Intervención breve para dejar de fumar en las consultas de Enfermería de atención primaria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 12–Diciembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº 12: 44-4

Autor principal (primer firmante): Toraño Ladero Laura

Fecha recepción: 15 de noviembre, 2022

Fecha aceptación: 1 de diciembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(12): 44-4

Autores: Toraño Ladero Laura (enfermera), Palicio Antolín Natalia (enfermera), González Cadenas Laura (enfermera).

Resumen

La dependencia a la nicotina se considera una enfermedad crónica que constituye la principal causa de morbi-mortalidad y discapacidad evitable en los países desarrollados. Las sustancias tóxicas y carcinógenos que se derivan de la combustión del tabaco son responsables de las enfermedades del árbol respiratorio y tumores en múltiples órganos corporales.

Más de la mitad de los fumadores fallecerá por una enfermedad ocasionada por el tabaco sin embargo la población cada vez está más informada y concienciada sobre el cuidado de su propia salud, encontrando que más de la mitad de los fumadores en España ha expresado su deseo de querer dejar de fumar. Existe evidencia de que el consejo breve, personalizado y claro otorgado por un profesional sanitario y centrado en los beneficios del abandono del tabaco es una de las actividades más costo-efectivas que existen.

Palabras clave: Tabaquismo, cese del uso del tabaco, educación en salud, atención de Enfermería.

Introducción

El tabaquismo representa un problema de salud pública a nivel mundial siendo la principal causa de muerte prematura evitable. La adicción al tabaco es considerada como un trastorno del comportamiento y se encuentra recogida dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (1), definiéndola como: «una enfermedad crónica adictiva que causa a aquella persona que la consume problemas físicos, psicológicos, síndrome de dependencia y de abstinencia».

La nicotina es la principal responsable de la adicción de tal manera que la disminución de sus niveles en sangre ocasiona un síndrome de abstinencia que lleva a la persona a consumir el tabaco para aliviar sus síntomas.

Además de la nicotina se estima que se liberan unas 4.000 sustancias tóxicas durante la combustión del tabaco entre los que se encuentran: alquitranes, monóxido de carbono y otros irritantes: fenoles, amoniacos, ácido cianhídrico, arsénico y acetona entre muchos otros, los cuales son responsables de enfermedades pulmonares como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar y el cáncer de pulmón, así mismo se asocian con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Objetivos

  • Conocer el impacto del consumo de tabaco en la población española
  • Enumerar los beneficios para la salud del abandono del tabaco
  • Identificar las estrategias de intervención breve en consulta de Enfermería

Metodología

Para la realización de esta revisión bibliográfica se llevó a cabo una búsqueda en las principales bases de datos de ciencias de la salud: CUIDEN, Cochrane Plus, Dialnet y PubMed, también se utilizó el metabuscador Google Académico. Como estrategia de búsqueda se combinaron las palabras clave con el operador booleano AND y los artículos fueron filtrados por año (2011-2022), texto completo e idioma (español e inglés).

Se introdujeron 3 artículos con fechas de publicación previas a las descritas por ser considerados de gran relevancia para la redacción de este trabajo. Además fueron consultadas las referencias bibliográficas de los artículos que se consideraron de interés.

Resultados

En España un 32,3% de la población de entre 16 y 65 años fuma a diario, el 3,1% son fumadores ocasionales y el 19,5% exfumadores, mientras que nunca ha fumado un 53,4% de la población.

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El tabaquismo diario es más prevalente en los hombres (23,3%) que en las mujeres (16,4%) situándose la edad de inicio del hábito en los 16,6 años para ambos sexos. Dentro de los fumadores los hombres de entre 25 y 34 años y las mujeres entre 45 y 55 años son los que alcanzan las prevalencias más elevadas, mientras que a partir de los 65 años se reduce notablemente el porcentaje de fumadores para ambos sexos (4-5).

Con respecto a los fumadores pasivos atendiendo a datos del 2020 un 10% de la población entre 15 y 24 años afirmó estar expuesta al tabaco en lugares cerrados a diario (4).

En líneas generales la prevalencia del consumo de tabaco es mayor en hombres que en mujeres con independencia de la edad, no obstante se ha observado una disminución de hasta un 10% de fumadores totales a raíz de la entrada en vigor de la Ley 28/2005 de 26 de diciembre de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladores de la venta, suministro y publicidad de los productos de tabaco (6).

Se estima que el tabaco es responsable de un 15% del gasto sanitario total anual y del 87% de casos de cánceres de pulmón y el 93% de casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y según datos de la OMS mata hasta a la mitad de sus consumidores (7-8). En España algunos autores como Pérez-Rios y colaboradores (9) atribuyen una de cada siete muertes al consumo de tabaco en el año 2016, debido a su asociación con el desarrollo de cáncer de pulmón y EPOC.

Muchas personas manifiestan en consulta su deseo de dejar de fumar. Según los datos más recientes de la Encuesta Sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) (5) un 61,6% de la población fumadora se planteaba dejar de fumar. Se ha visto que en España un 75% de los fumadores acude a las consultas de atención primaria al menos una vez al año, pudiendo incorporar los profesionales el consejo breve para dejar de fumar en dichas oportunidades.

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Enumerar los beneficios para la salud del abandono del tabaco

  • A las 24 horas de haber dejado de fumar: se normaliza la presión arterial y la frecuencia cardiaca, casi toda la nicotina ya ha sido metabolizada, los niveles de mónoxido de carbono (CO) disminuyen hasta valores normales, mejora el olor del aliento.
  • A los 5 días: mejoran el gusto y el olfato.
  • A las 6 semanas: disminuye el riesgo de infección en caso de heridas quirúrgicas.
  • A los 3 meses: los cilios bronquiales comienzan a recuperarse, mejora la función pulmonar lo que se traduce por: disminución de la tos, respiración con más facilidad, más capacidad a la hora de realizar actividad física, la persona se siente con más energía. También mejora el aspecto de la piel.
  • A los 12 meses: el riesgo de enfermedad coronaria se reduce un 50%.
  • A los 5 años: se reduce el riesgo de accidente cerebrovascular.
  • A los 10 años: el riesgo de cáncer de pulmón se reduce al 50%, también disminuye el riesgo de cáncer oral, de garganta, de esófago, de vejiga y de páncreas.
  • A los 15 años: el riesgo de enfermedad coronaria se iguala a la de una persona no fumadora.

Identificar las estrategias de intervención breve en consulta de Enfermería

Las intervenciones breves se consideran estrategias efectivas para el abandono del hábito tabáquico que pueden ser empleadas por cualquier profesional del ámbito sanitario (enfermeras, médicos, odontólogos, psicólogos) y requieren de pocos minutos en consulta. El consejo breve otorgado por un profesional sanitario consigue abstinencia tabáquica y aunque los datos difieren entre los estudios consultados (varían entre un 2,7 y un 4,5%) son significativos en comparación con no darlo, que conseguiría una abstinencia de un 1% en un año. En el marco de la atención primaria se recomienda el empleo de la estrategia de las «5 A» que consiste en:

  1. Averiguar: consiste en identificar y documentar el hábito tabáquico en todos los pacientes cuando acudan a consulta. Para ello se recomienda aplicar un sistema en todo el centro de salud que asegure el registro de la información sobre el hábito tabáquico en las consultas, por ejemplo el mismo formulario donde se registren los signos vitales (peso, tensión arterial, frecuencia cardiaca…etc).
  2. Aconsejar: a todos los fumadores se les debe aconsejar el abandono del hábito, el consejo debe darse de forma clara, firme y debe ser personalizado.
  3. De forma comprensible y sencilla para la persona: «Sería importante que dejara de fumar y podemos ayudarle a hacerlo, fumar ocasionalmente o en pequeña cantidad también es peligroso».
  4. Firme: «Como su enfermera, quiero que sepa que dejar de fumar es la medida más importante que puede tomar para proteger su salud actualmente y en el futuro».
  5. Y personalizado: relacionado con los problemas de salud actuales del paciente y/o el motivo de consulta (por ejemplo: «Continuar fumando empeorará su asma»), en el caso de los adolescentes por ejemplo: »Besar a un fumador es como besar a una chimenea», en personas preocupadas por la estética relacionarlo con la aparición de arrugas prematuras, en los padres o madres fumadoras con la salud de sus hijos, etc.
  6. Así mismo se recomienda evitar el uso de imperativos o verbos de obligatoriedad, ejemplos: cambiar el «Debes dejar el tabaco cuanto antes» por «Deberías pensar en dejar el tabaco cuanto antes». Tratar de motivar al paciente y sugerir el cambio, impulsando sus capacidades para conseguirlo y mostrando disponibilidad para ayudarle.

Incluso si los pacientes no están preparados para hacer un intento serio de abandono en este momento, el profesional puede hacer intervenciones breves para aumentar la motivación e incrementar las posibilidades de éxito de futuros intentos. De hecho se ha visto que mensaje repetidos durante largos periodos de tiempo se asocian con mayores logros en la abstinencia del tabaco.

  • Apreciar: determinar el grado de motivación para dejar de fumar, su dependencia y la etapa de cambio en la que se encuentra. Se puede emplear la siguiente pregunta: «¿Está usted dispuesto a hacer un intento para el abandono del tabaco?» Si el paciente está dispuesto se le debe ofrecer ayuda: bien por parte del mismo profesional o bien derivando a otro profesional o unidad específica de deshabituación tabáquica. El grado de motivación para dejar de fumar se puede explorar mediante la escala de Prochaska y Diclemente que establece las diferentes fases por las que pasa un fumador: Precontemplativa, contemplativa, preparación, acción, mantenimiento y recaída.

En el primer caso en la fase precontemplativa la persona no considera abandonar el hábito y no se siente preparada, en esos casos realizaríamos una intervención motivacional. Para incrementar la motivación de una persona para dejar de fumar, se puede emplear la estrategia de las 5 R`s:

  • Relevancia: animar al paciente a encontrar un motivo por el que dejar de fumar puede ser relevante para él, por ejemplo: tener niños en casa, preocupaciones sobre la salud, sexualidad, edad.
  • Riesgo: pedir al paciente que identifique consecuencias negativas del consumo de tabaco. Por ejemplo:

Riesgos agudos: dificultad respiratoria, reagudización del asma, aumento del riesgo de infecciones respiratorias, impotencia, infertilidad.

Riesgos a largo plazo: infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, cáncer de pulmón, oral, de laringe, de esófago, de páncreas, de cuello uterino, leucemias, etc. Riesgo de EPOC, osteoporosis y de discapacidad crónica que se derive de las anteriores enfermedades.

Riesgos ambientales: aumento de riesgo de cáncer de pulmón y cardiopatía en las parejas y convivientes, riesgo de muerte súbita del lactante y de bajo peso al nacimiento en fetos, infecciones respiratorias en hijos de fumadores.

  • Recompensas: pedir al paciente que enumere beneficios de abandono del tabaco. Por ejemplo: mejora de la salud, del sabor de los alimentos, del sentido del olfato, mayor rendimiento durante el ejercicio físico, hijos más sanos, ahorro de dinero, mejora del aspecto y las arrugas, dar un buen ejemplo a sus hijos.
  • Resistencia: en este caso el paciente debe nombrar las barreras o impedimentos para abandonar el tabaco. Algunos pueden ser: síndrome de abstinencia, miedo al fracaso, aumento de peso, falta

de apoyo, placer de fumar, estar rodeado de personas que fumar. Podemos proporcionar al paciente información sobre la terapia farmacológica para aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia.

  • Repetición: repetir la intervención cuando el paciente acuda a consulta
  • Ayudar: elaborar un programa de tratamiento en el caso de que el paciente esté dispuesto a dejar de fumar.
  • Acordar: un plan de seguimiento apropiado.

Estas dos últimas fases: ayudar y acordar se corresponderían con una intervención avanzada para la deshabituación tabáquica.

Conclusiones

  1. El tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible en los países desarrollados, principal causa de EPOC, cáncer de pulmón y factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y múltiples tumores.
  2. Un porcentaje elevado de la población es fumadora, siendo más frecuente en hombres y entre los 25 y 35 años. La edad de inicio del tabaco cada vez es más precoz siendo la misma para hombres que para mujeres.
  3. Más de la mitad de los fumadores españoles se plantean dejarlo, la deshabituación está influenciada por factores como los cambios en las políticas sanitarias y los consejos sanitarios.
  4. El abandono del tabaco reduce el riesgo de enfermedades pulmonares, cardiovasculares y cáncer, así como la calidad de vida del fumador, el gusto, el olfato, los aspectos físicos, económicos, estéticos y su capacidad funcional.
  5. Las intervenciones para dejar de fumar en consulta breves, personalizadas, motivacionales y centradas en los beneficios del abandono del hábito han demostrado lograr abstinencia y ser muy costo – efectivas.

Bibliografía

  1. CIE-10: Capitulo V. Trastornos mentales y del comportamiento. Pautas diagnósticas y de actuación en Atención Primaria. Organización Mundial de la Salud (Ginebra). Meditor ed. 1996.
  2. Plan Nacional sobre Drogas [sede Web]. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2020 [acceso el 10 de octubre de 2022]. Información sobre drogas y otras conductas adictivas: tabaco. Disponible en: https://pnsd.sanidad.gob.es/ ciudadanos/informacion/tabaco/home.htm
  3. Morán Rodríguez A, Trillo Fernández C, Espigares Jiménez M, Panero Hidalgo P, Gallego Montiel A, Mesas Rodríguez A et al. Tabaquismo Abordaje en Atención Primaria: guía de práctica clínica basada en la evidencia. 1ºed. Granada: SAMFyC (Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria); 2011.
  4. Instituto Nacional de Estadística, ine.es [sede web] Madrid; 2022 [acceso el 10 de Octubre de 2022].Determinantes de salud (consumo de tabaco, exposición pasiva al humo de tabaco, alcohol, problemas medioambientales en la vivienda). Disponible en: https://www.ine.es/ss/Satellite? L=es_ES&c=INESeccion_C& cid=1259926698156&p= %5C&pagename= ProductosYServicios %2FPYSLayout& param1=PYSDetalle& param3=1259924822888#:~:text=en%20la %20vivienda.-,Consumo%20de %20tabaco,de%2045% 20a%2054%20a%C3%B1os.
  5. Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Informe 2021. Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Madrid: Ministerio de Sanidad. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas; 2021; 49-55.
  6. Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco. Boletín Oficial del Estado, nº309, (27-12-2005).
  7. E. Olano Espinosa, B. Matilla Pardo, M. González Díaz, S. Martínez González. El consejo para dejar de fumar: por qué, cuándo y cómo debemos darlo a nuestros pacientes. Aten Primaria. 2005; 36(1): 45-49.
  8. Organización Mundial de la Salud (OMS), who.int [sede web] Ginebra; 2022. [acceso el 17 de Octubre de 2022]. Tabaco: datos y cifras. Disponible en: https://www.who.int/es /news-room/fact- sheets/detail/tobacco.
  9. Pérez-Rios M, Schiaffino A, Montes A, Fernández E, López M.J, Martínez-Sánchez J.M et al. Mortalidad atribuible al consumo de tabaco en España 2016. Arch. bronconeumol. 2020; 56 (9): 559- 563.
  10.        Ramírez S, A.D. Intervenciones de Enfermería en atención primaria para la deshabituación tabáquica. Riull. 2018; 1-19.
  11. US Public Health Service. Guía de tratamiento del tabaquismo. Barcelona: Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica; 2010.