Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 473
Autor principal (primer firmante): Alba Zubieta Cordón
Fecha recepción: 02/10/2026
Fecha aceptación: 29/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 473
Autores:
- Alba Zubieta Cordón
- Natalia Antón Aldívar
- Rocio Ausejo Valles
- Ana María López Martínez
- Xavier Alba Oroz
- Ángel Lapeña Urzáiz.
Categoría profesional: Enfermería.
Resumen
El dolor asociado a procedimientos constituye una experiencia frecuente durante la infancia, especialmente en aquellas técnicas que implican la utilización de agujas, como las venopunciones, canalizaciones de accesos venosos periféricos, vacunaciones e inyecciones intramusculares. Además de la experiencia dolorosa inmediata, estos procedimientos pueden generar miedo, ansiedad y conductas de evitación frente a futuras intervenciones sanitarias. La prevención y el tratamiento adecuado del dolor procedimental deben, por tanto, integrarse en los cuidados habituales del paciente pediátrico. (1-3)
Buzzy® es un dispositivo no farmacológico que combina estimulación vibratoria y frío y que se emplea en las proximidades de la zona donde se realizará un procedimiento con aguja. Su utilización pretende disminuir la percepción dolorosa mediante mecanismos de modulación sensorial y puede integrarse con otras estrategias de abordaje del dolor, como la distracción, la preparación psicológica y la participación de los progenitores. (1,2)
La evidencia científica disponible ha aumentado durante los últimos años. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 incluyó 19 estudios y 2.846 niños menores de 12 años, encontrando reducciones significativas del dolor y la ansiedad frente a la ausencia de intervención. Un metaanálisis publicado en 2025, que incluyó 16 ensayos clínicos aleatorizados y 1.486 participantes, obtuvo resultados favorables para la reducción del dolor y la ansiedad mediante frío y vibración. En 2026 se ha publicado además una revisión sistemática específica sobre inyecciones intramusculares que incluyó 12 estudios y 1.333 niños, con resultados favorables para la reducción del dolor. (2-4)
El objetivo de esta revisión es analizar la utilidad de Buzzy® en el manejo del dolor procedimental pediátrico y describir el papel de la Enfermería pediátrica en su aplicación, integrándolo dentro de un abordaje multimodal e individualizado del dolor. (1-4)
Palabras clave: Buzzy®; pediatría; enfermería pediátrica; dolor procedimental; venopunción; inyección intramuscular; analgesia no farmacológica; ansiedad.
Introducción
El dolor es una experiencia multidimensional que comprende componentes sensoriales, emocionales y psicológicos. Durante la infancia, la respuesta ante una experiencia dolorosa está condicionada por la edad, el desarrollo cognitivo, las experiencias previas, el miedo, la ansiedad y el entorno en el que se desarrolla el procedimiento. Por ello, la valoración y el tratamiento del dolor pediátrico requieren un enfoque adaptado al nivel madurativo y a las características individuales de cada niño. (5)
Los procedimientos sanitarios que requieren la utilización de agujas constituyen una de las fuentes más habituales de dolor procedimental en pediatría. Las venopunciones, las canalizaciones intravenosas, las inyecciones intramusculares y las vacunaciones pueden generar respuestas de miedo y ansiedad, además del dolor producido por la propia punción. La repetición de experiencias negativas puede influir en la respuesta del niño ante procedimientos posteriores. (1,2)
La prevención del dolor procedimental debe considerarse una parte integral de la atención pediátrica y no una intervención secundaria. Las estrategias disponibles incluyen intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, que pueden emplearse de forma aislada o combinada dependiendo del procedimiento, la edad del paciente, el nivel de dolor esperado y las características individuales del niño. (1,5)
En este contexto, la Enfermería pediátrica desempeña un papel fundamental. La enfermera participa habitualmente en la preparación del paciente, la realización de numerosos procedimientos invasivos, la valoración del dolor y la evaluación de la respuesta a las medidas analgésicas. La incorporación de estrategias no farmacológicas puede favorecer una atención centrada en el niño y disminuir la carga emocional asociada a las técnicas invasivas. (1,5)
Entre las intervenciones no farmacológicas estudiadas se encuentran la distracción, la realidad virtual, la utilización de vídeos, la preparación informativa, la presencia y participación de los progenitores y las técnicas basadas en estimulación sensorial. Buzzy® se encuentra dentro de este último grupo y combina vibración y frío como estrategia destinada a disminuir el dolor asociado a procedimientos con agujas. (2,6)
El dolor procedimental en pediatría
El dolor procedimental puede definirse como aquel asociado a procedimientos diagnósticos o terapéuticos que producen estimulación nociceptiva. En población pediátrica tiene especial importancia debido a la elevada frecuencia de procedimientos invasivos y a la influencia que las experiencias previas pueden ejercer sobre el comportamiento del niño ante futuras intervenciones sanitarias. (1,5)
La experiencia del dolor no debe analizarse exclusivamente desde una perspectiva fisiológica. El miedo al procedimiento, la anticipación del dolor, la ansiedad y la sensación de falta de control pueden incrementar el malestar del niño. Por ello, las intervenciones destinadas a disminuir el dolor deben considerar simultáneamente los componentes físicos y emocionales de la experiencia procedimental. (1,5)
La valoración del dolor constituye el primer paso para establecer una intervención adecuada. Cuando el desarrollo cognitivo del niño lo permite, el autoinforme debe tener un papel prioritario. Existen diferentes instrumentos validados, entre ellos la Numeric Rating Scale, la Faces Pain Scale-Revised y la Wong-Baker FACES Pain Rating Scale. La elección debe adaptarse a la edad, capacidad cognitiva, experiencia previa y características del paciente. (7,8)
En los niños pequeños o en aquellos que no pueden proporcionar un autoinforme fiable pueden utilizarse escalas observacionales. La escala FLACC, basada en la valoración de cara, piernas, actividad, llanto y capacidad de consuelo, ha demostrado propiedades psicométricas adecuadas para la valoración del dolor procedimental en población pediátrica, aunque siempre debe interpretarse dentro del contexto clínico. (9,10)
La valoración enfermera debería realizarse, siempre que sea posible, antes, durante y después del procedimiento. Registrar la intensidad del dolor permite conocer la respuesta individual del niño y valorar la efectividad de la intervención aplicada. Además, proporciona información útil para futuras intervenciones y facilita la continuidad de los cuidados. (5,7)
Buzzy®: descripción y fundamento
Buzzy® es un dispositivo portátil desarrollado para proporcionar estimulación vibratoria y fría durante procedimientos potencialmente dolorosos. El dispositivo se coloca sobre la piel en las proximidades de la zona en la que se realizará la punción, de forma que la estimulación sensorial se produzca antes y durante el procedimiento. (1,2)
El fundamento de esta intervención se relaciona con la modulación de la transmisión nociceptiva mediante estímulos sensitivos no dolorosos. La vibración proporciona una estimulación mecánica de las fibras sensitivas, mientras que el frío añade una estimulación térmica local. La combinación de ambos estímulos pretende interferir en la percepción del estímulo doloroso asociado a la punción. (1,2)
Debe señalarse que la explicación fisiológica basada exclusivamente en la teoría de la compuerta constituye una simplificación de los mecanismos implicados en la experiencia dolorosa. La percepción del dolor es un fenómeno complejo en el que intervienen mecanismos periféricos y centrales, así como factores psicológicos y contextuales. Por este motivo, Buzzy® debe entenderse como una intervención de modulación sensorial y no como un mecanismo anestésico local. (1,5)
Una de las características que favorecen su interés en pediatría es que se trata de una intervención no farmacológica, portátil y reutilizable. Estas características permiten plantear su utilización en diferentes contextos asistenciales, siempre dentro de las indicaciones del fabricante y de los protocolos de cada centro sanitario. (2,4)
Evidencia científica sobre Buzzy® en pediatría
La primera revisión sistemática y metaanálisis, realizada por Ballard A y colaboradores, específica sobre Buzzy® para procedimientos relacionados con agujas en población pediátrica incluyó nueve estudios con 1.138 participantes de entre 3 y 18 años. Los resultados mostraron una reducción significativa del dolor autoinformado, del dolor valorado por progenitores y observadores y de diferentes medidas de ansiedad frente a la ausencia de intervención. Sin embargo, los autores señalaron heterogeneidad entre los estudios y una calidad de evidencia limitada, por lo que recomendaron continuar desarrollando investigaciones metodológicamente rigurosas. (1)
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada por Jin F y colaboradores en 2024 amplió considerablemente la evidencia disponible. Se incluyeron 19 estudios con un total de 2.846 participantes menores de 12 años. Los resultados mostraron reducciones significativas del dolor y de la ansiedad en comparación con grupos sin intervención, y también se observaron resultados favorables frente a algunas estrategias de distracción. Los estudios incluidos no identificaron acontecimientos adversos significativos relacionados con el dispositivo. (2)
Los autores de esta revisión observaron además que la reducción del dolor parecía ser más marcada durante la venopunción que durante las inyecciones intramusculares. Este hallazgo resulta relevante para la práctica clínica, aunque debe interpretarse con precaución debido a la heterogeneidad de los estudios y de los procedimientos incluidos. (2)
En 2025 se publicó un nuevo metaanálisis realizado por Apuzzo L y colaboradores que incluyó 16 ensayos clínicos aleatorizados y 1.486 niños y adolescentes sometidos a procedimientos relacionados con agujas. La estimulación mediante frío y vibración produjo una reducción significativa del dolor y de la ansiedad respecto a los grupos control. Los autores calificaron la dirección de la recomendación a favor de Buzzy®, pero la fuerza de la recomendación fue considerada débil, lo que indica que los resultados son favorables, aunque todavía existen limitaciones en la evidencia disponible. (3)
Estos resultados son especialmente importantes para la Enfermería porque permiten considerar Buzzy® como una herramienta complementaria dentro de las estrategias de manejo del dolor procedimental. La evidencia disponible no justifica que el dispositivo sustituya sistemáticamente a otras medidas analgésicas, sino que apoya su integración dentro de un abordaje individualizado y multimodal. (2,3)
Buzzy® durante la venopunción
La venopunción constituye uno de los procedimientos invasivos más frecuentes en pediatría y puede producir dolor, miedo y ansiedad. La dificultad del procedimiento puede verse influida por la edad del paciente, las características anatómicas, la experiencia previa y el nivel de ansiedad, por lo que la preparación y el control del dolor son elementos importantes para favorecer una experiencia asistencial adecuada. (1,2)
Simoncini E. y colaboradores realizaron un ensayo clínico aleatorizado en un hospital pediátrico italiano incluyendo a 234 pacientes de edades comprendidas entre 1 mes y 18 años sometidos a extracción sanguínea. Los participantes fueron asignados al grupo Buzzy® o al grupo control. La puntuación de dolor fue significativamente menor en el grupo que utilizó Buzzy®, con resultados favorables en diferentes grupos de edad. (11)
En dicho estudio, la puntuación media de dolor fue de 2,5 ± 2,4 en el grupo Buzzy® frente a 4,7 ± 2,8 en el grupo control. La reducción fue estadísticamente significativa y se mantuvo al realizar el análisis por grupos de edad. Los autores concluyeron que Buzzy® podía constituir una estrategia sencilla y de bajo coste para reducir el dolor asociado a la venopunción pediátrica. (11)
Otros estudios recientes también han encontrado resultados favorables. Un ensayo clínico aleatorizado publicado en 2024 por Kahriman I. y colaboradores comparó Buzzy®, un vídeo informativo y una combinación de intervenciones frente a los cuidados habituales en 180 niños de 6 a 12 años sometidos a venopunción. Los niños que recibieron Buzzy® presentaron puntuaciones de dolor inferiores respecto al grupo control, según las valoraciones realizadas por niños, progenitores y enfermeras. (12)
Asimismo, un ensayo publicado posteriormente comparó Buzzy® con crema EMLA, aerosol frío y cuidados habituales en 187 niños de 7 a 12 años. Tanto Buzzy® como las otras intervenciones activas presentaron menores niveles de dolor durante la venopunción respecto al grupo control, lo que respalda la utilidad de diferentes estrategias analgésicas no invasivas o locales. (13)
La evidencia acumulada sugiere, por tanto, que la venopunción constituye uno de los procedimientos en los que Buzzy® puede resultar especialmente útil. No obstante, la decisión de utilizarlo debe realizarse de manera individualizada y teniendo en cuenta el resto de las medidas disponibles y las preferencias del niño y su familia. (2,3,11-13)
Buzzy® durante las inyecciones intramusculares
Las inyecciones intramusculares constituyen otro procedimiento frecuente durante la infancia y pueden generar dolor, miedo y ansiedad. La percepción del procedimiento puede verse condicionada por experiencias previas y por la anticipación del dolor, por lo que las estrategias destinadas a disminuir estas respuestas pueden mejorar la experiencia del niño. (4)
Una revisión sistemática y metaanálisis elaborada por da Silva Moura JW et al. en 2026 evaluó específicamente la eficacia de Buzzy® durante las inyecciones intramusculares pediátricas. Se incluyeron 12 estudios con 1.333 niños de 0 a 18 años. Los resultados mostraron una reducción significativa del dolor autoinformado, del dolor comunicado por los progenitores y del dolor valorado por observadores respecto a los grupos control. (4)
La misma revisión encontró resultados favorables en relación con el miedo y la ansiedad, aunque la certeza de la evidencia para estos resultados fue inferior a la correspondiente al dolor. Los autores calificaron la evidencia sobre dolor autoinformado y observado como moderada, mientras que la certeza fue menor para el dolor comunicado por progenitores, el miedo y la ansiedad. (4)
Estos resultados refuerzan la posibilidad de incorporar Buzzy® a los protocolos de Enfermería relacionados con procedimientos intramusculares, especialmente cuando se busca una intervención no farmacológica que pueda aplicarse durante la técnica. No obstante, debe mantenerse una valoración individual y evitar considerar el dispositivo como una intervención universal para todos los niños. (4)
Papel de la enfermería pediátrica
La Enfermería pediátrica ocupa una posición central en la prevención y manejo del dolor procedimental. La actuación enfermera comienza antes del procedimiento, mediante la identificación de factores de riesgo para una experiencia negativa y la selección de las medidas analgésicas y de confort más apropiadas. (5)
La preparación del niño debe realizarse utilizando un lenguaje comprensible y adaptado a su edad y desarrollo. La información debe ser suficiente para favorecer la comprensión y la colaboración, evitando explicaciones excesivamente técnicas o amenazantes. Siempre que sea posible, debe ofrecerse al niño cierto grado de control, por ejemplo, permitiéndole elegir entre diferentes estrategias de distracción o decidir qué elemento de confort prefiere utilizar. (5)
La enfermera también debe valorar el nivel de ansiedad y las experiencias previas. Un niño que ha experimentado procedimientos dolorosos anteriormente puede presentar una respuesta anticipatoria elevada. En estos casos puede ser especialmente importante combinar Buzzy® con técnicas de distracción, comunicación terapéutica y participación de los progenitores. (2,3)
La participación familiar puede favorecer la sensación de seguridad del niño. Los progenitores pueden colaborar mediante contacto físico, conversación, distracción o técnicas de relajación, siempre que su presencia y comportamiento contribuyan a disminuir el malestar y no incrementen la ansiedad. (5)
Desde el punto de vista de la seguridad, antes de utilizar Buzzy® la enfermera debe comprobar el correcto funcionamiento del dispositivo, valorar las condiciones de la piel en la zona de aplicación y seguir las instrucciones del fabricante y los protocolos establecidos en el centro. La aplicación debe realizarse respetando las indicaciones específicas del dispositivo y evitando improvisar tiempos o condiciones de utilización no contemplados por el fabricante. (2,4)
Propuesta de actuación enfermera
La utilización de Buzzy® puede integrarse en un protocolo estructurado de actuación enfermera. El primer paso consiste en identificar el procedimiento que se va a realizar y valorar el nivel de dolor esperado, la edad del niño, su desarrollo cognitivo, sus experiencias previas y sus preferencias. (5,7)
A continuación, debe explicarse al niño y a su familia qué se va a realizar y qué medidas se utilizarán para reducir el dolor. La información debe ser breve, clara y adaptada a la edad. La comunicación debe evitar expresiones que anticipen dolor o miedo y debe favorecer la participación del paciente pediátrico. (5)
Antes de la punción se seleccionará la escala de valoración del dolor adecuada. En niños capaces de realizar un autoinforme pueden emplearse escalas como FPS-R, Wong-Baker FACES o escalas numéricas, según la edad y capacidad de comprensión. En niños que no puedan realizar un autoinforme fiable pueden emplearse herramientas observacionales validadas. (7-10)
Una vez preparado el procedimiento, Buzzy® se colocará según las instrucciones del fabricante y el protocolo del centro, en una zona próxima al lugar de punción. La vibración y el frío se utilizarán de acuerdo con las instrucciones específicas del dispositivo, manteniendo simultáneamente otras medidas de confort que puedan resultar beneficiosas. (1,2)
Durante la punción, la enfermera debe observar las respuestas verbales y conductuales del niño y mantener una comunicación tranquila. La utilización de distracción puede combinarse con Buzzy®, por ejemplo, mediante conversación, cuentos, juegos, vídeos u otras técnicas adecuadas a la edad. La evidencia disponible respalda el valor de las estrategias multimodales para el control del dolor procedimental. (2,3,6)
Una vez finalizado el procedimiento, debe realizarse nuevamente la valoración del dolor utilizando la misma herramienta, cuando sea posible. La comparación de las puntuaciones antes y después permite evaluar la respuesta individual y documentar la intervención realizada. (5,7)
Finalmente, se debe registrar la intervención en la historia clínica o sistema de documentación correspondiente, incluyendo la escala utilizada, la intensidad del dolor, las medidas aplicadas y la respuesta observada. Esta información puede resultar útil para procedimientos posteriores y favorecer la continuidad de los cuidados. (5)
Valoración del dolor y ansiedad
La valoración del dolor en pediatría debe ser sistemática. No resulta adecuado utilizar únicamente la percepción del profesional o de los progenitores como medida del dolor cuando el niño tiene capacidad para comunicarlo. El autoinforme constituye una fuente fundamental de información en aquellos pacientes que pueden comprender y utilizar adecuadamente una escala de valoración. (7,8)
La Faces Pain Scale-Revised es una de las herramientas utilizadas para valorar la intensidad del dolor pediátrico mediante seis expresiones faciales asociadas a valores de intensidad. Los estudios psicométricos han demostrado propiedades adecuadas para su utilización en población pediátrica. (8)
En niños pequeños o en pacientes con dificultades para comunicar el dolor puede utilizarse la escala FLACC. Esta herramienta valora cinco dominios conductuales y ha demostrado una adecuada fiabilidad y capacidad de respuesta para valorar dolor procedimental en niños pequeños. (9,10)
La valoración de la ansiedad debe considerarse complementaria a la del dolor. Un niño puede experimentar una reducción del dolor sin que desaparezca completamente el miedo o la ansiedad relacionada con el procedimiento. Por este motivo, las intervenciones enfermeras deberían contemplar ambos componentes. (2,3)
La evidencia disponible sobre Buzzy® muestra precisamente efectos tanto sobre el dolor como sobre la ansiedad. El metaanálisis de 2025 encontró una reducción significativa de ambas variables, aunque los autores señalaron que la recomendación a favor de la intervención era de fuerza débil. (3)
Ventajas de Buzzy®
Una de las principales ventajas de Buzzy® es su carácter no farmacológico. La intervención no requiere la administración de medicamentos y puede integrarse en procedimientos que se realizan de forma habitual en diferentes ámbitos pediátricos. (1-4)
Otra característica de interés es su reutilización. La revisión publicada en 2026 señala que Buzzy® puede constituir una intervención reutilizable y de bajo consumo de recursos, características que pueden facilitar su incorporación a diferentes contextos asistenciales. (4)
Su aplicación es relativamente sencilla y puede realizarse durante procedimientos habituales de Enfermería. Esta característica resulta relevante en contextos donde el tiempo disponible para la preparación del procedimiento es limitado, aunque la aplicación siempre debe ajustarse a las instrucciones de uso y a las políticas de control de infecciones del centro. (2,4)
La posibilidad de combinar Buzzy® con otras estrategias constituye otra ventaja. La intervención puede acompañarse de distracción, preparación psicológica, presencia familiar y otras medidas destinadas a disminuir el dolor y la ansiedad. (2,3)
Limitaciones
A pesar de los resultados favorables, existen limitaciones que deben considerarse. Los estudios disponibles presentan diferencias importantes en cuanto a edad, tipo de procedimiento, escalas de valoración, condiciones del grupo control y forma de aplicación del dispositivo. Esta heterogeneidad dificulta establecer un protocolo universal aplicable a todos los pacientes pediátricos. (1-3)
La calidad de la evidencia tampoco es uniforme. Mientras algunas revisiones recientes encuentran efectos favorables sobre el dolor, la certeza de la evidencia es inferior para determinados resultados, especialmente el miedo y la ansiedad. (3,4)
Otro aspecto importante es que Buzzy® no debe considerarse un sustituto de la analgesia farmacológica cuando esta esté indicada. Dependiendo del procedimiento y de las características del paciente, puede ser necesario utilizar anestésicos locales u otras intervenciones farmacológicas, combinándolas con medidas no farmacológicas. (3,4,14)
La elección de la intervención debe realizarse de forma individualizada. Factores como la edad, el desarrollo, el nivel de ansiedad, experiencias anteriores, preferencias del niño, disponibilidad de recursos y características del procedimiento pueden modificar la respuesta a Buzzy® y a otras estrategias no farmacológicas. (2,3)
Educación sanitaria y participación de la familia
La familia debe considerarse un elemento activo dentro de la atención pediátrica. Informar a los progenitores sobre las estrategias disponibles para el control del dolor puede favorecer su participación y permitir que colaboren en la preparación y distracción del niño. (5)
La educación sanitaria también puede contribuir a modificar la percepción del procedimiento. Explicar que existen medidas destinadas a reducir el dolor y permitir que el niño participe en la elección de algunas estrategias puede aumentar la sensación de control y disminuir la anticipación negativa. (5)
La enfermera puede orientar a los progenitores sobre cómo acompañar al niño durante la técnica, evitando expresiones que puedan aumentar el miedo. La comunicación debe ser tranquilizadora y realista, sin prometer que el procedimiento será completamente indoloro. (5)
En este sentido, Buzzy® puede utilizarse como parte de una estrategia de cuidados centrada en el paciente y su familia. El dispositivo no constituye por sí mismo una intervención integral, sino una herramienta que puede incorporarse a un conjunto de actuaciones destinadas a conseguir una experiencia procedimental más tolerable. (2-4)
Aplicabilidad en diferentes ámbitos de la enfermería pediátrica
Buzzy® puede resultar de interés en diferentes áreas donde se realizan procedimientos con agujas. Entre ellas se encuentran los servicios de urgencias pediátricas, las consultas externas, las unidades de hospitalización, los centros de extracción sanguínea, las consultas de Enfermería y otros dispositivos asistenciales en los que se realizan procedimientos invasivos. (2,11,12)
En atención primaria puede plantearse su utilización durante procedimientos como determinadas vacunaciones o extracciones sanguíneas, siempre considerando las recomendaciones clínicas correspondientes y los protocolos establecidos. La incorporación de medidas para reducir el dolor durante las intervenciones preventivas puede contribuir a mejorar la experiencia sanitaria del niño. (4)
En los servicios de urgencias pediátricas, donde los procedimientos pueden realizarse en situaciones de elevada ansiedad, disponer de estrategias rápidas y no farmacológicas puede resultar especialmente relevante. La enfermera debe valorar, no obstante, la situación clínica y priorizar siempre las intervenciones necesarias para garantizar la seguridad del paciente. (5)
Implicaciones para la práctica enfermera
La evidencia disponible permite plantear Buzzy® como una intervención complementaria dentro de los programas de prevención y tratamiento del dolor procedimental pediátrico. Para su incorporación a la práctica clínica sería conveniente establecer protocolos institucionales que definan indicaciones, procedimiento de utilización, medidas de higiene y limpieza, valoración del dolor y documentación enfermera. (2-4)
La formación de los profesionales constituye otro elemento importante. La eficacia de una intervención no depende únicamente de la disponibilidad del dispositivo, sino también de que el profesional conozca las características del paciente, seleccione adecuadamente la escala de valoración y utilice estrategias de comunicación y distracción adaptadas al desarrollo infantil. (5,7)
La implementación de protocolos de manejo del dolor puede contribuir a que las medidas no farmacológicas dejen de depender exclusivamente de la iniciativa individual del profesional y pasen a formar parte de los cuidados habituales. Buzzy® puede incorporarse dentro de estos protocolos cuando exista disponibilidad y la evidencia y las características del paciente apoyen su utilización. (2-4)
Desde una perspectiva de calidad asistencial, la utilización de herramientas de evaluación antes y después del procedimiento permite generar indicadores objetivos de resultados. El registro sistemático del dolor puede facilitar la evaluación de la efectividad de las intervenciones y favorecer proyectos de mejora de la calidad dentro de las unidades pediátricas. (5)
Conclusiones
El dolor procedimental constituye un problema frecuente en la atención sanitaria pediátrica y debe ser identificado, prevenido y tratado como parte integral de los cuidados enfermeros. Las intervenciones no farmacológicas representan una herramienta complementaria para reducir el dolor y la ansiedad asociados a procedimientos con agujas. (1-5)
Buzzy® combina frío y vibración y ha sido estudiado principalmente durante procedimientos como la venopunción y las inyecciones intramusculares. Las revisiones sistemáticas y metaanálisis disponibles muestran resultados favorables para la reducción del dolor pediátrico y, en menor medida, para el miedo y la ansiedad. (2-4)
La Enfermería pediátrica tiene un papel fundamental en la incorporación de esta herramienta, desde la valoración inicial del dolor y la ansiedad hasta la preparación del niño, aplicación de la intervención, utilización de técnicas de distracción y evaluación posterior de los resultados. (5)
La evidencia actual respalda considerar Buzzy® como una estrategia complementaria dentro de un modelo multimodal de manejo del dolor. No obstante, la variabilidad metodológica de los estudios y la diferente certeza de la evidencia hacen necesario continuar investigando antes de establecer recomendaciones universales sobre su utilización. (2-4)
La incorporación de Buzzy® a la práctica enfermera debe acompañarse de protocolos institucionales, formación profesional, valoración individualizada y seguimiento de resultados. De este modo, el dispositivo puede formar parte de una atención pediátrica orientada no solo a realizar correctamente el procedimiento, sino también a reducir el sufrimiento evitable asociado a la asistencia sanitaria. (2-5)
Bibliografía
- Ballard A, Khadra C, Adler S, Trottier ED, Le May S. Efficacy of the Buzzy device for pain management during needle-related procedures: A systematic review and meta-analysis: A systematic review and meta-analysis. Clin J Pain [Internet]. 2019;35(6):532–43. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1097/AJP.0000000000000690
- Jin F, Wang X, Qi M, Zhang W, Zhang Y. Effectiveness and safety of Buzzy device in needle-related procedures for children under twelve years of age: A systematic review and meta-analysis. Medicine (Baltimore) [Internet]. 2024;103(15):e37522. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1097/MD.0000000000037522
- Apuzzo L, Burrai F, Sellami S, Brioni E, Micheluzzi V. Effectiveness of Buzzy on pain and anxiety in children and adolescents undergoing needle procedures: A meta-analysis: A meta-analysis. Holist Nurs Pract [Internet]. 2025; Disponible en: http://dx.doi.org/10.1097/HNP.0000000000000750
- Da Silva Moura JW, Takashima M, Silva TL, de Souza S, de Souza Bitencourt A, Dos Passos da Rosa FF, et al. Effectiveness of Buzzy® for pain relief in children during intramuscular injections: Systematic review and meta-analysis. J Pediatr Nurs [Internet]. 2026;86:625–32. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.pedn.2025.12.013
- Guidelines on the management of chronic pain in children: executive summary. Geneva: Organización Mundial de la Salud; 2021. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.
- Merino-Lobato C, Rodríguez-Gallego I, Pabón-Carrasco M, Romero-Castillo R, Jiménez-Picón N. Virtual reality vs. buzzy®. efficacy in pain and anxiety management during pediatric venipuncture. Systematic review and meta-analysis. J Pediatr Nurs [Internet]. 2023;73:22–33. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.pedn.2023.08.014
- Birnie KA, Hundert AS, Lalloo C, Nguyen C, Stinson JN. Recommendations for selection of self-report pain intensity measures in children and adolescents: a systematic review and quality assessment of measurement properties: A systematic review and quality assessment of measurement properties. Pain [Internet]. 2019;160(1):5–18. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1097/j.pain.0000000000001377
- Hicks CL, von Baeyer CL, Spafford PA, van Korlaar I, Goodenough B. The Faces Pain Scale-Revised: toward a common metric in pediatric pain measurement. Pain [Internet]. 2001;93(2):173–83. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/S0304-3959(01)00314-1
- Pancekauskaitė G, Jankauskaitė L. Paediatric pain medicine: Pain differences, recognition and coping acute procedural pain in paediatric emergency room. Medicina (Kaunas) [Internet]. 2018;54(6):E94. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3390/medicina54060094
- Crellin DJ, Harrison D, Santamaria N, Huque H, Babl FE. The psychometric properties of the FLACC scale used to assess procedural pain. J Pain [Internet]. 2018;19(8):862–72. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.jpain.2018.02.013
- Simoncini E, Stiaccini G, Morelli E, Trentini E, Peroni DG, Di Cicco M. The effectiveness of the Buzzy device in reducing pain in children undergoing venipuncture: A single-center experience: A single-center experience. Pediatr Emerg Care [Internet]. 2023;39(10):760–5. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1097/PEC.0000000000003011
- Kahriman I, Meral B, Colak B, Bektas M, Kirbas ZÖ, Arici YK. Effects of procedural information, Buzzy, and multiple interventions on pain in children undergoing venipuncture: A randomized controlled trial. J Nurs Res [Internet]. 2024;32(6):e362. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1097/jnr.0000000000000640
- Akdemir MA, Aytekin Ozdemir A. Effect of EMLA cream, cold spray, and Buzzy on venipuncture pain and fear in children: A randomized controlled trial. J Perianesth Nurs [Internet]. 2026;41(4):910–6. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.jopan.2025.10.012
- Zhao L, Qi P, Wang X, Su X, Liao L. Local analgesia for the relief of pain in children undergoing venipuncture and intravenous cannulation: a systematic review and network meta-analysis. BMC Anesthesiol [Internet]. 2025;25(1):115. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1186/s12871-025-02991-6



