Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 799
Autor principal (primer firmante): Zuriñe Goikoetxea Saizar
Fecha recepción: 24/07/2026
Fecha aceptación: 20/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 799
Autores:
Zuriñe Goikoetxea Saizar, Graduada en Enfermería
Sandra Fernández Illera, Graduada en Enfermería
Resumen
La histerectomía es uno de los procedimientos quirúrgicos ginecológicos más frecuentes, indicado para el tratamiento de patologías benignas y malignas del aparato reproductor femenino. La evolución de las técnicas quirúrgicas, especialmente mediante abordajes laparoscópicos y vaginales, ha permitido disminuir las complicaciones y acelerar la recuperación. Sin embargo, el período postoperatorio continúa requiriendo cuidados de Enfermería especializados que garanticen la seguridad de la paciente, prevengan complicaciones y favorezcan una recuperación integral. El objetivo de este artículo es describir los principales cuidados de Enfermería en el postoperatorio de pacientes sometidas a histerectomía mediante una revisión bibliográfica de la evidencia científica disponible.
Se realizó una revisión narrativa de la literatura en bases de datos biomédicas nacionales e internacionales. La evidencia consultada resalta la importancia de la monitorización clínica, el control del dolor, la vigilancia del sangrado y de la función urinaria, la movilización precoz y la educación sanitaria como elementos fundamentales para optimizar la recuperación y mejorar la calidad de vida de las pacientes.
Palabras clave: histerectomía; cuidados de Enfermería; postoperatorio; cirugía ginecológica; recuperación.
Introducción
La histerectomía es una de las intervenciones quirúrgicas más realizadas en el ámbito de la ginecología y constituye el tratamiento definitivo para diversas patologías uterinas, entre ellas los miomas sintomáticos, la adenomiosis, la endometriosis avanzada, el prolapso uterino, las hemorragias uterinas refractarias al tratamiento médico y determinados procesos oncológicos. Dependiendo de la indicación clínica y de las características de la paciente, la intervención puede realizarse mediante abordaje abdominal, vaginal o laparoscópico, siendo estas dos últimas opciones las más empleadas en la actualidad debido a sus beneficios en términos de recuperación y disminución de complicaciones.
A pesar de los avances quirúrgicos y anestésicos, el postoperatorio continúa representando una etapa crítica en la que pueden aparecer complicaciones como hemorragias, infecciones, alteraciones urinarias, íleo postoperatorio, tromboembolismo venoso o dolor persistente. Además, la intervención puede generar un importante impacto emocional, especialmente en mujeres en edad fértil o en aquellas que experimentan cambios relacionados con su imagen corporal, sexualidad o fertilidad.
En este contexto, el profesional de Enfermería desempeña un papel esencial durante el período postoperatorio, proporcionando cuidados dirigidos a la monitorización clínica, el control del dolor, la prevención de complicaciones y la educación sanitaria para favorecer el autocuidado tras el alta hospitalaria. La atención integral, basada en la evidencia científica y en protocolos asistenciales actualizados, permite mejorar la recuperación funcional, disminuir la estancia hospitalaria y aumentar la satisfacción de las pacientes.
Objetivos
Objetivo general
Describir los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de pacientes sometidas a histerectomía mediante una revisión bibliográfica de la evidencia científica disponible.
Objetivos específicos
- Identificar las principales complicaciones postoperatorias asociadas a la histerectomía.
- Describir las intervenciones de Enfermería dirigidas a la prevención de complicaciones y a la recuperación funcional de la paciente.
- Analizar la importancia del control del dolor, la movilización precoz y la educación sanitaria en el proceso de recuperación.
- Destacar el papel de la Enfermería en el apoyo emocional y en la promoción del autocuidado tras la cirugía ginecológica.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica descriptiva con enfoque cualitativo, siguiendo las recomendaciones de la declaración PRISMA para la selección y análisis de la literatura científica. La búsqueda se efectuó en las bases de datos PubMed, Scopus, SciELO, Dialnet y CINAHL, utilizando los descriptores histerectomía, cuidados de Enfermería, postoperatorio, cirugía ginecológica y recuperación. Se incluyeron artículos científicos, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica y documentos publicados entre 2020 y 2025 en español e inglés. Tras la aplicación de los criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron los estudios más relevantes relacionados con los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de la histerectomía.
Desarrollo
Los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de la histerectomía tienen como finalidad garantizar una recuperación segura, prevenir complicaciones y favorecer el bienestar físico y emocional de la paciente. La actuación enfermera durante las primeras horas tras la intervención resulta esencial para detectar precozmente posibles alteraciones y promover una recuperación funcional que permita una reincorporación progresiva a las actividades de la vida diaria.
Tras la cirugía, el profesional de Enfermería debe realizar una valoración integral de la paciente mediante la monitorización periódica de los signos vitales, el nivel de conciencia y el estado hemodinámico. La observación continua permite identificar precozmente signos de hemorragia, hipotensión o alteraciones derivadas de la anestesia. Asimismo, es necesario valorar la intensidad del dolor mediante escalas validadas, lo que facilita la administración de la analgesia prescrita y la evaluación de su eficacia.
La vigilancia del sangrado vaginal constituye uno de los cuidados específicos más importantes tras una histerectomía. Aunque es habitual la presencia de un leve sangrado o manchado durante los primeros días, el aumento del volumen, la aparición de coágulos abundantes o la persistencia de una hemorragia activa pueden indicar una complicación que requiere valoración médica inmediata. El personal de Enfermería debe controlar la cantidad y las características del sangrado, así como informar a la paciente sobre la evolución esperada durante el período de recuperación.
La valoración de la herida quirúrgica es igualmente fundamental, especialmente cuando la intervención se ha realizado por vía abdominal o laparoscópica. La inspección periódica del apósito y de las incisiones permite detectar signos de infección, hematoma o dehiscencia. El mantenimiento de una técnica aséptica durante las curas y la correcta higiene de la zona quirúrgica contribuyen a disminuir el riesgo de infección del sitio quirúrgico y favorecen una adecuada cicatrización.
Otro aspecto prioritario es el control de la función urinaria. Tras la intervención, muchas pacientes portan una sonda vesical temporal cuyo mantenimiento requiere cuidados específicos para prevenir infecciones urinarias. El profesional de Enfermería debe vigilar la permeabilidad del sistema, registrar la diuresis y valorar la retirada precoz de la sonda según las indicaciones médicas. Una vez retirada, resulta imprescindible comprobar la micción espontánea y detectar posibles signos de retención urinaria o dificultad miccional.
La recuperación de la función gastrointestinal constituye otro objetivo prioritario. La valoración de los ruidos intestinales, la tolerancia a la alimentación y la eliminación de gases permiten identificar precozmente la aparición de un íleo postoperatorio. La progresión de la dieta debe realizarse de forma gradual, favoreciendo una adecuada hidratación y una alimentación equilibrada que contribuya al restablecimiento del tránsito intestinal.
La movilización precoz representa una de las intervenciones de mayor impacto en la recuperación postoperatoria. Siempre que el estado clínico de la paciente lo permita, se recomienda iniciar la sedestación y la deambulación en las primeras horas tras la intervención. Esta medida disminuye el riesgo de tromboembolismo venoso, mejora la función respiratoria, favorece la recuperación intestinal y contribuye a mantener la autonomía funcional. El personal de Enfermería debe supervisar las primeras movilizaciones, garantizando la seguridad de la paciente y adaptando la actividad a su evolución clínica.
El control del dolor debe abordarse mediante un enfoque multimodal que combine el tratamiento farmacológico con medidas no farmacológicas orientadas a mejorar el confort. La correcta analgesia facilita la movilización, el descanso y la realización de ejercicios respiratorios, contribuyendo a disminuir la aparición de complicaciones postoperatorias y mejorando la percepción de bienestar.
Además de los cuidados físicos, la atención emocional constituye un componente esencial del proceso asistencial. La histerectomía puede generar sentimientos de ansiedad, tristeza o preocupación relacionados con la pérdida del útero, la fertilidad o las posibles repercusiones sobre la sexualidad y la imagen corporal. La escucha activa, la comunicación terapéutica y el apoyo emocional proporcionados por el personal de Enfermería favorecen la adaptación de la paciente al proceso quirúrgico y fortalecen la relación de confianza con el equipo asistencial.
Antes del alta hospitalaria, la educación sanitaria adquiere un papel protagonista. La Enfermería debe proporcionar información clara sobre los cuidados de la herida quirúrgica, la higiene íntima, las recomendaciones dietéticas, la actividad física permitida y las limitaciones temporales relacionadas con el esfuerzo físico, las relaciones sexuales y la conducción de vehículos. Asimismo, debe informar sobre los signos de alarma, como fiebre, dolor intenso, sangrado abundante, secreción maloliente o dificultad para la micción, insistiendo en la importancia de acudir a las revisiones programadas.
La evidencia científica revisada demuestra que la aplicación de protocolos estandarizados de cuidados y la participación activa del personal de Enfermería favorecen una recuperación más rápida, disminuyen la incidencia de complicaciones y mejoran la satisfacción de las pacientes. La coordinación entre ginecología, anestesiología, Enfermería y atención primaria garantiza la continuidad asistencial y contribuye a una recuperación integral tras la histerectomía.
Resultados
La revisión bibliográfica evidencia que los cuidados de Enfermería desempeñan un papel fundamental en la recuperación de las pacientes sometidas a histerectomía. Las intervenciones más relevantes incluyen la monitorización del estado clínico, el control del dolor, la vigilancia del sangrado vaginal, el cuidado de la herida quirúrgica y el seguimiento de la función urinaria e intestinal.
Asimismo, la movilización precoz, la prevención del tromboembolismo venoso y la educación sanitaria favorecen una recuperación más rápida y disminuyen la incidencia de complicaciones postoperatorias. Los estudios revisados destacan que una atención de Enfermería basada en protocolos y sustentada en la evidencia científica mejora la seguridad, incrementa la satisfacción de las pacientes y favorece una reincorporación precoz a sus actividades habituales.
Conclusiones
Los cuidados de Enfermería en el postoperatorio de la histerectomía son esenciales para garantizar una recuperación segura y una adecuada evolución clínica. La vigilancia continua, el control del dolor, la monitorización del sangrado, el cuidado de la herida quirúrgica y la valoración de la función urinaria e intestinal permiten detectar precozmente posibles complicaciones y actuar de forma oportuna.
La movilización precoz, junto con la educación sanitaria orientada al autocuidado y a la identificación de signos de alarma, favorece la recuperación funcional y reduce el riesgo de complicaciones derivadas de la inmovilización. Del mismo modo, el apoyo emocional proporcionado por el personal de Enfermería contribuye a mejorar la adaptación de la paciente al proceso quirúrgico, especialmente en aquellas mujeres que experimentan repercusiones psicológicas relacionadas con la intervención.
En definitiva, la atención integral, individualizada y basada en la evidencia científica refuerza el papel de la Enfermería como elemento clave en el equipo multidisciplinar, mejorando los resultados clínicos, la calidad asistencial y la satisfacción de las pacientes sometidas a histerectomía.
Bibliografía
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