Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 338
Autor principal (primer firmante): Silvia Gutiérrez Vázquez
Fecha recepción: 29/09/2026
Fecha aceptación: 26/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 338
Autores:
- Silvia Gutiérrez Vázquez. Categoría profesional: Enfermera generalista en el SNS-Osasunbidea.
- Cristina Martínez Barandalla. Categoría profesional: Enfermera generalista en el SNS-Osasunbidea.
- Lorea Apesteguia Bardi. Categoría profesional: Enfermera generalista en el SNS-Osasunbidea.
- Raquel Villanueva Goyeneche. Categoría profesional: Enfermera generalista en el SNS-Osasunbidea.
- Maitane Oroz Astrain. Categoría profesional: Enfermera generalista en el SNS-Osasunbidea.
- Iñigo Pérez Laso. Categoría profesional: Enfermera generalista en el SNS-Osasunbidea.
Resumen
La higiene de manos puede parecer un gesto rutinario, pero dentro de la asistencia sanitaria tiene una función preventiva fundamental. Las manos de los profesionales están en contacto continuo con pacientes, materiales, dispositivos y superficies. Una higiene adecuada ayuda a interrumpir la transmisión de microorganismos. En Enfermería, además, esta práctica forma parte de numerosos cuidados y ofrece una oportunidad constante para educar en hábitos saludables.
El objetivo de esta revisión fue analizar la evidencia reciente sobre higiene de manos y prevención de infecciones y enfermedades, con especial atención a la práctica enfermera, la formación y las estrategias dirigidas a mejorar el cumplimiento. Se realizó una revisión bibliográfica narrativa entre septiembre y diciembre de 2025. Se consultaron PubMed, Dialnet y SciELO, junto con documentación científica e institucional. Se incluyeron revisiones bibliográficas, revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados entre 2019 y 2025, en español o inglés. Tras eliminar duplicados y aplicar los criterios de selección, se analizaron diez revisiones.
Los resultados muestran que la formación es necesaria, aunque no garantiza por sí sola una adecuada adherencia. La práctica, los recordatorios, la retroalimentación y las medidas organizativas pueden favorecer el cumplimiento. También persisten barreras relacionadas con los recursos, la organización del trabajo y el entorno asistencial. Enfermería ocupa una posición relevante en este ámbito, tanto desde la prevención como desde la educación sanitaria.
Palabras clave: higiene de manos; enfermería; prevención de infecciones; lavado de manos; desinfección de manos; seguridad del paciente.
Introducción
Hay prácticas sanitarias que, de tan habituales, pueden acabar realizándose de forma automática. La higiene de manos es una de ellas. Se aprende durante la formación y aparece de manera constante en las recomendaciones de prevención. Sin embargo, la literatura reciente plantea una cuestión interesante. Saber que una conducta es necesaria no significa que se mantenga siempre en la práctica clínica.
Esta diferencia entre conocimiento y actuación aparece de forma recurrente en las revisiones consultadas. Mouajou et al. estudiaron el cumplimiento de la higiene de manos y su relación con las infecciones adquiridas durante la asistencia sanitaria [1]. Sus resultados apuntan hacia una asociación entre ambos aspectos. La evidencia, sin embargo, presenta limitaciones. No permite establecer una relación causal sencilla ni señalar un porcentaje de cumplimiento válido para todos los contextos.
Este matiz cambia la manera de interpretar el problema. No parece suficiente con pedir al profesional que cumpla una recomendación. También hay que preguntarse qué ocurre alrededor de esa conducta. La disponibilidad de los productos, la accesibilidad de los puntos de higiene, la carga de trabajo y los hábitos del equipo pueden facilitarla o dificultarla.
La formación ocupa otro lugar importante. Martos-Cabrera et al. revisaron diferentes estrategias educativas dirigidas a profesionales de Enfermería y estudiantes [2]. Encontraron resultados favorables con recursos como la simulación, los vídeos o los recordatorios. Purssell y Gould analizaron la enseñanza de conocimientos y habilidades en estudiantes sanitarios [3]. Sus resultados también fueron positivos, aunque las intervenciones presentaban diferencias importantes entre sí.
De ambos trabajos puede extraerse una idea que resulta especialmente útil para la práctica enfermera. Aprender la técnica es necesario. Convertir ese aprendizaje en una conducta estable requiere algo más. La repetición y el entrenamiento tienen un papel importante. También lo tiene el contexto donde se desarrolla el cuidado.
La situación cobra especial interés en Enfermería. El contacto con pacientes es continuo.
También existe una interacción frecuente con dispositivos, superficies y materiales clínicos. Clancy et al. observaron que Enfermería era el grupo profesional más representado en los ensayos sobre higiene de manos que revisaron [4]. Las intervenciones estudiadas consiguieron mejorar el cumplimiento, aunque los resultados fueron desiguales.
Las revisiones sobre barreras ayudan a completar esta visión. Afework y Tamene describieron obstáculos de distinta naturaleza entre los profesionales sanitarios [5]. Algunos dependen del comportamiento individual. Otros están relacionados con la organización, el entorno físico o las relaciones dentro del equipo.
La higiene de manos debe entenderse, entonces, como algo más que una técnica. Es una conducta integrada en el cuidado. Necesita conocimientos, práctica y unas condiciones que permitan mantenerla. Esta perspectiva constituye el punto de partida de la presente revisión.
Objetivos
Analizar la evidencia científica publicada entre 2019 y 2025 sobre la importancia de la higiene de manos en la prevención de infecciones y enfermedades, con especial atención a la práctica enfermera, la formación, las estrategias para mejorar la adherencia y las principales barreras para su cumplimiento.
Métodos
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa entre septiembre y diciembre de 2025. La búsqueda se efectuó en PubMed, Dialnet y SciELO y se complementó con documentación científica e institucional.
Se utilizaron los términos “hand hygiene”, “hand washing”, “hand disinfection”, “hand hygiene compliance”, “infection prevention”, “disease prevention”, “nursing”, “healthcare-associated infections”, “higiene de manos”, “lavado de manos”, “desinfección de manos”, “prevención de infecciones” y “Enfermería”. Se combinaron mediante los operadores AND y OR y se adaptaron a cada base de datos.
Se incluyeron revisiones bibliográficas, revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados entre 2019 y 2025, en español o inglés. Los trabajos debían abordar higiene de manos, prevención de infecciones o enfermedades, formación, cumplimiento o estrategias de mejora.
Se excluyeron estudios originales, casos clínicos, editoriales, cartas, protocolos de revisión, publicaciones anteriores a 2019, trabajos sin relación directa con el objetivo y duplicados. Finalmente, se seleccionaron diez revisiones para el análisis.
Resultados
Formación y práctica enfermera
La formación aparece como una pieza necesaria. No parece suficiente de manera aislada. Martos-Cabrera et al. describieron resultados favorables con diferentes recursos docentes, especialmente aquellos que incorporaban elementos prácticos o mantenían la atención sobre la conducta. [2]
En estudiantes sanitarios también se han observado mejoras después de intervenciones educativas [3]. La diversidad de métodos estudiados impide hablar de una estrategia única. La enseñanza práctica adquiere especial interés cuando se pretende trasladar el aprendizaje al entorno asistencial.
Clancy et al. revisaron 57 estudios y encontraron una presencia destacada de profesionales de Enfermería [4]. Las intervenciones individuales y las estrategias que combinaban varias medidas consiguieron mejorar el cumplimiento, aunque con una magnitud variable.
Técnica y prevención
La forma de realizar la higiene de manos también merece atención. Price et al. compararon distintas técnicas y analizaron su capacidad para reducir la carga microbiana y cubrir las diferentes zonas de las manos [6]. La técnica de seis pasos de la Organización Mundial de la Salud mostró resultados favorables, aunque los autores señalaron diferencias metodológicas y riesgo de sesgo entre los estudios.
La prevención no se limita al hospital. Ross et al. analizaron intervenciones destinadas a promover el lavado de manos con jabón en países de ingresos bajos y medios [7]. Encontraron una reducción del riesgo de infección respiratoria aguda. La magnitud del efecto varió entre los trabajos incluidos.
Tecnología y monitorización
Las herramientas digitales han abierto nuevas posibilidades para la enseñanza. Fernandes et al. revisaron tecnologías educativas empleadas para enseñar higiene de manos [8]. Entre ellas aparecen vídeos, recursos audiovisuales, realidad virtual y gamificación. Estas herramientas pueden hacer más dinámica la formación y facilitar su repetición.
Zhang et al. estudiaron tecnologías inteligentes aplicadas a la higiene de manos en hospitales [9]. Su revisión y metaanálisis encontraron mejoras en el cumplimiento y una reducción de las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria. La heterogeneidad de los estudios aconseja interpretar estos resultados con prudencia.
La monitorización electrónica constituye otra vía de intervención. Gould et al. analizaron estos sistemas y encontraron indicios de mejora, especialmente cuando se acompañaban de recordatorios o retroalimentación [10]. La evidencia sobre sus efectos mantenidos sigue siendo limitada. Tampoco existen datos suficientes para recomendar su implantación rutinaria en todos los contextos asistenciales.
Barreras para la adherencia
La dificultad para mantener una buena higiene de manos no depende únicamente del profesional. Afework y Tamene identificaron factores conductuales, físicos, organizativos y sociales que pueden interferir en la adherencia. [5]
La accesibilidad de los productos importa. También la distribución de los puntos de higiene y la organización de las tareas. El entorno de trabajo puede facilitar una conducta o convertirla en una acción difícil de mantener durante toda la jornada.
Discusión
El conjunto de las revisiones permite observar una cuestión que atraviesa todo el artículo: existe una distancia entre conocer una recomendación y aplicarla de manera constante.
La formación puede reducir esa distancia. No siempre consigue cerrarla. Un profesional puede conocer perfectamente los momentos indicados para realizar la higiene de manos y encontrar, durante su jornada, situaciones que dificulten mantener ese comportamiento.
Aquí adquieren valor las estrategias multimodales. Formación, recordatorios, observación y retroalimentación actúan sobre aspectos diferentes del mismo problema [2,4,5]. La responsabilidad deja de recaer exclusivamente sobre la persona. La organización sanitaria también tiene un papel.
Enfermería ocupa una posición especialmente cercana. La higiene de manos acompaña muchos de sus cuidados. También ofrece oportunidades para educar al paciente y a la familia. El ejemplo práctico puede tener tanta importancia como la explicación verbal.
Las tecnologías aportan herramientas interesantes para enseñar y supervisar [8,9]. No deberían desplazar los elementos básicos. La existencia de un sistema de monitorización no garantiza por sí misma una práctica adecuada. Gould et al. señalan precisamente las dudas existentes sobre la persistencia de sus beneficios. [10]
La técnica merece igualmente atención. Una formación que combina explicación y práctica permite trabajar tanto el conocimiento como la ejecución [3,6]. Esta combinación puede resultar especialmente útil durante la formación universitaria y en las actividades de actualización profesional.
La presente revisión tiene algunas limitaciones. Su carácter narrativo impide realizar una síntesis cuantitativa propia. Los estudios incluidos presentan diferencias en población, contexto, intervención y variables de resultado. La búsqueda se limitó a PubMed, Dialnet y SciELO. Pueden existir publicaciones relevantes no recuperadas mediante estas fuentes. A pesar de ello, el análisis de revisiones recientes permite identificar los principales factores relacionados con la higiene de manos y su aplicación en Enfermería.
Conclusiones
La higiene de manos es un gesto pequeño. Mantenerlo correctamente durante toda una jornada asistencial puede ser mucho más complejo.
La revisión realizada muestra que el conocimiento es solo una parte del proceso. La formación proporciona una base necesaria. La práctica, los recordatorios, la evaluación y la retroalimentación ayudan a consolidarla. También hacen falta recursos accesibles y unas condiciones de trabajo que permitan cumplir las recomendaciones.
Enfermería ocupa un lugar especialmente próximo a esta realidad. Cada cuidado puede ser una oportunidad para prevenir una infección. También puede ser un momento de educación para el paciente y su familia.
Las tecnologías educativas y los sistemas de monitorización ofrecen posibilidades interesantes. Su utilidad dependerá del contexto y de la manera en que se integren en la práctica. Ninguna herramienta sustituye la formación ni unas condiciones adecuadas para trabajar.
La reflexión global que surge de este estudio va más allá del lavado o la desinfección de las manos. Hablar de higiene de manos es hablar de cómo se entiende el cuidado seguro. Cuando una conducta preventiva se incorpora de forma natural al trabajo diario, deja de percibirse como una obligación añadida. Se convierte en parte del propio cuidado.
Bibliografía
- Mouajou V, Adams K, DeLisle G, Quach C. Hand hygiene compliance in the prevention of hospital-acquired infections: a systematic review. J Hosp Infect. 2022;119:33-48. doi:10.1016/ j.jhin.2021.09.016.
- Martos-Cabrera MB, Mota-Romero E, Martos-García R, Gómez-Urquiza JL, Suleiman-Martos N, Albendín-García L, et al. Hand hygiene teaching strategies among nursing staff: a systematic review. Int J Environ Res Public Health. 2019;16(17):3039. doi:10.3390/ijerph16173039.
- Purssell E, Gould D. Teaching health care students hand hygiene theory and skills: a systematic review. Int J Environ Health Res. 2022;32(9):2065-73. doi:10.1080/09603123.2021.1937580.
- Clancy C, Delungahawatta T, Dunne CP. Hand-hygiene-related clinical trials reported between 2014 and 2020: a comprehensive systematic review. J Hosp Infect. 2021;111:6-26. doi:10.1016/ j.jhin.2021.03.007.
- Afework A, Tamene A. Uncovering the obstacles: a comprehensive analysis of barriers to hand hygiene adherence among healthcare providers: a systematic review. BMC Infect Dis. 2025;25(1):502. doi:10.1186/s12879-025-10924-4.
- Price L, Gozdzielewska L, Matuluko A, Pittet D, Allegranzi B, Reilly J. Comparing the effectiveness of hand hygiene techniques in reducing the microbial load and covering hand surfaces in healthcare workers: updated systematic review. Am J Infect Control. 2022;50(10):1079-90. doi:10.1016/j.ajic.2022.02.003.
- Ross I, Bick S, Ayieko P, Dreibelbis R, Wolf J, Freeman MC, et al. Effectiveness of handwashing with soap for preventing acute respiratory infections in low-income and middle-income countries: a systematic review and meta-analysis. Lancet. 2023;401(10389):1681-90. doi:10.1016/ S0140-6736(23)00021-1.
- Fernandes DR, Dos Santos BN, Guimarães CS, Ferreira EB, Margatho AS, Dos Reis PED, et al. Educational technologies for teaching hand hygiene: systematic review. PLoS One. 2024;19(1):e0294725. doi:10.1371/journal.pone.0294725.
- Zhang Y, Chen X, Lao Y, Qiu X, Liu K, Zhuang Y, et al. Effects of the implementation of intelligent technology for hand hygiene in hospitals: systematic review and meta-analysis. J Med Internet Res. 2023;25:e37249. doi:10.2196/37249.
- Gould D, Hawker C, Drey N, Purssell E. Should automated electronic hand-hygiene monitoring systems be implemented in routine patient care? Systematic review and appraisal with Medical Research Council Framework for Complex Interventions. J Hosp Infect. 2024;147:180-7. doi:10.1016/j.jhin.2024.03.012.



