Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 121
Autor principal (primer firmante): Patricia Gutierrez Garcia
Fecha recepción: 17/08/2026
Fecha aceptación: 03/11/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 121
Autores:
- Patricia Gutierrez Garcia
- Veronica Corcoba Cao
- Aida Garcia Lana
Resumen
La comunicación y el trabajo en equipo son elementos relevantes para el funcionamiento de las organizaciones sanitarias. Aunque las funciones de celadores y auxiliares administrativos son diferentes, ambas categorías mantienen una relación frecuente con pacientes, familiares y otros profesionales, participando en procesos de atención, información, movilidad, organización y coordinación. Una comunicación clara y respetuosa puede favorecer la continuidad de las actuaciones, prevenir malentendidos y contribuir a una atención más centrada en las necesidades de las personas. El objetivo de este artículo es analizar la importancia de las competencias comunicativas y colaborativas en estas categorías profesionales, prestando especial atención a la coordinación, la atención al usuario y la prevención de conflictos.
Palabras clave: comunicación; trabajo en equipo; celador; auxiliar administrativo; seguridad del paciente; atención al usuario.
Introducción
Los servicios sanitarios requieren la participación coordinada de profesionales con responsabilidades diferentes. La atención no depende exclusivamente de las actuaciones clínicas, sino también de numerosos procesos administrativos, organizativos y logísticos que permiten que el usuario acceda y transite adecuadamente por el sistema sanitario.
En este contexto, los celadores y auxiliares administrativos mantienen un contacto frecuente con pacientes, familiares y profesionales. El celador participa, entre otras funciones, en tareas relacionadas con el traslado y movilidad de usuarios y con el apoyo al funcionamiento de los centros. El auxiliar administrativo interviene habitualmente en procesos de información, gestión documental, citación, admisión y atención al ciudadano. La comunicación constituye, por tanto, una herramienta transversal para desarrollar estas funciones de manera coordinada.
La Organización Mundial de la Salud considera la coordinación y la colaboración entre profesionales elementos relevantes de los servicios integrados y centrados en las personas.
Objetivo y metodología
El objetivo es analizar el papel de la comunicación y el trabajo en equipo en las funciones desarrolladas por celadores y auxiliares administrativos, relacionándolos con la calidad de la atención, la coordinación profesional y la seguridad del paciente.
Se realizó una revisión narrativa de documentación institucional y bibliografía relacionada con comunicación sanitaria, atención centrada en las personas, trabajo multidisciplinar y seguridad del paciente.
Desarrollo
Una comunicación profesional eficaz debe ser clara, suficiente, respetuosa y adaptada a la situación. No consiste únicamente en transmitir información, sino también en escuchar, comprobar la comprensión del mensaje y utilizar los canales adecuados. En los centros sanitarios, estas características adquieren especial importancia porque la información puede circular entre diferentes unidades y profesionales.
En la relación con compañeros y responsables, resulta conveniente transmitir las incidencias de forma objetiva, evitando interpretaciones innecesarias y proporcionando los datos relevantes. Cuando una situación excede las competencias propias, comunicarla al profesional responsable permite mantener una adecuada coordinación y evitar decisiones que no correspondan a la categoría profesional.
En el caso de los celadores, la comunicación puede ser especialmente relevante durante los traslados y movilizaciones, así como en la interacción con pacientes que presentan dolor, limitaciones funcionales, miedo o desorientación. Explicar previamente la actuación, respetar la intimidad y observar las necesidades del usuario favorece una atención más segura y respetuosa.
Los auxiliares administrativos constituyen con frecuencia uno de los primeros puntos de contacto del ciudadano con el sistema sanitario. La información sobre citas, circuitos asistenciales o trámites administrativos debe proporcionarse de forma comprensible, evitando tecnicismos y respetando siempre la confidencialidad de los datos personales y sanitarios.
La comunicación también debe adaptarse a las características individuales del usuario. La edad, las dificultades sensoriales, las barreras lingüísticas, el nivel de alfabetización en salud o el estado emocional pueden condicionar la comprensión. Escuchar activamente, utilizar un lenguaje sencillo y comprobar que las indicaciones han sido entendidas son estrategias especialmente útiles.
Otro componente fundamental es la comunicación no verbal. El tono de voz, la expresión facial, la postura y la actitud de escucha pueden reforzar o dificultar el contenido del mensaje. En situaciones de tensión, mantener una actitud profesional y evitar respuestas impulsivas contribuye a reducir la escalada del conflicto.
El trabajo en equipo requiere además conocer los límites de las propias funciones. La colaboración no significa asumir competencias ajenas, sino compartir la información necesaria, respetar las responsabilidades de cada categoría y solicitar apoyo cuando una situación lo requiera. Esta coordinación resulta coherente con el enfoque de atención integrada y centrada en las personas promovido por la OMS.
Desde la perspectiva de la seguridad del paciente, una comunicación deficiente puede facilitar errores derivados de información incompleta, retrasos o falta de coordinación. La Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2025-2035 considera la seguridad una dimensión transversal de la calidad asistencial y plantea la necesidad de actuaciones coordinadas en todos los niveles del sistema. Por ello, la formación en comunicación debería alcanzar a todos los profesionales implicados en los procesos asistenciales, no únicamente a las categorías con funciones clínicas.
Discusión
La comunicación debe considerarse una competencia profesional vinculada tanto a la atención al usuario como a la organización interna. En celadores y auxiliares administrativos presenta particularidades derivadas de sus funciones, pero comparte elementos esenciales: escucha activa, claridad, respeto, confidencialidad, capacidad de adaptación y coordinación.
El principal reto consiste en transformar estas competencias en prácticas habituales. La formación periódica, los protocolos de comunicación y la existencia de canales claros para transmitir incidencias pueden favorecer una cultura organizativa basada en la colaboración y la seguridad.
Conclusiones
La comunicación y el trabajo en equipo son herramientas esenciales para el adecuado funcionamiento de los servicios sanitarios. En celadores y auxiliares administrativos, una comunicación adaptada a las funciones de cada categoría favorece la coordinación, mejora la atención al usuario y puede contribuir a prevenir conflictos y errores organizativos.
Promover habilidades comunicativas, respetar los límites competenciales y facilitar el intercambio de información relevante permite avanzar hacia organizaciones sanitarias más coordinadas y centradas en las personas.
Bibliografía
- Organización Mundial de la Salud. Framework on integrated, people-centred health services. Ginebra: OMS; 2016.
- Ministerio de Sanidad. Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud. Periodo 2025-2035. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2025.
- Organización Mundial de la Salud. Continuity and coordination of care: a practice brief to support implementation of the WHO Framework on integrated people-centred health services. Ginebra: OMS; 2018.



