Alteraciones del sueño en la infancia: causas, consecuencias y abordaje desde la práctica sanitaria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 37

Autor principal (primer firmante): Alba Zubieta Cordón

Fecha recepción: 05/10/2026

Fecha aceptación: 01/11/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 37

Autores:

  • Alba Zubieta Cordón. Categoría profesional: Enfermería.
  • Laura Chivite Felipe. Categoría profesional: Enfermería.
  • Rocio Ausejo Valles. Categoría profesional: Enfermería.

Resumen

El sueño constituye un proceso fisiológico fundamental durante la infancia y desempeña un papel relevante en el desarrollo físico, cognitivo y emocional. Las alteraciones del sueño son frecuentes en la población pediátrica y pueden manifestarse mediante dificultades para iniciar o mantener el sueño, despertares nocturnos, parasomnias, trastornos respiratorios durante el sueño o alteraciones del ritmo circadiano. La identificación precoz de estos problemas resulta importante debido a su posible repercusión sobre el comportamiento, el aprendizaje, el estado emocional y la calidad de vida del niño. (1,2)

El objetivo de este artículo es revisar las principales alteraciones del sueño durante la infancia, sus factores asociados, sus posibles consecuencias y las principales medidas de prevención y abordaje desde el ámbito sanitario. Se presta especial atención a la importancia de establecer hábitos adecuados de sueño y a la influencia que determinados factores ambientales, entre ellos el uso de dispositivos electrónicos, pueden ejercer sobre el descanso infantil. (1,3,4)

Palabras clave: sueño; infancia; trastorno del sueño; insomnio infantil; higiene del sueño; pantallas; enfermería.

Introducción

El sueño es una necesidad biológica esencial durante la infancia y se encuentra estrechamente relacionado con los procesos de crecimiento y desarrollo. Durante los primeros años de vida se producen importantes cambios en la duración, la distribución y la organización del sueño, por lo que las necesidades y características del descanso varían considerablemente según la edad. La Organización Mundial de la Salud reconoce el sueño como uno de los componentes fundamentales de un estilo de vida saludable durante la primera infancia. (3)

Las necesidades de sueño disminuyen progresivamente a medida que aumenta la edad. La American Academy of Sleep Medicine recomienda que los lactantes de 4 a 12 meses duerman entre 12 y 16 horas al día, incluidos los periodos de sueño diurno; los niños de 1 a 2 años, entre 11 y 14 años; los niños de 3 a 5 años, entre 10 y 13 horas; los escolares de 6 a 12 años, entre 9 y 12 horas; y los adolescentes de 13 a 18 años, entre 8 y 10 horas. (5)

La presencia de problemas relacionados con el sueño es relativamente frecuente durante la infancia. Los problemas de sueño pueden afectar aproximadamente al 20-30 % de los niños, aunque la frecuencia varía en función de la edad, la definición empleada y el método utilizado para evaluar el sueño. Algunos problemas pueden mejorar mediante modificaciones de los hábitos y de la higiene del sueño, mientras que otros requieren una valoración clínica específica. (1)

La importancia de detectar estas alteraciones radica no solamente en el impacto que puede tener sobre el descanso nocturno, sino también en sus posibles repercusiones durante el día. Diferentes estudios han encontrado asociaciones entre una menor duración o peor calidad del sueño y alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales en niños, aunque la magnitud de estas asociaciones y su relación causal pueden variar según la población y el diseño de los estudios. (6,7)

Principales alteraciones del sueño durante la infancia

Los problemas relacionados con el sueño en la población pediátrica comprenden un conjunto heterogéneo de situaciones. Entre ellas se encuentran el insomnio infantil, los trastornos respiratorios relacionados con el sueño, las parasomnias, los trastornos del ritmo circadiano, la somnolencia excesiva y determinados trastornos del movimiento relacionados con el sueño. La presentación clínica puede ser diferente a la observada en adultos, por lo que resulta especialmente importante realizar una historia clínica centrada en los hábitos y características del sueño del niño. (2)

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Insomnio infantil

El insomnio durante la infancia puede manifestarse mediante dificultades persistentes para iniciar el sueño, mantenerlo o conseguir una duración adecuada, teniendo en cuenta las oportunidades y condiciones disponibles para dormir. En los niños pequeños, los problemas conductuales relacionados con el sueño son especialmente relevantes y pueden estar asociados a dificultades para conciliar el sueño sin determinadas condiciones o a la necesidad de la intervención de los cuidadores para volver a dormir. (8)

Los factores conductuales y ambientales tienen un papel importante en numerosos casos de insomnio infantil. La ausencia de horarios regulares, unas rutinas inadecuadas antes de acostarse, determinados patrones de asociación al inicio del sueño y la exposición a actividades estimulantes durante las horas previas al descanso pueden contribuir a la aparición o mantenimiento del problema. (8,9)

La intervención sobre los hábitos de sueño constituye una de las estrategias fundamentales en estos casos. Las intervenciones conductuales dirigidas a mejorar el sueño han mostrado resultados favorables en diferentes estudios, aunque la magnitud del efecto puede variar según la edad, las características del problema y el tipo de intervención aplicada. (9,10)

Despertares nocturnos

Los despertares durante la noche pueden formar parte del patrón normal de sueño infantil, especialmente durante los primeros años de vida. Sin embargo, cuando son muy frecuentes, prolongados o interfieren de forma significativa con el descanso del niño y de su familia, pueden constituir un problema que requiere valoración. (1,2)

La evaluación debe considerar la frecuencia de los despertares, su duración, la capacidad del niño para volver a conciliar el sueño, las condiciones necesarias para hacerlo y la existencia de síntomas asociados. También es importante valorar factores médicos, ambientales y conductuales que puedan estar contribuyendo al mantenimiento del problema. (2)

publica-articulo-revista-ocronos

Parasomnias

Las parasomnias comprenden diferentes fenómenos o comportamientos anómalos que aparecen durante el sueño. Entre las más conocidas durante la infancia se encuentran las pesadillas, los terrores nocturnos y el sonambulismo. Su presentación puede generar preocupación en las familias, aunque muchas de estas manifestaciones son relativamente frecuentes durante determinadas etapas del desarrollo. (2)

Los terrores nocturnos suelen producirse durante el sueño no REM y pueden acompañarse de gritos, movimientos, expresión de miedo y dificultad para consolar al niño durante el episodio. Por su parte, el sonambulismo se caracteriza por conductas motoras durante el sueño, pudiendo existir posteriormente un recuerdo escaso o inexistente del episodio. La valoración clínica debe tener en cuenta la frecuencia, las circunstancias de aparición y el riesgo de lesiones. (2)

Trastornos respiratorios del sueño

Los trastornos respiratorios relacionados con el sueño constituyen otro grupo de alteraciones relevantes en pediatría. Entre ellos destaca el síndrome de apnea obstructiva del sueño, caracterizado por episodios de obstrucción parcial o completa de la vía aérea superior durante el sueño, que pueden producir alteraciones de la respiración y fragmentación del descanso. (11)

En la infancia, la presentación clínica puede incluir ronquido habitual, respiración dificultosa durante el sueño, pausas respiratorias observadas por los cuidadores, sueño inquieto y determinadas manifestaciones diurnas. A diferencia de los adultos, los niños pueden presentar irritabilidad, dificultades de atención o cambios conductuales en lugar de una somnolencia diurna evidente. (2,11)

La sospecha de un trastorno respiratorio del sueño requiere valoración sanitaria y, cuando está indicado, la realización de pruebas diagnósticas específicas. La polisomnografía continúa siendo una herramienta importante para la evaluación de determinados trastornos del sueño pediátricos, especialmente cuando existe sospecha de apnea obstructiva u otros problemas que requieren una caracterización objetiva. (2,11)

Factores asociados a las alteraciones del sueño

Los problemas de sueño durante la infancia pueden estar relacionados con múltiples factores. Entre ellos se encuentran las características individuales del niño, los hábitos familiares, las condiciones ambientales, las enfermedades concomitantes, determinados trastornos del neurodesarrollo y los factores psicológicos. Por este motivo, la evaluación debe realizarse desde una perspectiva integral y evitar atribuir automáticamente cualquier problema de sueño a una única causa. (1,2,8)

Los hábitos familiares desempeñan un papel especialmente importante. La irregularidad de los horarios para acostarse y levantarse, la ausencia de una rutina previa al sueño o la utilización de actividades estimulantes antes de dormir pueden dificultar la adquisición de un patrón de descanso adecuado. En niños pequeños, además, determinadas asociaciones aprendidas con el inicio del sueño pueden contribuir al mantenimiento de los despertares nocturnos. (8,9)

La presencia de enfermedades crónicas, trastornos respiratorios, dolor, problemas gastrointestinales, alteraciones neurológicas o determinados trastornos del neurodesarrollo también puede modificar el patrón de sueño. Por ello, ante un problema persistente es necesario valorar tanto las características del sueño como el estado general de salud del niño. (2,8)

Uso de dispositivos electrónicos y sueño infantil

La utilización de dispositivos electrónicos constituye uno de los factores ambientales que mayor interés ha despertado en relación con el sueño infantil y adolescente. Televisión, teléfonos móviles, tabletas, ordenadores y videojuegos pueden desplazar el tiempo destinado al descanso, retrasar la hora de acostarse y asociarse con una menor duración del sueño. (4,12)

Una revisión sistemática de estudios relacionados en población escolar y adolescente encontró una asociación entre el tiempo de exposición a pantallas y resultados desfavorables relacionados con el sueño, principalmente una menor duración y un horario de sueño más tardío. No obstante, los autores señalaron limitaciones metodológicas y la imposibilidad de establecer causalidad de forma definitiva a partir de buena parte de los estudios disponibles. (12)

La evidencia más reciente continúa señalando una relación entre una mayor exposición diaria a pantallas y determinados resultados relacionados con el sueño. Los estudios señalan una asociación entre el uso diario de pantallas y una hora de inicio del sueño más tardío. Además, se encontró una relación entre la reducción del uso de pantallas y un incremento del sueño diario. (4, 13)

Por este motivo, la educación sanitaria dirigida a las familias puede incluir recomendaciones relacionadas con la reducción del uso de dispositivos electrónicos, especialmente durante el periodo previo al sueño. (3)

Consecuencias de las alteraciones del sueño

Las alteraciones del sueño pueden repercutir sobre diferentes áreas del funcionamiento infantil. La evidencia disponible muestra asociaciones entre la duración y calidad del sueño y variables relacionadas con el comportamiento y la función cognitiva. Se encontraron asociaciones entre una mayor duración del sueño y determinados indicadores de rendimiento cognitivo, así como entre una menor duración del sueño y una mayor presencia de problemas conductuales. (6)

En los niños en edad preescolar también se ha observado una relación entre el sueño y el funcionamiento cognitivo y conductual. En la mayoría de los estudios se evidencia que una mayor cantidad o calidad del sueño se asociaba con mejores resultados conductuales y / o cognitivos. (14)

En consecuencia, los problemas persistentes de sueño no deberían considerarse únicamente como una dificultad nocturna. Su posible repercusión sobre el comportamiento, la regulación emocional, el aprendizaje y el funcionamiento diario justifica que sean incluidos dentro de la valoración integral de la salud infantil. (1,6,7)

Higiene del sueño en la infancia

La higiene del sueño comprende un conjunto de hábitos y condiciones ambientales destinados a favorecer un descanso adecuado. Entre las principales medidas se encuentran mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, establecer una rutina tranquila antes de dormir, disponer de un ambiente apropiado para el descanso y evitar actividades excesivamente estimulantes durante el periodo previo al sueño. (3,9)

La regularidad de los horarios adquiere especial importancia durante los primeros años de vida. Las recomendaciones de la OMS para menores de 5 años incluyen mantener horarios regulares de sueño y vigilia y promover una adecuada distribución de sueño, actividad física y comportamiento sedentario a lo largo de las 24 horas. (3)

En relación con las pantallas, puede resultar útil establecer límites familiares claros y evitar que los dispositivos electrónicos formen parte de la rutina inmediatamente anterior al momento de acostarse. La intervención debe adaptarse a la edad del niño y al contexto familiar, procurando que las recomendaciones sean realistas y sostenibles. (4,12)

La actividad física y el tiempo de exposición a la luz natural también forman parte de los hábitos cotidianos relacionados con un estilo de vida saludable. En los menores de 5 años, la OMS recomienda combinar suficiente tiempo de sueño con actividad física adecuada y limitar el tiempo sedentario frente a pantallas, considerando el conjunto de las 24 horas del día. (3)

Valoración desde el ámbito sanitario

La valoración de un niño con posibles alteraciones del sueño debe comenzar con una historia clínica detallada. Es recomendable recoger información sobre horarios de sueño y vigilia, duración del sueño, despertares, rutinas antes de acostarse, siestas, uso de pantallas, síntomas respiratorios nocturnos, conductas durante el sueño y repercusiones diurnas. (2)

Los diarios de sueño y los cuestionarios específicos pueden resultar herramientas útiles para complementar la entrevista clínica. En determinados casos pueden emplearse métodos objetivos como la actigrafía y, cuando existe una indicación clínica concreta, estudios polisomnográficos. La elección del método dependerá de la sospecha diagnóstica y de las características del paciente. (2,8)

El papel de los profesionales sanitarios incluye también la educación dirigida a padres y cuidadores. Proporcionar información sobre las necesidades de sueño según la edad, identificar hábitos potencialmente perjudiciales y enseñar estrategias de higiene del sueño puede contribuir a prevenir o mejorar determinados problemas relacionados con el descanso. (3,9)

La intervención debe ser individualizada y adaptada al desarrollo del niño y a las características de la familia. Las intervenciones conductuales han demostrado resultados positivos en diferentes problemas de sueño pediátricos, aunque la evidencia no es uniforme para todas las edades y trastornos y debe tenerse en cuenta la calidad y heterogeneidad de los estudios disponibles. (9, 10)

Signos de alarma

Aunque algunos problemas del sueño son transitorios y pueden formar parte del desarrollo normal, determinados signos justifican una valoración sanitaria. Entre ellos se encuentran los ronquidos habituales, las pausas respiratorias observadas durante el sueño, la dificultad respiratoria nocturna, una somnolencia diurna significativa, alteraciones conductuales persistentes relacionadas con el descanso, problemas importantes para iniciar o mantener el sueño y episodios nocturnos frecuentes que puedan implicar riesgo para el niño. (2,8,11)

La presencia de estos signos no permite establecer por sí misma un diagnóstico, pero debe motivar una valoración clínica adecuada. En particular, los síntomas compatibles con trastornos respiratorios durante el sueño requieren especial atención debido a las posibles consecuencias de estos trastornos sobre la calidad del descanso y el funcionamiento diurno. (11)

Papel de enfermería en la prevención y abordaje

La Enfermería puede desempeñar un papel relevante en la identificación precoz de problemas relacionados con el sueño y en la educación sanitaria de niños y familias. La valoración de los hábitos de descanso puede integrarse en las actividades de seguimiento de salud infantil, permitiendo detectar patrones inadecuados y orientar a los cuidadores sobre medidas preventivas. (2,3)

La educación sanitaria debe realizarse desde una perspectiva individualizada y teniendo en cuenta la edad, el desarrollo, las rutinas familiares y las características socioculturales del entorno. Las recomendaciones deben centrarse en objetivos concretos y alcanzables, como establecer horarios regulares, crear una rutina previa al sueño y limitar progresivamente determinados factores que interfieran con el descanso. (3,9)

Cuando existen signos de alarma o sospecha de una alteración específica del sueño, el profesional de Enfermería debe favorecer la continuidad asistencial y la valoración por el profesional correspondiente. La actuación coordinada entre atención primaria, pediatría, Enfermería y, cuando sea necesario, unidades especializadas en medicina del sueño permite adaptar el diagnóstico y tratamiento a las necesidades de cada paciente. (2)

Conclusiones

Las alteraciones del sueño constituyen un problema frecuente durante la infancia y pueden presentar manifestaciones diversas, desde dificultades conductuales para iniciar o mantener el sueño hasta parasomnias y trastornos respiratorios. La identificación de estos problemas requiere valorar no solo el sueño nocturno, sino también los hábitos familiares, el entorno, la salud general y las repercusiones durante el día. (1,2)

El establecimiento de hábitos saludables constituye una de las principales estrategias preventivas. Mantener horarios regulares, crear rutinas adecuadas antes de acostarse, favorecer un entorno apropiado para el descanso y limitar el uso de dispositivos electrónicos son medidas que pueden incorporarse a la educación sanitaria familiar. (3,4)

La evidencia disponible respalda la existencia de asociaciones entre la calidad y duración del sueño y diferentes aspectos del desarrollo cognitivo, conductual y emocional, aunque la naturaleza causal de algunas de estas relaciones continúa siendo objeto de investigación. Por ello, resulta necesario continuar desarrollando estudios de calidad que permitan comprender mejor los mecanismos implicados y determinar qué intervenciones son más eficaces en cada etapa de la infancia. (6,7,13,14)

La participación de los profesionales sanitarios, y particularmente de Enfermería dentro de los programas de atención y seguimiento infantil, puede contribuir a la prevención, detección precoz y orientación de los problemas de sueño. Una intervención temprana y adaptada a las características del niño y su familia puede favorecer unos hábitos de descanso saludables y facilitar la derivación de aquellos casos que precisen una valoración especializada. (2, 9)

Bibliografía

  1. Gemke RJBJ, Burger P, Steur LMH. Sleep disorders in children: classification, evaluation, and management. A review. Eur J Pediatr [Internet]. 2024;184(1):39. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s00431-024-05822-x
  2. Yu YA. Pediatric sleep medicine cases. Curr Sleep Med Rep [Internet]. 2022;8(2):21–32. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s40675-022-00223-8
  3. World Health Organization. Guidelines on physical activity, sedentary behaviour and sleep for children under 5 years of age. Geneva: WHO; 2019.
  4. Martin KB, Bednarz JM, Aromataris EC. Interventions to control children’s screen use and their effect on sleep: A systematic review and meta-analysis. J Sleep Res [Internet]. 2021;30(3):e13130. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1111/jsr.13130
  5. Paruthi S, Brooks LJ, D’Ambrosio C, Hall WA, Kotagal S, Lloyd RM, et al. Recommended amount of sleep for pediatric populations: A consensus statement of the American Academy of Sleep Medicine. J Clin Sleep Med [Internet]. 2016;12(6):785–6. Disponible en: http://dx.doi.org/10.5664/jcsm.5866
  6. Astill RG, Van der Heijden KB, Van IJzendoorn MH, Van Someren EJW. Sleep, cognition, and behavioral problems in school-age children: A century of research meta-analyzed. Psychol Bull [Internet]. 2012;138(6):1109–38. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1037/a0028204
  7. Reynaud E, Vecchierini MF, Heude B, Charles MA, Plancoulaine S. Sleep and its relation to cognition and behaviour in preschool-aged children of the general population: a systematic review. J Sleep Res [Internet]. 2018;27(3). Disponible en: http://dx.doi.org/10.1111/jsr.12636
  8. Nunes ML, Bruni O. Insomnia in childhood and adolescence: clinical aspects, diagnosis, and therapeutic approach. J Pediatr (Rio J) [Internet]. 2015;91(6 Suppl 1):S26-35. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.jped.2015.08.006
  9. Åslund L, Arnberg F, Kanstrup M, Lekander M. Cognitive and behavioral interventions to improve sleep in school-age children and adolescents: A systematic review and meta-analysis. J Clin Sleep Med [Internet]. 2018;14(11):1937–47. Disponible en: http://dx.doi.org/10.5664/jcsm.7498
  10. Mindell JA, Kuhn B, Lewin DS, Meltzer LJ, Sadeh A, American Academy of Sleep Medicine. Behavioral treatment of bedtime problems and night wakings in infants and young children. Sleep [Internet]. 2006;29(10):1263–76. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1093/sleep/29.10.1263
  11. Jadhav U, Bhanushali J, Sindhu A, Reddy BSK, Toshniwal A, Rashmika M. A comprehensive review of pediatric obstructive sleep apnea: From assessment to intervention. Cureus [Internet]. 2025;17(1):e78051. Disponible en: http://dx.doi.org/10.7759/cureus.78051
  12. Hale L, Guan S. Screen time and sleep among school-aged children and adolescents: a systematic literature review. Sleep Med Rev [Internet]. 2015;21:50–8. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.smrv.2014.07.007
  13. Bourke M, Maddren CI, Sippel F, Thomas G. Within-person association between daily screen use and sleep in youth: A systematic review and meta-analysis: A systematic review and meta-analysis. JAMA Pediatr [Internet]. 2026;180(5):500–9. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1001/jamapediatrics.2025.6490
  14. Mendonça F, Mostafa SS, Ravelo-García AG, Morgado-Dias F, Penzel T. Devices for home detection of obstructive sleep apnea: A review. Sleep Med Rev [Internet]. 2018;41:149–60. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.smrv.2018.02.004