El Lift off test de Gerber y Krushell

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 3–Marzo 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 3: 224

Autor principal (primer firmante): Silvia Alebesque Cortés

Fecha recepción: 12/02/2026

Fecha aceptación: 09/03/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(3): 224

Autores:

SILVIA ALEBESQUE CORTÉS

ANDREA LIZAMA CASTROVIEJO

LAURA PESCADOR BERNAL

EMILIANO LAJUSTICA BUENO

JUAN CARLOS GASPAR ANDREU

JUANA LÓPEZ ALCAIDE

Categoría profesional: FISIOTERAPIA

Resumen

El lift-off test, descrito por Gerber y Krushell en 1991, es una maniobra específica para valorar la integridad del subescapular, el único rotador interno del manguito rotador. Su técnica es sencilla: con el hombro en rotación interna máxima y el dorso del mano apoyado en la región lumbar, se pide al paciente que “eleve” la mano alejándola de la espalda contra resistencia, evaluando fuerza y dolor. Los estudios sistemáticos y metaanálisis de estos han determinado una sensibilidad baja-moderada (0,22–0,35) pero una especificidad muy alta (0,94–1,00), lo que lo convierte en un test útil para confirmar roturas completas del subescapular cuando es positivo, aunque no para descartarlas cuando es negativo.

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Se combina con otras maniobras como el belly-press test, el internal rotation lag sign y el bear-hug test para afinar el diagnóstico, ya que en solitario tiene limitaciones en roturas parciales o en presencia de rigidez o dolor intenso.

Palabras clave:

Lift-off test; test de Gerber; subescapular; manguito rotador; exploración; hombro; rotura parcial subescapular; test de rotación interna; belly-press test; bear-hug test.

Introducción

En la exploración del hombro doloroso, el lift-off test es el test “de cabecera” para sospechar lesión del subescapular, que es ese rotador interno que a menudo pasa desapercibido porque sus roturas se disfrazan de rigidez o de debilidad inespecífica. Desarrollado por Gerber y Krushell a principios de los noventa, este test ha sido objeto de numerosos estudios que han aclarado tanto sus fortalezas como sus debilidades diagnósticas. En este artículo se revisa su técnica, fundamento fisiológico y electromiográfico, exactitud diagnóstica y su lugar dentro del repertorio de maniobras para el manguito rotador. En español, en ocasión se traduce como el signo del levantamiento.

Fundamento anatómico y fisiológico

El subescapular es el músculo más grande del manguito rotador, con una inserción ancha en la tuberosidad menor del húmero y una acción principal de rotación interna del hombro. Su rotura, ya sea parcial o completa, se asocia con debilidad de rotación interna y, en casos avanzados, con inestabilidad anteroinferior del hombro. El lift-off test se diseñó para aislar la función del subescapular colocando el hombro en una posición de máxima rotación interna pasiva, con la mano apoyada en la región lumbar, y solicitando una rotación interna activa contra resistencia.

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En esta postura, el subescapular debe contrarrestar la tendencia de la cabeza humeral a rotar externamente bajo la acción de la gravedad y los deltoides posteriores, de modo que una lesión en sus fibras superiores o inferiores genera debilidad o dolor en la cara anterior del hombro. Los estudios electromiográficos confirman que el test produce una activación del subescapular superior e inferior cercana al 70% de la contracción voluntaria máxima, significativamente mayor que en otros músculos del manguito o del pectoral mayor. Esta especificidad muscular hace que el test sea teóricamente ideal para detectar alteraciones del subescapular, aunque la respuesta real depende del grado de lesión y de la capacidad del paciente para posicionar el brazo.

Técnica y criterios de positividad

La técnica del lift-off test es relativamente sencilla, pero exige atención a los detalles para evitar falsos negativos o compensaciones. El paciente se sitúa de pie o sentado, con el hombro en posición neutra; el examinador lleva la mano del paciente hacia la región lumbar o sacra, con el dorso de la mano apoyado contra la espalda y el codo ligeramente adelantado. Desde esta posición de rotación interna máxima pasiva, se pide al paciente que “eleve” la mano alejándola de la espalda manteniendo el dorso orientado hacia la pared lumbar, contra una resistencia manual aplicada por el examinador en el dorso de la mano.

El test se considera positivo cuando aparece dolor en la cara anterior del hombro o cuando el paciente es incapaz de mantener la posición o de elevar la mano contra resistencia, observándose un “colapso” hacia rotación externa. Es importante diferenciar una debilidad verdadera de compensaciones como la extensión del codo o del hombro, que algunos pacientes usan para “engañar” el test. Una variante modificada coloca la mano en la región glútea en lugar de lumbar, lo que reduce ligeramente la activación del subescapular, pero puede ser más tolerable en hombros rígidos.

Exactitud

La literatura ha analizado con detalle la precisión del lift-off test en la detección de roturas del subescapular. Las revisiones sistemáticas y los metaanálisis coinciden en que el test presenta una sensibilidad baja (0,22– 0,35) pero una especificidad muy alta (0,94–1,00), lo que lo convierte en útil para confirmar la presencia de rotura cuando el resultado es positivo, aunque poco fiable para descartarla cuando es negativo.

Por ejemplo, una revisión con ocho estudios sobre el lift-off test calculó una sensibilidad agrupada del 0,32 y una especificidad del 0,98 para cualquier tipo de lesión del subescapular, con valores aún más favorables para roturas completas. Otro trabajo que comparó cuatro tests clínicos (lift-off, internal rotation lag sign, belly-press y bear-hug) encontró que el lift-off era el más específico (100%) para diferenciar roturas completas de parciales, aunque menos sensible (27,8%) que el belly-press para cualquier lesión. Estos datos sugieren que un lift-off claramente positivo apunta a una rotura extensa del subescapular, a menudo con degeneración grasa avanzada, mientras que un resultado negativo no excluye roturas parciales o lesiones incipientes.

Comparación con otras maniobras del subescapular

El lift-off test no se interpreta aislado; su rendimiento mejora cuando se combina con otras maniobras específicas del subescapular. El belly-press test (también llamado Napoleon test), en el que el paciente presiona el abdomen con la palma de la mano manteniendo el codo adelantado, evalúa rotación interna en una posición más funcional y es menos limitado por rigidez o dolor intenso, mostrando sensibilidades similares al lift-off pero especificidades algo inferiores. El internal rotation lag sign o signo de retraso en la rotación interna mide la capacidad de mantener rotación interna pasiva máxima contra gravedad, con alta sensibilidad para roturas completas.

El bear-hug test, o abrazo del oso, en el que el paciente cruza el brazo sobre el pecho y resiste la abducción externa, ha mostrado en algunos estudios una sensibilidad superior al lift-off para roturas parciales, aunque con especificidad algo menor. Una comparación directa de estos cuatro tests mostró que el lift-off era el más específico para roturas completas, mientras que el belly-press destacaba en la detección de lesiones parciales. Para el fisioterapeuta, la secuencia lógica pasa por intentar primero el lift-off, complementar con belly-press si hay limitación por dolor o rigidez, y añadir el lag sign y bear-hug para un perfil más completo del déficit de rotación interna.

Fundamento electromiográfico y muscular

La validez del lift-off test se apoya en estudios electromiográficos que han cuantificado la activación muscular durante su realización. Un análisis de Greis y colaboradores mostró que el test genera una actividad del subescapular superior e inferior cercana al 70% de la contracción voluntaria máxima, significativamente superior a la del resto del manguito rotador y del pectoral mayor. Esta activación selectiva explica por qué el test es tan sensible a lesiones del subescapular, aunque también por qué puede ser doloroso o imposible de realizar en hombros rígidos o muy dolorosos.

La variante con mano en glúteos produce una activación algo menor (alrededor de un tercio menos), pero sigue siendo superior a la rotación interna resistida con el brazo al frente, lo que refuerza la especificidad posicional del test original. Estos datos electromiográficos explican las limitaciones funcionales, por ejemplo, una rotura del subescapular compromete de forma notable la capacidad de estabilizar la cabeza humeral en rotación interna, con implicaciones en gestos como alcanzar la espalda o empujar hacia dentro en actividades funcionales.

Errores frecuentes

El lift-off test tiene varias limitaciones que el fisioterapeuta debe conocer para no interpretar falsos resultados. En primer lugar, su baja sensibilidad lo hace poco útil para descartar roturas parciales o lesiones iniciales del subescapular, que pueden pasar desapercibidas si el paciente mantiene algo de fuerza gracias a compensaciones musculares. En segundo lugar, el test es técnicamente difícil o imposible en pacientes con rigidez glenohumeral, dolor intenso o limitación pasiva de rotación interna, lo que genera falsos negativos por incapacidad de posicionar el brazo.

Las compensaciones frecuentes incluyen la extensión del codo o del hombro para “ayudar” la elevación de la mano, movimientos que el examinador debe detectar y corregir sujetando adecuadamente el codo o observando la alineación del húmero. Además, el dolor anterior del hombro puede deberse a otras causas (lesión del bíceps largo, bursitis subacromial, artrosis glenohumeral), lo que reduce la especificidad en contextos complejos. Por todo ello, el lift-off test debe formar parte de una exploración sistemática del hombro que contemple también maniobras para supraespinoso, infraespinoso y teres menor, junto con pruebas de imagen cuando sea necesario.

Interpretación y correlación con imagen

En la práctica clínica, un lift-off test positivo debe correlacionarse con otros hallazgos para orientar el diagnóstico y el plan terapéutico. La ecografía dinámica y la resonancia magnética con gadolinio son particularmente útiles para visualizar roturas del subescapular, que a menudo se extienden desde la porción superior hasta la inferior en lesiones avanzadas. Se han comparado hallazgos clínicos con imagen confirmando que el lift-off test positivo se asocia de forma fuerte con roturas completas o con degeneración grasa del subescapular, mientras que roturas parciales tienden a dar resultados más variables.

Desde el punto de vista funcional, una debilidad clara en lift-off suele traducirse en dificultades para gestos como abrocharse la ropa por detrás, alcanzar la espalda o empujar hacia dentro con el brazo en posición neutra, lo que ayuda a explicar al paciente el impacto real de la lesión. En rehabilitación, el test sirve como medida objetiva de progreso: la recuperación de fuerza y rango en lift-off marca el avance de la reparación tendinosa y del control muscular.

Conclusiones

El lift-off test es una maniobra clínica valiosa para la detección de roturas del subescapular, con una especificidad alta que lo convierte en un “confirmador” fiable cuando el resultado es positivo, aunque con una sensibilidad limitada que obliga a complementarlo con otras pruebas. Su técnica, basada en rotación interna activa contra resistencia desde máxima rotación interna pasiva, aísla de forma efectiva la función del subescapular, respaldada por datos electromiográficos que muestran una activación selectiva cercana al 70% de su máximo voluntario. Sin embargo, su utilidad se ve limitada por la rigidez, el dolor intenso y las compensaciones, lo que hace imprescindible una exploración sistemática que combine lift-off con belly- press, internal rotation lag sign y bear-hug test.

Para el fisioterapeuta, el valor del test radica en su capacidad para objetivar un déficit específico dentro del manguito rotador, orientando tanto el diagnóstico diferencial como el seguimiento de la rehabilitación. Correlacionado con imagen y con pruebas funcionales, ayuda a diferenciar roturas parciales de completas y a medir el progreso en la recuperación de fuerza y control.

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