El grupo de patología discal lumbar fue el predominante, con 226 casos (75 %), e incluyó trastorno de disco lumbar con radiculopatía, trastorno de disco lumbar sin radiculopatía, degeneración de disco lumbar y hernia de disco lumbar. El grupo de patología cervical estuvo constituido por 28 casos (9 %) e incluyó trastorno de disco cervical y hernia de disco cervical. Las espondilopatías comprendieron 33 casos (11 %) e incluyeron escoliosis, espondilosis, espondilitis, espondiloartrosis, estenosis de canal neural y espondilólisis. Finalmente, el grupo de otras dorsopatías estuvo integrado por 14 casos (4 %), que correspondieron a diagnósticos como traumatismo de nervios y médula espinal, fractura de vértebra lumbar y hernia ventral.
Respecto a las comorbilidades, la diabetes mellitus estuvo presente en 234 pacientes (78 %), la hipertensión arterial sistémica estuvo presente en 121 pacientes (40 %), seguida de hipotiroidismo en 8 casos (3 %) e insuficiencia venosa periférica en 3 (1 %). La depresión, dislipidemia, enfermedad renal crónica y epilepsia se presentaron de manera aislada, con un caso cada una (0.3 %). En conjunto, los resultados muestran una población caracterizada por una elevada frecuencia de obesidad y un claro predominio de la patología discal lumbar, acompañadas de diversas comorbilidades que contribuyen a la complejidad clínica de los pacientes evaluados para la determinación de su capacidad para el trabajo.
Cuadro 3. Características clínicas de todos los pacientes
Ver tabla al final del artículo.
En términos descriptivos, la obesidad estuvo presente en aproximadamente dos terceras partes de la población con dorsopatías, lo que resalta la importancia de considerar esta condición como un componente clínico relevante dentro de la población estudiada, como se muestra en el gráfico 1.
En el gráfico 2 se muestra la distribución de los diagnósticos de dorsopatía agrupados para su análisis. Se observa un claro predominio de las afecciones correspondientes al grupo de patología discal lumbar, mientras que las espondilopatías, la patología cervical y otras dorsopatías se presentan con menor frecuencia. La distribución evidencia que las alteraciones de localización lumbar constituyeron el principal grupo diagnóstico dentro de la población estudiada.
En la comparación de las variables de acuerdo con el dictamen de invalidez, no se observaron diferencias estadísticamente significativas en la edad entre los pacientes con y sin dictamen de invalidez (50.37 ± 7.47 vs. 50.41 ± 8.73 años; p=0.983), ni en la distribución por sexo (p=0.101). La obesidad presentó una mayor frecuencia entre los pacientes con dictamen de invalidez en comparación con aquellos sin dictamen; sin embargo, esta diferencia no fue estadísticamente significativa (68 % vs. 54.5 %; p=0.193). Asimismo, la distribución del tipo de dorsopatía agrupada no mostró asociación significativa con el dictamen de invalidez (p=0.454), observándose predominio de la patología discal lumbar en ambos grupos.
En contraste, se identificó una asociación estadísticamente significativa entre el número de comorbilidades y el dictamen de invalidez (p=0.003), con una mayor proporción de pacientes con dos o más comorbilidades entre quienes presentaron invalidez. De igual manera, la presencia de diabetes mellitus se asoció significativamente con el dictamen de invalidez (p=0.038), al igual que la hipertensión arterial (p=0.008). Respecto a la demanda laboral, predominó la actividad física/manual en ambos grupos; sin embargo, no se encontró una asociación estadísticamente significativa entre la demanda ocupacional y el dictamen de invalidez (p=0.415).
Cuadro 4. Comparación de variables de acuerdo con el dictamen de invalidez
Ver tabla al final del artículo.
Al comparar las características de los pacientes de acuerdo con la presencia de obesidad, no se observaron diferencias estadísticamente significativas en la edad, cuya media fue de 50.58 ± 7.60 años en los pacientes con obesidad y de 49.96 ± 7.48 años en aquellos sin obesidad (p=0.505). En contraste, se identificó una diferencia estadísticamente significativa en la distribución por sexo (χ ²=4.240; gl=1; p=0.039), observándose un predominio del sexo femenino entre los pacientes con obesidad, mientras que en el grupo sin obesidad predominó el sexo masculino. Respecto al dictamen de invalidez, se observó una mayor proporción de pacientes con estado de invalidez entre quienes presentaron obesidad (94.1 %) en comparación con aquellos sin obesidad (89.9 %); sin embargo, esta diferencia no alcanzó significancia estadística (χ ²=1.697; gl=1; p=0.193). De igual manera, no se encontró asociación estadísticamente significativa entre la presencia de obesidad y el tipo de dorsopatía agrupada (χ ²=0.972; gl=3; p=0.808). La patología discal lumbar fue el grupo predominante tanto en pacientes con obesidad como sin ella, seguida de las espondilopatías y la patología cervical.
En cuanto al tipo de demanda ocupacional, la actividad física/manual fue la categoría predominante en ambos grupos; no obstante, su distribución no mostró diferencias estadísticamente significativas de acuerdo con la presencia de obesidad (p=0.867). En conjunto, estos resultados muestran que la obesidad presentó una elevada frecuencia en la población estudiada y coexistió principalmente con la patología discal lumbar; sin embargo, de las variables analizadas, únicamente el sexo mostró una diferencia estadísticamente significativa según la presencia de obesidad.
Cuadro 4. Comparación de variables de acuerdo con la Obesidad.
Ver tabla al final del artículo.
Discusión
De los 301 expedientes analizados, 279 (92.7 %) correspondieron a pacientes con dictamen de invalidez y 22 (7.3 %) a pacientes sin dicho dictamen. Este resultado caracteriza a una población altamente seleccionada: no se trata de trabajadores de la población general, sino de personas que llegaron a un proceso institucional de valoración de capacidad para el trabajo. Por ello, el porcentaje de invalidez observado no debe compararse directamente con prevalencias poblacionales de discapacidad o invalidez. La literatura de Ottaviani y Goossens describe a las dorsalgias como un grupo de padecimientos en el que predominan las causas degenerativas y cuyo impacto puede trascender el síntoma doloroso hacia limitación funcional, lo que proporciona un marco clínico congruente con la elevada frecuencia de dictaminación observada en esta serie. (16) En este sentido, el hallazgo principal de nuestra población es la elevada concentración de casos en un escenario de valoración de capacidad laboral, más que una estimación de riesgo de invalidez en la población trabajadora general.
La patología discal lumbar fue el grupo diagnóstico predominante, con 226 casos (75.1 %), seguida de las espondilopatías, la patología cervical y otras dorsopatías. Este patrón es concordante con la descripción clínica de Ottaviani y Goossens, quienes señalan que las causas degenerativas son frecuentes dentro de las dorsalgias y que la región lumbar constituye un sitio clínicamente relevante. (16) La similitud debe interpretarse con cautela, ya que la referencia corresponde a una revisión clínica y no a una cohorte de trabajadores sometidos a dictaminación; por tanto, esta investigación aporta información específica del contexto institucional del IMSS.
La obesidad se identificó en 202 de los 301 expedientes (67.1 %), por lo que aproximadamente dos de cada tres pacientes con dorsopatía presentaron esta condición, este hallazgo es sustancialmente mayor que la prevalencia de obesidad descrita para adultos mexicanos en estudios poblacionales, ENSANUT 2018-2019, se menciona que la prevalencia nacional de obesidad en adultos fue de 36.1 %, con 40.2 % en mujeres y 30.5 % en hombres; además, las prevalencias fueron mayores en los grupos de 40 a 59 años (46), la diferencia con los resultados de esta investigación es esperada por la composición de las poblaciones: la ENSANUT representa a la población adulta mexicana, mientras que nuestra muestra corresponde a pacientes con dorsopatías derechohabientes del IMSS y sometidos a valoración por estado de invalidez. La selección por enfermedad musculoesquelética y por proceso de valoración de capacidad laboral puede concentrar condiciones crónicas y factores asociados, por lo que no se puede interpretar el 67.1 % como una prevalencia de obesidad de los trabajadores de Ciudad Juárez en general.
La elevada frecuencia encontrada también es congruente con el planteamiento de Arrieta y Pedro-Botet, quienes señalan que la obesidad es una enfermedad crónica de gran impacto sanitario y que requiere estrategias preventivas y terapéuticas sostenidas. (20) En nuestra población, sin embargo, el hallazgo tiene una particularidad: la obesidad fue identificada dentro de expedientes de pacientes ya afectados por dorsopatías y no en una muestra diseñada para estimar obesidad poblacional. Por ello, el resultado debe interpretarse como una alta coexistencia dentro de la población estudiada y no como evidencia de causalidad.
Al comparar los pacientes con y sin obesidad, la edad media fue similar: 50.58 ± 7.60 años en el grupo con obesidad y 49.96 ± 7.48 años en el grupo sin obesidad (p=0.505). La ausencia de diferencia estadística puede explicarse, al menos en parte, porque ambos grupos se concentraron alrededor de los 50 años, con una variabilidad relativamente similar. Este comportamiento contrasta parcialmente con la ENSANUT 2018-2019, que identificó las prevalencias de obesidad más altas en adultos de 40 a 50 años y en mujeres. (46) La diferencia no necesariamente representa una contradicción: el estudio poblacional analiza el riesgo de presentar obesidad en diferentes grupos etarios, mientras que nuestra investigación parte de una población ya seleccionada por dorsopatía y valoración laboral, reduciendo la variabilidad de edad entre los grupos.
En cuanto al sexo, sí se encontró una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos con y sin obesidad (p=0.039). Entre los pacientes con obesidad, 51.0 % fueron mujeres y 49.0 % hombres, mientras que en el grupo sin obesidad las mujeres representaron 38.4 % y los hombres 61.6 %. Este resultado es concordante en dirección con los datos de ENSANUT, en los que la prevalencia de obesidad fue mayor en mujeres que en hombres (40.2 % frente a 30.5 %). (46) La coincidencia es relevante porque se observa tanto en una población nacional como en nuestra población clínica; no obstante, la magnitud de la diferencia no es directamente comparable debido a que nuestra muestra está constituida por pacientes con dorsopatías y no por población adulta general.
La obesidad estuvo presente en 68.6 % de los pacientes con patología discal lumbar, 60.7 % con patología cervical, 63.6 % con espondilopatías y 64.3 % con otras dorsopatías. Aunque la mayor proporción se observó en la patología discal lumbar, la distribución fue relativamente homogénea y la asociación entre obesidad y tipo de dorsopatía agrupada no fue estadísticamente significativa (p=0.808). Por lo tanto, en esta población no se encontró evidencia estadística de que la obesidad se distribuyera de manera diferencial según el grupo de dorsopatía.
Este resultado difiere de parte de la literatura epidemiológica que ha encontrado una relación entre exceso de peso y afecciones lumbares. Shiri et al., en un metaanálisis de 33 estudios, encontraron que la obesidad se asociaba con mayor prevalencia de dolor lumbar y con mayor incidencia de dolor lumbar en estudios de cohorte; de forma semejante, Xu, Li y Wu identificaron en un metaanálisis una asociación entre sobrepeso y enfermedad discal lumbar. (42,43) La diferencia con nuestros resultados puede explicarse por el objetivo y la población de estudio. Dichos trabajos evaluaron la obesidad o el sobrepeso como exposición y su relación con dolor lumbar o enfermedad discal, mientras que nuestra investigación incluyó exclusivamente pacientes que ya presentaban alguna dorsopatía y posteriormente comparó la distribución de obesidad entre diferentes grupos diagnósticos. Además, nuestro grupo lumbar fue considerablemente más numeroso que los grupos cervical y de otras patologías, y las categorías diagnósticas fueron agrupadas, lo que puede disminuir la capacidad para identificar diferencias entre subtipos. Por ello, el resultado de p=0.808 no puede interpretarse como evidencia de que la obesidad no influye en la enfermedad lumbar; únicamente indica que en esta muestra no se demostró una asociación estadística entre obesidad y el grupo específico de dorsopatía.
El resultado también debe interpretarse a la luz de la revisión de Anandacoomarasamy et al., quienes describen una asociación entre obesidad y diversas enfermedades musculoesqueléticas y explican posibles mecanismos mecánicos y metabólicos mediante los cuales el exceso de peso puede contribuir a discapacidad y deterioro funcional. (6) Esta investigación coincide con esa literatura en la elevada coexistencia de obesidad y enfermedad musculoesquelética, pero difiere en que no identificó una asociación estadística con un grupo particular de dorsopatía. La diferencia puede deberse, además, a que la revisión integra diferentes padecimientos musculoesqueléticos y diseños de estudio, mientras que nuestra investigación se restringió a una población institucional con dorsopatías y probable o confirmado estado de invalidez.
La obesidad estuvo presente en 190 de 279 pacientes con dictamen de invalidez (68.1 %) y en 12 de 22 pacientes sin dictamen (54.5 %), aunque descriptivamente la proporción fue mayor entre quienes presentaron invalidez, la diferencia no alcanzó significancia estadística (p=0.193), este resultado es importante para la hipótesis de trabajo: la investigación demuestra una elevada coexistencia entre obesidad, dorsopatías e invalidez, pero no demuestra una asociación estadísticamente significativa entre obesidad y el dictamen de invalidez.
Este hallazgo se diferencia de la evidencia que relaciona obesidad con discapacidad musculoesquelética, Anandacoomarasamy et al. señalan que la obesidad se asocia con condiciones musculoesqueléticas discapacitantes y con mayor carga social y funcional (6), sin embargo, nuestra variable de desenlace no fue discapacidad musculoesquelética general, sino la existencia de un estado de invalidez, que depende de la repercusión funcional, la capacidad residual y el contexto laboral. Por ello, es posible que el proceso de dictaminación incorpore múltiples factores que diluyan el efecto independiente de la obesidad. Además, el grupo sin invalidez fue pequeño (n=22), lo que reduce la precisión de la comparación y limita la capacidad para detectar diferencias de magnitud moderada.
La proporción de dictamen de invalidez fue de 92.0 % en patología discal lumbar, 89.3 % en patología cervical, 97.0 % en espondilopatías y 100 % en otras patologías; sin embargo, la asociación global entre el tipo de dorsopatía agrupada y el dictamen de invalidez no fue estadísticamente significativa (p=0.454). El predominio de la patología discal lumbar coincide con la descripción clínica de Ottaviani y Goossens sobre la importancia de los cuadros degenerativos de columna (16), pero el análisis estadístico indica que, dentro de nuestra población seleccionada para valoración de invalidez, el tipo agrupado de dorsopatía por sí mismo no distinguió de manera significativa a quienes se les dictaminó con un estado de invalidez con los que no lo tienen.
Una posible explicación es que la dictaminación no depende exclusivamente del diagnóstico anatómico, La Ley Federal del Trabajo, la Ley del Seguro Social, el Reglamento de Prestaciones Médicas y los criterios institucionales utilizados para la valoración de invalidez establecen un proceso en el que la repercusión funcional y la capacidad para el trabajo tienen un papel central. (8,9,11,41) Por ello, dos pacientes con diagnósticos anatómicamente distintos pueden alcanzar una situación funcional semejante y, en consecuencia, un resultado similar en la valoración de capacidad laboral. Este hallazgo refuerza la necesidad de analizar variables funcionales y laborales además del diagnóstico nosológico.
El hallazgo con mayor relevancia estadística para el dictamen de invalidez fue la relación con el número de comorbilidades. La proporción de invalidez aumentó de 87.2 % en pacientes sin comorbilidades a 96.8 % en quienes presentaron una y 98.5 % en quienes presentaron dos o más (p=0.003). Este gradiente es consistente con la literatura que describe la multimorbilidad como un factor relacionado con menor productividad, mayor ausentismo, salidas tempranas del empleo y mayor utilización de prestaciones por discapacidad. Cabral et al., en una revisión de estudios longitudinales, encontraron que la multimorbilidad tiene impactos directos e indirectos sobre el trabajo y se relaciona con mayor frecuencia de bajas temporales o permanentes y beneficios por discapacidad. (44) Aunque su revisión no se desarrolló en población del IMSS ni específicamente en pacientes con dorsopatías, la dirección de sus hallazgos es concordante con nuestro resultado.
La diabetes mellitus también mostró asociación estadísticamente significativa con el dictamen de invalidez (p=0.038). De los 67 pacientes con diabetes, 66 (98.5 %) presentaron invalidez, frente a 213 de 234 (91.0 %) sin diabetes. La hipertensión arterial mostró un comportamiento similar: 118 de 121 pacientes con hipertensión (97.5 %) presentaron invalidez, frente a 161 de 180 (89.4 %) sin hipertensión (p=0.008). Estos resultados son compatibles con Chapman MJ et al, que describe la obesidad y sus alteraciones metabólicas como condiciones relacionadas con resistencia a la insulina, hipertensión y mayor carga de enfermedad. (27,36) Sin embargo, debe señalarse que estas referencias describen mecanismos y comorbilidad metabólica y no evaluaron directamente la dictaminación de invalidez en el IMSS; por ello, en nuestra investigación la asociación observada debe considerarse un hallazgo clínico-ocupacional que requiere confirmación mediante estudios longitudinales.
Desde la Medicina del Trabajo, la coexistencia de diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas puede disminuir la reserva funcional del trabajador y aumentar la complejidad de la valoración de capacidad para el trabajo. No obstante, debido al diseño transversal y retrospectivo, no es posible establecer que estas enfermedades hayan causado el dictamen. La interpretación adecuada es que, en esta población, la mayor carga de comorbilidad se presentó con mayor frecuencia entre quienes se les dictaminó con un estado de invalidez.
Entre los 296 registros válidos para el tipo de ocupación, predominó la demanda física/manual con 193 casos (65.2 %), seguida de la baja-moderada demanda/no manual con 70 (23.6 %) y conducción/transporte con 33 (11.1 %). No se encontró asociación estadísticamente significativa entre la categoría general de demanda ocupacional y el dictamen de invalidez (p=0.415), ni entre demanda ocupacional y tipo de dorsopatía agrupada (p=0.365). Este resultado no coincide con la expectativa de que una mayor demanda física general necesariamente se traduzca en mayor frecuencia de invalidez, pero tampoco permite concluir que los factores ergonómicos carezcan de importancia.
La diferencia puede explicarse por la forma en que se midió la exposición. La NOM-036-1-STPS-2018 reconoce riesgos asociados con la manipulación manual de cargas y establece elementos específicos para su evaluación (10); en cambio, la variable utilizada en nuestra investigación agrupó los puestos en categorías amplias. Dos trabajadores clasificados como de demanda física/manual pueden tener exposiciones muy diferentes en peso de la carga, frecuencia, duración, posturas de flexión o rotación del tronco, vibración y pausas. Por ello, la clasificación ocupacional utilizada puede haber reducido la capacidad para detectar asociaciones específicas. Esta interpretación es también compatible con la revisión de Kwon et al., que encontró evidencia inconsistente y ausencia de evidencia fuerte de causalidad para varias actividades físicas ocupacionales y dolor lumbar, aun cuando algunas exposiciones mostraron asociaciones estadísticas. (45)
En cuanto a la edad y sexo con el dictamen de si invalidez, la edad promedio fue de 50.37 ± 7.47 años entre los pacientes con dictamen de invalidez y de 50.41 ± 8.73 años entre quienes no lo presentaron; la diferencia no fue estadísticamente significativa (p=0.983). La similitud entre ambos grupos puede estar relacionada con la selección de la población, ya que todos los participantes pertenecían a un grupo de trabajadores con dorsopatía sometidos a valoración para invalidez. Asimismo, el tamaño reducido del grupo sin invalidez (n=22) limita la precisión de las comparaciones.
En relación con el sexo, 95.0 % de los hombres y 90.1 % de las mujeres presentaron dictamen de invalidez; la diferencia no fue estadísticamente significativa (p=0.101). Este resultado indica que, en nuestra muestra, el sexo no distinguió significativamente la presencia de invalidez. Debe considerarse que la distribución de sexo fue relativamente equilibrada y que el estudio no fue diseñado para estimar diferencias de riesgo de invalidez entre hombres y mujeres en la población trabajadora general.
En conjunto, los resultados aportan dos elementos diferentes para la interpretación de la hipótesis. Por una parte, se observó una elevada frecuencia de obesidad en la población estudiada y una coexistencia importante con la patología discal lumbar, lo que confirma que ambas condiciones se encuentran frecuentemente presentes en este escenario de Medicina del Trabajo. Por otra parte, las pruebas de asociación no demostraron una relación estadísticamente significativa entre obesidad y tipo de dorsopatía (p=0.808), ni entre obesidad y dictamen de invalidez (p=0.193). Por tanto, los resultados no permiten afirmar una asociación estadística entre obesidad y un tipo específico de dorsopatía, ni entre obesidad y la presencia del dictamen de invalidez. La hipótesis de trabajo, en su formulación de una relación estadística entre estas variables, no quedó respaldada por los análisis realizados.
La coexistencia observada mantiene relevancia clínica y ocupacional, pero debe distinguirse de una asociación estadística. Esta diferencia es particularmente importante porque estudios previos han encontrado asociaciones entre obesidad y dolor lumbar o enfermedad discal lumbar (42,43), mientras que nuestra investigación no encontró diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de dorsopatías. La explicación más plausible es que se estudiaron poblaciones, desenlaces y diseños diferentes: la literatura citada evaluó riesgo o presencia de enfermedad lumbar, mientras que nuestro estudio evaluó pacientes ya diagnosticados con dorsopatía y sometidos a valoración de invalidez. Esta distinción evita convertir una coexistencia frecuente en una conclusión causal.
Entre las fortalezas se encuentra el análisis de expedientes clínicos reales del escenario institucional de dictaminación del HGR No. 66, con integración de variables clínicas, diagnósticas, de comorbilidad y ocupacionales. La muestra de 301 expedientes permite describir de manera específica el comportamiento de estas variables en una población de interés para la Medicina del Trabajo. Además, la incorporación de análisis bivariados permitió diferenciar los hallazgos descriptivos de aquellos que alcanzaron significancia estadística.
Entre las principales limitaciones se encuentra el diseño transversal y retrospectivo, que impide establecer temporalidad y causalidad. La población proviene de una única zona clínica y de un proceso de dictaminación, por lo que los resultados no deben extrapolarse directamente a todos los trabajadores de Ciudad Juárez ni a la población mexicana. El grupo sin dictamen de invalidez fue pequeño (n=22), lo que reduce la potencia estadística para detectar diferencias. Asimismo, la demanda ocupacional fue clasificada en categorías generales y no se dispuso de una cuantificación detallada de intensidad, frecuencia y duración de las exposiciones ergonómicas. Finalmente, la ausencia de asociación estadística entre obesidad y dorsopatía no descarta una relación clínica o causal; únicamente indica que dicha relación no fue demostrada con las variables y el diseño empleados.
Los resultados abren la posibilidad de nuevas investigaciones que incorporen diseños longitudinales, mediciones antropométricas estandarizadas, clasificación más detallada de las exposiciones ergonómicas, evaluación funcional y seguimiento de la capacidad para el trabajo. Un estudio multicéntrico permitiría además determinar si los patrones observados en el HGR No. 66 se reproducen en otras zonas clínicas del IMSS. De particular interés sería evaluar si la combinación de obesidad, multimorbilidad y exposición biomecánica modifica el riesgo de progresión de dorsopatía, incapacidad prolongada o dictaminación de invalidez.
Conclusiones
El análisis de los expedientes permitió caracterizar una población laboral con una importante carga de enfermedad musculoesquelética y metabólica, en la que predominó la patología discal lumbar y se observó una elevada proporción en la dictaminación de un estado de invalidez.
La obesidad fue una condición frecuente en los pacientes estudiados y mostró una elevada coexistencia con las dorsopatías. Sin embargo, aunque su proporción fue mayor entre quienes presentaron dictamen de si invalidez, esta diferencia no alcanzó significancia estadística. Tampoco se identificó una asociación significativa entre obesidad y tipo de dorsopatía. Por ello, los resultados no demuestran que la obesidad se relacione estadísticamente con un tipo específico de dorsopatía ni con la presencia de invalidez en esta población.
En consecuencia, la hipótesis de trabajo no quedó respaldada por los análisis realizados. Este resultado debe interpretarse considerando que los participantes ya presentaban dorsopatía y se encontraban dentro de un proceso de valoración de capacidad para el trabajo, además del reducido número de pacientes con dictamen de no invalidez. Por tanto, la ausencia de significancia estadística no permite afirmar que la obesidad carezca de relevancia clínica, sino únicamente que su asociación no fue demostrada bajo las condiciones metodológicas estudiadas.
En contraste, la carga de comorbilidad mostró una asociación estadísticamente significativa con el dictamen de invalidez, al igual que la diabetes mellitus y la hipertensión arterial. Este hallazgo sugiere que, en esta población, la condición funcional del trabajador puede estar más relacionada con la acumulación de enfermedades crónicas que con la presencia aislada de obesidad. Desde la perspectiva de la Medicina del Trabajo, estos resultados respaldan la importancia de realizar una valoración integral que considere la dorsopatía, las comorbilidades y su repercusión funcional sobre la capacidad para el trabajo. A pesar de no haber demostrado una asociación estadísticamente significativa entre obesidad, dorsopatías y dictamen de invalidez, esta investigación permitió generar evidencia específica sobre una población institucional poco estudiada y diferenciar la coexistencia de estas condiciones de una asociación estadística. Asimismo, permitió identificar la importancia de la multimorbilidad, particularmente de la diabetes mellitus y la hipertensión arterial, en los pacientes sometidos a valoración de capacidad para el trabajo. Estos hallazgos aportan información útil para fortalecer el abordaje integral del trabajador, orientar futuras investigaciones y considerar, además del diagnóstico de dorsopatía, la carga global de enfermedad y sus repercusiones funcionales en el proceso de valoración laboral.
Perspectivas
Los resultados obtenidos permiten plantear una perspectiva de intervención desde la Medicina del Trabajo que trascienda el abordaje aislado de la dorsopatía. La frecuencia de obesidad encontrada —67.1 %— indica que el control del peso corporal debe considerarse un componente potencialmente modificable dentro de las estrategias de promoción de la salud musculoesquelética. Esta intervención no debería limitarse a recomendar reducción de peso, sino integrar nutrición, actividad física, fortalecimiento muscular, vigilancia metabólica y modificaciones ergonómicas, en concordancia con el abordaje multidisciplinario descrito en la literatura. [5,17,18,35,37]
En el ámbito laboral, resulta pertinente desarrollar programas de prevención primaria y secundaria que incorporen la identificación temprana de obesidad y factores de riesgo musculoesquelético. La evaluación debería incluir no solamente el IMC, sino también condición física, fuerza muscular, movilidad, antecedentes de dolor lumbar, exposición a cargas, posturas forzadas, movimientos repetitivos y vibración. La evaluación ergonómica debe orientarse a la interacción real entre las características del trabajador y las exigencias del puesto, particularmente en actividades físicamente demandantes.
Asimismo, los resultados relacionados con comorbilidades sugieren que los programas de vigilancia de trabajadores con riesgo de deterioro funcional deberían incorporar una valoración de multimorbilidad, especialmente en presencia de diabetes mellitus e hipertensión arterial. El hallazgo de una mayor proporción de dictamen de invalidez conforme aumenta el número de comorbilidades plantea la posibilidad de que la reserva funcional del trabajador sea afectada por la interacción de múltiples enfermedades y no por una sola condición aislada.
Finalmente, los resultados pueden constituir una base para desarrollar estudios longitudinales que permitan determinar si la presencia de obesidad modifica la evolución de las dorsopatías, la duración de las incapacidades, la respuesta a rehabilitación y la probabilidad de reincorporación laboral. Desde una perspectiva institucional, la generación de evidencia local puede contribuir al diseño de programas integrados de prevención ergonómica, control metabólico, actividad física, rehabilitación y reintegración laboral, fortaleciendo las acciones de salud ocupacional del IMSS.
En este sentido, el principal aporte de la presente investigación no radica únicamente en demostrar que la obesidad es frecuente en los pacientes con dorsopatías, sino en poner de manifiesto que la pérdida de capacidad laboral debe abordarse como un fenómeno multifactorial, donde las condiciones musculoesqueléticas interactúan con enfermedades metabólicas, comorbilidades y características del trabajo. Este enfoque puede favorecer una transición desde un modelo centrado exclusivamente en el diagnóstico hacia uno orientado a la prevención de la discapacidad, conservación de la capacidad funcional y reintegración laboral efectiva.
Anexo
Anexo. Instrumento de recolección de la información
Ver tabla al final del artículo.
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