Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 136
Autor principal (primer firmante): Ana Palacios Martínez
Fecha recepción: 07/10/2026
Fecha aceptación: 03/11/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 136
Autores:
- Ana Palacios Martínez.
- Laura Armendáriz Pérez.
- Joseba Setas Armendáriz.
- Alba Zubieta Cordón.
- Natalia Antón Aldívar.
- Rocío Ausejo Vallés.
Categoría profesional:
Enfermería.
Resumen
La extravasación es una complicación que se produce cuando una solución o fármaco administrado por vía venosa se infunde hacia los tejidos circundantes. Aunque su incidencia es variable y depende principalmente del fármaco, puede ocasionar desde lesiones locales leves hasta ampollas, ulceración, necrosis, lesión de estructuras profundas y, excepcionalmente, síndrome compartimental o necesidad de intervención quirúrgica. El objetivo de esta revisión es analizar las principales complicaciones de la extravasación asociada a vías venosas periféricas y describir las medidas de prevención, identificación precoz y actuación enfermera. Para ello, se ha realizado una revisión bibliográfica entre los años 2021 y 2026, consultando PubMed/MEDLINE y guías y documentos científicos de referencia.
La evidencia reciente muestra que el daño depende de factores relacionados con el paciente, el catéter, la técnica de administración y, especialmente, de las propiedades fisicoquímicas del agente extravasado. Los agentes vesicantes, irritantes, soluciones hiperosmolares y fármacos con pH extremo presentan un mayor potencial de lesión tisular. La identificación precoz de dolor, ardor, edema, eritema, disminución o ausencia de retorno sanguíneo y enlentecimiento del flujo resulta esencial. La actuación inicial debe estar adaptada al agente implicado. Enfermería desempeña un papel principal en la prevención, vigilancia, educación del paciente y seguimiento de la lesión.
Palabras clave: extravasación, vía venosa periférica; catéter intravenoso, lesión tisular; enfermería, complicaciones, vesicantes, seguridad del paciente.
Introducción
Los catéteres venosos periféricos constituyen uno de los dispositivos más utilizados en la práctica hospitalaria. Su utilización permite administrar fluidoterapia, medicamentos, componentes sanguíneos y medios de contraste, pero no está exenta de complicaciones. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024, que incluyó 69 estudios y 478.586 catéteres, estimó una tasa de fracaso del catéter periférico del 36,4 %, evidenciando la magnitud del problema de las complicaciones relacionadas con estos dispositivos. (1)
Como se ha mencionado anteriormente, la extravasación implica la salida accidental de una solución o fármaco que producir daño tisular. Los mecanismos de lesión incluyen toxicidad celular directa, vasoconstricción, alteraciones del pH, hiperosmolaridad, precipitación o persistencia del producto en el espacio extravascular.
Algunos agentes producen inicialmente síntomas leves y posteriormente inflamación progresiva, ampollas, ulceración y necrosis. Por ello, la importancia de una actuación precoz y el conocimiento de las complicaciones y la vigilancia posterior.
Objetivos
Objetivo general
Analizar las principales complicaciones asociadas a la extravasación de vías venosas periféricas y revisar las medidas de prevención, detección precoz, actuación y seguimiento desde la práctica enfermera.
Objetivos específicos
- Definir la extravasación y diferenciarla de otras complicaciones locales del catéter.
- Identificar los principales factores de riesgo relacionados con el paciente, el dispositivo y la administración.
- Describir las manifestaciones clínicas iniciales y tardías de la extravasación.
- Revisar las medidas inmediatas recomendadas ante la sospecha de extravasación.
- Describir las principales intervenciones enfermeras para prevenir y realizar el seguimiento de las lesiones ocasionadas por la extravasación.
Métodos
Se ha realizado una revisión bibliográfica efectuando la búsqueda principalmente en PubMed/MEDLINE y se complementó con guías clínicas, revisiones sistemáticas y documentos de sociedades científicas relacionadas con terapia de infusión, oncología y seguridad del paciente.
Para ello se han priorizado publicaciones comprendidas en los últimos cinco años. Se han utilizado las combinaciones de los términos: extravasation, peripheral intravenous catheter, peripheral venous catheter, infiltration, extravasation injury, vesicant, noncytotoxic extravasation, vasopressor extravasation, nursing care y management.
Se han excluido referencias sobre artículos que trataban únicamente de determinados tratamientos, especialmente en extravasación de antineoplásicos.
La síntesis se ha organizado en definición y clasificación, factores de riesgo, manifestaciones clínicas, y complicaciones inmediatas.
Resultados
La extravasación consiste en la salida accidental de una solución intravenosa hacia los tejidos que rodean el catéter. El potencial de lesión depende del agente, concentración, volumen extravasado, localización anatómica, duración del contacto y características del paciente. (2)
Desde el punto de vista clínico, los agentes pueden clasificarse de forma general en vesicantes, capaces de producir necrosis o ampollas; irritantes, que producen dolor e inflamación y sustancias con bajo potencial lesivo.
En lo que respecta al paciente, los factores que pueden influir son edad adulta, fragilidad vascular, alteración de la sensibilidad, deterioro cognitivo, alteraciones de la circulación periférica, linfedema y enfermedad vascular periférica.
Entre los factores relacionados con el procedimiento destacan la selección inadecuada de la vena, localización cercana a articulaciones, fijación insuficiente del catéter, múltiples intentos de punción, uso de catéteres o dispositivos inadecuados para el fármaco y administración de sustancias de alto riesgo sin una vigilancia apropiada.
En cuanto a las manifestaciones clínicas, la extravasación puede manifestarse durante la administración o poco tiempo después. Los primeros y más frecuentes síntomas en aparecer son dolor, ardor, escozor, sensación de presión, edema, eritema o cambios en la temperatura local. También pueden observarse resistencia al flujo, enlentecimiento de la infusión o ausencia de retorno sanguíneo.
La ausencia de retorno sanguíneo no confirma por sí sola una extravasación, pero constituye una señal de alarma que requiere valoración. Del mismo modo, un retorno sanguíneo aparentemente presente no excluye completamente la posibilidad de extravasación.
Las complicaciones asociadas a la extravasación pueden variar en función del medicamento y de sus características fisicoquímicas. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran el edema y la inflamación, producidos por la acumulación de líquido y la respuesta inflamatoria local, que pueden ocasionar dolor, limitación funcional y aumento de la presión tisular. También pueden aparecer alteraciones sensitivas, como dolor, quemazón, parestesias o hipersensibilidad. A nivel cutáneo pueden observarse eritema y cambios en la coloración o temperatura de la piel, que en algunos casos pueden preceder a lesiones más profundas. La aparición de ampollas, asociada al desprendimiento epidérmico, aumenta el riesgo de pérdida de integridad cutánea e infección secundaria. En los casos más graves puede producirse ulceración y necrosis, con destrucción progresiva de la piel y del tejido subcutáneo, que puede requerir curas prolongadas, incluso cirugía o reconstrucción. Cuando la lesión afecta a estructuras profundas, como tendones, nervios, vasos o músculos, pueden aparecer déficits funcionales, dolor persistente y secuelas. Otra complicación grave es el síndrome compartimental, provocado por un aumento patológico de la presión dentro de un compartimento anatómico, que puede comprometer la función neurovascular y requerir cirugía urgente.
No todos los medicamentos producen el mismo tipo de lesión. Los agentes vesicantes pueden ocasionar destrucción tisular y necrosis, mientras que los irritantes suelen provocar inflamación y dolor, con menor probabilidad de necrosis. Los agentes vasoactivos pueden producir isquemia debido a una vasoconstricción intensa, y las soluciones hiperosmolares o con pH extremo pueden provocar lesiones de naturaleza química. Entre los fármacos no citotóxicos de especial interés se encuentran algunos vasopresores, el calcio, las soluciones hipertónicas, la fenitoína, la vancomicina, la amiodarona, el aciclovir y determinados preparados de hierro. La revisión de Stefanos et al. destaca que el mecanismo de lesión depende de las propiedades fisicoquímicas del agente y recomienda un abordaje protocolizado y multidisciplinar. (2)
La extravasación de vasopresores puede producir una vasoconstricción intensa, con isquemia local, necrosis y, en situaciones graves, lesión tisular profunda. La evidencia reciente indica que la administración periférica de vasopresores puede realizarse en determinadas circunstancias siempre que se apliquen protocolos de seguridad, se seleccione adecuadamente el acceso y se mantenga una vigilancia estrecha. Un metaanálisis publicado en 2025 estimó una incidencia global de extravasación del 1,43 % en estudios sobre administración periférica de vasopresores. (3) Ante una extravasación de estos fármacos, la actuación debe adaptarse al agente implicado y al protocolo propio del centro hospitalario. Entre las estrategias descritas se encuentran las medidas térmicas y el empleo de vasodilatadores locales, especialmente fentolamina cuando está indicada y la terbutalina. (2,4)
La extravasación de medios de contraste suele manifestarse mediante dolor e inflamación local y, en la mayoría de los casos, evoluciona favorablemente con medidas conservadoras. Sin embargo, la extravasación de grandes volúmenes o en determinadas localizaciones anatómicas puede ocasionar complicaciones graves, como síndrome compartimental, ulceración o compromiso neurovascular. Las guías actualizadas de la ESUR recomiendan realizar una valoración clínica y un seguimiento individualizado, prestando especial atención a la presencia de dolor intenso, déficit sensitivo, limitación funcional, ampollas, alteraciones de la perfusión o aumento progresivo del edema. (5)
Los antineoplásicos con propiedades vesicantes constituyen una de las situaciones de mayor riesgo, ya que las lesiones pueden evolucionar durante días o semanas y llegar a producir necrosis, ulceración y necesidad de intervención quirúrgica. La actuación debe individualizarse en función del agente implicado, ya que no existe un único tratamiento térmico o antídoto aplicable a todos los fármacos. Por ello, los servicios que administran antineoplásicos deben disponer de protocolos específicos y material de actuación inmediata. (6)
Ante la sospecha de una extravasación, la actuación debe iniciarse inmediatamente y seguir el protocolo institucional. Como principios generales, se debe detener la administración y mantener inicialmente el acceso venoso para intentar aspirar el producto cuando esté indicado, evitando realizar un lavado. La retirada inmediata del catéter puede impedir la aspiración del medicamento extravasado. Posteriormente, es necesario identificar el agente implicado, su concentración y el volumen potencialmente extravasado, así como valorar la extensión de la zona afectada. A partir de esta valoración, debe aplicarse el tratamiento específico recomendado y solicitar valoración médica o especializada en función de la gravedad y del medicamento implicado.
La prevención constituye una parte fundamental del manejo de la extravasación y requiere seleccionar una vena y una localización adecuadas para el tratamiento previsto, utilizar un catéter apropiado y garantizar una fijación correcta. Antes de administrar medicamentos de riesgo debe comprobarse la permeabilidad del acceso, además de vigilar el punto de inserción y el trayecto venoso durante toda la administración. Es importante preguntar activamente al paciente por la aparición de dolor, ardor, presión o molestias durante la infusión y educarlo para que comunique inmediatamente cualquier síntoma. En el caso de medicamentos vesicantes, vasoactivos, hiperosmolares y antineoplásicos, deben utilizarse protocolos específicos.
Se debe registrar la fecha y hora del episodio, el medicamento o solución administrada, su concentración y vía de administración, la localización del acceso, los signos y síntomas observados, la extensión aproximada de la lesión, las actuaciones realizadas y su evolución.
Enfermería desempeña un papel fundamental en todas las fases del proceso, desde la prevención y la selección y vigilancia del acceso venoso hasta la identificación precoz de la extravasación y la actuación inicial.
La evidencia disponible sobre las complicaciones relacionadas con los catéteres periféricos pone de manifiesto la importancia de establecer protocolos y proporcionar formación específica ante una extravasación. Una revisión sistemática publicada en 2024 concluyó que las precauciones estándar y las prácticas seguras continúan siendo elementos fundamentales para prevenir estas complicaciones. (7)
Discusión
La extravasación constituye una complicación que puede ser evitada en numerosos casos, aunque no puede eliminarse por completo. Su importancia deriva de la amplia utilización de catéteres periféricos y de la posibilidad de que algunos medicamentos produzcan lesiones graves.
La evidencia reciente indica que el fracaso de los catéteres periféricos es frecuente. Marsh et al. estimaron en 2024 una proporción de fracaso global del 36,4 %, aunque este resultado incluye múltiples causas y no equivale a la incidencia de extravasación. (1) Esta distinción es importante para evitar interpretar todas las complicaciones del catéter como extravasaciones.
La gravedad de la lesión depende en gran medida del agente. La revisión de Stefanos et al. destaca mecanismos de daño diferentes, entre ellos vasoconstricción, alteraciones de pH, hiperosmolaridad, toxicidad celular y persistencia local del producto. (2) Por tanto, la respuesta debe ser específica y no puede reducirse a una única medida terapéutica.
El reconocimiento precoz es una de las principales responsabilidades de Enfermería. Dolor, ardor, edema, eritema o cambios de flujo o resistencia son los primeros síntomas que deben valorarse. La educación del paciente también juega un papel fundamental, especialmente cuando recibe tratamientos de riesgo, porque permite identificar síntomas antes de que la lesión progrese.
Para terminar, la prevención debe contemplarse como una estrategia institucional. La formación aislada no es suficiente si no existe disponibilidad de protocolos, material de actuación, sistemas de notificación y evaluación de resultados. (8)
Conclusiones
La extravasación de una vía venosa periférica puede producir desde lesiones locales leves hasta complicaciones graves como ampollas, ulceración, necrosis, lesión de estructuras profundas y, excepcionalmente, síndrome compartimental.
El riesgo y la gravedad dependen del paciente, del dispositivo, de la técnica y, especialmente, de las características fisicoquímicas del agente extravasado.
La identificación precoz de dolor, ardor, edema, eritema, cambios de flujo, resistencia o alteraciones del retorno sanguíneo permite iniciar una actuación temprana y puede limitar la progresión de la lesión.
La actuación inicial debe estar protocolizada y adaptarse al agente. En términos generales, debe suspenderse la administración y mantener inicialmente el catéter cuando esté indicado para facilitar la aspiración del producto; las medidas específicas posteriores dependen del medicamento.
Los servicios que administran antineoplásicos, vasopresores u otros agentes de alto riesgo deben disponer de protocolos actualizados, formación específica y material de actuación inmediata.
Enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención, vigilancia, identificación, actuación inicial, documentación, educación del paciente y seguimiento de las lesiones por extravasación.
Bibliografía
- Marsh N, Larsen EN, Ullman AJ, Mihala G, Cooke M, Chopra V, et al. Peripheral intravenous catheter infection and failure: a systematic review and meta-analysis. Int J Nurs Stud. 2024;151:104673. doi:10.1016/j.ijnurstu.2023.104673.
- Stefanos SS, Kiser TH, MacLaren R, Mueller SW, Reynolds PM. Management of noncytotoxic extravasation injuries: a focused update on medications, treatment strategies, and peripheral administration of vasopressors and hypertonic saline. Pharmacotherapy. 2023;43(4):321-337. doi:10.1002/phar.2794.
- Wu W, Yang X, Kou L. Extravasation, thrombosis, and infection with vasopressor infusion through peripheral intravenous catheters: a systematic review and meta-analysis. Cardiovasc Drugs Ther. 2025;15(4):847-860. doi:10.21037/cdt-2025-290.
- Reynolds PM, MacLaren R, Mueller SW, Fish DN, Kiser TH. Management of extravasation injuries: a focused evaluation of noncytotoxic medications. Pharmacotherapy. 2014;34(6):617-632. doi:10.1002/phar.1436.
- Roditi G, Khan N, van der Molen AJ, Bellin MF, Bertolotto M, Brismar T, et al. Intravenous contrast medium extravasation: systematic review and updated ESUR Contrast Media Safety Committee Guidelines. Eur Radiol. 2022;32(5):3056-3066. doi:10.1007/s00330-021-08433-4.
- Oncology Nursing Society, American Society of Clinical Oncology. ONS/ASCO Guideline on the Management of Antineoplastic Extravasation. J Clin Oncol. 2025. doi:10.1200/JCO-25-01977.
- Dobrescu A, Constantin AM, Pinte L, Chapman A, Ratajczak P, Klerings I, et al. Effectiveness and Safety of Measures to Prevent Infections and Other Complications Associated With Peripheral Intravenous Catheters: A Systematic Review and Meta-analysis. Clin Infect Dis. 2024;78(6):1640-1655. doi:10.1093/cid/ciae195.
- Xu HG, Keogh S, Ullman AJ, Marsh N, Tobiano G, Rickard CM, et al. Implementation frameworks, strategies and outcomes used in peripheral intravenous catheter studies: a systematic review. J Clin Nurs. 2023;32(17-18):6706-6722. doi:10.1111/jocn.16671.
- Chen Y, Chen X, Chen Y, Lai Y, Wei X. Comparison of clinically indicated replacement and routine replacement of peripheral intravenous catheters: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. BMC Nurs. 2022;21. doi:10.1186/s12912-022-01023-7.



