Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 130
Autor principal (primer firmante): Laura Armendáriz Përez
Fecha recepción: 07/10/2026
Fecha aceptación: 03/11/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 130
Autores:
- Laura Armendáriz Përez
- Joseba Setas Armendariz
- Alba Zubieta Cordón
- Natalia Antón Aldivar
- Rocio Ausejo Valles
- Ana María López Martínez
Resumen
- Introducción: El dolor perioperatorio constituye uno de los principales problemas asociados al proceso quirúrgico y puede influir negativamente en la recuperación funcional y en la satisfacción del paciente. Los bloqueos nerviosos periféricos (BNP) constituyen una herramienta relevante dentro de las estrategias de anestesia regional y analgesia multimodal.
- Objetivo: Analizar la evidencia disponible sobre la eficacia y seguridad de los bloqueos nerviosos periféricos en el control del dolor perioperatorio, así como identificar las principales intervenciones de Enfermería relacionadas con su utilización.
- Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica con búsqueda sistematizada de literatura científica relacionada con los bloqueos nerviosos periféricos, el dolor postoperatorio, la analgesia multimodal, las complicaciones asociadas y los cuidados de Enfermería. Se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos y documentos científicos publicados principalmente entre 2019 y 2026, incorporándose referencias anteriores cuando resultaron relevantes para la fundamentación del tema. Se efectuó una síntesis descriptiva de los hallazgos.
- Resultados: La evidencia disponible indica que los bloqueos nerviosos periféricos pueden proporcionar un adecuado control del dolor postoperatorio y disminuir el consumo de opioides en determinados procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, la magnitud del beneficio depende del tipo de cirugía, la técnica empleada, el anestésico utilizado y las características del paciente. El dolor de rebote constituye una de las principales limitaciones de los bloqueos de dosis única. Entre las estrategias estudiadas para disminuirlo destaca la administración de dexametasona. Desde el punto de vista de Enfermería, son fundamentales la valoración del dolor, la vigilancia sensitiva y motora, el control del punto de punción y de los catéteres, la detección precoz de complicaciones y la educación del paciente.
- Conclusiones: Los bloqueos nerviosos periféricos constituyen una herramienta de utilidad dentro de la analgesia multimodal en pacientes seleccionados. Su utilización segura requiere una actuación coordinada del equipo sanitario y unos cuidados de Enfermería protocolizados que permitan detectar precozmente complicaciones y anticipar la aparición del dolor de rebote.
Palabras clave: bloqueo nervioso periférico; anestesia regional; dolor postoperatorio; analgesia multimodal; enfermería perioperatoria; dolor de rebote; seguridad del paciente.
Introducción
El dolor perioperatorio continúa constituyendo uno de los principales problemas asociados al proceso quirúrgico. Un control inadecuado puede dificultar la movilización precoz, alterar el descanso y la recuperación funcional y favorecer una mayor utilización de analgésicos opioides. En este contexto, la analgesia multimodal pretende combinar diferentes técnicas y mecanismos de acción para mejorar el control del dolor y reducir la necesidad de opioides.
Los bloqueos nerviosos periféricos (BNP) constituyen una de las principales técnicas de anestesia regional. Consisten en la administración de un anestésico local próximo a un nervio o plexo nervioso con el objetivo de interrumpir temporalmente la transmisión de los estímulos nociceptivos. La utilización de la ecografía ha permitido mejorar la identificación de las estructuras anatómicas y facilitar la realización de estas técnicas con una mayor precisión. Las recomendaciones perioperatorias recientes destacan su utilidad dentro de las estrategias de analgesia multimodal y señalan la importancia de la selección adecuada del paciente y de la vigilancia durante el periodo perioperatorio. (1)
La eficacia analgésica de los BNP ha sido estudiada en diferentes procedimientos quirúrgicos. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026, que incluyó 19 ensayos clínicos aleatorizados y 1059 pacientes sometidos a cirugía por fractura de cadera, comparó diferentes técnicas de bloqueo. Los resultados mostraron diferencias entre las técnicas en determinados momentos del periodo postoperatorio y una menor utilización de opioides a las 24 horas con el bloqueo PENG frente al bloqueo de fascia iliaca, aunque no se observaron diferencias consistentes en todas las variables relacionadas con el dolor. (2)
Además del efecto analgésico, la reducción del consumo de opioides constituye uno de los principales objetivos de la utilización de los BNP. Esta estrategia adquiere especial relevancia en el contexto actual de optimización de la analgesia postoperatoria y prevención de los efectos adversos asociados a los opioides.
No obstante, los BNP no están exentos de riesgos. Entre las complicaciones descritas se encuentran la toxicidad sistémica por anestésicos locales, las lesiones nerviosas, el sangrado y la infección. También pueden producirse consecuencias indirectas derivadas del bloqueo sensitivo o motor, como caídas o lesiones accidentales. La vigilancia clínica y la educación del paciente forman parte de las medidas destinadas a reducir estos riesgos. (1,3)
Una cuestión especialmente relevante es el denominado dolor de rebote, definido como la aparición o incremento significativo del dolor cuando desaparece el efecto analgésico del bloqueo. Este fenómeno puede disminuir los beneficios iniciales de la anestesia regional y generar una percepción de empeoramiento brusco del dolor.
La evidencia reciente ha incrementado el interés por las estrategias dirigidas a prevenir este fenómeno. Un metaanálisis en red publicado en 2026 incluyó 24 ensayos clínicos aleatorizados y 2130 pacientes. La dexametasona intravenosa presentó la mayor probabilidad de disminuir la incidencia del dolor de rebote, mientras que la dexametasona y la dexmedetomidina administradas por vía perineural mostraron resultados favorables para retrasar su aparición y prolongar el tiempo hasta la necesidad de analgesia de rescate. No obstante, la certeza de la evidencia osciló entre muy baja y moderada. (4)
En este contexto, los profesionales de Enfermería desempeñan un papel fundamental. La atención no debe limitarse al control del dolor, sino incluir la valoración neurológica, la vigilancia de posibles complicaciones, el control de los dispositivos cuando se utilizan bloqueos continuos, la prevención de lesiones relacionadas con la pérdida de sensibilidad y la educación del paciente sobre la evolución esperada del bloqueo.
La literatura específica de Enfermería señala como elementos esenciales la valoración integral del dolor, la monitorización sensitiva y motora, la vigilancia del punto de inserción y de catéteres y bombas de infusión, la identificación precoz de complicaciones y la educación del paciente y la familia. (6)
Por todo ello, conocer la eficacia, las limitaciones y los riesgos de los BNP permite establecer unos cuidados de Enfermería más seguros y contribuir a una recuperación postoperatoria adecuada.
Objetivos
Objetivo general
Analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia y seguridad de los bloqueos nerviosos periféricos en el control del dolor perioperatorio, así como determinar las principales intervenciones de Enfermería asociadas a su utilización.
Objetivos específicos
- Analizar la eficacia analgésica de los BNP durante el periodo postoperatorio.
- Valorar su influencia sobre el consumo de analgésicos opioides.
- Identificar las principales complicaciones asociadas a estas técnicas.
- Analizar el fenómeno del dolor de rebote y las estrategias descritas para su prevención.
- Identificar las principales intervenciones de Enfermería destinadas a garantizar la seguridad del paciente.
- Destacar la importancia de la educación sanitaria en pacientes portadores de un bloqueo nervioso periférico.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica con búsqueda sistematizada de la literatura científica relacionada con los bloqueos nerviosos periféricos y su utilización en el control del dolor perioperatorio.
La búsqueda se orientó hacia los siguientes conceptos: Peripheral Nerve Block, Peripheral Nerve Blocks, Regional Anesthesia, Postoperative Pain, Pain Management, Analgesia, Rebound Pain, Nursing Care y Perioperative Nursing. Se utilizaron combinaciones de términos mediante operadores booleanos AND y OR.
Se priorizaron publicaciones correspondientes al periodo 2019-2026, aunque se incorporaron trabajos anteriores cuando fueron considerados relevantes para contextualizar aspectos fundamentales del manejo de los BNP y de los cuidados de Enfermería.
Se prestó especial atención a revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos aleatorizados, estudios observacionales y documentos de recomendaciones clínicas.
Los principales aspectos analizados fueron el tipo de bloqueo, procedimiento quirúrgico, eficacia analgésica, consumo de opioides, duración del efecto, aparición de dolor de rebote, complicaciones y cuidados de Enfermería.
Los resultados fueron organizados mediante una síntesis descriptiva y cualitativa de la información disponible.
Esta metodología no debe considerarse una revisión sistemática formal, dado que no se ha realizado un protocolo completo con selección independiente de estudios, evaluación formal del riesgo de sesgo y diagrama de flujo PRISMA 2020.
Resultados
Eficacia analgésica
La evidencia disponible muestra que los BNP pueden proporcionar una analgesia postoperatoria eficaz en diferentes procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, el efecto no es uniforme y depende del tipo de cirugía, del bloqueo seleccionado, de la técnica de administración, del anestésico utilizado y de las características individuales del paciente.
En cirugía de fractura de cadera, el metaanálisis de Vermazen et al. incluyó 19 ensayos clínicos aleatorizados con 1059 pacientes. La comparación entre el bloqueo PENG y el bloqueo de fascia iliaca no mostró diferencias significativas en determinadas mediciones del dolor a las 6, 12 y 24 horas, mientras que sí se observaron diferencias favorables al PENG frente al bloqueo femoral en algunas mediciones tempranas. El consumo de opioides a las 24 horas fue inferior con PENG frente a fascia iliaca. (2)
Estos resultados ponen de manifiesto que la eficacia de los BNP no debe valorarse exclusivamente por la intensidad del dolor, sino también por variables como el consumo de opioides, la recuperación funcional y la aparición de efectos adversos.
Reducción del consumo de opioides
Una de las principales ventajas potenciales de los BNP es su capacidad para reducir la necesidad de analgesia sistémica. La utilización de una técnica regional eficaz puede disminuir la intensidad del dolor durante las primeras horas posteriores a la intervención y, como consecuencia, reducir la necesidad de opioides.
No obstante, el efecto ahorrador de opioides es variable. La técnica regional debe integrarse dentro de una estrategia multimodal que incluya, cuando esté indicado, analgésicos no opioides, medidas no farmacológicas y analgesia de rescate.
Por tanto, los BNP no deben considerarse una intervención aislada, sino un componente de un plan analgésico individualizado.
Seguridad y complicaciones
Aunque los BNP presentan un perfil de seguridad favorable cuando son realizados por profesionales entrenados y siguiendo protocolos establecidos, pueden aparecer complicaciones.
Entre las más relevantes se encuentra la toxicidad sistémica por anestésicos locales (LAST), que puede manifestarse inicialmente mediante síntomas neurológicos y evolucionar hacia alteraciones cardiovasculares graves. También pueden producirse lesiones nerviosas, hematomas, sangrado e infección. (1,3)
La pérdida temporal de sensibilidad y, en algunos bloqueos, de fuerza muscular puede aumentar el riesgo de caídas o de lesiones accidentales. Por ello, la vigilancia debe mantenerse mientras persista el efecto del bloqueo.
La valoración previa del paciente, la identificación de factores de riesgo y la vigilancia posterior constituyen elementos esenciales para garantizar la seguridad.
Dolor de rebote
El dolor de rebote representa uno de los principales desafíos relacionados con los BNP de dosis única. Se caracteriza por la aparición de dolor intenso cuando disminuye o desaparece el efecto del bloqueo.
Su aparición puede generar una diferencia importante entre el adecuado control del dolor observado inicialmente y el incremento brusco posterior. Por este motivo, la estrategia analgésica debe planificarse antes de que desaparezca completamente el efecto del bloqueo.
La evidencia reciente respalda la utilización de determinadas estrategias farmacológicas destinadas a disminuir este fenómeno. El metaanálisis en red de Singh et al., que incluyó 24 ensayos clínicos y 2130 pacientes, identificó la dexametasona intravenosa como la intervención con mayor probabilidad de reducir la incidencia del dolor de rebote. La administración perineural de dexametasona y dexmedetomidina mostró resultados favorables para retrasar la aparición del dolor y prolongar el tiempo hasta la analgesia de rescate. La certeza de la evidencia fue variable, entre muy baja y moderada. (4)
Asimismo, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 analizó las diferentes vías de administración de dexametasona para prevenir el dolor de rebote, aportando evidencia sobre el interés de esta estrategia y la necesidad de continuar investigando la vía óptima de administración. (5)
Cuidados de enfermería
Los cuidados de Enfermería deben adaptarse al tipo de bloqueo, a la cirugía realizada y a la situación clínica del paciente.
Entre las principales intervenciones se encuentran:
- Valoración sistemática del dolor mediante escalas validadas.
- Evaluación de la sensibilidad y movilidad de la extremidad afectada.
- Control de constantes y estado general del paciente.
- Vigilancia del punto de punción.
- Control de catéteres, bombas de infusión y sistemas de administración continua cuando estén presentes.
- Identificación precoz de signos compatibles con toxicidad sistémica por anestésicos locales.
- Prevención de caídas mientras exista bloqueo sensitivo o motor.
- Vigilancia de la aparición de dolor intenso durante la resolución del bloqueo.
- Administración de analgesia de rescate según prescripción.
- Educación del paciente y de la familia.
- Información sobre la duración aproximada del bloqueo y las medidas de protección de la extremidad mientras persista la pérdida de sensibilidad.
La revisión específica sobre manejo enfermero de pacientes con BNP destaca precisamente la importancia de conocer la farmacología de los anestésicos locales, controlar catéteres y bombas de infusión, valorar el punto de inserción, monitorizar el dolor y la función sensitiva y motora, detectar precozmente las complicaciones y proporcionar educación al paciente y la familia. (6)
Discusión
Los resultados de esta revisión ponen de manifiesto que los BNP constituyen una herramienta de utilidad dentro de las estrategias actuales de analgesia multimodal. Su principal ventaja reside en proporcionar analgesia localizada, pudiendo disminuir la necesidad de analgesia sistémica y, en determinadas circunstancias, el consumo de opioides.
Sin embargo, la evidencia disponible también demuestra que sus resultados son heterogéneos. No todos los bloqueos presentan la misma eficacia ni todos los pacientes obtienen el mismo beneficio. La elección de la técnica debe realizarse teniendo en cuenta el procedimiento quirúrgico, la anatomía, las características individuales del paciente y los objetivos de recuperación.
Los resultados obtenidos en cirugía de fractura de cadera constituyen un ejemplo de esta variabilidad. Aunque determinadas técnicas pueden reducir el consumo de opioides, las diferencias en la intensidad del dolor no siempre son significativas en todos los momentos del seguimiento. (2)
Otro aspecto de especial relevancia es el dolor de rebote. La desaparición del bloqueo puede producir una transición brusca desde una situación de analgesia adecuada hasta un dolor intenso. Por este motivo, la estrategia analgésica debe planificarse antes de que desaparezca completamente el efecto del bloqueo.
La educación del paciente adquiere especial importancia en este punto. El paciente debe conocer la duración aproximada del bloqueo, comprender que la pérdida de sensibilidad es temporal y recibir instrucciones sobre la protección de la extremidad. También debe conocer cuándo debe solicitar ayuda ante un dolor no controlado o la aparición de síntomas que puedan indicar una complicación.
Desde el punto de vista de Enfermería, la utilización de BNP requiere una vigilancia estructurada. La valoración del dolor debe complementarse con la evaluación de la función sensitiva y motora, especialmente en aquellos pacientes que presentan riesgo de caídas o lesiones accidentales.
La seguridad también exige conocer las manifestaciones iniciales de las complicaciones potencialmente graves. La toxicidad sistémica por anestésicos locales, las alteraciones neurológicas, el sangrado o la infección requieren una actuación precoz y coordinada. (1,3)
En consecuencia, la incorporación de protocolos de Enfermería específicos puede favorecer una atención homogénea y facilitar la identificación temprana de complicaciones. Estos protocolos deberían contemplar la valoración inicial, la monitorización durante la permanencia del bloqueo, las recomendaciones de seguridad y la educación al alta.
La principal limitación de este trabajo deriva de la heterogeneidad de la literatura disponible. Las publicaciones analizadas presentan diferencias en las técnicas de bloqueo, procedimientos quirúrgicos, anestésicos empleados, variables de resultado y tiempos de seguimiento. Además, este trabajo corresponde a una revisión bibliográfica con búsqueda sistematizada y no a una revisión sistemática formal. Por tanto, sus resultados deben interpretarse como una síntesis narrativa de la evidencia disponible.
Conclusiones
Los bloqueos nerviosos periféricos constituyen una herramienta de utilidad dentro de las estrategias de analgesia multimodal y pueden mejorar el control del dolor postoperatorio y reducir el consumo de opioides en determinados procedimientos.
La eficacia de estas técnicas depende de múltiples factores y no puede extrapolarse de forma uniforme a todos los procedimientos quirúrgicos.
El dolor de rebote representa una de las principales limitaciones de los bloqueos de dosis única. La planificación anticipada de la analgesia y la educación del paciente son elementos fundamentales para minimizar su impacto.
Aunque los BNP presentan un perfil de seguridad favorable, pueden producir complicaciones potencialmente graves, por lo que resulta imprescindible una vigilancia adecuada.
En este contexto, Enfermería desempeña un papel esencial mediante la valoración del dolor, la monitorización sensitiva y motora, la vigilancia de los dispositivos y puntos de punción, la prevención de lesiones y la detección precoz de complicaciones.
La elaboración y aplicación de protocolos específicos de cuidados de Enfermería puede contribuir a homogeneizar la práctica clínica y aumentar la seguridad del paciente sometido a técnicas de anestesia regional.
Finalmente, son necesarios estudios futuros con diseños más homogéneos y criterios estandarizados que permitan determinar con mayor precisión qué técnicas de bloqueo ofrecen mejores resultados según cada procedimiento quirúrgico y cuáles son las estrategias más eficaces para prevenir el dolor de rebote.
Bibliografía
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