Atención enfermera al paciente con síndrome coronario agudo en el servicio de Urgencias

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 30

Autor principal (primer firmante): Rocío Ausejo Vallés

Fecha recepción: 05/10/2026

Fecha aceptación: 01/11/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 30

Autores:

  • Rocío Ausejo Vallés
  • Alba Zubieta Crodón
  • Laura Chivite Felipe

Resumen

El síndrome coronario agudo constituye una de las principales causas de atención urgente y engloba diferentes situaciones clínicas producidas por una reducción brusca del flujo sanguíneo coronario, entre las que se encuentran el infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST, el infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST y la angina inestable. Su evolución puede ser potencialmente grave, por lo que requiere una valoración rápida y una actuación coordinada por parte del equipo sanitario. En este contexto, el personal de Enfermería desempeña un papel fundamental desde la recepción del paciente en urgencias hasta su estabilización y tratamiento.

El objetivo de este trabajo es analizar la atención enfermera al paciente con síndrome coronario agudo en el servicio de urgencias. Para ello, se realizó una revisión bibliográfica de la evidencia científica disponible sobre la valoración inicial, el diagnóstico, las intervenciones enfermeras y la prevención de complicaciones en estos pacientes.

Los resultados muestran que la actuación enfermera debe centrarse en la identificación precoz de los síntomas, la realización de una valoración sistemática, la monitorización de constantes vitales y ritmo cardíaco, la obtención de un electrocardiograma de forma prioritaria y la preparación del paciente para las medidas diagnósticas y terapéuticas indicadas. Asimismo, la vigilancia del dolor, el estado hemodinámico y la aparición de complicaciones resulta esencial durante la atención urgente.

En conclusión, el síndrome coronario agudo requiere una actuación enfermera rápida, protocolizada e integral. La identificación precoz, la monitorización continua y la coordinación con el equipo multidisciplinar son fundamentales para reducir retrasos asistenciales, prevenir complicaciones y garantizar la seguridad del paciente.

Palabras clave: síndrome coronario agudo, infarto agudo, enfermería, urgencias, dolor torácico, electrocardiograma, cuidados de enfermería

Introducción

El síndrome coronario agudo (SCA) comprende un conjunto de situaciones clínicas producidas por una reducción aguda del flujo sanguíneo coronario que puede ocasionar isquemia y daño miocárdico. Dentro de este síndrome se incluyen el infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST), el infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST (IAMSEST) y la angina inestable. Las guías europeas actuales integran estas entidades dentro de un mismo marco de diagnóstico, estratificación y tratamiento. 1,2

El SCA constituye una emergencia tiempo-dependiente, ya que la duración de la isquemia influye directamente en el daño producido en el miocardio. Una actuación rápida ante los síntomas y la restauración precoz del flujo coronario son elementos fundamentales para disminuir el daño cardíaco y mejorar el pronóstico del paciente. 1,2,3

La presentación clínica puede ser variable. Aunque el dolor o molestia torácica es uno de los síntomas más característicos, también pueden aparecer disnea, sudoración, náuseas, vómitos, mareo, dolor en brazos, hombros, mandíbula, espalda o epigastrio. La sintomatología puede ser menos característica en determinados pacientes, por lo que resulta fundamental realizar una valoración clínica completa. 1,3,4

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En los servicios de urgencias, el personal de Enfermería desempeña un papel esencial en la identificación inicial del paciente con posible SCA. La actuación enfermera incluye el triaje, la valoración del dolor, la monitorización de constantes vitales, la realización del electrocardiograma y la comunicación inmediata de los hallazgos relevantes al equipo sanitario. 5,6,7

La actuación precoz y coordinada permite reducir retrasos en el diagnóstico y facilitar el inicio de las intervenciones necesarias. Las recomendaciones internacionales actuales establecen estrategias específicas para el manejo del SCA, incluyendo el diagnóstico mediante electrocardiografía y biomarcadores, la estratificación del riesgo y las estrategias de reperfusión o tratamiento invasivo cuando están indicadas. 1,3

Por todo ello, resulta necesario analizar el papel de Enfermería en la atención del paciente con síndrome coronario agudo en el servicio de urgencias, haciendo especial hincapié en la valoración inicial, monitorización, prevención de complicaciones y educación sanitaria.

Objetivos

Objetivo general

Analizar la atención enfermera al paciente con síndrome coronario agudo en el servicio de urgencias.

Objetivos específicos

  • Describir las principales características clínicas del síndrome coronario agudo.
  • Identificar las principales intervenciones de Enfermería durante la atención inicial en urgencias.
  • Analizar la importancia de la monitorización y vigilancia del paciente con SCA.
  • Identificar las principales complicaciones asociadas al síndrome coronario agudo.
  • Destacar la importancia de la educación sanitaria y la prevención cardiovascular.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa con el objetivo de analizar la evidencia científica disponible sobre la atención enfermera al paciente con síndrome coronario agudo en el servicio de urgencias.

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La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en diferentes bases de datos científicas y recursos especializados, entre ellos PubMed, SciELO, Dialnet y Google Académico. También se consultaron guías de práctica clínica y documentos publicados por sociedades científicas nacionales e internacionales, especialmente la Sociedad Europea de Cardiología, la Sociedad Española de Cardiología y la American Heart Association.

Las palabras clave utilizadas fueron: “síndrome coronario agudo”, “acute coronary syndrome”, “Enfermería”, “emergency nursing”, “urgencias”, “infarto agudo de miocardio”, “electrocardiograma” y “cuidados de Enfermería”. Estos términos se combinaron mediante los operadores booleanos “AND” y “OR”.

Como criterios de inclusión se seleccionaron artículos científicos, revisiones, guías de práctica clínica y documentos especializados publicados en español o inglés, priorizando aquellos documentos relacionados con el diagnóstico y manejo del SCA, la atención en urgencias y el papel de Enfermería.

Se excluyeron publicaciones duplicadas, documentos no relacionados con el ámbito sanitario y aquellos que no aportaban información relevante para los objetivos establecidos.

Resultados

Concepto y clasificación del síndrome coronario agudo

El síndrome coronario agudo comprende diferentes manifestaciones clínicas producidas por una reducción aguda del flujo sanguíneo coronario. Actualmente se incluyen dentro del SCA el IAMCEST, el IAMSEST y la angina inestable. La diferenciación entre estas entidades se establece mediante la combinación de la clínica, el electrocardiograma, los biomarcadores cardíacos y otros datos complementarios. 1,2,3

El IAMCEST se caracteriza por la presencia de una elevación persistente del segmento ST compatible con una oclusión coronaria aguda y requiere una estrategia de reperfusión urgente cuando está indicada. En el IAMSEST y la angina inestable no existe elevación persistente del segmento ST, aunque pueden presentar diferentes grados de isquemia y riesgo cardiovascular. 1,2

La correcta identificación del tipo de SCA es fundamental para establecer la estrategia terapéutica y determinar la prioridad de las intervenciones. 1,3

Manifestaciones clínicas

La manifestación más característica del SCA es el dolor o malestar torácico, que puede describirse como presión, opresión o sensación de peso en el pecho. El dolor puede irradiarse hacia el brazo, hombro, espalda, cuello o mandíbula. 1,3

También pueden aparecer disnea, sudoración, náuseas, vómitos, mareo, palpitaciones y sensación de debilidad. Algunas personas pueden presentar síntomas atípicos o una sintomatología menos evidente, por lo que la ausencia de dolor torácico típico no permite descartar un SCA. 1,8

La enfermera debe realizar una valoración completa del paciente, prestando atención tanto a las características del dolor como a los síntomas acompañantes y a los antecedentes cardiovasculares. 5,8

Valoración inicial enfermera

La valoración inicial debe realizarse de manera rápida y sistemática, priorizando la identificación de situaciones potencialmente graves. 1,5,6

Entre las principales actuaciones enfermeras destacan:

  • Realización de una valoración inicial siguiendo un enfoque sistemático.
  • Valoración de las características del dolor: inicio, localización, intensidad, duración, irradiación y factores desencadenantes.
  • Control de frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria y saturación de oxígeno.
  • Valoración del nivel de conciencia y estado general.
  • Realización de electrocardiograma de 12 derivaciones con carácter prioritario ante la sospecha de SCA.
  • Identificación de alteraciones electrocardiográficas y comunicación inmediata de hallazgos relevantes.
  • Canalización de acceso venoso cuando esté indicado.
  • Obtención de muestras sanguíneas para las determinaciones solicitadas, incluyendo biomarcadores cardíacos.
  • Identificación de antecedentes cardiovasculares y factores de riesgo.
  • Vigilancia de signos de inestabilidad hemodinámica. 1,3,5

La rapidez en la realización del electrocardiograma constituye un elemento fundamental de la atención inicial. La valoración enfermera en el triaje puede contribuir a identificar precozmente a los pacientes que necesitan una evaluación cardiológica urgente. 6,7

Monitorización y cuidados de enfermería en urgencias

Una vez identificado el paciente con sospecha o diagnóstico de SCA, los cuidados enfermeros deben dirigirse a mantener la estabilidad clínica y detectar precozmente cualquier signo de deterioro. 1,3,5

Entre las principales intervenciones se incluyen:

  • Monitorización continua del ritmo cardíaco cuando esté indicada.
  • Control periódico de constantes vitales.
  • Vigilancia de la evolución del dolor torácico.
  • Valoración del estado respiratorio y hemodinámico.
  • Control de la saturación de oxígeno y administración de oxigenoterapia cuando esté clínicamente indicada.
  • Canalización y mantenimiento de acceso venoso.
  • Administración de los tratamientos prescritos y vigilancia de sus efectos.
  • Preparación del paciente para procedimientos diagnósticos o intervencionistas.
  • Registro de la evolución clínica y de las intervenciones realizadas.
  • Comunicación inmediata de cambios clínicos relevantes. 1,3,5

El papel de Enfermería no se limita a la realización de procedimientos, sino que incluye una vigilancia continua que permite detectar alteraciones del estado del paciente y favorecer una actuación rápida. La literatura específica sobre Enfermería en SCA señala la importancia de la valoración, la estratificación del riesgo, la educación y la coordinación de los cuidados. 5,9

Tratamiento y coordinación asistencial

El tratamiento del SCA depende del tipo de síndrome, las características clínicas, el riesgo isquémico y hemorrágico y la estrategia terapéutica establecida por el equipo sanitario. 1,3

Las recomendaciones actuales incluyen diferentes estrategias farmacológicas y de revascularización. En determinados pacientes puede estar indicada una estrategia invasiva mediante angiografía coronaria e intervención coronaria percutánea. En los pacientes con IAMCEST, la reperfusión precoz constituye un elemento fundamental del tratamiento. 1,2,3

La Enfermería participa en la preparación del paciente, administración segura de la medicación prescrita, vigilancia de efectos adversos y preparación para procedimientos como el cateterismo cardíaco. 3,5

Asimismo, la coordinación entre Enfermería, medicina, cardiología, hemodinámica y otros profesionales implicados es fundamental para disminuir los tiempos de atención y garantizar la continuidad asistencial. 1,3,5

Prevención de complicaciones

El SCA puede evolucionar hacia diferentes complicaciones potencialmente graves, entre las que destacan las arritmias cardíacas, insuficiencia cardíaca aguda, edema agudo de pulmón, shock cardiogénico y parada cardiorrespiratoria. 1,3

La monitorización continua permite identificar alteraciones del ritmo cardíaco y cambios hemodinámicos de manera precoz. Asimismo, la valoración frecuente del dolor, estado respiratorio, nivel de conciencia y perfusión periférica permite detectar signos de deterioro. 1,3,5

La actuación enfermera debe incluir una vigilancia estrecha y una comunicación rápida de cualquier cambio clínico. La identificación temprana de complicaciones permite activar los recursos necesarios y favorecer una intervención inmediata. 5

Educación sanitaria y prevención secundaria

La educación sanitaria constituye una parte importante de la atención al paciente con SCA, especialmente durante la preparación para el alta y la continuidad asistencial. 1,3,9

Entre las principales recomendaciones enfermeras se encuentran:

  • Favorecer la adherencia al tratamiento farmacológico prescrito.
  • Explicar la importancia del seguimiento médico y cardiológico.
  • Promover una alimentación saludable.
  • Recomendar actividad física adaptada a la situación clínica y a las indicaciones del equipo sanitario.
  • Fomentar el abandono del tabaco.
  • Controlar los factores de riesgo cardiovascular.
  • Reconocer los síntomas de alarma y conocer cuándo solicitar atención urgente.
  • Informar sobre la importancia de la rehabilitación cardíaca cuando esté indicada. 1,3

Las guías actuales destacan la importancia de la prevención secundaria después de un SCA y recomiendan la rehabilitación cardíaca como parte de la atención posterior al episodio agudo. 1,3

Discusión

Los resultados obtenidos muestran que el síndrome coronario agudo requiere una actuación rápida y coordinada debido a su carácter tiempo-dependiente. Las guías actuales coinciden en la importancia de una valoración precoz, una adecuada estratificación del riesgo y la aplicación de estrategias terapéuticas dirigidas a restablecer o mantener el flujo coronario cuando esté indicado. 1,2,3

En este contexto, el personal de Enfermería desempeña un papel fundamental desde el primer contacto con el paciente. La actuación durante el triaje permite identificar características clínicas compatibles con SCA y priorizar la realización del electrocardiograma y la valoración médica. Estudios realizados en servicios de urgencias muestran la importancia de la formación enfermera para mejorar la identificación y manejo inicial de estos pacientes. 5,6,7

La realización precoz del electrocardiograma constituye una de las intervenciones más importantes durante la valoración inicial, ya que permite identificar alteraciones compatibles con un síndrome coronario agudo y facilitar la activación de los circuitos asistenciales correspondientes. La actuación coordinada resulta especialmente importante en los pacientes con IAMCEST, en los que la reperfusión precoz puede limitar el daño miocárdico. 1,2,3

Asimismo, la monitorización continua y la vigilancia del estado hemodinámico permiten detectar complicaciones como arritmias, insuficiencia cardíaca o shock cardiogénico. La Enfermería tiene un papel esencial en la identificación de cambios clínicos, administración segura de tratamientos prescritos y comunicación de los hallazgos al resto del equipo. 1,3,5

Por otro lado, la atención al paciente con SCA debe contemplar las características individuales y los diferentes factores de riesgo cardiovascular. La educación sanitaria permite reforzar la adherencia terapéutica y promover medidas de prevención secundaria. Las recomendaciones actuales consideran la prevención secundaria y la rehabilitación cardíaca elementos importantes después del episodio agudo. 1,3,9

La literatura también señala la necesidad de una formación específica de Enfermería en el reconocimiento de los síntomas del SCA. La identificación de presentaciones clínicas menos típicas resulta especialmente relevante, ya que una interpretación incompleta de los síntomas puede contribuir a retrasos en la atención. 8

En conjunto, los resultados de la revisión ponen de manifiesto que la atención enfermera constituye un elemento esencial dentro del abordaje multidisciplinar del síndrome coronario agudo. La valoración inicial, el electrocardiograma precoz, la monitorización, la vigilancia de complicaciones, la administración segura del tratamiento y la educación sanitaria forman parte de una atención integral orientada a garantizar la seguridad del paciente. 1,5,9

Conclusiones

El síndrome coronario agudo constituye una situación clínica potencialmente grave que requiere una actuación rápida, sistemática y coordinada en el servicio de urgencias.

El personal de Enfermería desempeña un papel esencial desde la recepción y triaje del paciente, participando en la valoración inicial, realización precoz del electrocardiograma, monitorización de constantes vitales y vigilancia del estado clínico.

La detección precoz de alteraciones electrocardiográficas y signos de deterioro permite favorecer una actuación rápida y disminuir retrasos en el diagnóstico y tratamiento del paciente con SCA.

Asimismo, la monitorización continua y la vigilancia enfermera son fundamentales para detectar complicaciones potencialmente graves como arritmias, insuficiencia cardíaca, shock cardiogénico o parada cardiorrespiratoria.

La educación sanitaria y la prevención secundaria constituyen también una parte importante de los cuidados, favoreciendo la adherencia terapéutica, el control de los factores de riesgo y la continuidad asistencial.

Por todo ello, la formación continua del personal de Enfermería en el reconocimiento y manejo inicial del síndrome coronario agudo resulta fundamental para garantizar una atención segura, eficaz e integral en el servicio de urgencias.

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