Abordaje diagnóstico y terapéutico del dolor torácico en el ámbito extrahospitalario

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 154

Autor principal (primer firmante): Marta Valgañón Villuendas

Fecha recepción: 07/10/2026

Fecha aceptación: 03/11/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 154

Autores:

  • Valgañón Villuendas, Marta
  • Monforte San Román, Marta
  • Gran Manero, Paula
  • Gómez Cabezudo, Ana
  • Morante Mendoza, Roxanna Alexandra
  • González López, Olga

Categoría profesional:

Médicos Residentes de Medicina Familiar y Comunitaria de 4º año, Sector II de Zaragoza, España

Médico Residente de Medicina Interna 4º año, Hospital Miguel Servet, Zaragoza, España.

Resumen

El dolor torácico agudo es uno de los motivos de consulta más frecuentes e inquietantes en las urgencias de Atención Primaria. Su etiología abarca desde patologías musculares benignas hasta entidades nosológicas con compromiso vital inminente, como el infarto agudo de miocardio, el tromboembolismo pulmonar o la disección aórtica. Se constata que la realización e interpretación de un electrocardiograma en los primeros 10 minutos de la atención, combinada con una anamnesis exhaustiva orientada, son intervenciones de clase I. La implementación de herramientas de estratificación, como la escala HEART, ayuda significativamente en la toma de decisiones para derivar al paciente. Se concluye que el tratamiento precoz extrahospitalario de la sospecha de síndrome coronario agudo mediante la antiagregación plaquetaria, el manejo del dolor y la activación urgente del sistema de hemodinámica (Código Infarto) son medidas que alteran radicalmente la mortalidad cardiovascular y el daño miocárdico residual.

Palabras clave: dolor torácico; síndrome coronario agudo; electrocardiograma; atención prehospitalaria; triaje; primeros auxilios.

Introducción

El dolor torácico es el paradigma de la queja clínica que obliga al médico de familia a tomar decisiones rápidas, asumiendo un alto nivel de incertidumbre. En el entorno de la Atención Primaria, las etiologías musculoesqueléticas, gastrointestinales (como el reflujo gastroesofágico) o vinculadas a cuadros de ansiedad suponen la mayor parte de las consultas. (1) Sin embargo, el principal mandato clínico del facultativo extrahospitalario no es diagnosticar estas causas benignas en primera instancia, sino descartar activamente la presencia del grupo de patologías englobadas bajo el concepto de dolor torácico potencialmente grave. Este grupo incluye el síndrome coronario agudo (SCA), el tromboembolismo pulmonar (TEP), el neumotórax a tensión, el taponamiento cardíaco, la rotura esofágica y la disección aguda de aorta. (2)

Para abordar esta disyuntiva, el profesional de la medicina comunitaria cuenta con herramientas limitadas, pero extremadamente potentes: una anamnesis detallada que evalúe las características del dolor (tipo opresivo, irradiación a brazo izquierdo o mandíbula, cortejo vegetativo acompañante), una exploración física que abarque la toma de tensiones arteriales en ambas extremidades y la auscultación cardiopulmonar, y la prueba imprescindible, el electrocardiograma (ECG) de 12 derivaciones. (3)

Las principales guías de práctica clínica internacionales estipulan de forma rigurosa que ante todo paciente adulto que consulta por dolor u opresión centrotorácica, el ECG debe ser adquirido e interpretado por un facultativo experimentado en un tiempo inferior a los 10 minutos desde el primer contacto médico. (1, 3) Cualquier retraso en este paso puede demorar el diagnóstico de una isquemia en curso y el consiguiente tratamiento de reperfusión. Una vez detectada la anomalía isquémica (como la elevación o el descenso del segmento ST), el centro de salud debe convertirse inmediatamente en el escenario de inicio del tratamiento médico y el punto de coordinación logística para la evacuación urgente del enfermo al hospital.

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Objetivos

Proporcionar una actualización basada en la evidencia científica acerca de la evaluación clínica, la estratificación del riesgo y el manejo terapéutico del paciente con dolor torácico de posible origen coronario en Atención Primaria.

Determinar el papel pronóstico de la evaluación electrocardiográfica precoz y las escalas de riesgo clínico en el entorno extrahospitalario.

Definir el esquema terapéutico farmacológico (antiagregación, analgesia y vasodilatación) que debe instaurarse en el centro de salud ante la sospecha firme de síndrome coronario agudo.

Métodos

Se realizó una búsqueda bibliográfica narrativa para actualizar los protocolos de manejo prehospitalario del dolor torácico agudo.

Se consultaron bases de datos como PubMed/MEDLINE, la Cochrane Library y los repositorios de las guías clínicas internacionales de cardiología (ESC y AHA).

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Se definieron como descriptores de búsqueda: "Chest Pain", "Acute Coronary Syndrome", "Prehospital Care", "Primary Health Care", y "Electrocardiography".

Los criterios de inclusión se restringieron a documentos publicados en los últimos 10 años (2014-2024). Se dio prioridad a las guías de práctica clínica de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), del Colegio Americano de Cardiología (ACC) y de la Asociación Americana del Corazón (AHA), junto con artículos originales de validación clínica de escalas predictivas, seleccionando aquellos textos disponibles a texto completo en inglés y español.

Se descartaron de la lectura definitiva aquellos trabajos centrados en el diagnóstico mediante pruebas de imagen avanzadas (tomografía computarizada coronaria, resonancia magnética cardíaca) y biomarcadores ultrasensibles no viables en las consultas de un centro de salud.

Resultados

La literatura señala que la ausencia de hallazgos agudos en el primer electrocardiograma no excluye en absoluto la existencia de un síndrome coronario agudo subyacente. Ante una anamnesis muy sugerente y un trazado anodino inicial, la práctica consensuada recomienda la realización de trazados electrocardiográficos seriados (cada 15-30 minutos) mientras se monitoriza al paciente. (2, 3) Para mitigar la incertidumbre en pacientes sin alteraciones evidentes del ST, las guías internacionales promueven el uso de escalas de estratificación clínica del riesgo, destacando el "HEART score" (History, ECG, Age, Risk factors, Troponin) como una de las herramientas más validadas. Aunque en el centro de salud no se disponga de la variable analítica de enzimas cardiacas como la Troponina, la suma de los otros parámetros clínicos orienta en gran medida sobre el riesgo de eventos cardíacos adversos mayores a corto plazo. (4)

En la vertiente del tratamiento, si la sospecha de isquemia es alta, está recomendado el inicio precoz de la terapia antiplaquetaria en el mismo centro de atención continuada o ambulatorio. Las directrices actuales de la AHA y la ESC recomiendan la administración oral inmediata y masticada de Ácido Acetilsalicílico (AAS) a una dosis de carga de 150 a 300 mg (si no existen contraindicaciones relativas a hemorragia activa o alergia conocida). (1, 5)

Para el control del dolor y el alivio de la angina, el empleo de nitroglicerina sublingual en dosis repetidas sigue siendo un pilar fundamental, pero exige como requisito previo confirmar la normo o hipertensión del paciente (Tensión Arterial Sistólica (TAS) > 90 mmHg) y descartar de forma inequívoca el infarto de ventrículo derecho. (3, 5) Asimismo, la oxigenoterapia suplementaria debe quedar terminantemente reservada para aquellos individuos que presenten saturaciones periféricas medidas por pulsioximetría inferiores al 90 %, dada la constatación científica de que el estado de hiperoxigenación puede inducir vasoespasmo coronario y perpetuar el daño celular.

Discusión

El abordaje extrahospitalario del dolor torácico es, sin lugar a duda, un claro exponente de la medicina basada en el tiempo y en los recursos limitados. El médico de Atención Primaria asume el reto de realizar un cribado de alta precisión confiando esencialmente en el interrogatorio y en la semiología clínica. Aunque los estudios demuestran que la probabilidad pretest de un infarto en primaria es significativamente inferior a la observada en las áreas de triaje de un hospital general, las consecuencias clínicas y legales de infravalorar el diagnóstico y enviar al domicilio a un paciente isquémico son devastadoras. (2, 4)

La estrategia prehospitalaria debe priorizar siempre el principio universal de "ante la duda razonable, derivar". No obstante, la derivación no exime del manejo terapéutico inicial. (1, 5) Se observa en ocasiones en la práctica rutinaria cierta "inercia conservadora", donde el facultativo retrasa la administración del AAS hasta que el equipo vital avanzado valora al paciente. La evidencia científica refuta frontalmente esta conducta: el beneficio pronóstico de la antiagregación precoz con AAS administrada en las primeras horas de dolor isquémico supera con creces el hipotético y remoto riesgo de sangrado de una causa aórtica que aún no haya sido diagnosticada.

Conclusiones

  1. La atención del dolor torácico en Atención Primaria obliga a priorizar el despistaje de procesos patológicos de gran gravedad clínica, siendo el síndrome coronario agudo la principal etiología a identificar mediante la clínica y el ECG.
  2. La ejecución e interpretación experta del electrocardiograma de 12 derivaciones en los primeros 10 minutos desde el primer contacto médico constituye una directriz indiscutible en la estabilización de urgencias.
  3. La administración oral masticada de 150-300 mg de Ácido Acetilsalicílico y la analgesia (si precisa y su TAS lo permite) dirigida con nitratos deben efectuarse rutinariamente desde el centro de salud, asumiendo que estas acciones mejoran radicalmente la supervivencia a corto plazo del enfermo isquémico.
  4. La implementación formativa de escalas de estratificación de riesgo, como el sistema HEART (incluso de manera parcial sin enzimas cardiacas), y la optimización de los tiempos de derivación mediante recursos medicalizados son estrategias imperativas para perfeccionar la cadena asistencial cardíaca.

Bibliografía

  1. Gulati M, Levy PD, Mukherjee D, Amsterdam E, Bhatt DL, Birtcher KK, et al. 2021 AHA/ACC/ASE/CHEST/SAEM/SCCT/SCMR Guideline for the Evaluation and Diagnosis of Chest Pain: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. Circulation. 2021;144(22):e368-e454.
  2. Collet JP, Thiele H, Barbato E, Barthélémy O, Bauersachs J, Bhatt DL, et al. 2020 ESC Guidelines for the management of acute coronary syndromes in patients presenting without persistent ST-segment elevation. Eur Heart J. 2021;42(14):1289-367.
  3. Ibanez B, James S, Agewall S, Antunes MJ, Bucciarelli-Ducci C, Bueno H, et al. 2017 ESC Guidelines for the management of acute myocardial infarction in patients presenting with ST-segment elevation. Eur Heart J. 2018;39(2):119-77.
  4. Six AJ, Backus BE, Kelder JC. Chest pain in the emergency room: value of the HEART score. Neth Heart J. 2008;16(6):191-6.
  5. Fanaroff AC, Rymer JA, Goldstein SA, Simel DL, Newby LK. Does This Patient With Chest Pain Have Acute Coronary Syndrome?: The Rational Clinical Examination Systematic Review. JAMA. 2015;314(18):1955-65.