Biomateriales derivados de piel de pescado en la cicatrización de heridas: implicaciones para la práctica enfermera

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 474

Autor principal (primer firmante): Alba Zubieta Cordón

Fecha recepción: 02/10/2026

Fecha aceptación: 29/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 474

Autores:

  • Alba Zubieta Cordón
  • Natalia Antón Aldívar
  • Rocio Ausejo Valles
  • Ana María López Martínez
  • Xavier Alba Oroz
  • Ángel Lapeña Urzáiz.

Categoría profesional: Enfermería.

Resumen

La búsqueda de alternativas biológicas para favorecer la cicatrización de heridas ha impulsado el estudio de diferentes biomateriales de origen animal, entre ellos la piel de pescado. En los últimos años, la piel de tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus) y otros injertos derivados de piel de pescado han sido investigados como coberturas biológicas para heridas, especialmente quemaduras de espesor parcial y determinadas heridas crónicas. Los estudios clínicos disponibles han descrito resultados favorables en variables como tiempo de reepitelización, dolor y frecuencia de cambios de apósito, aunque persisten limitaciones relacionadas con el tamaño muestral, la heterogeneidad de los productos y los protocolos de aplicación.

El objetivo de esta revisión es analizar la evidencia disponible sobre el empleo de piel de pescado en el tratamiento de heridas y destacar las implicaciones de este recurso para la práctica enfermera. La literatura actual permite considerar esta estrategia como una alternativa terapéutica prometedora, pero su utilización debe integrarse dentro de una valoración integral de la herida y de los protocolos establecidos para cada producto y contexto asistencial. (1-4)

Palabras clave: piel de pescado; tilapia; heridas; quemaduras; cicatrización; injerto; enfermería; heridas crónicas.

Introducción

La cicatrización de las heridas es un proceso dinámico que requiere una valoración integral del paciente y de las características locales de la lesión. La elección del tratamiento tópico o de la cobertura debe realizarse teniendo en cuenta factores como la etiología, profundidad, presencia de exudado, tejido presente en el lecho, dolor, riesgo de infección y evolución temporal de la herida. En este contexto, los apósitos y sustitutos cutáneos constituyen únicamente una parte de un abordaje terapéutico más amplio. (5,6)

En los últimos años se ha incrementado el interés por los biomateriales procedentes de especies marinas. La piel de pescado contiene una matriz extracelular rica en colágeno y otros componentes que pueden proporcionar un soporte estructural para la reparación tisular. Las investigaciones experimentales han descrito efectos relacionados con proliferación celular, migración, reepitelización y modulación de procesos inflamatorios, aunque la magnitud de estos efectos y su traducción clínica dependen del tipo de biomaterial utilizado y del procesamiento al que haya sido sometido. (7,8)

Entre las especies estudiadas destaca la tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus), cuya piel se ha investigado como xenoinjerto biológico en pacientes con quemaduras de espesor parcial. Los primeros ensayos clínicos realizados en Brasil observaron resultados favorables respecto a la frecuencia de cambios de apósito, dolor y evolución de la reepitelización, dando lugar posteriormente a estudios de mayor tamaño y a revisiones sistemáticas. (2,3)

Es importante aclarar que el término “trasplante de piel de pescado” puede resultar impreciso desde el punto de vista científico. En la literatura se utilizan expresiones como fish skin graft, xenoinjerto de piel de pescado, piel de tilapia, matriz dérmica acelular de pescado o acellular fish skin. Estos productos no son necesariamente equivalentes, puesto que pueden presentar diferencias en cuanto a especie de origen, procesamiento, conservación, composición y mecanismo de utilización clínica. (1,4,8)

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Objetivos

Objetivo general

Analizar la evidencia científica disponible sobre el empleo de la piel de pescado como biomaterial para el tratamiento de heridas y describir sus principales implicaciones para la práctica enfermera.

Objetivos específicos

  • Describir las características de la piel de pescado empleada como cobertura biológica.
  • Revisar la evidencia disponible en quemaduras de espesor parcial.
  • Analizar los resultados publicados en heridas crónicas y pie diabético.
  • Identificar los principales beneficios y limitaciones descritos en la literatura.
  • Determinar los aspectos de valoración, seguimiento y educación sanitaria relevantes para Enfermería.

Resultados

Piel de pescado como biomaterial

La piel de pescado puede actuar como una matriz biológica que proporciona soporte físico al lecho de la herida. Dependiendo del procedimiento de elaboración, puede conservar componentes de la matriz extracelular, entre ellos colágeno y otros elementos estructurales. Estos componentes pueden favorecer un entorno compatible con la migración y proliferación celular durante las diferentes fases de reparación tisular. (7,8)

La evidencia experimental disponible indica que los biomateriales derivados de pescado pueden intervenir en procesos relacionados con la inflamación, proliferación celular, angiogénesis y reepitelización. Sin embargo, gran parte de esta evidencia procede de modelos in vitro o animales, por lo que no debe extrapolarse directamente a resultados clínicos en humanos. (7)

Otro elemento de interés es que determinados productos de piel de pescado son sometidos a procesos destinados a reducir su carga biológica y conservar sus propiedades estructurales. En las matrices acelulares se elimina el componente celular manteniendo parte de la arquitectura extracelular, mientras que otros productos utilizan piel de pescado intacta procesada para su utilización como cobertura. Por ello, los resultados obtenidos con un producto no deben atribuirse automáticamente a todos los derivados de piel de pescado. (4,8)

Aplicación en quemaduras

Las quemaduras de espesor parcial constituyen una de las áreas en las que existe mayor experiencia clínica con piel de tilapia. Los ensayos realizados con piel de tilapia del Nilo han comparado este recurso con diferentes tratamientos convencionales, incluyendo preparados con sulfadiazina de plata y otros apósitos basados en plata. (2,3)

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En un ensayo clínico aleatorizado de fase III, realizado por Lima Junior EM et al., participaron 115 pacientes adultos con quemaduras de espesor parcial que afectaban hasta el 15 % de la superficie corporal. El grupo tratado con piel de tilapia presentó un tiempo medio de reepitelización de 9,7 días frente a 10,2 días en el grupo tratado con sulfadiazina de plata, además de una menor frecuencia de cambios de apósito y menor necesidad de analgésicos. (3)

Otro estudio aleatorizado comparó piel de tilapia liofilizada con carboximetilcelulosa sódica impregnada con plata en pacientes con quemaduras de espesor parcial. Los resultados mostraron una menor cantidad de cambios de apósito y menor dolor relacionado con los procedimientos en el grupo tratado con piel de tilapia liofilizada, sin observarse efectos adversos atribuibles al producto durante el estudio. (2)

Una revisión de alcance publicada en 2025 por Bustaman AL et al. identificó 1035 registros iniciales y finalmente incluyó 13 estudios relacionados con el uso de piel de tilapia en quemaduras. Sus autores describieron resultados prometedores en cicatrización, reepitelización y dolor, pero señalaron como limitaciones el reducido tamaño de algunas muestras, la variabilidad de los métodos de aplicación y la escasez de información sobre resultados a largo plazo. (1)

Por tanto, la piel de tilapia puede considerarse una estrategia prometedora en determinados pacientes con quemaduras de espesor parcial, pero la evidencia disponible no justifica considerarla universalmente superior a todos los tratamientos convencionales. La indicación debe individualizarse de acuerdo con la profundidad y extensión de la quemadura, las características del paciente, el producto disponible y los protocolos del centro asistencial. (1,4,6)

Piel de pescado acelular

La piel de pescado acelular constituye una categoría diferente de biomaterial. Su procesamiento pretende retirar el componente celular y conservar una matriz extracelular que pueda actuar como soporte para la reparación del tejido. Este tipo de producto se ha estudiado tanto en quemaduras como en heridas quirúrgicas, heridas crónicas y otras lesiones de difícil cicatrización. (8,9)

Una revisión sistemática, llevada a cabo por Luze H et al., centrada específicamente en quemaduras identificó 14 estudios relacionados con el empleo de injertos de piel de pescado acelular en quemaduras y zonas donantes de injertos cutáneos. Los autores observaron señales favorables en cicatrización, dolor, frecuencia de cambios de apósito y determinados resultados funcionales y estéticos, aunque señalaron que buena parte de la evidencia procedía de estudios preclínicos y cohortes pequeñas. (8)

En un ensayo clínico aleatorizado desarrollado por Kirsner RS et al. sobre heridas agudas experimentales en voluntarios, la piel de pescado mostró un tiempo de cicatrización más rápido que una membrana de amnios / corion humano deshidratada. Aunque estos resultados apoyan el potencial regenerativo del biomaterial, el modelo utilizado no equivale directamente a una herida crónica compleja o a una quemadura, por lo que su extrapolación clínica debe realizarse con prudencia. (9)

Aplicación en heridas crónicas y pie diabético

El interés por la piel de pescado se ha extendido desde las quemaduras hacia las heridas crónicas, especialmente las úlceras de pie diabético. En estos pacientes, el tratamiento local de la herida debe formar parte de un abordaje etiológico que incluya, según el caso, descarga de presión, valoración vascular, control metabólico, tratamiento de la infección y corrección de otros factores que dificulten la cicatrización. (10,11)

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada por Ruiz-Muñoz M et al. en 2024 analizó cinco ensayos clínicos aleatorizados con un total de 411 pacientes con úlceras de pie diabético. El análisis encontró una mayor proporción de cicatrización completa en los grupos tratados con injertos de piel de pescado asociados al tratamiento estándar, con una odds ratio de 3,34 (IC95 %: 2,14-5,20), sin heterogeneidad estadística para ese resultado. (10)

Otro metaanálisis publicado por Gao J et al. el mismo año incluyó ocho estudios y 390 pacientes, de los cuales 245 recibieron tratamiento estándar asociado a injerto de piel de pescado y 145 tratamiento estándar aislado. Se observó una mayor tasa de cicatrización completa con el injerto de piel de pescado, aunque no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el tiempo hasta la cicatrización, la recurrencia o los acontecimientos adversos graves. (11)

Estos resultados sugieren que los injertos de piel de pescado pueden desempeñar un papel como tratamiento complementario en determinadas heridas crónicas. Sin embargo, no deben interpretarse como sustitutos del tratamiento etiológico ni del cuidado integral del pie diabético, ya que la evolución de estas lesiones depende de múltiples factores sistémicos y locales. (10,11)

Papel de enfermería

La incorporación de nuevos biomateriales para el tratamiento de heridas amplía las posibilidades terapéuticas, pero también exige una adecuada capacitación de los profesionales responsables de su aplicación y seguimiento. En este contexto, Enfermería desempeña un papel fundamental en la valoración inicial, preparación del lecho, control del dolor, vigilancia de complicaciones, documentación de la evolución y educación sanitaria. (5,6)

Valoración inicial de la herida

Antes de la aplicación de cualquier cobertura biológica resulta esencial realizar una valoración estructurada de la herida. Deben registrarse la localización, dimensiones, profundidad, características del lecho, cantidad y tipo de exudado, estado de los bordes y piel perilesional, presencia de tejido desvitalizado, dolor y signos compatibles con infección. La valoración sistemática permite establecer una situación basal y facilita posteriormente la comparación objetiva de la evolución. (5)

En las heridas crónicas es especialmente importante identificar la causa subyacente. En el caso del pie diabético, por ejemplo, deben considerarse factores como la presión, neuropatía, perfusión, control metabólico y posible infección. El uso de una cobertura avanzada no debe retrasar la identificación y tratamiento de estos factores. (10,11)

Preparación del lecho de la herida

La preparación de la herida debe realizarse conforme al protocolo asistencial y a las indicaciones específicas del producto utilizado. Dependiendo de la situación clínica puede ser necesaria la limpieza, retirada de tejido desvitalizado, control del exudado y optimización de las condiciones del lecho antes de colocar la cobertura biológica. (5,6)

La aplicación de un injerto de piel de pescado no elimina la necesidad de realizar una preparación adecuada de la herida. El éxito del tratamiento depende en parte de que el biomaterial se utilice sobre un lecho compatible con la cicatrización y de que se mantengan las condiciones locales adecuadas durante el seguimiento. (8,11)

Control del dolor

El dolor constituye una variable especialmente relevante en pacientes con quemaduras y heridas de difícil cicatrización. La valoración debe realizarse de manera sistemática y antes, durante y después de procedimientos potencialmente dolorosos, especialmente durante la limpieza y los cambios de cobertura. (3,5)

Los ensayos clínicos realizados con piel de tilapia en quemaduras han descrito menores puntuaciones de dolor y menor necesidad de analgesia en comparación con algunos tratamientos convencionales. Estos resultados son relevantes para Enfermería, ya que el control del dolor influye en la tolerancia a los procedimientos y en la experiencia global del paciente, aunque no permiten asumir que todos los productos de piel de pescado produzcan necesariamente el mismo efecto. (2,3,4)

Vigilancia de infección y complicaciones

La vigilancia enfermera debe incluir la identificación precoz de signos locales o sistémicos que puedan indicar infección o deterioro de la herida. Entre los aspectos a controlar se encuentran cambios en el exudado, aparición de mal olor, aumento del dolor, eritema progresivo, edema, deterioro del tejido y signos sistémicos de infección. (5,6)

La piel de pescado no debe considerarse un sustituto de las medidas de prevención, diagnóstico y tratamiento de la infección. Aunque algunos estudios experimentales han descrito propiedades potencialmente antimicrobianas de determinados biomateriales derivados de pescado, estos hallazgos no justifican asumir que el injerto por sí mismo prevenga o trate una infección establecida. (7,8)

Seguimiento de la cicatrización

La evolución debe documentarse mediante parámetros objetivos y comparables. La medición seriada de las dimensiones de la herida, el registro fotográfico cuando esté indicado, la valoración del tejido de granulación y epitelización y el seguimiento del exudado permiten determinar si la trayectoria de cicatrización es adecuada. (5)

La utilización de escalas o sistemas estructurados de valoración puede mejorar la continuidad de los cuidados y facilitar la comunicación entre los profesionales. En este sentido, Enfermería puede desempeñar un papel central en la detección de estancamiento de la cicatrización y en la decisión de reevaluar la estrategia terapéutica junto con el equipo multidisciplinar. (5,6)

Educación sanitaria

La educación del paciente debe formar parte del plan de cuidados. Es necesario explicar el objetivo del tratamiento, las características del procedimiento, la importancia de mantener la cobertura según las indicaciones recibidas y los signos de alarma que deben motivar una consulta sanitaria. (5,6)

En pacientes con heridas crónicas, la educación debe abordar además los factores que condicionan la cicatrización. En el pie diabético pueden ser especialmente relevantes la descarga adecuada, el cuidado del pie, la adherencia al tratamiento y el control de los factores metabólicos y vasculares. (10)

Ventajas potenciales

Entre las ventajas descritas en la literatura se encuentran la posibilidad de reducir el número de cambios de apósito, disminuir el dolor asociado a determinadas curas y favorecer la reepitelización en determinados tipos de heridas. En los ensayos realizados con piel de tilapia para quemaduras, estos efectos se acompañaron de una reducción de determinadas necesidades terapéuticas y de los costes relacionados con el tratamiento. (2,3,4)

Desde una perspectiva biológica, la matriz extracelular derivada de piel de pescado puede proporcionar un soporte que favorezca procesos relacionados con la reparación tisular. Además, determinados productos pueden presentar características de manejo y conservación que faciliten su utilización en contextos clínicos concretos. Sin embargo, estas ventajas dependen del producto específico y no deben generalizarse a todos los biomateriales de origen piscícola. (7,8)

También se ha planteado el interés de estos materiales desde el punto de vista de la disponibilidad de recursos y del aprovechamiento de subproductos de la industria pesquera. No obstante, el hecho de que un material proceda de un recurso potencialmente infrautilizado no constituye por sí mismo una evidencia de eficacia clínica y debe diferenciarse el interés medioambiental del beneficio terapéutico demostrado. (1,7)

Limitaciones y precauciones

La principal limitación de la evidencia actual es la heterogeneidad existente entre estudios. Existen diferencias en las especies de pescado utilizadas, los métodos de procesamiento, la conservación, las características de las heridas, los tratamientos comparadores y los criterios empleados para valorar la cicatrización. Esta variabilidad dificulta la comparación directa entre investigaciones y limita la generalización de determinados resultados. (1,4,8)

También existen diferencias importantes entre la evidencia disponible para quemaduras y la correspondiente a heridas crónicas. En las quemaduras de espesor parcial existen ensayos aleatorizados específicos con piel de tilapia, mientras que en las heridas crónicas se dispone de metaanálisis con resultados favorables, pero basados en un número limitado de estudios y con diferencias entre los productos empleados. (3,4,10,11)

Por otra parte, no todos los pacientes son candidatos a una determinada cobertura biológica. La indicación debe considerar la etiología, profundidad y extensión de la herida, situación clínica, disponibilidad del producto, contraindicaciones específicas y protocolos locales. En todos los casos debe mantenerse una valoración periódica que permita retirar, modificar o sustituir la estrategia terapéutica cuando la evolución no sea la esperada. (5,6)

Discusión

La evidencia acumulada durante los últimos años indica que la piel de pescado ha pasado de ser un biomaterial experimental a constituir una alternativa investigada clínicamente en diferentes escenarios de cicatrización. Los resultados son especialmente consistentes en determinadas quemaduras de espesor parcial, donde varios ensayos y revisiones han descrito beneficios relacionados con reepitelización, dolor y frecuencia de cambios de apósito. (1-4)

En las heridas crónicas, los resultados también son favorables respecto a la cicatrización completa cuando los injertos de piel de pescado se añaden al tratamiento estándar. Sin embargo, la heterogeneidad de los productos y de las poblaciones estudiadas hace necesario interpretar estos resultados dentro del contexto de cada lesión y no como una demostración de eficacia universal para cualquier herida crónica. (10,11)

Desde el punto de vista enfermero, uno de los aspectos más relevantes es que la introducción de estos biomateriales no modifica los principios fundamentales del cuidado de las heridas. La valoración integral, la preparación adecuada del lecho, el control del dolor, la vigilancia de infección, la medición de la evolución y la educación sanitaria continúan siendo elementos esenciales del proceso asistencial. (5,6)

Conclusiones

La piel de pescado constituye una alternativa biológica de interés creciente para el tratamiento de determinadas heridas. La evidencia clínica disponible, especialmente en quemaduras de espesor parcial, muestra resultados favorables en variables como reepitelización, dolor y frecuencia de cambios de apósito, mientras que los estudios realizados en heridas crónicas y pie diabético sugieren un posible beneficio cuando se utiliza como complemento del tratamiento estándar. (1-4,10,11)

No obstante, la evidencia todavía presenta limitaciones relacionadas con el tamaño de las muestras, la heterogeneidad de los productos y la escasez de datos a largo plazo. Por ello, la piel de pescado debe considerarse actualmente una herramienta terapéutica específica y no un sustituto general de las estrategias convencionales de cuidado de heridas. (1,4,8)

Enfermería desempeña un papel fundamental en la incorporación segura de estos biomateriales a la práctica clínica mediante una valoración estructurada, una adecuada preparación de la herida, el control del dolor, la vigilancia de complicaciones, la documentación de la evolución y la educación del paciente. La integración de estos cuidados dentro de un abordaje multidisciplinar permitirá aprovechar las posibilidades de esta tecnología manteniendo una práctica basada en la evidencia. (5,6,10)

Bibliografía

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