Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1079
Autor principal (primer firmante): Teresa Burillo Serrano
Fecha recepción: 29/07/2026
Fecha aceptación: 25/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1079
Autores:
Teresa Burillo Serrano Pilar Gómez Barreiro Alba Rubio Marín
Ana Collado Ordovás Ana Cabello Jabal
Categoría profesional: Grado en Enfermería
Resumen
La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, de etiología multifactorial, caracterizada por un curso clínico alternante entre períodos de remisión y brotes de actividad inflamatoria. Durante los brotes moderados o graves pueden aparecer alteraciones del estado nutricional y síndromes de malabsorción que incrementan el riesgo de déficits de vitaminas y minerales, comprometiendo la evolución clínica y la calidad de vida del paciente.
Se presenta el caso clínico de XXXX, un varón de 53 años derivado a Atención Primaria tras un ingreso hospitalario de 20 días por un brote agudo de enfermedad de Crohn complicado con síndrome de malabsorción y déficit de vitaminas liposolubles (A, D y K). Como antecedentes personales destacan hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca y diabetes mellitus tipo 2, circunstancias que incrementan la complejidad del abordaje terapéutico.
Desde la consulta de Enfermería se diseñó un plan de cuidados integral centrado en la recuperación del estado nutricional, la educación sanitaria y la coordinación interdisciplinar. La intervención incluyó una pauta dietética individualizada, inicialmente baja en residuos y de fácil digestión, suplementación vitamínica prescrita por el equipo médico, conciliación terapéutica y recomendaciones sobre actividad física adaptadas a la situación clínica del paciente.
Este caso pone de manifiesto la importancia del seguimiento enfermero en Atención Primaria para favorecer la recuperación intestinal, prevenir complicaciones nutricionales, mejorar la adherencia terapéutica y contribuir al control simultáneo de las enfermedades crónicas asociadas.
Palabras clave:
Enfermedad de Crohn; Enfermedad inflamatoria intestinal; Dietoterapia; Atención Primaria; Cuidados de Enfermería; Malabsorción intestinal.
Introducción
La Enfermedad de Crohn es una afección inflamatoria de carácter crónico y etiología multifactorial que puede afectar a cualquier tramo del tubo digestivo desde la cavidad oral hasta la región perianal, aunque presenta mayor afectación del íleon terminal y el colon (1).
Su desarrollo es consecuencia de una interacción compleja entre factores genéticos, inmunológicos, ambientales y alteraciones de la microbiota intestinal, lo que provoca una respuesta inflamatoria mantenida y daño progresivo de la mucosa digestiva (1).
Los brotes agudos se caracterizan por dolor abdominal, diarrea y pérdida de peso, asociándose con frecuencia a alteraciones del estado nutricional secundarias a la disminución de la absorción intestinal. Como consecuencia, pueden desarrollarse déficits de vitaminas liposolubles (A, D, E y K), vitamina B12, hierro, calcio y ácido fólico, especialmente en pacientes con afectación del intestino delgado (2).
El soporte nutricional constituye uno de los pilares fundamentales del tratamiento de la enfermedad de Crohn, ya que contribuye a mejorar el estado nutricional, favorecer la cicatrización de la mucosa intestinal y disminuir el riesgo de complicaciones relacionadas con la desnutrición y la inflamación mantenida (2). Las dietéticas deben individualizarse según la fase de la enfermedad, la localización de las lesiones recomendadas, el estado nutricional y la presencia de complicaciones como estenosis, fístulas o síndrome de malabsorción.
Cuando esta patología coexiste con enfermedades crónicas como la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial (HTA) y la insuficiencia cardíaca, el manejo clínico adquiere una mayor complejidad, ya que las recomendaciones nutricionales para cada patología pueden resultar contrapuestas (3).
El papel de Enfermería en Atención Primaria es determinante para asegurar una transición segura tras el alta hospitalaria, garantizar la adherencia al tratamiento farmacológico, realizar educación sanitaria y desarrollar un seguimiento continuo que permita detectar precozmente posibles complicaciones (4).
Además, la enfermera desempeña un papel esencial en la conciliación terapéutica, la educación nutricional, la promoción del autocuidado y la coordinación con el equipo multidisciplinar, contribuyendo a mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de nuevos ingresos hospitalarios (4).
Objetivos
Objetivo general
Diseñar e implementar un plan de cuidados de Enfermería individualizado, basado en la evidencia científica, para un paciente con enfermedad de Crohn en fase de remisión tras un brote agudo, con síndrome de malabsorción y comorbilidades cardiometabólicas, con el fin de favorecer la recuperación nutricional, prevenir complicaciones y promover el autocuidado.
Objetivos específicos
- Planificar una intervención dietoterapéutica adaptada a la fase evolutiva de la enfermedad que favorezca la recuperación de la mucosa intestinal y la corrección de los déficits de vitaminas liposolubles (A, D y K).
- Promover la adherencia al tratamiento farmacológico mediante la conciliación terapéutica y la educación sanitaria, minimizando posibles interacciones entre medicamentos y alimentos.
- Desarrollar un programa de educación para la salud orientado al autocuidado, la seguridad alimentaria y la identificación precoz de signos de alarma relacionados con la enfermedad de Crohn y sus comorbilidades.
- Adaptar las recomendaciones de actividad física a la situación clínica, funcional y social del paciente, favoreciendo el mantenimiento de un estilo de vida saludable.
Métodos
Se presenta un estudio descriptivo de un caso clínico realizado en el ámbito de Atención Primaria, siguiendo las recomendaciones CARE para la elaboración de casos clínicos.
El paciente es un varón de 53 años derivado del Servicio de Aparato Digestivo tras permanecer ingresado durante 20 días debido a un brote agudo de enfermedad de Crohn complicado con síndrome de malabsorción. La evaluación inicial fue realizada por Enfermería mediante una entrevista clínica estructurada, revisión de la historia clínica electrónica y análisis de los informes hospitalarios de alta. Se reconocieron datos antropométricos, antecedentes personales, tratamiento farmacológico, hábitos de vida, situación social y necesidades de cuidados.
La planificación del cuidado se elaboró utilizando el Proceso de Atención de Enfermería (PAE), identificando los principales problemas y estableciendo intervenciones dirigidas a la recuperación nutricional, el control de las enfermedades crónicas asociadas y la promoción del autocuidado.
La intervención dietoterapéutica se diseñó conforme a las recomendaciones actuales para pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, comenzando con una dieta baja en residuos durante la fase de recuperación clínica y progresando posteriormente hacia un patrón de dieta mediterránea individualizado según la tolerancia digestiva del paciente. Asimismo, se adaptó el contenido de sodio y el aporte de hidratos de carbono para compatibilizar el tratamiento nutricional con la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca y la diabetes mellitus tipo 2.
Resultados
Exposición del caso
XXXX es un varón de 53 años con una talla de 172 cm y un peso de 97 kg, lo que corresponde a un índice de masa corporal (IMC) de 32,8 kg/m², compatible con obesidad grado I según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud.
Como antecedentes personales presenta hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca y diabetes mellitus tipo 2.
Acude a la consulta de Enfermería tras un ingreso hospitalario de 20 días por un brote agudo de enfermedad de Crohn que cursó con dolor abdominal intenso, diarrea y síndrome de malabsorción, objetivándose déficits de vitaminas liposolubles A, D y K durante el ingreso hospitalario.
El paciente vive solo con su mascota y trabaja como auxiliar administrativo en el horario de partido.
Refiere un apoyo adecuado familiar, aunque la preparación diaria de las comidas dependa exclusivamente de él, aspecto que se demostró relevante para la planificación de la educación sanitaria y la intervención nutricional.
Realiza actividad física de forma habitual, caminando aproximadamente 90 minutos diarios repartidos en dos paseos.
En la valoración del tratamiento farmacológico actual se constata la siguiente pauta:
- Omeprazol: 20 mg (en el desayuno).
- Valsartán: 160 mg (en el desayuno).
- Seguril: 10 mg (distribuido entre el desayuno y la comida).
- Metformina: 850 mg (en la comida).
- Atorvastatina: 40 mg (en la cena).
- Infliximab: Terapia biológica por vía intravenosa administrada cada 8 semanas en el hospital de día.
Plan de cuidados de Enfermería y dietoterapia
Soporte nutricional
Se instauró inicialmente una dieta baja en residuos, fraccionada en cinco o seis ingestas diarias de pequeño volumen, con el objetivo de disminuir el estímulo mecánico sobre la mucosa intestinal y favorecer la tolerancia digestiva.
Se recomiendan alimentos de fácil digestión como arroz blanco, pasta refinada, patata cocida, zanahoria cocida, calabacín sin piel, carnes magras, pescado blanco y huevo, evitando temporalmente alimentos integrales, frutos secos, legumbres enteras y verduras crudas.
La progresión de la dieta se realizó de forma gradual según la evolución clínica y la tolerancia digestiva del paciente.
Corrección de déficits nutricionales
Se coordinó con el Servicio de Digestivo la suplementación farmacológica de vitaminas A, D y K, realizando además educación sanitaria sobre la importancia de la adherencia al tratamiento y del seguimiento analítico periódico para valorar la recuperación de los niveles séricos.
Control de las comorbilidades
El plan dietético se adaptó para limitar la ingesta de sodio a menos de 2 g/día debido a la hipertensión arterial y la insuficiencia cardíaca.
Asimismo, se distribuirán los hidratos de carbono a lo largo del día, priorizando alimentos con bajo índice glucémico siempre que fueran compatibles con la fase clínica de la enfermedad inflamatoria intestinal y la tolerancia digestiva del paciente.
Educación sanitaria
La educación sanitaria constituyó uno de los pilares fundamentales del plan de cuidados. Se abordaron los siguientes aspectos:
- reconocimiento precoz de signos de caída;
- adjunta al tratamiento;
- seguridad alimentaria debido al tratamiento inmunosupresor;
- hidratación adecuada;
- planificación semanal de menús;
- lectura del etiquetado nutricional;
- mantenimiento de actividad física adaptada;
- identificación de signos de alarma que requieran valoración médica.
Discusión
La transición del medio hospitalario al domicilio constituye una de las etapas de mayor vulnerabilidad clínica en los pacientes con enfermedad de Crohn tras un brote agudo, especialmente cuando existen complicaciones nutricionales asociadas (2). Durante este período es frecuente la persistencia de alteraciones de la absorción intestinal, por lo que resulta imprescindible realizar un seguimiento clínico y analítico continuo que permita detectar precozmente posibles déficits nutricionales y valorar la eficacia de la intervención dietoterapéutica.
En el caso presentado, la coexistencia de un síndrome de malabsorción con hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca y diabetes mellitus tipo 2 supuso un importante desafío asistencial, ya que las recomendaciones nutricionales propias de estas enfermedades pueden resultar difíciles de compatibilizar. Mientras que las guías cardiovasculares promueven habitualmente una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y cereales integrales (5.6), durante la fase de recuperación de un brote de enfermedad de Crohn estas recomendaciones deben adaptarse temporalmente para evitar un incremento de la sintomatología digestiva y favorecer la recuperación de la mucosa intestinal (2,7).
Las guías de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN) recomiendan que las intervenciones nutricionales en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal sean individualizadas, teniendo en cuenta la localización de la enfermedad, la actividad inflamatoria, el estado nutricional y la presencia de complicaciones como estenosis, fístulas o síndrome de malabsorción (2). En este sentido, la instauración inicial de una dieta baja en residuos, seguida de una progresión gradual hacia un patrón de alimentación equilibrada y variada, constituye una estrategia ampliamente aceptada en la práctica clínica (2.7).
Otro aspecto de especial relevancia fue la corrección de los déficits de vitaminas liposolubles detectados durante el ingreso hospitalario. La deficiencia de vitamina D se ha relacionado con una menor densidad mineral ósea y un mayor riesgo de fracturas, mientras que el déficit de vitamina K puede favorecer alteraciones de la coagulación. Asimismo, la deficiencia de vitamina A puede comprometer la función inmunológica y la integridad de las mucosas, aspectos especialmente relevantes en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (2).
Desde el punto de vista enfermero, la educación sanitaria personalizada un papel esencial para mejorar la capacidad de autocuidado del paciente. La planificación de menús sencillos, la organización de las compras, la correcta conservación de los alimentos y el reconocimiento precoz de signos de alarma favorecen la adherencia al tratamiento y pueden contribuir a disminuir el riesgo de nuevas descompensaciones (4).
El tratamiento biológico con infliximab también requiere una vigilancia específica por parte del personal de Enfermería. Además del control de posibles efectos adversos, resulta fundamental reforzar las medidas de higiene alimentaria para disminuir el riesgo de infecciones oportunistas, dado el efecto inmunosupresor de este tipo de terapias (1,4).
Finalmente, este caso pone de manifiesto la importancia del abordaje multidisciplinar. La coordinación entre Atención Primaria, Digestivo, Enfermería, Nutrición y Farmacia Hospitalaria permitió diseñar un plan terapéutico adaptado tanto a la enfermedad inflamatoria intestinal como a las comorbilidades del paciente, favoreciendo un seguimiento más seguro y eficiente.
No obstante, este trabajo presenta algunas limitaciones inherentes al diseño de caso clínico. Al tratarse de la descripción de un único paciente, los resultados no pueden extrapolarse a la población general. Sin embargo, la presentación detallada del proceso asistencial puede resultar de utilidad para profesionales que atienden pacientes con características clínicas similares.
Conclusiones
- La enfermera atención desempeña un papel fundamental en el seguimiento de los pacientes con enfermedad de Crohn tras un brote agudo, especialmente cuando coexisten comorbilidades que incrementan la complejidad del tratamiento.
- La planificación de una intervención dietoterapéutica individualizada permitió compatibilizar las necesidades nutricionales derivadas del síndrome de malabsorción con las recomendaciones dirigidas al control de la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial y la insuficiencia cardíaca.
- La educación sanitaria, la conciliación farmacológica y el seguimiento continuo favorecieron el desarrollo del autocuidado, la adherencia terapéutica y la detección precoz de posibles complicaciones, aspectos esenciales para reducir el riesgo de nuevos ingresos hospitalarios.
- La coordinación entre los distintos niveles asistenciales constituye un elemento clave para garantizar la continuidad de los cuidados y optimizar los resultados clínicos en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal compleja.
- Son estudios necesarios con un mayor número de pacientes que permitan evaluar la efectividad de las intervenciones enfermeras y establecer recomendaciones específicas para el abordaje nutricional de pacientes con enfermedad de Crohn y múltiples comorbilidades.
Bibliografía
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