Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 797
Autor principal (primer firmante): Zuriñe Goikoetxea Saizar
Fecha recepción: 24/07/2026
Fecha aceptación: 20/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 797
Autores:
Zuriñe Goikoetxea Saizar, Graduada en Enfermería
Sandra Fernández Illera, Graduada en Enfermería
Resumen
La nefrectomía laparoscópica constituye una de las técnicas de elección para el tratamiento de diversas patologías renales benignas y malignas, debido a las ventajas que ofrece frente a la cirugía abierta, como menor dolor postoperatorio, menor pérdida sanguínea y una recuperación funcional más rápida. No obstante, el período postoperatorio requiere cuidados de Enfermería especializados para prevenir complicaciones, garantizar una adecuada función renal y favorecer la recuperación integral del paciente. El objetivo de este artículo es describir los principales cuidados de Enfermería en el postoperatorio de pacientes sometidos a nefrectomía laparoscópica mediante una revisión bibliográfica de la evidencia científica disponible. Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica publicada en bases de datos biomédicas nacionales e internacionales.
La evidencia revisada destaca la importancia de la monitorización clínica, el control del dolor, la vigilancia de la función renal, el equilibrio hidroelectrolítico, el control de la diuresis, la movilización precoz y la educación sanitaria como pilares fundamentales de la recuperación postoperatoria. La actuación enfermera basada en protocolos y en la evidencia científica contribuye a disminuir las complicaciones y mejorar la calidad asistencial.
Palabras clave: nefrectomía laparoscópica; cuidados de Enfermería; postoperatorio; cirugía urológica; función renal.
Introducción
La nefrectomía laparoscópica es una de las intervenciones más frecuentes en el ámbito de la cirugía urológica para el tratamiento de tumores renales, riñones no funcionales, traumatismos y determinadas enfermedades congénitas o inflamatorias. El desarrollo de las técnicas mínimamente invasivas ha supuesto un importante avance respecto a la cirugía abierta, al asociarse con menor dolor postoperatorio, menor riesgo de complicaciones, menor estancia hospitalaria y una reincorporación más temprana a las actividades habituales.
A pesar de estos beneficios, el período postoperatorio continúa siendo una etapa crítica en la que pueden aparecer complicaciones como hemorragias, alteraciones de la función renal, desequilibrios hidroelectrolíticos, infecciones urinarias, complicaciones respiratorias o dolor postoperatorio. La detección precoz de estas alteraciones depende, en gran medida, de una vigilancia clínica continuada y de la aplicación de cuidados de Enfermería basados en la evidencia científica.
El profesional de Enfermería desempeña un papel esencial durante la recuperación del paciente, participando en la monitorización hemodinámica, el control de la diuresis, la valoración de la función renal, el manejo del dolor, la movilización precoz y la educación sanitaria antes del alta hospitalaria. La aplicación del Proceso de Atención de Enfermería (PAE), junto con protocolos asistenciales actualizados, permite proporcionar una atención individualizada que favorece una recuperación más segura, disminuye la incidencia de complicaciones y mejora la calidad de vida del paciente.
Objetivos
Objetivo general
Describir los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de pacientes sometidos a nefrectomía laparoscópica mediante una revisión bibliográfica de la evidencia científica disponible.
Objetivos específicos
- Identificar las principales complicaciones postoperatorias asociadas a la nefrectomía laparoscópica.
- Describir las intervenciones de Enfermería dirigidas a la prevención de complicaciones y a la recuperación funcional del paciente.
- Analizar la importancia del control de la función renal, el equilibrio hidroelectrolítico y la movilización precoz durante el postoperatorio.
- Destacar el papel de la Enfermería en la educación sanitaria y en la promoción del autocuidado tras el alta hospitalaria.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica descriptiva con enfoque cualitativo siguiendo las recomendaciones de la declaración PRISMA para la identificación, selección y análisis de la literatura científica. La búsqueda se efectuó en las bases de datos PubMed, Scopus, SciELO, Dialnet y CINAHL, utilizando los descriptores nefrectomía laparoscópica, cirugía urológica, cuidados de Enfermería, postoperatorio y función renal. Se incluyeron artículos científicos, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica y documentos publicados entre 2020 y 2025 en español e inglés. Tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron los estudios más relevantes para elaborar una síntesis de la evidencia científica relacionada con los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de la nefrectomía laparoscópica.
Desarrollo
Los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de la nefrectomía laparoscópica tienen como objetivo garantizar la estabilidad clínica del paciente, preservar la función renal remanente y prevenir complicaciones derivadas de la intervención quirúrgica. La actuación enfermera durante las primeras horas tras la cirugía resulta determinante para favorecer una recuperación segura y detectar precozmente posibles alteraciones.
Tras la intervención, el personal de Enfermería debe realizar una valoración integral del paciente mediante la monitorización periódica de los signos vitales, el nivel de conciencia, la saturación de oxígeno y el estado hemodinámico. La vigilancia continua permite identificar de forma precoz signos de hemorragia, hipotensión o complicaciones relacionadas con la anestesia. Asimismo, la valoración sistemática del dolor mediante escalas validadas facilita la administración del tratamiento analgésico y favorece una movilización precoz.
Uno de los cuidados más importantes tras una nefrectomía es el control de la función renal.
La monitorización de la diuresis horaria constituye un indicador esencial de la perfusión renal y del adecuado funcionamiento del riñón restante. El profesional de Enfermería debe registrar el volumen urinario, valorar sus características y comunicar cualquier disminución significativa de la diuresis, hematuria persistente o alteraciones que puedan sugerir un deterioro de la función renal o una complicación postoperatoria.
El mantenimiento del equilibrio hidroelectrolítico representa otro aspecto prioritario. El control riguroso del balance hídrico, incluyendo los aportes y las pérdidas, permite detectar precozmente situaciones de deshidratación o sobrecarga de volumen que podrían comprometer la función renal. Del mismo modo, es necesario vigilar los resultados analíticos, especialmente los niveles de creatinina sérica, urea y electrolitos, colaborando con el equipo médico en la adopción de las medidas terapéuticas oportunas.
La vigilancia de la herida quirúrgica constituye otro de los pilares de los cuidados postoperatorios. Aunque la cirugía laparoscópica presenta un menor riesgo de infección y complicaciones de la pared abdominal, el personal de Enfermería debe inspeccionar periódicamente las incisiones para detectar signos de sangrado, hematoma, seroma o infección. En aquellos pacientes portadores de drenajes quirúrgicos, resulta imprescindible controlar la permeabilidad del sistema, registrar el volumen y las características del débito y comunicar cualquier cambio que pueda indicar una complicación.
El manejo del dolor debe abordarse mediante un enfoque multimodal que combine el tratamiento farmacológico prescrito con medidas de confort. Un adecuado control analgésico facilita la movilización temprana, mejora la capacidad respiratoria y disminuye el riesgo de complicaciones derivadas de la inmovilización. En los pacientes sometidos a laparoscopia también puede aparecer dolor referido en el hombro secundario al neumoperitoneo, situación sobre la que la Enfermería debe informar y aplicar las medidas necesarias para aliviar la sintomatología.
La movilización precoz constituye una intervención fundamental para prevenir complicaciones respiratorias, tromboembolismo venoso e íleo postoperatorio. Siempre que la situación clínica lo permita, se recomienda iniciar la sedestación y la deambulación durante las primeras 24 horas tras la cirugía. El personal de Enfermería debe supervisar las primeras movilizaciones, adaptándolas a la tolerancia del paciente y fomentando la realización de ejercicios respiratorios que favorezcan la expansión pulmonar y disminuyan el riesgo de atelectasias.
La recuperación de la función intestinal también requiere una vigilancia específica. La valoración del peristaltismo, la tolerancia a la alimentación y la eliminación de gases y heces permite identificar precozmente la aparición de un íleo postoperatorio. La progresión de la dieta debe realizarse de forma gradual, favoreciendo una adecuada hidratación y evitando situaciones que puedan comprometer el equilibrio metabólico del paciente.
Antes del alta hospitalaria, la educación sanitaria adquiere una especial relevancia. El profesional de Enfermería debe informar al paciente sobre los cuidados de la herida quirúrgica, la importancia de mantener una adecuada hidratación, la necesidad de evitar esfuerzos físicos intensos durante las primeras semanas y la conveniencia de seguir una alimentación equilibrada. Asimismo, debe explicar los signos de alarma que requieren valoración médica, como fiebre, disminución importante de la diuresis, hematuria persistente, dolor intenso, dificultad respiratoria o secreción por la herida quirúrgica. Igualmente, resulta imprescindible insistir en la asistencia a las revisiones programadas para evaluar la evolución clínica y la función renal.
La evidencia científica revisada demuestra que la aplicación de protocolos estandarizados de cuidados, junto con una adecuada coordinación entre Enfermería, urología, anestesiología y atención primaria, favorece una recuperación más rápida y segura tras la nefrectomía laparoscópica. La participación activa del personal de Enfermería en la vigilancia clínica, la educación sanitaria y la promoción del autocuidado contribuye de forma decisiva a mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida del paciente.
Resultados
La revisión bibliográfica pone de manifiesto que los cuidados de Enfermería desempeñan un papel determinante en la recuperación de los pacientes sometidos a nefrectomía laparoscópica. Las intervenciones más relevantes incluyen la monitorización del estado hemodinámico, el control de la diuresis y del balance hídrico, la vigilancia de la función renal, el manejo del dolor y el cuidado de la herida quirúrgica. Asimismo, la movilización precoz, los ejercicios respiratorios y la educación sanitaria favorecen la recuperación funcional y disminuyen la incidencia de complicaciones postoperatorias, como infecciones, alteraciones respiratorias, tromboembolismo venoso o deterioro de la función renal. Los estudios revisados coinciden en señalar que la aplicación de protocolos asistenciales basados en la evidencia científica mejora la seguridad del paciente, reduce la estancia hospitalaria y favorece una recuperación más rápida.
Conclusiones
Los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de la nefrectomía laparoscópica son fundamentales para garantizar una recuperación segura, preservar la función renal y prevenir complicaciones derivadas del procedimiento quirúrgico. La monitorización continua del estado hemodinámico, el control estricto de la diuresis y del balance hidroelectrolítico, junto con la vigilancia de la herida quirúrgica y el adecuado manejo del dolor, constituyen intervenciones esenciales durante las primeras horas tras la cirugía.
La movilización precoz, el fomento de una hidratación adecuada y la educación sanitaria dirigida al autocuidado permiten reducir la incidencia de complicaciones y facilitan una reincorporación progresiva a las actividades habituales. Del mismo modo, la información proporcionada antes del alta sobre la importancia del seguimiento clínico, la adherencia al tratamiento y el reconocimiento de signos de alarma favorece una mayor implicación del paciente en su proceso de recuperación.
En definitiva, el profesional de Enfermería desempeña un papel clave dentro del equipo multidisciplinar, proporcionando cuidados integrales basados en la evidencia científica que contribuyen a optimizar los resultados clínicos, mejorar la calidad asistencial y aumentar la seguridad y satisfacción del paciente sometido a nefrectomía laparoscópica.
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