Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 848
Autor principal (primer firmante): Víctor Hugo Nieva Rivera
Fecha recepción: 25/07/2026
Fecha aceptación: 21/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 848
Autores:
- Víctor Hugo Nieva Rivera
- Covadonga Pascual Palacín
- Rosario Rodríguez Manso
- Andrea Tabares Madueño
- Manuela Estefani Gómez Peña
- Marta Belio Naval
Categoría: Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE)
Resumen
Las úlceras venosas constituyen una de las complicaciones crónicas más frecuentes en pacientes con insuficiencia venosa crónica, representando un desafío importante para los profesionales de la salud debido a su elevada tasa de recurrencia y su impacto en la calidad de vida. La terapia compresiva ha sido considerada como la piedra angular en el manejo de estas lesiones, demostrando eficacia en la reducción del edema, la mejora de la circulación venosa y la aceleración del proceso de cicatrización.
Palabras clave: Úlcera venosa, terapia compresiva, insuficiencia venosa crónica, cicatrización, tratamiento conservador.
Introducción
Las úlceras venosas representan una de las manifestaciones más severas de la insuficiencia venosa crónica (IVC), afectando principalmente a adultos mayores y a pacientes con antecedentes de varices o trombosis venosa profunda. Se estima que estas lesiones representan aproximadamente el 70% de las úlceras en las extremidades inferiores, con una incidencia que aumenta con la edad y que, en muchos casos, se acompaña de complicaciones que comprometen la movilidad, la autonomía y la salud mental de los pacientes. La gestión de estas heridas es compleja, requiriendo un enfoque multidisciplinario que incluya control farmacológico, medidas de higiene, cuidados locales y, fundamentalmente, terapia compresiva.
Fisiopatología de las úlceras venosas y el rol de la terapia compresiva
Las úlceras venosas surgen como consecuencia de una insuficiencia en las válvulas venosas y/o en la contractilidad de las paredes venosas, que conduce a un aumento de la presión venosa en las extremidades inferiores. Este incremento en la presión provoca una serie de cambios fisiopatológicos, incluyendo el aumento del flujo sanguíneo a través de capilares, la permeabilidad vascular aumentada y la filtración de líquidos y proteínas hacia los tejidos circundantes. La acumulación de edema, junto con la inflamación crónica, da lugar a la alteración de la microcirculación, la destrucción del tejido y, eventualmente, la formación de úlceras.
El tratamiento de estas lesiones requiere, por tanto, una estrategia que aborde no solo la lesión en sí, sino también los mecanismos subyacentes que perpetúan la enfermedad. La terapia compresiva cumple un papel fundamental en este aspecto, ya que, mediante la aplicación de presión controlada sobre la extremidad, favorece el retorno venoso, disminuye el edema y reduce la inflamación, creando un entorno propicio para la cicatrización. El esfuerzo asimismo colabora con la reducción de la tensión venosa restante, facilita a la consolidación del tejido y facilita que los fluidos se desplacen en dirección a los conductos linfáticos, lo cual contribuye a la resolución de la inflamación y a que la estructura se repare.
Evidencia clínica y modalidades de terapia compresiva
La evidencia clínica respalda la utilización de la terapia compresiva como la piedra angular del tratamiento conservador de las úlceras venosas. Estudios randomizados y revisiones sistemáticas han demostrado que su uso combinado con cuidados locales adecuados aumenta significativamente las tasas de cicatrización y reduce la recurrencia de las lesiones. La terapia compresiva, conjuntamente, ha demostrado ser efectiva en la reducción del edema y en la mejora de la calidad de vida de los pacientes aquejados.
Existen diferentes modalidades de aplicación compresiva, que varían en términos de materiales, presiones y técnicas. Los apósitos compresivos pueden ser de uso diario, hechos de materiales elásticos o de fibras naturales, y ajustados en diferentes niveles de presión según la gravedad de la insuficiencia venosa y las características del paciente. Las medias de compresión, por ejemplo, son una opción ampliamente utilizada y bien tolerada, con diferentes niveles de presión (medidas en mm Hg), que se seleccionan en función de la gravedad clínica y la tolerancia del paciente. Para casos más complejos o lesiones extensas, se emplean vendajes compresivos multiláminas o sistemas de compresión de presión controlada, que permiten una mayor personalización y ajuste de la terapia.
Aspectos prácticos y consideraciones en la aplicación de la terapia compresiva
La utilización segura y efectiva de la terapia compresiva requiere que los profesionales de la salud tengan conocimientos sólidos sobre las indicaciones, contraindicaciones y técnicas de aplicación. Entre las contraindicaciones relativas se encuentran la insuficiencia arterial severa, infecciones agudas, dermatitis o alergias a los materiales utilizados, así como condiciones que puedan comprometer la integridad de la piel, como dermatitis aguda o heridas infectadas. La evaluación arterial previa mediante medición de presión arterial en las extremidades, mediante la prueba de índice tobillo-brazo, es fundamental para evitar complicaciones.
El proceso de aplicación debe realizarse de manera cuidadosa, ajustando la presión en función de la evaluación clínica y la tolerancia del paciente. La capacitación del paciente en el uso correcto de las medias o vendajes es vital para garantizar su eficacia y comodidad. El control regular, que abarca la valoración de síntomas de degradación, afecciones o problemas, favorece la prevención de consecuencias negativas y posibilita hacer adecuaciones a tiempo.
El equipo sanitario tiene la obligación de fomentar la conformidad a través del aprendizaje acerca de las ventajas del procedimiento, los cuidados dermatológicos y el valor que tiene conservar la intervención de forma continua. La integración de la terapia compresiva en un plan multidisciplinario que incluya control de la causa subyacente, cuidados locales, medidas de higiene y control de factores de riesgo, es esencial para lograr una cicatrización exitosa y reducir las tasas de recurrencia.
Conclusiones
La terapia compresiva es un pilar fundamental en el tratamiento de las úlceras venosas, respaldada por una sólida evidencia clínica que demuestra su impacto positivo en la cicatrización, la reducción del edema y la mejora de la calidad de vida de los pacientes. Su éxito depende de una selección adecuada del tipo de compresión, una correcta aplicación y del compromiso del paciente con el tratamiento. La integración de esta modalidad en un enfoque multidisciplinario, que incluya también medidas farmacológicas, cuidados locales y control de las causas subyacentes, permite optimizar los resultados terapéuticos y reducir la carga social y económica de esta patología.
Bibliografía
- Agundez, J. (2024, October 10). Terapia compresiva: Cómo lograr una mejor adherencia. Urgo Medical. https://urgomedical.es/blog/informacion/terapia-co mpresiva-consejos-practicos-para-mejorar-la-adhere ncia-del-paciente/.
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