Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 475
Autor principal (primer firmante): Alba Zubieta Cordón
Fecha recepción: 02/10/2026
Fecha aceptación: 29/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 475
Autores:
- Alba Zubieta Cordón
- Natalia Antón Aldívar
- Rocio Ausejo Valles
- Ana María López Martínez
- Xavier Alba Oroz
- Ángel Lapeña Urzáiz.
Categoría profesional: Enfermería.
Resumen
La adherencia al tratamiento farmacológico constituye un desafío especialmente relevante en las personas mayores, debido a la elevada prevalencia de enfermedades crónicas, la polimedicación, los tratamientos complejos y factores como los olvidos o las dificultades para organizar correctamente las dosis. En los últimos años se han desarrollado diferentes tecnologías destinadas a facilitar la gestión de la medicación, entre ellas los pastilleros electrónicos, los dispensadores automáticos, los sistemas de recordatorio, los dispositivos conectados y determinadas soluciones de envasado inteligente. La evidencia reciente indica que estas herramientas pueden contribuir a mejorar determinados resultados relacionados con la adherencia, aunque su eficacia depende de las características del usuario, del dispositivo y del contexto asistencial. (1,2)
El objetivo de este artículo es revisar el papel de los dispositivos tecnológicos que facilitan la organización, el recordatorio y la dispensación de medicamentos en personas mayores, describiendo sus principales características, beneficios potenciales, limitaciones y criterios de selección. Se incluyen diferentes tipos de soluciones y se presentan MedaCube y Med-E-Lert como ejemplos comerciales, sin que el análisis pretenda establecer una clasificación o superioridad entre marcas concretas. (2,3)
Introducción
El envejecimiento poblacional se acompaña de un incremento de las enfermedades crónicas y, con frecuencia, de la necesidad de utilizar varios medicamentos de manera simultánea. Esta situación puede dificultar la correcta administración de los tratamientos y aumentar la probabilidad de errores, olvidos, duplicidades o tomas realizadas en horarios incorrectos. La adherencia terapéutica es, por tanto, un fenómeno multifactorial en el que intervienen factores relacionados con el paciente, el tratamiento, el sistema sanitario y el contexto social. (1)
Una revisión sistemática publicada por Scotti S. et al. en 2026 analizó 128 estudios sobre intervenciones destinadas a mejorar la adherencia en personas mayores. De ellos, 96 fueron ensayos clínicos aleatorizados y 97 estudios comunicaron alguna mejoría en la adherencia, aunque los autores señalaron una importante heterogeneidad entre intervenciones, poblaciones y métodos de medición, además de una efectividad que con frecuencia se concentraba en el corto o medio plazo. (1)
Dentro de este contexto, las tecnologías de apoyo a la medicación constituyen una de las estrategias que pueden utilizarse para reducir determinadas barreras prácticas. No obstante, su función debe entenderse como complementaria: un dispositivo puede recordar, organizar o liberar una dosis, pero no necesariamente resuelve otros motivos de falta de adherencia, como los efectos adversos, la falta de comprensión del tratamiento, las dificultades económicas, las creencias sobre los medicamentos o la decisión voluntaria de no tomarlos. (1,3)
¿Qué son los dispositivos de apoyo a la dispensación de medicamentos?
Los dispositivos de apoyo a la dispensación de medicamentos comprenden un conjunto amplio de herramientas destinadas a facilitar alguna de las fases del proceso de administración farmacológica. Algunos simplemente organizan las dosis y emiten una señal de aviso; otros liberan automáticamente la dosis correspondiente; y los sistemas más avanzados pueden incorporar bloqueo del acceso, registro de las dispensaciones, conectividad y avisos dirigidos a familiares o profesionales. (3)
La revisión de Gargioni y colaboradores, publicada en 2024, identificó 56 trabajos relevantes sobre dispensadores de medicamentos a partir de 426 publicaciones inicialmente examinadas. Los autores analizaron no solamente las características tecnológicas de estos sistemas, sino también la interacción con pacientes, cuidadores y profesionales, destacando como retos la usabilidad, la personalización, la seguridad, la integración con otros sistemas y la aceptación por parte de los usuarios. (3)
Por este motivo, hablar de “pastilleros electrónicos” o de “dispensadores automáticos” como si todos fueran equivalentes puede resultar simplificador. Existen diferencias importantes en cuanto a capacidad, número de tomas programables, mecanismo de liberación, necesidad de manipulación por parte del usuario, bloqueo de las dosis, conectividad y posibilidad de informar a terceros sobre una dosis no dispensada o no retirada. (2,3)
Principales tipos de dispositivos
Pastilleros electrónicos con alarma
Los sistemas más sencillos incorporan compartimentos para diferentes momentos del día y una alarma sonora, luminosa o ambas. Su objetivo principal es compensar los olvidos y facilitar que la persona identifique cuándo debe tomar la medicación. Pueden resultar adecuados cuando el principal problema es la memoria o la organización, pero la persona mantiene capacidad suficiente para retirar y tomar correctamente la medicación. (2,3)
Dispensadores automáticos
Los dispensadores automáticos añaden una función de liberación controlada de la dosis. En lugar de que el usuario tenga que seleccionar el compartimento correspondiente, el dispositivo puede presentar o liberar únicamente la medicación programada para ese momento. Algunos modelos también incorporan mecanismos de bloqueo destinados a reducir el riesgo de acceder anticipadamente a otras dosis. (3)
Este tipo de solución puede ser especialmente interesante cuando existe riesgo de confundir las diferentes tomas o de realizar una segunda toma accidental. Sin embargo, la complejidad del dispositivo debe mantenerse dentro de las capacidades funcionales y cognitivas de la persona que va a utilizarlo. Un sistema técnicamente avanzado puede ser poco útil si el usuario no comprende su funcionamiento o necesita ayuda constante para manejarlo. (3,4)
Sistemas conectados y con seguimiento remoto
Una evolución de los dispensadores convencionales son los dispositivos que incorporan conectividad y permiten transmitir información sobre el uso del sistema. Dependiendo del modelo, pueden enviar avisos a familiares o cuidadores cuando una dosis no ha sido retirada, registrar acontecimientos relacionados con la dispensación o facilitar el seguimiento remoto. (2,3)
Un ejemplo de este planteamiento se observó en un estudio publicado en 2024 sobre Fookkun®, un dispensador que agrupaba las dosis en bolsas individuales emitía avisos y podía informar a un contacto designado cuando se producía una omisión. El estudio siguió durante aproximadamente seis meses a una mujer de 71 años con diabetes, aunque por tratarse de un estudio individual sus resultados no pueden extrapolarse directamente a toda la población mayor. (5)
Sistemas inteligentes de envasado y preparación de dosis
Otra aproximación consiste en preparar previamente las dosis mediante bolsas, blísteres u otros sistemas de envasado que identifican el momento de administración. Estas soluciones pueden reducir la necesidad de que el paciente organice individualmente cada comprimido y pueden facilitar la trazabilidad de las dosis, aunque su eficacia depende de la correcta preparación y actualización del tratamiento. (3,5)
MedaCube como ejemplo de dispensador automático avanzado
MedaCube es un ejemplo comercial de dispensador automático de medicación. Según la información proporcionada por el fabricante, el sistema puede almacenar hasta 16 medicamentos, programar múltiples tomas diarias y mantener bloqueado el acceso a las medicaciones almacenadas entre las dispensaciones. También incorpora avisos dirigidos al cuidador y una batería de respaldo para situaciones de interrupción eléctrica. Estas características deben interpretarse como especificaciones del producto y no como evidencia independiente de eficacia clínica. (6)
El fabricante también presenta datos de un estudio propio en el que comunica una mejora de la adherencia desde aproximadamente el 48 % hasta el 97 %. Estos resultados deben diferenciarse de la evidencia científica independiente, ya que la información disponible en la página comercial procede de una evaluación presentada por el propio fabricante. Por tanto, puede utilizarse como ejemplo de los resultados que la empresa atribuye a su dispositivo, pero no como demostración general de que todos los dispensadores automáticos alcanzan ese nivel de eficacia. (6)
Med-E-Lert como ejemplo de pastillero electrónico con dispensación programada
Med-E-Lert constituye otro ejemplo de dispositivo electrónico de apoyo a la medicación. Su diseño utiliza una bandeja rotatoria con 28 compartimentos y permite programar hasta seis alarmas diarias. El compartimento correspondiente se posiciona en la zona de dispensación en el momento programado, mientras que el sistema utiliza señales acústicas y luminosas para recordar la toma. El dispositivo dispone además de un mecanismo de bloqueo destinado a impedir el acceso no autorizado a la medicación. (7)
La principal diferencia respecto a sistemas más avanzados es que Med-E-Lert se centra fundamentalmente en la organización, el recordatorio y la liberación programada de las dosis. No debe considerarse equivalente a un sistema de monitorización remota simplemente por disponer de una alarma. Esta distinción es importante porque permite explicar que dentro de la categoría de dispositivos de ayuda a la medicación existen distintos niveles de complejidad tecnológica. (3,7)
Med-E-Lert apareció además entre los dispositivos evaluados en investigaciones sobre la usabilidad de productos electrónicos de apoyo a la adherencia. Sin embargo, que un dispositivo haya sido incluido en una evaluación de usabilidad no significa que dicho estudio haya demostrado específicamente su eficacia clínica para mejorar la adherencia. (4)
Otros ejemplos de tecnologías de apoyo
Además de MedaCube y Med-E-Lert, la literatura y las evaluaciones de usabilidad han estudiado diferentes soluciones comerciales y prototipos. Entre los dispositivos identificados en investigaciones se encuentran sistemas como MedReady, MedGlider, MedQ Smart PillBox, eNNOVEA Weekly Planner, Spencer Automatic Pill Dispenser y otros productos electrónicos de recordatorio y dispensación. La existencia de múltiples soluciones pone de manifiesto que no existe un único modelo tecnológico aplicable a todas las personas mayores. (4)
Los dispositivos también pueden diferenciarse por su nivel de automatización. Algunos requieren que la persona abra un compartimento y retire manualmente los medicamentos; otros presentan automáticamente la dosis correspondiente; y algunos sistemas permiten además registrar acontecimientos, enviar notificaciones o compartir información con cuidadores. La elección debería realizarse en función del problema concreto que se pretende resolver y no simplemente por el número de funcionalidades disponibles. (2,3)
¿Qué dice la evidencia científica reciente?
La evidencia disponible en 2025 y 2026 respalda el interés de estas tecnologías, aunque también muestra que sus efectos no son uniformes. Una revisión sistemática de 2025 sobre dispensadores utilizados por personas mayores que viven en su domicilio incluyó cinco estudios originales y tres revisiones sistemáticas que aportaron información adicional sobre 20 estudios. Los autores concluyeron que existen indicios favorables en determinados resultados, pero que la evidencia no permite establecer beneficios amplios y definitivos para todos los usuarios y contextos. (8)
Una revisión posterior publicada en Age and Ageing en 2026 amplió el análisis a las tecnologías de recordatorio de medicación y reunió 43 estudios originales derivados de 23 estudios primarios y nueve revisiones sistemáticas. Se observaron efectos beneficiosos significativos sobre resultados de salud en 20 de 40 estudios que evaluaron este aspecto, aunque la evidencia alcanzó un nivel moderado principalmente para algunos resultados clínicos concretos. Los autores señalaron que todavía son necesarios estudios de mayor calidad para determinar el impacto global sobre la utilización de servicios, los costes y la experiencia de pacientes y cuidadores. (2)
Una segunda revisión sistemática publicada en 2026 analizó específicamente las intervenciones digitales destinadas a mejorar la adherencia en personas de 65 años o más. Incluyó 35 estudios, de los cuales 22 fueron ensayos clínicos aleatorizados; 17 estudios encontraron una mejoría de la adherencia respecto al control o a la situación basal. Sin embargo, la certeza de la evidencia osciló entre muy baja y moderada, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela. (9)
Resultados
Uno de los ensayos clínicos desarrollados por Arain y colaboradores, ha evaluado un sistema electrónico de dispensación incluyó a 50 participantes con enfermedades crónicas, de los cuales 48 fueron incluidos en el análisis por intención de tratar. Durante 26 semanas, la adherencia registrada fue superior en el grupo que utilizó el sistema de dispensación electrónica respecto al grupo control: 98,35 % frente a 91,17 %. Los autores consideraron que el sistema podía constituir una herramienta útil para personas con problemas de adherencia y tratamientos múltiples, aunque se trató de un ensayo piloto y sus resultados no deben extrapolarse automáticamente a todos los dispositivos disponibles. (10)
Otro trabajo publicado por Suzuki y colaboradores en 2024 describió el uso de un dispensador conectado a un registro electrónico de medicación en una mujer de 71 años con diabetes. El sistema emitía una señal en el momento de la toma y podía generar una alerta cuando la dosis no se retiraba. Aunque el estudio observó una facilitación de la adherencia, su diseño individual limita la posibilidad de generalizar los resultados y sirve principalmente como ejemplo de cómo pueden integrarse los dispensadores con sistemas de información y seguimiento. (5)
La importancia de la usabilidad
La eficacia potencial de un dispositivo depende en gran medida de que la persona pueda utilizarlo correctamente. En un estudio prospectivo sobre productos electrónicos de apoyo a la adherencia, los dispositivos evaluados requerían una media de 12,7 pasos para completar adecuadamente las tareas previstas y solo el 55,3 % de las pruebas se completaron sin ayuda. Además, las puntuaciones de usabilidad variaron ampliamente entre productos. (4)
La importancia de este aspecto ha quedado reforzada por investigaciones más recientes. Un estudio publicado por Baby y colaboradores en 2026 evaluó 13 tecnologías de apoyo a la adherencia en 96 personas de 60 años o más con diferentes capacidades. Los autores utilizaron tareas prácticas para analizar el rendimiento durante el primer contacto con los dispositivos y señalaron que las dificultades cognitivas, físicas, sensoriales, motivacionales y ambientales pueden condicionar el uso correcto de estas tecnologías. (11)
Por tanto, la selección de un dispositivo debería valorar aspectos como la capacidad visual y auditiva, la destreza manual, la comprensión de instrucciones, la memoria, la capacidad para manejar pantallas o botones y el grado de autonomía. También debe tenerse en cuenta si la persona vive sola, si cuenta con apoyo familiar o profesional y si existe posibilidad de intervención ante una dosis no retirada. (3,11)
Posibles beneficios
Uno de los principales beneficios potenciales de los dispensadores electrónicos es reducir los errores derivados de la organización de las dosis. Cuando el sistema está correctamente programado, puede facilitar que la persona disponga de la medicación correspondiente en el momento previsto y disminuir la necesidad de recordar qué comprimidos debe tomar en cada ocasión. (2,3)
Otra posible ventaja es la reducción de la carga organizativa para familiares o cuidadores. Los dispositivos conectados pueden proporcionar información o alertas cuando se produce una incidencia, lo que podría permitir que el seguimiento se concentre en las situaciones que requieren intervención en lugar de depender de comprobaciones presenciales constantes. No obstante, este beneficio depende de que exista un sistema de respuesta adecuado y de que las alertas sean útiles y manejables. (2,5)
También pueden favorecer la autonomía cuando permiten que la persona continúe gestionando su medicación en su domicilio con un nivel de apoyo menor. Sin embargo, autonomía no significa ausencia de supervisión: en determinados casos, el dispositivo puede ser precisamente una herramienta que permita mantener la independencia mientras proporciona al cuidador información sobre posibles incidencias. (2,3)
Limitaciones y riesgos
Una de las principales limitaciones consiste en confundir la dispensación con la toma efectiva del medicamento. Que un dispositivo libere una dosis o registre que el usuario ha accedido a ella no demuestra necesariamente que el medicamento haya sido ingerido. Por ello, los datos proporcionados por estos sistemas deben interpretarse como indicadores indirectos de adherencia, salvo que exista un método específico que permita comprobar la administración. (2,3)
Otra limitación es la posibilidad de errores de programación o de carga. Un dispositivo correctamente utilizado no compensa una pauta introducida de manera incorrecta. Por ello, cualquier modificación relevante del tratamiento debe acompañarse de una revisión de la programación y de la medicación almacenada. Esta cuestión adquiere especial importancia en personas con tratamientos complejos y cambios frecuentes de pauta. (3)
También deben considerarse los problemas técnicos: fallos de batería, interrupciones de conexión, alarmas que no se escuchan, dificultades de mantenimiento o problemas de compatibilidad con determinados medicamentos. Por ello, antes de introducir un dispositivo es necesario comprobar sus características reales y establecer qué procedimiento seguirá el paciente o cuidador ante una incidencia. (3,11)
La privacidad constituye otra consideración relevante en los dispositivos conectados. Los sistemas que transmiten información sobre la medicación pueden generar datos sensibles relacionados con los hábitos de salud de la persona. Por ello, su utilización debería contemplar la seguridad de la información, el control de los accesos y la adecuada información al usuario sobre qué datos se recopilan y quién puede consultarlos. (3)
¿Cómo seleccionar el dispositivo adecuado?
La selección debería comenzar identificando el problema concreto de adherencia. Si la principal dificultad consiste en recordar una toma, puede ser suficiente un sistema de alarma. Si existe riesgo de confundir las dosis, puede resultar más apropiado un sistema de dispensación controlada. Cuando además se necesita seguimiento por parte de un cuidador, pueden considerarse dispositivos conectados con sistemas de alerta. (2,3)
También debe analizarse el tratamiento farmacológico. Es importante conocer el número de medicamentos, la frecuencia de las tomas, la existencia de medicamentos “a demanda”, las modificaciones frecuentes de pauta y las características físicas de los comprimidos. No todos los dispositivos son compatibles con todos los formatos o esquemas de administración. (3)
La decisión debería incorporar igualmente las preferencias de la persona mayor. Una tecnología que el usuario perciba como excesivamente complicada, invasiva o difícil de integrar en su rutina diaria puede acabar abandonándose. La aceptación y la usabilidad forman parte, por tanto, de la efectividad práctica del dispositivo. (3,4,11)
Papel de enfermería, farmacia y cuidadores
Los dispositivos de dispensación no deberían implantarse de forma aislada. La intervención de Enfermería, farmacia y medicina puede ser necesaria para revisar la medicación, identificar problemas de adherencia, comprobar que la persona comprende el tratamiento y seleccionar la tecnología que mejor se adapta a sus necesidades. La revisión sistemática de 2026 sobre intervenciones para mejorar la adherencia mostró precisamente la participación de diferentes profesionales sanitarios, entre ellos farmacéuticos, enfermeras y médicos. (1)
En el caso de Enfermería, puede ser especialmente importante valorar la capacidad de autocuidado, detectar dificultades funcionales o cognitivas, educar sobre el tratamiento y comprobar que el dispositivo se utiliza correctamente. También puede contribuir a identificar si las incidencias observadas responden realmente a un problema de memoria o si existe otra causa de falta de adherencia que requiere una intervención diferente. (1,11)
El farmacéutico puede desempeñar un papel relevante en la conciliación y revisión de la medicación, especialmente cuando existe polimedicación. Antes de utilizar un dispensador, resulta fundamental comprobar que la pauta almacenada coincide con el tratamiento vigente y establecer un procedimiento para actualizar el dispositivo ante cualquier cambio. (1,3)
Tecnología y autonomía de las personas mayores
Uno de los objetivos de estas tecnologías es facilitar que las personas mayores puedan mantener durante más tiempo una gestión autónoma de su tratamiento en el domicilio. La tecnología puede actuar como apoyo entre la capacidad de autocuidado de la persona y la necesidad de supervisión que, en algunos casos, pueden tener los familiares o profesionales. (2)
Sin embargo, la autonomía debe plantearse desde una perspectiva individualizada. En una persona con buena capacidad funcional y un problema puntual de memoria puede bastar un dispositivo sencillo, mientras que una persona con mayores dificultades para organizar la medicación puede requerir un sistema automático y supervisión adicional. La tecnología, por tanto, debería adaptarse a la persona y no al contrario. (3,11)
Consideraciones para la práctica asistencial
La evidencia actual sugiere que los dispositivos de apoyo a la medicación pueden formar parte de estrategias destinadas a mejorar la adherencia, pero no deberían considerarse una solución universal. Las revisiones recientes muestran resultados prometedores, aunque también una considerable heterogeneidad entre las intervenciones y una calidad de evidencia variable. (1,2,9)
Desde el punto de vista asistencial, el objetivo no debería ser simplemente proporcionar un dispositivo, sino integrar la tecnología dentro de un plan de atención. Esto implica revisar periódicamente la medicación, comprobar la utilización del sistema, valorar si persisten los problemas de adherencia y determinar si el dispositivo continúa siendo adecuado cuando cambian las circunstancias clínicas o sociales. (1,3)
La introducción de estas tecnologías debe acompañarse además de educación al paciente y, cuando sea necesario, a los cuidadores. La revisión sistemática de Scotti y colaboradores mostró que las intervenciones para mejorar la adherencia frecuentemente combinaban componentes técnicos con elementos educativos y conductuales, lo que refuerza la idea de que la tecnología aislada puede ser insuficiente. (1)
Conclusiones
Los dispositivos de apoyo a la dispensación de medicamentos representan una herramienta tecnológica de interés para mejorar la gestión del tratamiento farmacológico en determinadas personas mayores. Dentro de esta categoría existen soluciones muy diferentes, desde pastilleros electrónicos con alarmas hasta dispensadores automáticos, sistemas conectados, tecnologías de seguimiento remoto y soluciones de preparación individualizada de dosis. (2,3)
La evidencia científica más reciente apunta hacia un posible beneficio de estas tecnologías en determinados indicadores de adherencia y resultados de salud, pero no permite afirmar que todos los dispositivos sean igualmente eficaces ni que puedan sustituir otras intervenciones. La heterogeneidad de las tecnologías, las diferencias entre usuarios y la variabilidad de los métodos utilizados para medir la adherencia obligan a interpretar los resultados con prudencia. (1,2,9)
MedaCube y Med-E-Lert son ejemplos de esta diversidad tecnológica: el primero representa un dispensador automático con almacenamiento, programación y funciones de supervisión, mientras que el segundo ejemplifica un sistema de bandeja rotatoria con alarmas y dispensación programada. Sin embargo, ambos deben entenderse como ejemplos dentro de un mercado mucho más amplio y no como referentes exclusivos de la tecnología de apoyo a la medicación. (6,7)
En definitiva, el valor de estas tecnologías no reside únicamente en su capacidad para dispensar medicamentos, sino en su correcta integración en un plan individualizado de atención. La elección del dispositivo debe considerar las necesidades de la persona mayor, su capacidad funcional y cognitiva, la complejidad del tratamiento, el apoyo disponible y la posibilidad de realizar seguimiento. Utilizados de forma adecuada y como complemento de la atención sanitaria, estos sistemas pueden contribuir a facilitar la gestión de la medicación y favorecer la autonomía en el domicilio. (1-3,11)
Bibliografía
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