Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 93
Autor principal (primer firmante): Isabel Pandiella Montes
Fecha recepción: 06/10/2026
Fecha aceptación: 02/11/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 93
Autores:
- Isabel Pandiella Montes
- María Elvira González León
- Andrea Bao Álvarez
Introducción
Trabajar en un hospital significa convivir diariamente con situaciones de presión: familiares angustiados que exigen respuestas, compañeros sobrecargados que necesitan ayuda, jefes que piden resultados inmediatos y pacientes que transmiten su sufrimiento. En este escenario, saber comunicarse de forma asertiva se convierte en una herramienta esencial para mantener relaciones profesionales sanas y garantizar una atención de calidad.
La asertividad no consiste en imponer la propia opinión ni en ceder ante todo, sino en expresar ideas, necesidades y límites con claridad y respeto mutuo. Es una habilidad que se puede aprender y perfeccionar con la práctica, y que resulta especialmente valiosa para quienes ocupan posiciones de contacto directo con el público y con otros profesionales en un entorno tan dinámico como el sanitario.
Palabras clave: comunicación asertiva, alta presión, lenguaje corporal, límites profesionales, escucha activa, mensajes claros.
Objetivos
- Diferenciar la comunicación asertiva de la agresiva y la pasiva.
- Aplicar técnicas de expresión clara en situaciones de tensión.
- Utilizar el lenguaje corporal como aliado en la transmisión de mensajes.
- Establecer límites profesionales sin generar conflictos innecesarios.
Desarrollo
Qué es la comunicación asertiva y por qué importa
La comunicación asertiva es la capacidad de expresar lo que se piensa y siente de manera clara, respetuosa y firme, sin caer en la agresividad ni en la pasividad. En un entorno hospitalario, esto se traduce en dar indicaciones precisas sin dejar de lado la cortesía, preguntar o corregir sin temor a represalias, y escuchar y validar la voz de cada miembro del equipo, independientemente de su categoría profesional.
La diferencia entre los tres estilos de comunicación es sencilla de entender. La persona pasiva no expresa sus necesidades, acumula frustración y termina agotada. La persona agresiva impone su criterio sin respetar al otro, generando rechazo y conflictos. La persona asertiva, en cambio, encuentra el equilibrio: dice lo que necesita, respeta al interlocutor y busca soluciones conjuntas. En un hospital, donde el estrés es constante, la asertividad protege el bienestar personal, fortalece las relaciones con los compañeros y mejora la atención al paciente.
Mensajes claros y directos
En un servicio de urgencias, o en cualquier área hospitalaria con alta demanda, no hay espacio para ambigüedades. Frases como "¿será que me ayudas con esto?" generan confusión sobre la prioridad y el grado de necesidad. Es mucho más efectivo ser claro y cortés: "Necesito que me ayudes con el traslado del paciente de la cama 12 ahora, por favor". Este tipo de mensaje indica qué se necesita, cuándo y de quién, sin sonar autoritario ni suplicante.
El modelo SBAR es una herramienta útil para estructurar la comunicación en cuatro pasos: situación actual, contexto o antecedentes, evaluación del problema, y recomendación o acción a seguir. Aunque se utiliza mucho en el ámbito clínico, es igualmente aplicable en situaciones administrativas o logísticas. Por ejemplo, al comunicar una incidencia: "Se ha caído el sistema informático (situación), llevaba funcionando mal toda la mañana (contexto), no podemos registrar admisiones (evaluación), necesitamos avisar a informática y usar el sistema manual mientras tanto (recomendación)".
El papel del lenguaje corporal
No basta con lo que decimos, sino cómo lo decimos. Hablar con firmeza, sin elevar innecesariamente la voz, manteniendo contacto visual y postura abierta, transmite seguridad y profesionalidad. Los gestos que transmiten sarcasmo o molestia, como poner los ojos en blanco, cruzar los brazos de forma defensiva o mirar el reloj constantemente, socavan cualquier mensaje por claro que sea.
Es importante adaptar el lenguaje corporal al interlocutor. Con un paciente o familiar angustiado, inclinarse ligeramente hacia adelante, asentir mientras habla y mantener una expresión facial tranquila transmite interés y calma. Con un compañero al que pedimos ayuda, una postura relajada pero atenta, sin invadir su espacio personal, facilita la colaboración.
Aprender a decir "no" de forma constructiva
Una de las habilidades más difíciles, especialmente al inicio de la carrera profesional, es saber decir que no sin sentirse culpable. Aceptar todo lo que nos piden genera sobrecarga, resentimiento y, al final, un peor servicio. Decir "no" no es ser poco solidario, es ser realista sobre nuestras capacidades.
La clave está en ofrecer alternativas. En lugar de un "no puedo" seco, algo como: "Ahora mismo no puedo asumir esa tarea porque estoy con el traslado urgente de la planta tercera, pero puedo ayudarte en cuanto termine, dentro de unos veinte minutos". Esto muestra disposición, pero también honestidad sobre las limitaciones del momento. Si realmente no podemos hacerlo en ningún momento, es válido decirlo directamente: "Eso no entra en mis funciones, deberías hablar con el responsable de tu área".
Validar y escuchar al otro
La asertividad no es solo expresarse, también es escuchar. Una frase como "entiendo tu preocupación" antes de dar nuestro punto de vista disminuye la tensión y abre el diálogo. Cuando un familiar está enfadado porque lleva horas esperando, validar su emoción —"Es normal que esté frustrado, lleva mucho tiempo esperando"— antes de explicar la situación hace que la persona esté más receptiva a escuchar.
La escucha activa implica prestar atención plena, sin interrumpir, sin pensar en lo que vamos a responder mientras el otro habla. Parafrasear lo que hemos entendido —"Si he entendido bien, lo que necesita es…"— demuestra que hemos prestado atención y evita malentendidos. En un entorno donde el tiempo escasea, es tentador acelerar las conversaciones, pero los cinco minutos que invertimos en escuchar bien ahorran muchos más minutos en resolver conflictos después.
Conclusión
La comunicación asertiva es una herramienta indispensable en el entorno hospitalario, donde la presión es constante y las emociones están a flor de piel. No se trata de ser duro ni de ser complaciente, sino de ser claro, humano y respetuoso, incluso en medio del caos.
Aplicar mensajes directos y estructurados, cuidar el lenguaje corporal, saber decir "no" con alternativas, y practicar la escucha activa y la validación emocional son habilidades que mejoran las relaciones interpersonales, reducen el estrés laboral y elevan la calidad de la atención. Con práctica constante, la asertividad se convierte en una segunda naturaleza que beneficia tanto al profesional como a quienes le rodean.
Bibliografía
- Admin. (2024, December 4). Siete dilemas éticos en la atención sanitaria: ética en la relación médico-paciente. M3 Global Research Blog. https://m3globalresearch.blog/es/2024/06/06/7-ethi cal-dilemmas-healthcare/
- Comunicación asertiva en equipos de salud bajo estrés: una herramienta para tu bienestar. (n.d.). Futuros Residentes. https://cursofuturosresidentes.com/blog/comunicaci on-asertiva-equipos-profesional-medicina
- Team, S. (2025, December 9). Navegar por las 7 cuestiones éticas más comunes en la sanidad. Sermo. https://www.sermo.com/es/resources/los-principales -problemas-eticos-de-la-sanidad-en-2025/



