La seguridad del paciente durante los relevos de turno

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 72

Autor principal (primer firmante): Maria Del Carmen Mozota Mateo

Fecha recepción: 05/10/2026

Fecha aceptación: 01/11/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 72

Autores:

  • Maria del Carmen Mozota Mateo
  • Danae Fanlo Baz
  • Maria Moreno Martin
  • Vanessa Álvarez Sánchez

Palabras clave: seguridad del paciente, relevo de turno, continuidad asistencial, comunicación sanitaria, enfermería, transferencia de información.

Resumen

El relevo de turno constituye un momento fundamental para garantizar la continuidad asistencial en los centros sanitarios. Durante este proceso, los profesionales que finalizan su jornada transmiten a sus compañeros la información necesaria para continuar la atención de los pacientes. Las omisiones, los malentendidos y las interrupciones durante la transmisión pueden favorecer la aparición de incidentes relacionados con la seguridad.

El objetivo de este artículo es analizar la importancia de los relevos de turno en la prevención de incidentes asistenciales, identificar los principales factores que dificultan una transferencia adecuada de la información y describir estrategias que permitan mejorar su calidad.

La utilización de procedimientos estructurados, la identificación de los pacientes con necesidades prioritarias y la participación activa de los profesionales que reciben la información pueden contribuir a reducir los riesgos. También resulta importante disponer de un entorno adecuado, evitar las interrupciones innecesarias y garantizar que los registros clínicos estén actualizados.

La seguridad durante los relevos no depende exclusivamente de la capacidad individual para recordar información, sino de una organización que facilite una comunicación clara, completa y adaptada a las características de cada unidad.

Abstract

Shift handover is a fundamental process for ensuring continuity of care in healthcare institutions. During handover, outgoing professionals transfer the information required by incoming staff to continue patient care. Omissions, misunderstandings and interruptions during this process may contribute to patient safety incidents.

The aim of this article is to analyse the importance of shift handovers in preventing healthcare incidents, identify the main factors that hinder effective information transfer and describe strategies to improve handover quality.

Structured communication procedures, identification of patients with priority needs and active participation by incoming professionals may help reduce risks. An appropriate environment, the prevention of unnecessary interruptions and the maintenance of updated clinical records are also important.

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Safe handover does not depend exclusively on an individual’s ability to remember information. It requires an organisational approach that supports clear, complete communication adapted to the characteristics of each healthcare unit.

Introducción

La atención hospitalaria requiere la participación de numerosos profesionales que trabajan de forma coordinada para garantizar la continuidad de los cuidados. En los servicios que mantienen su actividad durante las veinticuatro horas del día, los relevos de turno permiten transmitir la información necesaria para que los profesionales entrantes conozcan la situación de los pacientes y las actuaciones pendientes.

Este intercambio constituye un momento especialmente importante para la seguridad, ya que implica transferir información clínica, responsabilidades asistenciales y conocimientos sobre las necesidades particulares de cada persona ingresada.

Un relevo incompleto puede provocar que determinados cambios en el estado del paciente pasen inadvertidos, que se retrasen actuaciones necesarias o que se repitan procedimientos realizados previamente. También pueden producirse errores relacionados con la medicación, la preparación de pruebas diagnósticas o la aplicación de medidas preventivas.

Las dificultades pueden aumentar en unidades con elevada carga asistencial, pacientes complejos o cambios frecuentes de personal. Por ello, resulta necesario establecer procedimientos que permitan transmitir la información de manera ordenada y comprobar que los aspectos más importantes han sido comprendidos.

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El relevo de turno debe entenderse como un proceso de comunicación entre profesionales y no como una simple enumeración de tareas realizadas durante la jornada anterior.

Desarrollo

El relevo de turno como proceso de continuidad asistencial

La continuidad asistencial implica que los cuidados proporcionados a un paciente mantengan la coherencia necesaria a lo largo del tiempo, incluso cuando cambian los profesionales responsables de su atención.

Durante el relevo se transmite información sobre la situación clínica, los tratamientos, las necesidades de cuidados y las incidencias que pueden influir en la actividad del siguiente turno.

La calidad de este proceso depende tanto de la información facilitada como de la capacidad de los profesionales entrantes para comprenderla, identificar prioridades y solicitar aclaraciones.

El intercambio debe permitir que quienes reciben el turno conozcan no solo lo que ha sucedido, sino también qué situaciones requieren vigilancia, qué actuaciones están pendientes y qué circunstancias pueden modificar la planificación asistencial.

Principales riesgos de una transmisión inadecuada

Los problemas durante el relevo pueden aparecer cuando se omite información relevante, se utilizan expresiones ambiguas o no se dispone de tiempo suficiente para resolver dudas.

La falta de actualización de los registros también puede generar discrepancias entre la información verbal y la documentación clínica.

Otro riesgo aparece cuando se presupone que los profesionales entrantes conocen determinados antecedentes o incidencias. Esta situación puede ser especialmente problemática cuando se incorporan trabajadores que no han atendido previamente a los pacientes.

Las interrupciones, las conversaciones simultáneas y el ruido ambiental pueden dificultar la concentración y provocar que algunos datos pasen inadvertidos.

La prevención requiere reconocer estas situaciones y establecer medidas que faciliten una transmisión completa, comprensible y verificable.

Información prioritaria durante el relevo

El contenido del relevo debe adaptarse a las características de cada servicio y a las necesidades de los pacientes.

Resulta fundamental transmitir los cambios clínicos relevantes, los tratamientos que requieren especial vigilancia y las actuaciones pendientes. También deben comunicarse las incidencias relacionadas con dispositivos, medidas de aislamiento, riesgos identificados y necesidades específicas de cuidados.

La información debe presentarse de manera que permita distinguir los datos habituales de aquellos que requieren una actuación prioritaria.

No es necesario repetir indiscriminadamente toda la historia clínica del paciente. El objetivo consiste en seleccionar la información que resulta relevante para garantizar la continuidad y la seguridad durante el siguiente turno.

Comunicación estructurada mediante herramientas estandarizadas

La utilización de procedimientos estructurados permite organizar la información y reducir el riesgo de olvidar aspectos importantes.

Una de las herramientas utilizadas en diferentes entornos sanitarios es el modelo SBAR, basado en la presentación de la situación, los antecedentes, la valoración y las recomendaciones.

Este sistema facilita una secuencia de comunicación reconocible y puede adaptarse a las características de diferentes unidades.

Sin embargo, la utilización de una herramienta estandarizada no garantiza por sí sola que el relevo sea adecuado. Los profesionales deben recibir formación, disponer de tiempo suficiente y conocer qué información resulta imprescindible en cada contexto.

Los procedimientos también deben permitir incorporar circunstancias particulares que no encajen completamente en una estructura predeterminada.

La importancia de la participación activa

El relevo debe desarrollarse como un intercambio de información entre los profesionales que finalizan y comienzan su jornada.

Quienes reciben el turno necesitan disponer de oportunidades para formular preguntas, confirmar datos y aclarar posibles contradicciones.

La participación activa facilita la identificación de información incompleta y permite establecer prioridades compartidas.

También es importante que los profesionales salientes comprueben que las cuestiones especialmente relevantes han sido transmitidas de manera adecuada.

Una comunicación unidireccional, realizada con excesiva rapidez y sin posibilidad de aclaraciones, puede aumentar el riesgo de malentendidos.

Interrupciones y condiciones ambientales

El entorno en el que se desarrolla el relevo puede influir considerablemente en su calidad.

Las llamadas telefónicas, las consultas ajenas al procedimiento y las conversaciones simultáneas pueden dificultar la transmisión de información.

Siempre que las características del servicio lo permitan, conviene establecer un espacio y un periodo destinados al relevo, reduciendo las interrupciones que no requieran una respuesta inmediata.

Sin embargo, la actividad asistencial no puede detenerse por completo. Deben existir mecanismos que permitan atender las urgencias mientras se mantiene una comunicación adecuada entre los profesionales.

La organización debe buscar un equilibrio entre la protección del relevo y la necesidad de garantizar una atención continua a los pacientes.

Los relevos en unidades de cuidados intensivos

Las unidades de cuidados intensivos presentan características que pueden aumentar la complejidad de los relevos.

Los pacientes suelen necesitar vigilancia continua, tratamientos intravenosos, dispositivos de soporte y actuaciones que requieren una coordinación precisa.

Durante el intercambio de información resulta especialmente importante comunicar los cambios clínicos, las incidencias relacionadas con los dispositivos, los tratamientos que necesitan seguimiento y las situaciones que pueden requerir una respuesta inmediata.

La elevada cantidad de información disponible hace necesario seleccionar y organizar los datos para evitar que los aspectos prioritarios queden ocultos entre detalles de menor relevancia.

El relevo debe adaptarse a las necesidades reales de la unidad y a los procedimientos establecidos por el centro.

La participación del TCAE en los relevos de turno

El técnico en cuidados auxiliares de Enfermería participa en la atención de las necesidades básicas de los pacientes y puede aportar información relevante para garantizar la continuidad de los cuidados.

Durante el relevo, el TCAE puede comunicar las incidencias observadas relacionadas con la higiene, la alimentación, la movilidad, el descanso y el bienestar de las personas ingresadas. También puede transmitir información sobre las dificultades surgidas durante los cuidados y las necesidades que requieren especial atención.

Los cambios observados en el comportamiento, la tolerancia a la alimentación o la capacidad para colaborar en las actividades cotidianas deben comunicarse al personal de Enfermería, de acuerdo con los procedimientos de cada unidad.

La transmisión de esta información resulta especialmente importante en pacientes dependientes, personas con dificultades para comunicarse y enfermos que necesitan ayuda continuada para realizar las actividades básicas.

La participación del TCAE debe mantenerse dentro de su ámbito competencial y desarrollarse de forma coordinada con el resto del equipo asistencial.

El papel de los registros clínicos

La documentación clínica constituye un elemento fundamental para garantizar la continuidad de la asistencia. Los registros permiten consultar la información relacionada con la evolución del paciente, los tratamientos administrados y las actuaciones realizadas.

Durante los relevos, la información verbal debe complementarse con los registros correspondientes. La transmisión oral no sustituye la obligación de documentar las actuaciones conforme a los procedimientos establecidos.

Los registros incompletos o desactualizados pueden provocar dudas y dificultar la planificación del siguiente turno.

Por ello, resulta importante que los profesionales documenten las incidencias relevantes y comprueben la información cuando aparezcan discrepancias entre los datos registrados y los transmitidos verbalmente.

Relevos a pie de cama

En determinados servicios se utilizan relevos realizados junto al paciente. Esta modalidad permite comprobar directamente algunos aspectos relacionados con su situación, verificar determinados dispositivos y facilitar su participación cuando las circunstancias lo permiten.

La presencia del paciente puede ayudar a identificar necesidades que no se habían comunicado previamente y favorecer su implicación en la atención.

Sin embargo, los relevos a pie de cama requieren adoptar medidas para proteger la intimidad y la confidencialidad. La información sensible debe transmitirse en un entorno adecuado y respetando las preferencias de la persona ingresada.

Esta modalidad tampoco debe sustituir los procedimientos de comprobación establecidos ni utilizarse de manera indiscriminada cuando las características clínicas o personales del paciente aconsejen otra forma de comunicación.

Adaptación de los relevos a las necesidades de cada servicio

Los procedimientos de relevo deben responder a las características de las unidades en las que se aplican.

En una unidad de hospitalización convencional puede ser necesario prestar especial atención a la planificación de pruebas, los cambios en la movilidad o las necesidades de cuidados básicos. En los servicios de urgencias, la rápida evolución de los pacientes y la elevada rotación asistencial pueden exigir intercambios de información más frecuentes.

En las unidades de cuidados intensivos, la complejidad de los tratamientos y la necesidad de vigilancia continua requieren transmitir datos especialmente detallados sobre determinadas situaciones clínicas.

La estandarización debe facilitar la comunicación sin impedir que los profesionales incorporen información adicional cuando resulte necesaria.

Formación y cultura de seguridad

La formación en comunicación constituye una herramienta importante para mejorar la calidad de los relevos.

Los profesionales deben conocer los procedimientos establecidos, identificar la información prioritaria y desarrollar habilidades que les permitan transmitir los datos de manera clara y ordenada.

También resulta necesario promover un entorno en el que puedan formularse preguntas y comunicarse dudas sin temor a recibir respuestas negativas.

La notificación de incidentes relacionados con fallos de comunicación permite identificar dificultades organizativas y establecer medidas correctoras.

El análisis de estas situaciones debe centrarse en mejorar los procedimientos y evitar que los errores se repitan, en lugar de limitarse a atribuir responsabilidades individuales.

Evaluación y mejora continua

La calidad de los relevos debe evaluarse periódicamente para comprobar si los procedimientos establecidos responden a las necesidades asistenciales.

Los centros pueden analizar el cumplimiento de los protocolos, las dificultades identificadas por los profesionales y los incidentes en los que la transferencia de información haya desempeñado algún papel.

También resulta útil conocer la opinión de los trabajadores sobre el tiempo disponible, las condiciones ambientales y la utilidad de las herramientas empleadas.

La evaluación debe permitir introducir modificaciones cuando se detecten problemas, evitando que los procedimientos se conviertan en trámites rutinarios que no aporten información relevante.

La participación de los equipos en este proceso favorece la identificación de soluciones adaptadas a las condiciones reales de trabajo.

Conclusión

Los relevos de turno constituyen un proceso fundamental para garantizar la continuidad asistencial y proteger la seguridad del paciente. La transmisión adecuada de la información permite que los profesionales entrantes conozcan la situación de las personas atendidas, identifiquen las necesidades prioritarias y continúen las actuaciones previstas.

Las omisiones, los malentendidos, las interrupciones y la falta de actualización de los registros pueden comprometer la calidad de este proceso.

La utilización de herramientas de comunicación estructurada, la participación activa de los profesionales y la disponibilidad de un entorno adecuado contribuyen a mejorar la transferencia de información.

El personal de Enfermería y los técnicos en cuidados auxiliares de Enfermería participan, desde sus respectivos ámbitos competenciales, en la transmisión de datos necesarios para mantener la continuidad de los cuidados.

La formación, la evaluación periódica de los procedimientos y el desarrollo de una cultura de seguridad permiten identificar dificultades y establecer medidas de mejora.

El relevo debe entenderse como una actividad asistencial que requiere planificación, coordinación y tiempo suficiente, y no únicamente como un trámite asociado al cambio de jornada laboral.

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