Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 798
Autor principal (primer firmante): Zuriñe Goikoetxea Saizar
Fecha recepción: 24/07/2026
Fecha aceptación: 20/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 798
Autores:
Zuriñe Goikoetxea Saizar, Graduada en Enfermería
Sandra Fernández Illera, Graduada en Enfermería
Resumen
La hernioplastia inguinal es uno de los procedimientos más realizados en cirugía general para el tratamiento definitivo de la hernia inguinal. La incorporación de técnicas quirúrgicas abiertas y laparoscópicas con implante de malla ha permitido disminuir las recidivas y favorecer una recuperación más rápida. No obstante, el éxito del procedimiento depende en gran medida de unos cuidados postoperatorios adecuados, orientados a prevenir complicaciones, controlar el dolor y facilitar una reincorporación precoz a las actividades habituales. El objetivo de este artículo es describir los principales cuidados de Enfermería en el postoperatorio de pacientes sometidos a hernioplastia inguinal mediante una revisión bibliográfica de la evidencia científica disponible.
Se realizó una revisión narrativa de la literatura publicada en bases de datos biomédicas nacionales e internacionales. La evidencia revisada demuestra que la monitorización clínica, el manejo adecuado del dolor, la vigilancia de la herida quirúrgica, la movilización temprana y la educación sanitaria son intervenciones fundamentales para disminuir complicaciones y favorecer una recuperación segura. Asimismo, la participación activa del personal de Enfermería contribuye a mejorar la satisfacción del paciente y optimizar los resultados postoperatorios.
Palabras clave: hernioplastia inguinal; cuidados de Enfermería; postoperatorio; cirugía general; recuperación.
Introducción
La hernia inguinal constituye una de las patologías quirúrgicas más frecuentes en la población adulta y representa una de las principales causas de intervención en los servicios de cirugía general. Se produce como consecuencia de un defecto de la pared abdominal que permite la protrusión de contenido intraabdominal a través del conducto inguinal, pudiendo ocasionar dolor, limitación funcional y, en los casos más graves, complicaciones como incarceración o estrangulación.
Actualmente, la hernioplastia con colocación de malla constituye el tratamiento de elección, tanto mediante abordaje abierto como laparoscópico, debido a su menor tasa de recurrencias y a la recuperación funcional más rápida. Aunque se trata de un procedimiento considerado seguro y, en muchos casos, realizado en régimen de cirugía mayor ambulatoria, el período postoperatorio requiere una atención de Enfermería especializada para garantizar una evolución favorable y prevenir complicaciones.
Entre las complicaciones más frecuentes destacan el dolor postoperatorio, el hematoma, el seroma, la infección de la herida quirúrgica, la retención urinaria y, en menor medida, el dolor inguinal crónico o la recurrencia de la hernia. La detección precoz de estas alteraciones, junto con la educación sanitaria orientada al autocuidado y a la reincorporación progresiva a las actividades cotidianas, constituye una parte esencial de los cuidados enfermeros.
En este contexto, el profesional de Enfermería desempeña un papel fundamental en la valoración clínica del paciente, el control del dolor, la vigilancia de la herida quirúrgica y la promoción de hábitos que favorezcan una recuperación segura. La aplicación del Proceso de Atención de Enfermería (PAE), basada en protocolos actualizados y evidencia científica, permite individualizar los cuidados y mejorar los resultados clínicos.
Objetivos
Objetivo general
Describir los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de pacientes sometidos a hernioplastia inguinal mediante una revisión bibliográfica de la evidencia científica disponible.
Objetivos específicos
- Identificar las principales complicaciones postoperatorias asociadas a la hernioplastia inguinal.
- Describir las intervenciones de Enfermería dirigidas a la prevención de complicaciones y al control del dolor.
- Analizar la importancia de la movilización precoz y de la educación sanitaria para favorecer la recuperación.
- Destacar el papel de la Enfermería en la promoción del autocuidado y la reincorporación progresiva a las actividades de la vida diaria.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica descriptiva con enfoque cualitativo siguiendo las recomendaciones de la declaración PRISMA para la identificación, selección y análisis de la literatura científica. La búsqueda se efectuó en las bases de datos PubMed, Scopus, SciELO, Dialnet y CINAHL, utilizando los descriptores "hernioplastia inguinal", "hernia inguinal", "cuidados de Enfermería", "postoperatorio", "cirugía mayor ambulatoria" y "recuperación". Se incluyeron artículos científicos, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica y documentos publicados entre 2020 y 2025 en español e inglés. Se excluyeron los estudios duplicados y aquellos que no abordaban específicamente los cuidados de Enfermería en el postoperatorio. Tras la aplicación de los criterios de selección, se analizaron los trabajos más relevantes para sintetizar la evidencia disponible.
Desarrollo
Los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de la hernioplastia inguinal tienen como objetivo garantizar una recuperación segura, prevenir complicaciones y favorecer la reincorporación precoz del paciente a sus actividades habituales. Aunque se trata de una intervención con baja tasa de complicaciones y, en muchos casos, realizada en régimen de cirugía mayor ambulatoria, la vigilancia durante las primeras horas tras la cirugía resulta fundamental para detectar precozmente cualquier alteración clínica.
Tras la intervención, el profesional de Enfermería debe realizar una valoración integral del paciente, monitorizando periódicamente los signos vitales, el nivel de conciencia y la recuperación tras la anestesia. Asimismo, es importante valorar el estado general, la tolerancia a la ingesta y la presencia de náuseas o vómitos, especialmente cuando se ha utilizado anestesia general. La identificación precoz de alteraciones hemodinámicas o respiratorias permite instaurar las medidas necesarias y garantizar la seguridad del paciente.
El manejo del dolor constituye una de las principales intervenciones de Enfermería. Aunque la hernioplastia laparoscópica suele asociarse a un menor dolor postoperatorio que la cirugía abierta, es frecuente que los pacientes presenten molestias en la región inguinal o dolor referido en el hombro secundario al neumoperitoneo. La valoración sistemática mediante escalas validadas permite ajustar el tratamiento analgésico prescrito y valorar su eficacia. Además, la adopción de posturas confortables y la movilización progresiva contribuyen a mejorar el bienestar del paciente y favorecen una recuperación funcional más rápida.
La vigilancia de la herida quirúrgica constituye otro aspecto esencial de los cuidados postoperatorios. El personal de Enfermería debe inspeccionar el apósito y la zona intervenida para detectar signos de sangrado, hematoma, seroma o infección. La aparición de aumento de volumen, enrojecimiento, calor local o secreción anómala debe comunicarse de forma inmediata al equipo médico para instaurar el tratamiento adecuado. En los pacientes intervenidos mediante abordaje laparoscópico, también es necesario revisar los puertos quirúrgicos y mantener una adecuada higiene de las incisiones para favorecer la cicatrización.
Una de las complicaciones más frecuentes tras la cirugía de la hernia inguinal es la retención urinaria, especialmente en pacientes de edad avanzada o intervenidos bajo anestesia raquídea. Por este motivo, el personal de Enfermería debe valorar la primera micción tras la intervención, controlar el volumen urinario y detectar signos de distensión vesical o dificultad para la eliminación. La identificación precoz de esta complicación permite actuar de manera oportuna y evitar un mayor riesgo de infección urinaria o necesidad de sondaje vesical.
La movilización precoz representa uno de los pilares fundamentales de la recuperación postoperatoria. Siempre que el estado clínico lo permita, se recomienda iniciar la sedestación y la deambulación en las primeras horas tras la intervención. Esta medida favorece la circulación sanguínea, disminuye el riesgo de tromboembolismo venoso y facilita la recuperación de la función intestinal. El personal de Enfermería debe acompañar al paciente durante las primeras movilizaciones, valorando su tolerancia al esfuerzo y proporcionando las recomendaciones necesarias para realizar movimientos seguros que eviten un aumento excesivo de la presión intraabdominal.
La educación sanitaria adquiere especial importancia antes del alta hospitalaria, ya que la mayoría de los pacientes continúan la recuperación en su domicilio. El profesional de Enfermería debe proporcionar información sobre los cuidados de la herida quirúrgica, las medidas de higiene, el tratamiento farmacológico prescrito y la identificación de signos de alarma, como fiebre, dolor intenso, inflamación progresiva, secreción purulenta o sangrado persistente. Asimismo, debe recomendar evitar esfuerzos físicos intensos, el levantamiento de cargas pesadas y actividades que incrementen la presión abdominal durante las primeras semanas, favoreciendo una reincorporación progresiva a las actividades cotidianas según la evolución clínica.
Otro aspecto relevante es la promoción de hábitos que reduzcan el riesgo de recidiva herniaria. La educación sobre el control del peso corporal, el tratamiento del estreñimiento, el abandono del tabaquismo y el manejo adecuado de la tos crónica contribuyen a disminuir la presión intraabdominal y favorecen una mejor evolución a largo plazo. Estas recomendaciones forman parte del papel preventivo de la Enfermería y permiten implicar al paciente en el mantenimiento de su propia salud.
La evidencia científica revisada demuestra que la aplicación de protocolos de cuidados estandarizados y una adecuada educación sanitaria mejoran la recuperación funcional, reducen la incidencia de complicaciones postoperatorias y aumentan la satisfacción del paciente. La coordinación entre Enfermería, cirugía y atención primaria resulta fundamental para garantizar la continuidad asistencial y favorecer una recuperación completa tras la hernioplastia inguinal.
Resultados
La revisión de la literatura evidencia que los cuidados de Enfermería desempeñan un papel fundamental en la recuperación de los pacientes sometidos a hernioplastia inguinal. Las intervenciones más relevantes incluyen la monitorización del estado clínico, el control del dolor, la vigilancia de la herida quirúrgica y la detección precoz de complicaciones como hematomas, seromas, infecciones o retención urinaria. Asimismo, la movilización temprana y la educación sanitaria favorecen una recuperación funcional más rápida, disminuyen la incidencia de complicaciones y facilitan la reincorporación progresiva a las actividades de la vida diaria. Los estudios revisados coinciden en señalar que la aplicación de protocolos estandarizados de cuidados mejora la seguridad del paciente y aumenta la satisfacción con la atención recibida.
Conclusiones
Los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de la hernioplastia inguinal son esenciales para garantizar una recuperación segura y minimizar la aparición de complicaciones. La valoración clínica continuada, el adecuado manejo del dolor, la vigilancia de la herida quirúrgica y la detección precoz de alteraciones como hematomas, seromas o retención urinaria permiten una intervención rápida y favorecen una evolución clínica satisfactoria.
La movilización precoz y la educación sanitaria constituyen herramientas fundamentales para promover la autonomía del paciente, facilitar el autocuidado y prevenir la recurrencia de la hernia mediante la adopción de hábitos saludables y la evitación de esfuerzos físicos durante el período de recuperación. La información proporcionada antes del alta mejora la adherencia a las recomendaciones y aumenta la confianza del paciente en el manejo de su proceso postoperatorio.
Finalmente, la actuación coordinada entre el personal de Enfermería y el equipo multidisciplinar garantiza una atención integral, basada en la evidencia científica y centrada en las necesidades del paciente, contribuyendo a mejorar los resultados clínicos y la calidad de los cuidados.
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