Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 307
Autor principal (primer firmante): Mónica Fernández González
Fecha recepción: 28/09/2026
Fecha aceptación: 25/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 307
Autores:
- Mónica Fernández González
- Maria Teresa Vázquez Bailon
- Susana Carrasco Ramos
Introducción
La salud mental está reconocida como un derecho humano universal y esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico. En el ámbito sanitario, es esencial para el bienestar de los profesionales y la calidad de atención hacia el paciente. Los entornos sanitarios son sitios con mucha carga emocional, tanto para unos como para otros.
La ansiedad, el estrés y la depresión son un problema creciente que afecta tanto a los profesionales sanitarios (médicos, enfermeras, auxiliares…) como a los pacientes.
A los profesionales les afectan la carga de trabajo, la presión asistencial, la falta de recursos y no contar con el apoyo institucional que aumentan el estrés y la ansiedad.
Con respecto a los pacientes el estrés al que se encuentra una persona hospitalizada por el riesgo a la muerte, al sufrimiento, la soledad o cambios de ánimo.
Desarrollo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como “un estado de bienestar mental para afrontar el estrés, desarrollar sus capacidades, habilidades, poder aprender y trabajar para contribuir a mejorar su comunidad”.
El ámbito sanitario es por su naturaleza, un entorno de crisis, urgencia y alta carga emocional. La exhibición diaria al sufrimiento, enfermedad grave y la muerte, unida a turnos rotatorios y la responsabilidad del cuidado de la vida humana, perjudica la salud mental del personal sanitario y no sanitario, con un aumento de trastornos como depresión, ansiedad y síndrome de burnout. Estos problemas son debidos a:
- Estrés laboral y carga de trabajo excesiva, queriendo mantener la calidad del servicio prestado a los pacientes con recursos limitados.
- Falta de recursos y de apoyo institucional, escasez de personal y material se manifiesta en un agotamiento emocional.
- Exposición al sufrimiento, debido a un contacto continuo con el dolor y la muerte, lo que provoca un desgaste emocional.
El estrés y la ansiedad son problemas comunes que afectan al paciente, por lo que hay que tratar el tema desde el mismo ámbito sanitario.
Estas enfermedades mentales se caracterizan por la alteración de las emociones o el comportamiento del individuo. Según la OMS surge de una compleja interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales que afectan a personas de todas las edades, género y origen cultural.
- Depresión: caracterizada por una tristeza duradera, un futuro sin esperanza que dificulta la vida cotidiana.
- Ansiedad: miedo y preocupación excesiva acompañada de síntomas físicos como taquicardia o dificultad para respirar que se puede convertir en enfermedad crónica.
- Estrés: es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones difíciles o desagradables.
Conclusión
La salud mental se reconoce como parte de seguridad en el lugar del trabajo, ya que las condiciones laborales (entornos estresantes, cargas de trabajo excesivas…) pueden perjudicar y protegerla, como ocurre en el ámbito sanitario. El COVID-19 pone de manifiesto aún más las deficiencias en los sistemas de trabajo y la importancia de incluir la salud mental en las políticas de salud laboral. Para los trabajadores que prestan servicios sanitarios y de urgencia, las presiones laborales se combinan con traumas, lo que los expone a un mayor riesgo de estrés, depresión y ansiedad.
La salud mental de los profesionales sanitarios es fundamental no solo para su propio bienestar sino también para la calidad de los servicios que prestan a sus pacientes.
Los pacientes responden ante las situaciones estresantes, como la hospitalización, puede depender de su historia de vida y cómo interpretan los acontecimientos. La respuesta a la crisis depende del impacto emocional.
Es fundamental la ayuda de los profesionales sanitarios a los pacientes, teniendo en cuenta cada paciente de forma individual, con una comunicación clara y adaptada a cada individuo y empatía.
Es necesario eliminar los estigmas que existen alrededor de la salud mental, eliminando las barreras estructurales que impiden recibir atención. Hay que tener en cuenta que cada individuo tiene diferentes emociones, miedos, grados de dificultad y angustia que hay que tratar de forma individual.
“NO HAY SALUD SIN SALUD MENTAL”
Bibliografía
- Cómo atender el estrés y la ansiedad de los pacientes desde el ámbito sanitario
- Salud mental y bienestar | Naciones Unidas



