El síndrome de burnout en el personal no sanitario de los centros sanitarios

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 206

Autor principal (primer firmante): Noelia Aparicio Perez

Fecha recepción: 30/07/2026

Fecha aceptación: 16/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 206

Autor/a:

Noelia Aparicio Álvarez

Introducción

El síndrome de Burnout o de desgaste profesional constituye uno de los principales problemas de salud laboral en los sistemas sanitarios actuales. Este síndrome destaca como una de las respuestas psicofisiológicas más graves ante el estrés laboral de carácter crónico.

Aunque la mayoría de las investigaciones se centran en el personal sanitario, este síndrome, debido a su actividad diaria, también afecta al personal no sanitario. La atención continuada al público, el contacto frecuente con pacientes y familiares, la elevada carga de trabajo, los turnos rotatorios, la escasez de recursos humanos y materiales y la exposición a situaciones emocionalmente difíciles son algunos de los factores que pueden favorecer la aparición del síndrome de Burnout.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo reconoce como un fenómeno asociado al ámbito laboral que puede afectar al bienestar físico, psicológico y social de los profesionales, repercutiendo tanto en su calidad de vida como en el funcionamiento de las organizaciones.

La psicóloga Cristina Maslach lo describe como una forma inadecuada de afrontar el estrés crónico y sus rasgos más característicos son: agotamiento emocional, despersonalización y disminución del desempeño personal.

Objetivos

Analizar los factores desencadenantes y el impacto del síndrome de Burnout en el personal no sanitario, con el objetivo de diseñar medidas preventivas para mitigar su impacto en la salud de los trabajadores.

Desarrollo

El síndrome de Burnout fue descrito por Herbert J. Freudenberger en la década de los setenta para definir el estado de agotamiento observado en profesionales sometidos a elevados niveles de estrés laboral. Posteriormente, Christina Maslach amplió este concepto y desarrolló el Maslach Burnout Inventory (MBI), considerado actualmente el instrumento más utilizado para evaluar este síndrome. Según este modelo, el Burnout se caracteriza por tres dimensiones fundamentales: el agotamiento emocional, la despersonalización y la ausencia de realización personal.

El agotamiento emocional hace que el trabajador experimente una sensación persistente de cansancio físico y psicológico, pérdida de energía y dificultad para afrontar las tareas habituales de su jornada de trabajo, es el elemento clave del síndrome.

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La despersonalización implica el desarrollo de actitudes negativas, frías o distantes hacia las personas con las que se interactúa durante la jornada laboral. En el caso del personal no sanitario, puede traducirse en una comunicación menos empática con pacientes y familiares o una actitud indiferente frente a las demandas del usuario.

En la falta de realización personal el trabajador percibe que su esfuerzo no obtiene reconocimiento suficiente y desarrolla sentimientos de fracaso, frustración o escasa utilidad profesional. Esta percepción puede favorecer la pérdida de compromiso con la organización y disminuir la satisfacción laboral.

El personal no sanitario desarrolla funciones esenciales para garantizar el funcionamiento de los centros sanitarios y está expuesto a factores organizativos y psicosociales que pueden favorecer el desarrollo del Burnout.

Entre los principales factores de riesgo destacan la sobrecarga de tareas, los turnos rotatorios, el trabajo nocturno, la presión derivada del elevado volumen de actividad, la atención continuada al público y el contacto con usuarios en situaciones críticas.

El síndrome de Burnout presenta consecuencias tanto a nivel individual como a nivel organizativo. A nivel individual se asocian trastornos musculoesqueléticos, alteraciones del sueño, problemas cardiovasculares, trastornos gastrointestinales, ansiedad, irritabilidad, cefaleas, dificultades de concentración, síntomas depresivos y un deterioro general del estado de salud. A nivel organizativo, el Burnout se asocia con un incremento del absentismo laboral, mayor rotación del personal, disminución del rendimiento y deterioro del clima de trabajo. Esto se traduce en una mala atención ofrecida a los usuarios, riesgo de conflictos, un aumento de los errores administrativos, un empeoramiento del clima de trabajo y disminución de la satisfacción de pacientes y familiares.

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La prevención del síndrome de burnout debe abordarse desde una perspectiva integral. Las organizaciones sanitarias desempeñan un papel fundamental mediante la implantación de medidas dirigidas a mejorar las condiciones laborales, optimización de los turnos de trabajo, definir las competencias de cada puesto, fomentar canales de comunicación interna, implantar programas formativos orientados al desarrollo de habilidades interpersonales.

En el ámbito individual, es recomendable fomentar hábitos de vida saludables, realizar actividad física de forma regular, respetar los periodos de descanso y desarrollar estrategias eficaces para la gestión del estrés. Del mismo modo, la formación en habilidades de comunicación, resolución de conflictos y la gestión del estrés como el mindfulness permiten mejorar la capacidad de afrontar situaciones complejas propias del entorno sanitario.

La identificación temprana de los signos y síntomas asociados al síndrome de burnout es esencial para evitar su progresión. La aplicación de medidas preventivas, junto con el apoyo psicológico y organizativo, favorece el bienestar del trabajador, reduce las consecuencias sobre su salud y contribuye a mejorar el funcionamiento de la organización.

Conclusiones

El síndrome de Burnout constituye un problema que también afecta al personal no sanitario de los centros sanitarios, pudiendo repercutir sobre su salud física y mental, así como sobre el funcionamiento de la organización.

Factores como la sobrecarga de trabajo, la presión asistencial, la atención continuada al público y los turnos rotatorios favorecen la aparición del desgaste laboral y esto hace que se considere al personal no sanitario un colectivo vulnerable a los efectos del estrés crónico. La identificación temprana de los signos y síntomas asociados al síndrome de Burnout resulta esencial para prevenir su evolución y que no afecte a la calidad de vida de los individuos que lo sufren.

Bibliografía

  1. Freudenberger, H. J. (1974). Staff burn-out. Journal of Social Issues, 30(1), 159-165.
  2. Maslach, C., & Jackson, S. E. (1986). Maslach Burnout Inventory Manual (2nd ed.). Palo Alto, CA: Consulting Psychologists Press.
  3. Organización Mundial de la Salud (2019). Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). Ginebra: OMS.