Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 94
Autor principal (primer firmante): Isabel Pandiella Montes
Fecha recepción: 06/10/2026
Fecha aceptación: 02/11/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 94
Autores:
- Isabel Pandiella Montes
- Andrea Bao Álvarez
- María Elvira González León
Introducción
Los hospitales son entornos de trabajo complejos donde conviven múltiples riesgos: biológicos, químicos, físicos, ergonómicos y psicosociales. El personal que desarrolla su labor en áreas de contacto directo con pacientes, en tránsito constante por pasillos, o en puestos administrativos, está expuesto a una variedad de peligros que pueden prevenirse con conocimientos básicos y hábitos adecuados.
La prevención de riesgos laborales no es solo responsabilidad del departamento de seguridad, sino una competencia individual que se ejerce cada día en cada acción. Conocer los riesgos, utilizar correctamente los equipos de protección, mantener el área de trabajo ordenada y aplicar técnicas seguras de movimiento son actitudes que protegen la salud del profesional y, por extensión, la de los pacientes y compañeros.
Palabras clave: prevención de riesgos, equipos de protección individual, ergonomía, higiene de manos, señalización, formación continua.
Objetivos
- Identificar los principales riesgos laborales en el entorno hospitalario.
- Aplicar el uso correcto de equipos de protección individual.
- Prevenir lesiones ergonómicas mediante técnicas de movimiento seguras.
- Mantener el área de trabajo ordenada y libre de peligros.
Desarrollo
Conociendo los riesgos del entorno
Los hospitales presentan riesgos diversos que exigen atención constante. Los riesgos biológicos derivan del contacto con sangre, fluidos corporales, residuos contaminados y pacientes con enfermedades transmisibles. Los riesgos químicos provienen de productos de limpieza, desinfectantes y medicamentos. Los riesgos físicos incluyen caídas, resbalones, golpes, ruido y radiaciones. Los riesgos ergonómicos están relacionados con posturas forzadas, levantamiento de pesos y movimientos repetitivos. Finalmente, los riesgos psicosociales abarcan el estrés, la carga emocional y las relaciones interpersonales conflictivas.
Reconocer estos riesgos en el propio puesto de trabajo es el primer paso para prevenirlos. Alguien que pasa la jornada en un mostrador de admisión debe prestar atención a la ergonomía de la silla y el monitor, a la higiene de manos tras manipular documentos de pacientes, y al estrés derivado del trato continuo con público. Alguien que se desplaza constantemente por el hospital debe cuidar el calzado antideslizante, estar atento a suelos mojados, y aplicar técnicas seguras cuando ayuda a movilizar a un paciente.
Equipos de protección individual: uso correcto
Los equipos de protección individual son la barrera entre el profesional y los riesgos. Los guantes desechables protegen del contacto con sangre, fluidos corporales, productos químicos y superficies contaminadas, y deben cambiarse entre cada procedimiento o paciente. Las mascarillas previenen la transmisión de agentes infecciosos por vía aérea. Las gafas o pantallas faciales protegen los ojos de salpicaduras. Las batas desechables protegen la ropa y la piel. El calzado de seguridad, resistente y antideslizante previene caídas y golpes.
El uso correcto de estos equipos debe complementarse con formación sobre su manipulación, almacenamiento y mantenimiento. No sirve de nada llevar guantes si se tocan superficies limpias con ellos contaminados, o si se reutilizan entre pacientes. Las mascarillas deben cubrir nariz y boca correctamente, ajustándose al rostro. Y todos los equipos deben retirarse siguiendo la secuencia adecuada para evitar la autoinoculación.
Ergonomía y técnicas de movimiento
Las lesiones musculoesqueléticas son de las más frecuentes en el sector sanitario. Prevenirlas pasa por aplicar técnicas sencillas en el día a día. Al levantar cualquier peso, incluso una caja de archivos, flexionar las rodillas y mantener la espalda recta. No girar el tronco cargando; en su lugar, mover los pies para cambiar de dirección. Pedir ayuda cuando el peso excede nuestras capacidades, sin vergüenza ni temor a parecer débiles.
Para quienes pasan muchas horas de pie, usar calzado cómodo y antideslizante cambia la jornada. Aprovechar cualquier momento para alternar posturas, hacer estiramientos discretos, y asegurarse de que la altura de los muebles de trabajo se adapta a la estatura. Para quienes trabajan sentados frente a pantallas, la silla debe permitir apoyar los pies en el suelo, el monitor debe estar a la altura de los ojos, y se deben hacer pausas activas cada hora para descansar la vista y mover el cuerpo.
Orden y limpieza del área de trabajo
Un espacio desordenado es un espacio peligroso. Los cables por el suelo, los objetos en pasillos, los derrames no señalizados son causas frecuentes de caídas y resbalones. Mantener el área de trabajo ordenada, informar de cualquier derrame o peligro inmediatamente, y respetar la señalización de zonas de riesgo son responsabilidades de todos.
La limpieza regular de superficies de contacto frecuente —mostradores, teclados, teléfonos, barandillas, pomos de puerta— reduce la carga microbiana y previene infecciones cruzadas. Utilizar los productos de limpieza adecuados, en la dilución correcta, y respetando los tiempos de contacto recomendados, garantiza la eficacia de la desinfección.
Formación y cultura de prevención
La prevención efectiva requiere formación continua. Participar en los cursos de seguridad laboral que ofrezca el centro, asistir a simulacros de emergencia, y mantenerse actualizado sobre nuevos protocolos son inversiones en la propia salud. Detectar riesgos y comunicarlos a los superiores o al departamento de prevención, participar activamente en la mejora de los procedimientos, y fomentar una cultura donde la seguridad sea prioridad compartida son actitudes que benefician a toda la organización.
Conclusión
La prevención de riesgos laborales en el entorno hospitalario es una responsabilidad compartida que se ejerce en cada acción cotidiana. Conocer los riesgos específicos del propio puesto, utilizar correctamente los equipos de protección, aplicar técnicas ergonómicas de movimiento, mantener el orden y la limpieza, y participar en la formación continua son pilares fundamentales para una carrera profesional larga y saludable.
La inversión en prevención se traduce en menos lesiones, menor absentismo, mayor satisfacción laboral y, en última instancia, en una atención de mayor calidad para los pacientes. La seguridad no es un departamento, es una actitud.
Bibliografía
- Canela, E. (2026, May 13). Prevención de riesgos laborales en hospitales: Guía 2026. Haladjian Industrial Solutions. https://www.haladjian-industrial.es/prevencion-de- riesgos-laborales-en-hospitales
- Hospital Universitario Puerta del Mar. (s.f.). Plan de Prevención de Riesgos Laborales. https://hospitalpuertadelmar.com/wp-content/upload s/2019/02/PLAN-PRL-2018.pdf
- Ineforma. (2025, February 28). Prevención de accidentes laborales en hospitales. Ineforma. https://ineforma.com/prevencion-de-accidentes-labo rales-en-hospitales/



