Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 4–Abril 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 4: 266
Autor principal (primer firmante): Juan Carlos Carrillo Calves
Fecha recepción: 11/03/2024
Fecha aceptación: 08/04/2024
Ref.: Ocronos. 2024;7(4): 266
Autores:
Juan Carlos Carrillo Calves
Carmen Dolores Alejandre Ramon
Jesús Reyes Luna
Lorena Feyto Pérez
Marta Padilla Quero
Claudia Inmaculada Mora Marcos
Categoría profesional:
Miscelánea
Resumen
Los estereotipos son inherentes al ser humano por factores biológicos, estos nos condicionan en muchos aspectos y muchas veces ocurre de forma inconsciente, automática. Es el caso de lo que ocurre con las personas mayores, tendemos a tomar ciertos comportamientos hacia ellos que, aunque pensemos que les benefician, tan sólo les perjudican.
Palabras clave:
Personas mayores, estereotipos, prejuicios
Introducción
Los estereotipos son estructuras que nos sirven para almacenar la información que recabamos.
Algunos argumentan que “primero definimos y después vemos”.
Gran parte de los estereotipos poseen una larga historia resultado de diferentes tipos de circunstancias económicas, sociales, políticas… es por eso que en muchas ocasiones estos pasan de generación en generación, ya que se pueden aprender tanto por observación como por enseñanza directa.
Entonces, ¿Qué ocurre? ¿Qué tiene que ver esto con las personas mayores? ¿En qué podemos influir para bien o para mal? ¿Por qué se da en gran medida en el ámbito clínico?
Objetivos
- Concienciación acerca de los problemas causados en los mayores a raíz de los estereotipos.
Desarrollo
Muchas veces pensamos que los estereotipos tienen connotaciones negativas y lo cierto es que pueden jugar en contra, pero tienen una función biológica. Los estereotipos ayudan en los procesos de socialización, nos dicen cómo actuar ante otros grupos
En 2013 Bustillos y Fernández-Ballesteros demuestran mediante un estudio como los profesionales de la atención a personas mayores modifican su conducta proyectando su influencia a la conducta de la persona mayor. El estudio tenía dos fases sucesivas:
La primera; buscaba comprobar si profesionales y cuidadores percibían a las personas mayores como personas con bajos niveles de competencia y altos niveles de cordialidad (una visión de prejuicio paternalista hacia los mayores) a la vez que a los jóvenes los percibían como personas con alta competencia y baja cordialidad.
La segunda; tras diez meses, se evalúa si la conducta de los profesionales es coherente y está unida al estereotipo que tienen sobre las personas mayores, a la vez que se trataba de relacionar dicha conducta con la que se podía observar en los adultos mayores en los centros que residen.
Finalmente, y como se esperaba, se encontró relación entre ambas.
El comportamiento de los profesionales hacía de influencia en el comportamiento de los adultos mayores. Una mayor calidad en las interacciones entre ambos grupos (ya fuera mostrándose más disponibles, que hubiera más contacto físico, etc) se vería relacionado con una mejoría en la actividad de los residentes (más aseo personal, más relación y más interacciones verbales entre los residentes).
Una explicación para esta relación está en que cuanto mayor son los niveles de cordialidad en un grupo externo al nuestro, se predice una mayor cantidad de conductas de ayuda. De otra manera, cuanto mayores son los niveles de competencia, mayor cantidad de comportamientos de cooperación o asociación.
Estos mismos autores en 2016 analizan una muestra de profesionales sanitarios en el ámbito de la Geriatría y Gerontología para comprobar la labor de los estereotipos en este contexto clínico. Los resultados de su investigación replicaban las predicciones que se habían hecho en el estudio anterior.
En un primer momento, se agruparon las conductas que estaban relacionadas con el daño pasivo por los bajos niveles de competencia que se atribuían al grupo.
76% de los profesionales hablaron de limitaciones en cuanto al acceso de dicho grupo al uso de dispositivos de alta tecnología en cuanto a la evaluación, cirugía o diagnóstico de alto coste.
62% de los profesionales indicaron que se les apartaba de programas preventivos (como cáncer de mama o el tabaquismo).
87% de los profesionales usaba diminutivos cuando hablaba con ellos y cuando lo hacían lo hacían de manera paternalista.
Resultados
Todos estos resultados nos muestran que los profesionales sanitarios o los que se especializan en atención a mayores solo refuerzan este estereotipo y que al ser estos últimos especializados en gente mayor se les puede llegar a considerar “expertos” en la materia lo que hace el estereotipo todavía más fuerte.
Además, los daños no solo se ven de forma externa, está demostrado que aquellos que interiorizan un estereotipo negativo en cuanto al envejecimiento inconscientemente tienden a considerarse menos capaces y por tanto funcionar a menor rendimiento, lo cual afecta a su independencia y su calidad de vida.
Conclusiones
El estereotipo es como una profecía que trata de cumplirse a sí misma, no solo por los mayores en sí que asuman estereotipos sobre su grupo, sino también que es la sociedad la que se lo traslada, haciendo así que las personas mayores los absorban en su propio autoconcepto
Bibliografía
- Lippman. 1922. “Definimos primero y luego vemos”
- Antonio Bustillos López, Cristina García Ael, Juan Antonio Moriano León, María del Prado Silván Ferrero, Gabriela Topa Cantisano. Psicología Social Volumen l: UNED. Sanz y Torres. 2023-2024



