Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 135
Autor principal (primer firmante): Ana Palacios Martínez
Fecha recepción: 07/10/2026
Fecha aceptación: 03/11/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 135
Autores:
- Ana Palacios Martínez.
- Laura Armendáriz Pérez.
- Joseba Setas Armendáriz.
- Alba Zubieta Cordón.
- Natalia Antón Aldívar.
- Rocío Ausejo Vallés.
Categoría profesional:
Enfermería.
Resumen
La traqueostomía es un procedimiento quirúrgico que permite establecer una comunicación entre la tráquea y el exterior mediante la colocación de una cánula, con el objetivo de mantener la vía aérea permeable. Los pacientes traqueostomizados requieren cuidados específicos y una vigilancia continuada para prevenir complicaciones y favorecer su recuperación y autonomía. El personal de Enfermería desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la permeabilidad de la vía aérea, el cuidado del estoma y de la cánula, la aspiración de secreciones, la humidificación, el control del neumotaponamiento y la detección precoz de posibles complicaciones.
Asimismo, resulta esencial atender las necesidades relacionadas con la comunicación, la deglución, la alimentación y el autocuidado. La educación sanitaria dirigida al paciente y a sus cuidadores constituye también un elemento clave, especialmente en aquellos casos en los que la traqueostomía se mantiene durante largos periodos o tras el alta hospitalaria. El abordaje multidisciplinar y la aplicación de cuidados individualizados y basados en la evidencia contribuyen a mejorar la seguridad, prevenir complicaciones y favorecer la calidad de vida de las personas portadoras de una traqueostomía.
Palabras clave: traqueostomía, cuidados de enfermería, estoma, cánula de traqueostomía, aspiración de secreciones, humidificación, autocuidado, decanulación.
Introducción
La traqueostomía es un procedimiento mediante el cual se establece una comunicación entre la tráquea y el exterior a través de un estoma, permitiendo mantener una vía aérea permeable en pacientes con diferentes situaciones clínicas. Entre sus principales indicaciones se encuentran la necesidad de ventilación mecánica prolongada, la obstrucción de la vía aérea, determinadas patologías neurológicas, los traumatismos de la vía aérea y la dificultad para proteger o mantener una vía aérea en condiciones óptimas.
La presencia de una cánula de traqueostomía modifica la fisiología normal del aparato respiratorio. Como consecuencia, se reducen las funciones fisiológicas de calentamiento, filtración y humidificación del aire, pudiendo favorecer la aparición de secreciones espesas, formación de tapones mucosos y obstrucción de la cánula. La humidificación, el manejo del neumotaponamiento, el cuidado de la cánula interna, la higiene del estoma y la aspiración de secreciones constituyen, por tanto, elementos fundamentales del cuidado del paciente traqueostomizado. (1)
El paciente portador de una traqueostomía requiere una vigilancia continuada y cuidados específicos dirigidos a mantener la permeabilidad de la vía aérea, prevenir complicaciones y favorecer su recuperación funcional. En este contexto, Enfermería desempeña un papel fundamental tanto en la atención como en la educación sanitaria del paciente y sus cuidadores.
Además de los aspectos respiratorios, la traqueostomía puede afectar a funciones como la comunicación y la deglución, así como a la autonomía y calidad de vida. Por este motivo, el abordaje debe ser integral y multidisciplinar, adaptándose a las necesidades individuales de cada paciente.
La educación sanitaria adquiere especial relevancia cuando la traqueostomía se mantiene durante periodos prolongados o tras el alta hospitalaria. La formación del paciente y de sus cuidadores en relación con la higiene, aspiración de secreciones, mantenimiento de la cánula, reconocimiento de signos de alarma y actuación ante determinadas complicaciones puede favorecer el autocuidado y contribuir a prevenir acontecimientos adversos. (2)
El objetivo de este artículo es revisar los principales cuidados de Enfermería dirigidos a pacientes adultos portadores de una traqueostomía, haciendo especial hincapié en el mantenimiento de la vía aérea, la prevención de complicaciones, la educación sanitaria y el abordaje integral del paciente.
Objetivos
Objetivo general
Analizar los principales cuidados de Enfermería dirigidos a pacientes adultos portadores de una traqueostomía, destacando las intervenciones destinadas a mantener una vía aérea segura y permeable, prevenir complicaciones y favorecer la autonomía y calidad de vida del paciente.
Objetivos específicos
- Describir los principales cuidados de Enfermería relacionados con el estoma y la cánula de traqueostomía.
- Identificar las intervenciones enfermeras necesarias para mantener la permeabilidad de la vía aérea.
- Analizar la importancia de la aspiración de secreciones y de la humidificación en el paciente traqueostomizado.
- Describir los cuidados relacionados con el control y mantenimiento del neumotaponamiento.
- Identificar las principales complicaciones asociadas a la traqueostomía y las medidas de prevención y detección precoz.
- Analizar las necesidades del paciente relacionadas con la comunicación, la deglución y la alimentación.
- Describir la importancia de la educación sanitaria dirigida al paciente y a sus cuidadores para favorecer el autocuidado.
- Valorar la importancia del abordaje multidisciplinar en la atención al paciente traqueostomizado.
- Analizar los principales aspectos relacionados con el proceso de decanulación y la preparación del paciente para la retirada de la cánula.
Métodos
Se ha realizado una revisión bibliográfica sobre los cuidados de Enfermería en pacientes adultos portadores de una traqueostomía.
La búsqueda bibliográfica se ha realizado principalmente mediante la base de datos PubMed/MEDLINE. Asimismo, se han consultado documentos y guías procedentes de sociedades científicas y organizaciones profesionales relacionadas con el manejo de la vía aérea y la traqueostomía.
Se han utilizado términos de búsqueda relacionados con tracheostomy, tracheostomy care, nursing care, tracheostomy suctioning, tracheostomy cuff, humidification, self-care, communication, decannulation y tracheostomy team.
Se han priorizado artículos publicados entre 2021 y 2025, incluyendo revisiones sistemáticas, y guías de práctica clínica. Se han considerado especialmente relevantes aquellos trabajos que abordaban los cuidados de Enfermería, el autocuidado, la humidificación, el cuidado de la cánula y del estoma, la comunicación, la atención multidisciplinar y la decanulación.
Como criterios de inclusión se han considerado publicaciones relacionadas con pacientes adultos portadores de traqueostomía y que aportasen información sobre cuidados, manejo clínico, prevención de complicaciones, autocuidado o resultados asistenciales. Se excluyeron publicaciones centradas exclusivamente en población pediátrica.
La información obtenida se ha organizado en función de las principales áreas de intervención enfermera y se ha realizado una síntesis de los resultados.
Resultados
La revisión realizada evidencia que los cuidados de Enfermería constituyen un elemento fundamental en la atención de los pacientes portadores de una traqueostomía. Los principales ámbitos de actuación identificados comprenden el mantenimiento de la permeabilidad de la vía aérea, el cuidado del estoma y de la cánula, la gestión de las secreciones, la humidificación, el manejo del neumotaponamiento, la prevención de complicaciones, la comunicación, la deglución, la educación sanitaria y la preparación para la decanulación.
Mu et al. realizaron en 2024 una revisión en la que identificaron seis áreas principales de actuación: humidificación de la vía aérea, manejo del neumotaponamiento, cuidado de la cánula interna, cuidado del estoma, aspiración de secreciones y prevención y manejo de complicaciones postoperatorias. (1)
El cuidado del estoma constituye una de las intervenciones básicas de Enfermería. La valoración periódica permite detectar precozmente eritema, edema, sangrado, secreciones anormales, infección, maceración, lesiones por presión o tejido de granulación.
El mantenimiento de una adecuada higiene del estoma y de la piel periestomal permite reducir la acumulación de secreciones y prevenir lesiones cutáneas. Asimismo, es necesario comprobar la correcta fijación de la cánula para evitar desplazamientos y decanulaciones accidentales.
En cuanto al ámbito domiciliario, Cordeiro et al. identificaron como principales cuidados la aspiración de la vía aérea, el cambio de los sistemas de fijación, la limpieza de la cánula interna y la higiene de la piel periestomal. (3)
Enfermería debe conocer las características específicas de la cánula utilizada por cada paciente, incluyendo su tamaño, presencia de cánula interna, tipo de neumotaponamiento y otros elementos que puedan condicionar los cuidados.
En cuanto a la necesidad de aspiración, debe determinarse mediante una valoración clínica individualizada. La presencia de secreciones visibles, tos ineficaz, ruidos respiratorios relacionados con secreciones, aumento del trabajo respiratorio o disminución de la saturación de oxígeno pueden indicar la necesidad de realizar el procedimiento. (1)
La aspiración debe llevarse a cabo siguiendo los protocolos establecidos, evitando procedimientos innecesarios o excesivamente prolongados que puedan producir traumatismo de la mucosa, sangrado, broncoespasmo o alteraciones de la oxigenación.
Por otro lado, la pérdida de la humidificación fisiológica proporcionada por las vías respiratorias puede favorecer la aparición de secreciones espesas y tapones mucosos. Stone et al., en una revisión sistemática publicada en 2025, analizaron diferentes estrategias de humidificación en pacientes adultos con traqueostomía que respiraban espontáneamente. Los autores señalaron que la evidencia disponible es limitada y heterogénea, aunque los humidificadores activos mostraron mejores resultados en determinados parámetros de humidificación que otros sistemas. (4)
La elección del sistema debe individualizarse teniendo en cuenta la situación clínica, el tipo de cánula, la presencia de oxigenoterapia, las características de las secreciones y la tolerancia del paciente.
En lo que respecta a las cánulas que disponen de neumotaponamiento se ha comprobado que éstas permiten establecer un sellado entre la cánula y la pared traqueal.
Es importante mencionar que la traqueostomía puede asociarse a alteraciones de la deglución, especialmente en pacientes con determinadas enfermedades neurológicas, debilidad muscular o deterioro del estado general. Enfermería debe vigilar signos como tos durante las ingestas, cambios en la voz, dificultad para manejar secreciones o alteraciones respiratorias relacionadas con la alimentación.
Ante la sospecha de disfagia, debe solicitarse una valoración especializada. La alimentación oral debe adaptarse a las condiciones individuales del paciente y a las recomendaciones establecidas por el equipo multidisciplinar.
Por otro lado, la dificultad para comunicarse constituye uno de los problemas frecuentes en determinados pacientes con traqueostomía. La presencia de una cánula y, especialmente, determinadas configuraciones del neumotaponamiento pueden limitar la fonación.
Zaga et al. desarrollaron un consenso sobre la comunicación eficaz en pacientes destacando la necesidad de considerar la comunicación como un objetivo asistencial y de proporcionar sistemas adaptados de manera individual a cada paciente. (5)
En cuanto a la educación sanitaria, es una intervención esencial para favorecer la autonomía y prevenir complicaciones. Queirós et al. realizaron una revisión de alcance que incluyó 31 estudios sobre intervenciones de Enfermería destinadas a promover el autocuidado en personas con traqueostomía. Las intervenciones identificadas se agruparon en acciones relacionadas con informar, manejar, valorar y atender al paciente. (6)
Esta educación debe incluir aspectos como la higiene y cuidado del estoma, limpieza de la cánula, aspiraciones de secreciones si precisa, humidificación, reconocimiento de signos de alarma y actuación ante una obstrucción o decanulación accidental.
La formación debe hacerse de manera progresiva e individualizada, comprobando siempre que tanto el paciente como sus cuidadores han adquirido el conocimiento necesario para su manejo fuera del ámbito hospitalario.
Por todo lo anterior mencionado, la atención al paciente traqueostomizado requiere con frecuencia la participación coordinada de Enfermería, medicina, fisioterapia, logopedia, nutrición y otros profesionales.
Ninan et al. realizaron una revisión sistemática que incluyó 14 estudios sobre equipos interprofesionales especializados en traqueostomía. Los resultados mostraron mejoras en diferentes variables, como el uso de válvulas fonatorias, el tiempo hasta la comunicación, el tiempo hasta la decanulación y determinados acontecimientos adversos. (7)
La existencia de equipos multidisciplinares permite establecer objetivos comunes, mejorar la coordinación y favorecer una atención más segura.
Para la retirada de la cánula el paciente debe reunir las condiciones clínicas necesarias. Debe valorarse la estabilidad clínica, la permeabilidad de la vía aérea superior, la capacidad para manejar secreciones, la eficacia de la tos, la protección de la vía aérea y la función respiratoria.
La decanulación debe realizarse mediante un procedimiento individualizado y protocolizado, con vigilancia estrecha del paciente.
Discusión
Los resultados obtenidos muestran que los cuidados de Enfermería del paciente traqueostomizado requieren una valoración continua e individualizada, así como una actuación sistemática. La existencia de la traqueostomía puede favorecer complicaciones relacionadas tanto con la propia cánula como con las secreciones, el estoma y el manejo del neumotaponamiento.
Uno de los aspectos más relevantes es el mantenimiento de la permeabilidad de la vía aérea. La acumulación de secreciones puede producir obstrucción de la cánula y deterioro respiratorio. Por este motivo, la valoración de las secreciones, la eficacia de la tos y la capacidad del paciente para eliminarlas deben formar parte de la práctica enfermera habitual. La aspiración debe realizarse cuando esté indicada y no como una intervención rutinaria. (1)
La humidificación constituye igualmente un elemento fundamental. La pérdida del acondicionamiento fisiológico del aire inspirado puede favorecer secreciones más viscosas y aumentar el riesgo de obstrucción. Sin embargo, la evidencia disponible sobre cuál es el sistema de humidificación más adecuado presenta heterogeneidad, por lo que la elección debe individualizarse. (4)
El cuidado del estoma también desempeña un papel importante. La valoración frecuente permite identificar precozmente lesiones cutáneas e infecciones, por lo que los cuidados domiciliarios adquieren especial relevancia, ya que el paciente y sus cuidadores pueden asumir parte de las intervenciones necesarias después del alta. La revisión de Cordeiro et al. confirma la importancia de la higiene periestomal, la limpieza de la cánula interna, la aspiración y el mantenimiento de los sistemas de fijación. (3)
La educación sanitaria debe considerarse, por tanto, una intervención enfermera fundamental. La revisión de Queirós et al. evidencia la diversidad de intervenciones destinadas a promover el autocuidado y pone de manifiesto la necesidad de desarrollar programas estructurados y basados en evidencia. (6)
La comunicación es otro aspecto que puede quedar relegado frente a las necesidades respiratorias, pero que tiene importantes repercusiones sobre el bienestar del paciente. La imposibilidad de hablar o las dificultades para expresar necesidades pueden generar frustración, ansiedad y dependencia. Los autores de Zaga et al. respaldan la necesidad de incorporar la comunicación como un resultado asistencial específico. (5)
La deglución también debe formar parte de la valoración integral. La presencia de una traqueostomía no implica necesariamente que el paciente no pueda alimentarse por vía oral, pero tampoco garantiza una deglución segura. Por ello, la decisión sobre la alimentación debe basarse en una valoración individualizada.
El abordaje multidisciplinar aparece como un elemento común en las recomendaciones actuales. La revisión de Ninan et al. encontró resultados favorables asociados a equipos interprofesionales, aunque los autores señalan la necesidad de disponer de estudios de mayor calidad metodológica. (7)
Otro aspecto importante es la continuidad asistencial. El paciente puede pasar por diferentes unidades y niveles asistenciales, por lo que resulta esencial documentar correctamente el tipo de cánula, las necesidades de oxigenoterapia, el estado del estoma, las características de las secreciones, el manejo del neumotaponamiento, las intervenciones realizadas y la educación proporcionada.
En relación con la decanulación, la búsqueda bibliográfica indica que no existe un único criterio para todos los pacientes. La decisión debe individualizarse teniendo en cuenta factores respiratorios, neurológicos, deglutorios y funcionales. La participación coordinada de diferentes profesionales permite valorar estos factores de forma global.
En conjunto, los resultados respaldan un modelo de cuidados centrado en el paciente, en el que la seguridad de la vía aérea constituye una prioridad, pero se integra con la recuperación funcional, la comunicación, la alimentación, el autocuidado y la calidad de vida.
No obstante, debe tenerse en cuenta que la evidencia disponible presenta limitaciones. Por ello, resulta necesario continuar desarrollando investigaciones que permitan establecer intervenciones enfermeras estandarizadas y evaluar sus resultados.
Conclusiones
La traqueostomía permite mantener una vía aérea permeable en pacientes con diferentes patologías y situaciones clínicas, pero implica modificaciones fisiológicas que requieren cuidados específicos y una vigilancia continuada.
Enfermería desempeña un papel fundamental en la atención de estos pacientes mediante la valoración del estado respiratorio, el mantenimiento de la permeabilidad de la cánula, el cuidado del estoma, la higiene, la fijación, la aspiración de secreciones, la humidificación y el control del neumotaponamiento.
La detección precoz de complicaciones como la obstrucción de la cánula, la decanulación accidental, el sangrado, la infección o las lesiones periestomales resulta esencial para garantizar la seguridad del paciente. La existencia de protocolos de actuación y la formación específica de los profesionales son elementos importantes para responder adecuadamente ante estas situaciones.
Los cuidados deben plantearse desde un abordaje integral y no limitarse al mantenimiento de la vía aérea. La comunicación, la deglución, la alimentación, el bienestar psicológico y el fomento de la autonomía forman parte del cuidado enfermero del paciente traqueostomizado.
La educación sanitaria del paciente y de sus cuidadores constituye una intervención fundamental, especialmente cuando la traqueostomía se mantiene después del alta hospitalaria. La adquisición de conocimientos y habilidades relacionadas con el cuidado de la cánula, el estoma, las secreciones y el reconocimiento de signos de alarma puede favorecer el autocuidado y contribuir a prevenir complicaciones.
La evidencia disponible también respalda la importancia del abordaje multidisciplinar y de la coordinación entre los diferentes profesionales implicados en la atención del paciente. La Enfermería ocupa una posición central en esta coordinación debido a su participación continuada en la valoración, cuidados, educación y seguimiento.
En conclusión, unos cuidados de Enfermería estructurados, individualizados y basados en la evidencia permiten favorecer la seguridad de la vía aérea, prevenir complicaciones, promover el autocuidado y contribuir a mejorar la autonomía y calidad de vida de las personas portadoras de una traqueostomía.
Bibliografía
- Mu J, Wang T, Ji M, Yin Q, Wang Z. Tracheostomy care of non-ventilated patients and COVID considerations: a scoping review of clinical practice guidelines and consensus statements. J Clin Nurs. 2024;33(8):3033-55. doi:10.1111/jocn.17116.
- Cordeiro ALPC, E Santos JAR, Barroso ACL, Donoso MTV, da Mata LRFP, Chianca TCM. Tracheostomy care for adults and the elderly in the home environment: a scoping review. Rev Esc Enferm USP. 2024;58. doi:10.1590/1980-220X-REEUSP-2024-0028en.
- Stone TS, Miller CL, Summey J, Bongiovanni R, Nemecek E, Merlin MA. Humidification and tracheostomy care in transit: a systematic review of current evidence and future directions. Air Med J. 2025;44(1):99-104. doi:10.1016/j.amj.2024.10.006.
- Zaga CJ, Freeman-Sanderson A, Happ MB, Hoit JD, McGrath BA, Pandian V, et al. Defining effective communication for critically ill patients with an artificial airway: an international multi-professional consensus. Intensive Crit Care Nurs. 2023;76:103393. doi:10.1016/j.iccn.2023.103393.
- Queirós SMM, Pinto IES, Brito MAC, Santos CSVB. Nursing interventions for the promotion of tracheostomy self-care: a scoping review. J Clin Nurs. 2021;30(21-22):3055-71. doi:10.1111/jocn.15823.
- Ninan A, Grubb LM, Brenner MJ, Pandian V. Effectiveness of interprofessional tracheostomy teams: a systematic review. J Clin Nurs. 2023;32(19-20):6967-86. doi:10.1111/jocn.16815.
- Mussa CC, Gomaa D, Rowley DD, Schmidt U, Ginier E, Strickland SL. AARC clinical practice guideline: management of adult patients with tracheostomy in the acute care setting. Respir Care. 2021;66(1):156-69. doi:10.4187/respcare.08206.
- Eskildsen SJ, Wessel I, Poulsen I, Hansen CA, Curtis DJ. Rehabilitative intervention for successful decannulation in adult patients with acquired brain injury and tracheostomy: a systematic review. Disabil Rehabil. 2024;46(12):2464-76. doi:10.1080/09638288.2023.2233437.



