El amor bueno: etapas del enamoramiento y bases neuroquímicas

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 379

Autor principal (primer firmante): Natalia Antón Aldivar

Fecha recepción: 30/09/2026

Fecha aceptación: 27/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 379

Autores:

  • Natalia Antón Aldívar
  • Rocío Ausejo Valles
  • Ana María López Martínez
  • Xavier Alba Oroz
  • Angel Lapeña Urzáiz
  • Beatriz Alfaro Ciria

Categoría profesional: Enfermería.

Resumen

El trabajo aborda las distintas etapas del enamoramiento y los elementos implicados en este proceso. Se describen la etapa de apareamiento, la primera impresión, la atracción y la seducción; posteriormente se analiza el enamoramiento o amor romántico y la influencia de diferentes sustancias y neurotransmisores, como la dopamina, la noradrenalina, la serotonina y la oxitocina. Finalmente, se explica la etapa de apego de pareja y se relacionan determinadas conductas del enamoramiento con cambios neuroquímicos.

Palabras clave: enamoramiento; amor romántico; atracción; seducción; dopamina; serotonina; oxitocina; apego.

Introducción

En este trabajo vamos a tratar las distintas etapas del enamoramiento y todos los elementos implicados con este proceso.

Objetivos

Objetivo general

Describir las distintas etapas del enamoramiento y los elementos implicados en este proceso.

Objetivos específicos

  • Explicar las etapas de apareamiento, atracción, seducción, enamoramiento y apego.
  • Describir la participación de distintas sustancias y neurotransmisores;
  • Relacionar los cambios neuroquímicos descritos con las conductas propias del enamoramiento.

Métodos

En el presente trabajo se realizó una revisión bibliográfica narrativa de diversos artículos sobre las etapas del enamoramiento y los elementos implicados. La búsqueda tuvo lugar entre diversas bases de datos electrónicas y páginas de organismos oficiales.

Resultados

Etapa de apareamiento

La etapa relacionada con el apareamiento se denomina deseo sexual y la llevan a cabo los estrógenos y los andrógenos. Las hormonas sexuales más activas en los hombres y las mujeres son la testosterona y el estradiol, respectivamente.

En las mujeres, la testosterona tiene un efecto importante en la expresión de la conducta sexual ya que mantiene el deseo y la gratificación sexual debido a que existen grandes concentraciones de esta hormona en el hipotálamo y el área preóptica. Su presencia en las mujeres también contribuye a la elección de pareja.

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Una desventaja de los hombres que mantienen elevadas concentraciones de testosterona es que presentan poca capacidad para reconocer la expresión de las emociones en los otros de manera que empatizan poco con el sexo opuesto, lo cual hace a estos individuos menos elegibles por las mujeres.

Primera impresión

Encontrar a la persona que nos atraiga es el primer paso.

Afirmamos que “el amor es ciego”, ya que ‘entra’ por las fosas nasales. Esta afirmación se debe al descubrimiento de sustancias, que atraen o repelen, llamadas feromonas. Estas moléculas, son secretadas principalmente por las glándulas sudoríparas de la axila y por la piel de la entrepierna. La composición formada produce el llamado ‘aroma humano’ característico de cada uno. La mezcla específica de feromonas se percibe como una señal en el receptor olfativo que genera la necesidad de buscar el origen.

Por eso se dice que “el amor entra por los ojos”, cuando se produce el contacto visual, en el córtex queda registrada la imagen de la persona; y las neuronas que elaboran la imagen envían estímulos nerviosos que sinaptan en los centros neurales que constituyen el sistema límbico (el tálamo, el hipotálamo, la amígdala cerebral, cuerpo calloso, el septum y el hipocampo) donde se procesa la atención, los instintos sexuales, las emociones intensas (el placer, el miedo y la agresividad). Las células del sistema límbico secretan feniletilamina (FEA) y en el sistema límbico comienza una reacción en cadena.

Atracción

En esta etapa entra en acción la feniletilamina, hormona que se esparce por todo el cerebro.

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Inicialmente, provoca un estado en el cual se suspenden las acciones cerebrales: la vista, el oído, el habla, la sensación térmica en la piel, el equilibrio y se turba la coordinación de ideas y de movimiento.

Sin embargo, para recuperar el control, el cerebro secreta dopamina o noradrenalina (norepinefrina) que estimulan al sistema nervioso simpático generando una respuesta de huida que da lugar a sudoración en cara y manos, aumento de frecuencia respiratoria, aumento de glucosa en la sangre, dilatación de pupilas y contracción de estómago e intestino (“mariposas en el estómago”).

¿Por quién nos sentimos atraídos?

La atracción humana hacia los pretendientes simétricos es un primitivo mecanismo animal diseñado para seleccionar unos compañeros de apareamiento genéticamente robustos.

Los hombres se sienten atraídos por mujeres cuya circunferencia de la cintura equivalga a un 70 % de sus caderas. Esto es genético. Las mujeres que se alejan de estas proporciones tienen más dificultades para quedarse embarazadas. Esta atracción se debe a la preferencia por parejas sanas y fértiles. Por esta misma razón, también se sienten atraídos por las mujeres jóvenes y sanas.

Los hombres se centran en lo visual lo que explica por qué los hombres se enamoran más rápido que las mujeres. Cuando un hombre ve a una mujer atractiva, asocia los rasgos visuales con los sentimientos de pasión romántica lo que también se relaciona con la excitación sexual ya que cuando a los sujetos se les mostraba una foto de sus amadas tendían a mostrar mayor actividad en una región cerebral asociada con la erección del pene. Esta respuesta masculina enlaza la pasión romántica con la excitación sexual. Lo que explica por qué los hombres son los mayores consumidores de pornografía.

Las mujeres se sienten atraídas por hombres altos, con mandíbula marcada y seguros de sí mismos.

¿Los opuestos se atraen?

La mayoría de las personas produce una reacción química ante individuos del mismo entorno, con un grado de atractivo físico similar al suyo, una inteligencia comparable y unas actitudes, valores, intereses parecidos. De manera que, los hombres guapos buscan mujeres guapas y los que valoran la fidelidad familiar y sexual, eligen a alguien que sea igual. Muchas de estas características se ven influidas por nuestros genes.

Sin embargo, ser demasiado parecidos no es una ventaja lo que se aprecia con el experimento de la «camiseta sudada»: Se pidió a varias mujeres que olieran las camisetas de un grupo de hombres y dijeran qué olor les parecía más «sexy», eligieron las camisetas de los hombres cuyos sistemas inmunitarios eran diferentes pero compatibles con el propio ya que esto les podía ayudar a producir una descendencia genéticamente más variada. Por tanto, los opuestos se atraen dentro de los límites de cada uno.

Seducción

El sentido del tacto, el auditivo y el del gusto cumplen funciones muy específicas y refinadas en el fenómeno de la seducción, del enamoramiento y el acto sexual.

La voz también produce estímulos sexuales; cuando las mujeres ovulan su voz alcanza escalas más agudas; y la voz masculina se torna más profunda en la fase de la seducción que precede a la copulación; la voz transmite estímulos sensoriales que viajan hasta el sistema límbico; estos estímulos hacen sinapsis con los núcleos cerebrales donde se alojan los recuerdos que reproducen la imagen de la persona amada, enriqueciendo así la primera imagen.

La singularidad de la voz depende de la cantidad de testosterona y de estrógenos que se produjeron en la pubertad; las mujeres encuentran más seductora la voz grave de los hombres, mientras que éstos encuentran más atrayente la voz aguda de las mujeres.

Etapa de enamoramiento o amor romántico

Una vez que el primer encuentro acaba, el cerebro debe nivelar las sustancias que fueron secretadas; para ello se activan los calmantes naturales por excelencia: endorfinas y encefalinas. Ambas son una auténtica droga, de hecho, son los opiáceos del cerebro, y se esparcen para tranquilizar los órganos alterados; producen tranquilidad, calma, gozo y alegría. Se produce una bajada de azúcar, porque el páncreas secreta insulina transportando la glucosa a los tejidos para metabolizarse, y así el organismo se tranquiliza. Sin embargo, cuando bajan los niveles de glucosa hay una nueva señal: producción de serotonina, traducida como la necesidad de algo dulce.

En los hombres, la señal es casi imperceptible, y a la larga produce baja de peso; en cambio, para las mujeres, la necesidad de azúcar es imperiosa y puede provocar un aumento de peso.

Después de todos estos procesos químicos, se produce oxitocina, conocida como “el péptido del amor”, que genera la urgencia de la sensación táctil.

Cómo influyen las hormonas en el enamoramiento

Dopamina

En la sustancia negra y en el hipotálamo se sintetiza la dopamina, que circula por el núcleo caudado y otras zonas del sistema de recompensa. Es un neurotransmisor cuya presencia proporciona un estado de concentración y motivación, aumento de energía, insomnio, aceleración de los latidos del corazón. Es por ello que las personas enamoradas siempre están atentas, deseosas y centradas en la persona amada, ya que la consideran como algo novedoso y único.

Somos más proclives a sentirnos atraídos por alguien no cercano a la familia y con misterio, esto se debe a altas concentraciones de dopamina.

Pero no sólo encontramos altos niveles de dopamina en el enamoramiento sino también en el deseo sexual: cuando las parejas tienen sexo satisfactorio el incremento de dopamina es muy elevado.

Noradrenalina (norepinefrina)

Es una sustancia química derivada de la dopamina. El aumento de sus niveles se asocia a un aumento de la capacidad para recordar estímulos nuevos por ello el amante puede recordar los detalles del comportamiento del amado y de los momentos que pasó junto a él.

Serotonina

Se genera en el sistema nervioso central. Es conocida como la “hormona de la felicidad” pues en su deficiencia se ven afectados el buen humor y el estado de sueño de los seres humanos.

A primera impresión, los cerebros enamorados deberían tener altas concentraciones de serotonina pero, según estudios bajos niveles de serotonina explican la obsesión con la persona amada. Las mujeres tienden a tener un pensamiento más obsesivo que los hombres.

Por otro lado, el aumento de los niveles de dopamina y norepinefrina puede provocar un descenso de los niveles de serotonina lo que explica por qué el creciente éxtasis romántico del enamorado intensifica la compulsión a fantasear, reflexionar y obsesionarse por la persona.

La norepinefrina, junto con la dopamina y la serotonina actúan en las estructuras nerviosas que conforman el centro del placer.

Pasión

Es un proceso en el que los impulsos eróticos serán cada vez más intensos que culminará con las relaciones sexuales.

Las glándulas suprarrenales aumentarán su producción de testosterona tanto en hombres como en mujeres. En el caso de los hombres, la cantidad de testosterona aumentará, se sumará a la de testículos, ocasionando la llamada “valentía territorial” que servirá contra posibles contrincantes y una veloz iniciativa para presionar a la pareja. Para las mujeres esa pequeña diferencia en el aumento de testosterona provoca una especie de ceguera en el juicio y toma de decisiones, motivo por el cual no se oyen consejos y lo único en mente es estar con la pareja, aumentar el contacto físico y tener relaciones sexuales, con esto se cierra el ciclo amoroso.

Etapa de apego de pareja

Después de un tiempo, el ser humano genera resistencia a la dopamina y las dosis que producía inicialmente el cerebro no son suficientes. Se esperaría que la relación terminara en ese momento, pero entonces entra en juego la oxitocina.

La producción de oxitocina (sintetizada y almacenada por la neurohipófisis) permite establecer relaciones a largo plazo, induciendo un sentimiento de conexión y vínculo con la pareja sentimental. Sin embargo, su producción no es lo suficientemente alta, por lo que estamos abiertos a buscar otras parejas.

Experimentos que suprimen los receptores de oxitocina realizados en ratones de campo, una especie caracterizada por ser monógama, revelan que estos pequeños animales dejan de ser fieles a sus parejas una vez que los receptores son suprimidos.

De manera que, si el número de receptores de estos neuropéptidos es alto, aumentará el estado de monogamia y fidelidad y si es bajo disminuirá. Por otra parte, el núcleo basal también está relacionado con la sensación de apego en la excitación sexual; la actividad de este centro nervioso nos mantiene sexualmente anhelantes e inquisitivos.

Discusión

El contenido revisado presenta el enamoramiento como un proceso en el que intervienen diferentes etapas y mecanismos neuroquímicos. La exposición relaciona la atracción y la pasión con cambios en sustancias como la dopamina, la noradrenalina y la serotonina, y vincula la oxitocina con el establecimiento de vínculos de pareja a largo plazo. El propio trabajo plantea que determinadas respuestas conductuales, como la euforia, la atención hacia la pareja o la obsesión, pueden asociarse con estos cambios.

Conclusiones

La monogamia y la fidelidad están relacionadas con los receptores de oxitocina, es decir, esta conducta es mayor o menor en función del número de receptores que haya. Todas las conductas propias del enamoramiento tales como sensación de euforia, pérdida del apetito, cambios de humor, miedo a la separación se inician con el aumento de dopamina. Otras como la atención por las características positivas de su pareja en vez de las negativas son propias en el aumento de norepinefrina. Mientras que, las conductas de obsesión por la pareja están generadas por la disminución de la serotonina.

Bibliografía

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