El hemograma como brújula en el lupus eritematoso sistémico: utilidad de los índices hematológicos en la evaluación de la actividad y el riesgo renal

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 157

Autor principal (primer firmante): Roxanna Alexandra Morante Mendoza

Fecha recepción: 07/10/2026

Fecha aceptación: 03/11/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 157

Autores:

  • Roxanna Alexandra Morante Mendoza. Servicio de Medicina Interna, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  • Marta Monforte San Román. Servicio de Medicina Familiar y comunitaria, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  • Marta Valgañón Villuendas. Servicio de Medicina Familiar y comunitaria, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  • Paula Gran Manero. Servicio de Medicina Familiar y comunitaria, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  • Ana Gomez Cabezudo. Servicio de Medicina Familiar y comunitaria, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  • Olga González López. Servicio de Medicina Familiar y comunitaria, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

Resumen

Introducción

El hemograma es una prueba accesible y de bajo coste que puede aportar información adicional sobre la actividad inflamatoria en el lupus eritematoso sistémico (LES). Diversos índices derivados de sus parámetros, como el índice de distribución eritrocitaria (RDW), la relación neutrófilos/linfocitos (NLR), la relación eosinófilos/linfocitos (ELR), la relación plaquetas/linfocitos (PLR), la relación monocitos/linfocitos (MLR) y la relación basófilos/linfocitos (BLR), se han estudiado como posibles biomarcadores de actividad.

Objetivo

Revisar la evidencia disponible sobre la utilidad de los índices derivados del hemograma para identificar actividad del LES y explorar su posible valor complementario en la evaluación del riesgo de afectación renal.

Métodos

Se realizó una revisión narrativa de la literatura centrada en estudios observacionales, revisiones sistemáticas, metaanálisis, recomendaciones internacionales y trabajos recientes sobre biomarcadores hematológicos en el LES. Se prestó especial atención al estudio de Ajmi et al., publicado en 2025, que evaluó diferentes índices derivados del hemograma en pacientes con LES activo y en remisión frente a controles sanos. ¹

Resultados

RDW, NLR y ELR mostraron el comportamiento más consistente. Frente a controles sanos, RDW ≥13,85 % presentó una sensibilidad del 89,7 %, especificidad del 75,3 % y AUC de 0,864; NLR ≥2,28 mostró sensibilidad del 79,3 %, especificidad del 76,5 % y AUC de 0,822; y ELR ≤0,029 presentó sensibilidad del 87,1 %, especificidad del 70,3 % y AUC de 0,775. Frente a pacientes en remisión, el rendimiento fue más moderado: RDW AUC 0,708, NLR AUC 0,636 y ELR AUC 0,647. ¹

Discusión

Los índices hematológicos pueden funcionar como señales complementarias de actividad, pero no sustituyen la valoración clínica, inmunológica ni la búsqueda de infección u otros factores de confusión. La evidencia reciente indica que el NLR, pese a asociarse con actividad y nefritis lúpica en distintos estudios, presenta una utilidad clínica limitada como biomarcador independiente. ¹, ⁶– ⁸, ¹⁴

Conclusión

RDW, NLR y ELR constituyen los índices con mayor interés práctico como marcadores complementarios de actividad del LES. Su interpretación debe integrarse con la clínica, SLEDAI-2K, tratamiento, hemograma convencional, parámetros inmunológicos y evaluación renal. Los puntos de corte publicados son específicos de las poblaciones estudiadas y no deben considerarse criterios diagnósticos universales.

Palabras clave: lupus eritematoso sistémico; hemograma; RDW; NLR; ELR; actividad de la enfermedad; nefritis lúpica; biomarcadores.

Abstract

Background

The complete blood count is an accessible and low-cost test that may provide additional information about inflammatory activity in systemic lupus erythematosus (SLE). Derived indices such as red cell distribution width (RDW), neutrophil-to-lymphocyte ratio (NLR), eosinophil-to-lymphocyte ratio (ELR), platelet-to-lymphocyte ratio (PLR), monocyte-to-lymphocyte ratio (MLR), and basophil-to-lymphocyte ratio (BLR) have been investigated as potential activity biomarkers.

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Objective

To review the evidence on the usefulness of complete blood count-derived indices for identifying SLE activity and to explore their potential complementary role in assessing the risk of renal involvement.

Methods

A narrative review of observational studies, systematic reviews, meta-analyses, international recommendations, and recent studies addressing hematological biomarkers in SLE was performed. Particular attention was paid to the 2025 study by Ajmi et al., which evaluated complete blood count-derived indices in patients with active SLE and remission compared with healthy controls. ¹

Results

RDW, NLR, and ELR showed the most consistent performance. Compared with healthy controls, RDW ≥13.85 % had a sensitivity of 89.7 %, specificity of 75.3 %, and AUC of 0.864; NLR ≥2.28 had a sensitivity of 79.3 %, specificity of 76.5 %, and AUC of 0.822; and ELR ≤0.029 had a sensitivity of 87.1 %, specificity of 70.3 %, and AUC of 0.775. Compared with patients in remission, performance was more modest: RDW AUC 0.708, NLR AUC 0.636, and ELR AUC 0.647. ¹

Discussion

Hematological indices may act as complementary signals of disease activity but cannot replace clinical and immunological assessment or the evaluation of infection and other confounding factors. Recent evidence indicates that, despite associations with SLE activity and lupus nephritis, NLR has limited utility as an independent biomarker. ¹, ⁶– ⁸, ¹⁴

Conclusion

RDW, NLR, and ELR are the most promising complete blood count-derived indices as complementary markers of SLE activity. They should be interpreted together with clinical findings, SLEDAI-2K, treatment, conventional blood count, immunological parameters, and renal assessment. Published cutoffs are population-specific and should not be regarded as universal diagnostic criteria.

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Keywords: systemic lupus erythematosus; complete blood count; RDW; NLR; ELR; disease activity; lupus nephritis; biomarkers.

Introducción

El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune sistémica caracterizada por una expresión clínica heterogénea y una evolución marcada por periodos de actividad y remisión. La identificación precoz de los brotes es esencial para ajustar el tratamiento y prevenir daño orgánico acumulativo. La valoración de la actividad se apoya en la clínica, escalas como el Systemic Lupus Erythematosus Disease Activity Index 2000 (SLEDAI-2K) y diferentes parámetros inmunológicos y analíticos, pero ninguna variable aislada permite representar toda la complejidad de la enfermedad. ⁹– ¹¹

El hemograma forma parte de la evaluación rutinaria del paciente con LES. Anemia, leucopenia, linfopenia y trombocitopenia pueden aparecer como manifestaciones de la propia enfermedad o como consecuencia del tratamiento y de procesos intercurrentes. Además, las relaciones entre las diferentes poblaciones celulares pueden transformarse en índices que reflejan indirectamente el equilibrio entre inflamación, inmunidad innata e inmunidad adaptativa. ², ³, ⁶, ⁷

Entre estos índices destacan el índice de distribución eritrocitaria o red cell distribution width (RDW), la relación neutrófilos/linfocitos o neutrophil-to-lymphocyte ratio (NLR), la relación eosinófilos/linfocitos o eosinophil-to-lymphocyte ratio (ELR), la relación plaquetas/linfocitos o platelet-to-lymphocyte ratio (PLR), la relación monocitos/linfocitos o monocyte-to-lymphocyte ratio (MLR) y la relación basófilos/linfocitos o basophil-to-lymphocyte ratio (BLR).

En los últimos años, estos índices han despertado interés por su disponibilidad inmediata, bajo coste y facilidad de cálculo. Entre ellos, RDW, NLR y ELR parecen presentar actualmente las señales más consistentes en relación con la actividad del LES. ¹, ², ⁶– ⁸

El concepto de utilizar el hemograma como una “brújula” clínica no implica que estos parámetros puedan sustituir a las herramientas convencionales de valoración de actividad, sino que pueden proporcionar una señal adicional que ayude a identificar pacientes que requieren una evaluación más exhaustiva.

Objetivo

Revisar de forma crítica la evidencia disponible sobre los índices derivados del hemograma en el LES, describir su relación con la actividad de la enfermedad y discutir su posible utilidad complementaria en la identificación de pacientes con sospecha de brote o afectación renal, evitando su interpretación como biomarcadores diagnósticos independientes.

Metodología

Se realizó una revisión narrativa de la literatura centrada en estudios observacionales, revisiones sistemáticas, metaanálisis, recomendaciones internacionales y publicaciones recientes relacionadas con los índices derivados del hemograma en el LES.

Se priorizaron los trabajos que analizaran la relación entre estos índices y la actividad de la enfermedad, su correlación con SLEDAI-2K, su posible relación con la nefritis lúpica y su rendimiento diagnóstico.

La evidencia cuantitativa principal procede del estudio transversal comparativo de Ajmi et al., publicado en 2025. ¹ Dicho estudio incluyó 83 pacientes con LES, de los cuales 40 presentaban brote y 43 se encontraban en remisión, además de 85 controles sanos. Se analizaron RDW, NLR, ELR, PLR, MLR y BLR.

Los principales resultados de dicho estudio se presentan en la Tabla 1.

Es importante señalar que los puntos de corte descritos corresponden a la población y a las comparaciones realizadas en dicho estudio y, por tanto, no deben interpretarse como criterios diagnósticos universales de brote de LES.

También se incorporó la evidencia procedente de metaanálisis previos sobre NLR y PLR y, especialmente, de un metaanálisis con validación externa publicado en 2026, que ha señalado la utilidad clínica limitada del NLR como biomarcador independiente. ⁶– ⁸, ¹⁴

Resultados de la evidencia revisada

En el estudio de Ajmi et al., los biomarcadores con mejor capacidad de discriminación entre pacientes con brote y controles sanos fueron RDW, NLR y ELR. ¹

Un valor de RDW ≥13,85 % presentó una sensibilidad del 89,7 %, especificidad del 75,3 % y AUC de 0,864.

Un NLR ≥2,28 presentó una sensibilidad del 79,3 %, especificidad del 76,5 % y AUC de 0,822.

Por su parte, un ELR ≤0,029 presentó una sensibilidad del 87,1 %, especificidad del 70,3 % y AUC de 0,775.

PLR y MLR también mostraron capacidad discriminativa, con AUC de 0,746 y 0,749, respectivamente. El BLR mostró una asociación con el estado no activo en el análisis de referencia. ¹

Estos resultados se resumen en la Tabla 1.

Sin embargo, el comportamiento de los índices fue diferente cuando se comparó a pacientes con brote frente a pacientes en remisión. En esta comparación, RDW ≥14,65 % presentó un AUC de 0,708; NLR ≥2,63 un AUC de 0,636; y ELR ≤0,0076 un AUC de 0,647. ¹

Esta diferencia es especialmente relevante desde el punto de vista clínico. El verdadero reto no consiste en diferenciar a un paciente con LES activo de una persona sana, sino en identificar actividad frente a otros pacientes que también presentan LES.

En cuanto a la relación con SLEDAI-2K, NLR presentó una correlación positiva débil (r=0,228), al igual que PLR (r=0,238) y RDW (r=0,303). ELR mostró una correlación inversa (r=-0,317). ¹

Estos resultados indican que los índices hematológicos pueden reflejar determinados componentes de la actividad inflamatoria, pero también ponen de manifiesto que ninguno de ellos puede explicar por sí solo la actividad global del LES.

Los metaanálisis previos han demostrado asociaciones entre NLR, PLR y actividad del LES, aunque con heterogeneidad considerable. ⁶– ⁸

Más recientemente, Du et al. analizaron 40 estudios y observaron que NLR puede encontrarse elevado en pacientes con LES, enfermedad activa y nefritis lúpica, pero concluyeron que su correlación y capacidad discriminativa agrupadas son limitadas y pueden estar condicionadas por factores como etnia y tratamiento.

Por ello, el NLR no debería utilizarse como biomarcador independiente. ¹⁴

El hemograma como fuente de biomarcadores inflamatorios

El valor del hemograma no reside únicamente en las cifras absolutas de sus diferentes poblaciones celulares.

La combinación de estas poblaciones permite construir índices capaces de reflejar cambios relativos.

El aumento de neutrófilos, monocitos o plaquetas asociado a una reducción relativa de los linfocitos puede traducirse en valores elevados de NLR, MLR o PLR.

Por el contrario, una mayor proporción relativa de linfocitos frente a eosinófilos o basófilos puede modificar los valores de ELR y BLR.

El atractivo de estos índices reside en que no requieren pruebas adicionales ni recursos específicos. Sin embargo, su principal limitación es la falta de especificidad.

La infección, el tratamiento con glucocorticoides, el estrés fisiológico, el tabaquismo, la obesidad, la anemia, la enfermedad renal y otras enfermedades inflamatorias pueden modificar los componentes del hemograma.

Por tanto, cualquier interpretación debe realizarse dentro del contexto clínico.

RDW: un marcador eritrocitario con información inflamatoria

El RDW expresa la variabilidad en el tamaño de los eritrocitos y tradicionalmente se ha utilizado en la evaluación de las anemias.

Sin embargo, diversos trabajos han relacionado el aumento del RDW con inflamación sistémica y actividad del LES, incluso independientemente de la presencia de anemia en determinadas cohortes. ³– ⁵

En el estudio de Ajmi et al., RDW fue el índice con mayor AUC para diferenciar pacientes con brote de los controles sanos. Además, mostró una correlación positiva con SLEDAI-2K. ¹

No obstante, cuando se comparó brote frente a remisión, su capacidad discriminativa disminuyó.

Desde el punto de vista clínico, un RDW elevado debe interpretarse conjuntamente con hemoglobina, volumen corpuscular medio, ferritina, vitamina B12, folato, función renal y otros parámetros cuando exista anemia.

Por tanto, un RDW elevado de forma aislada no permite atribuir actividad al LES.

NLR: principal índice leucocitario de inflamación

El NLR representa la relación entre el número absoluto de neutrófilos y el número absoluto de linfocitos.

En el LES, su elevación puede reflejar una respuesta inflamatoria sistémica caracterizada por neutrofilia relativa y / o linfopenia.

Diversos estudios y metaanálisis han descrito una asociación entre NLR y actividad del LES. ⁶– ⁸

En el estudio de Ajmi et al., NLR presentó un AUC de 0,822 para diferenciar pacientes con brote de controles sanos. Sin embargo, al comparar brote con remisión, el AUC descendió hasta 0,636. ¹

Este resultado es importante porque demuestra que un marcador puede presentar un rendimiento aparentemente elevado cuando se compara enfermedad activa con controles sanos y, sin embargo, tener un rendimiento considerablemente menor en el escenario clínico real.

Además, el NLR puede verse influido de manera importante por los glucocorticoides y las infecciones.

Por tanto, ante un NLR elevado en un paciente con LES, debe descartarse inicialmente una infección u otra causa alternativa antes de atribuir el hallazgo a un brote.

La evidencia publicada en 2026 refuerza esta interpretación prudente y desaconseja considerar el NLR como un biomarcador independiente de actividad. ¹⁴

ELR y BLR: biomarcadores de comportamiento inverso

La relación eosinófilos/linfocitos presenta un comportamiento diferente al NLR.

En el estudio de Ajmi et al., los valores bajos de ELR se asociaron con actividad. El punto de corte ≤0,029 mostró un AUC de 0,775 frente a controles sanos, mientras que frente a pacientes en remisión el AUC fue de 0,647. ¹

El BLR mostró una asociación con el estado no activo en el análisis de referencia. ¹

Estos resultados plantean la posibilidad de utilizar ELR y BLR como marcadores de comportamiento inverso dentro de un perfil hematológico.

Sin embargo, la evidencia disponible es menor que para NLR y RDW. Además, los eosinófilos y basófilos pueden verse modificados por diferentes medicamentos, enfermedades alérgicas, infecciones y otras condiciones.

Por ello, estos índices deben considerarse elementos complementarios y no pruebas diagnósticas independientes.

PLR y MLR: criterios secundarios de apoyo

PLR y MLR también han mostrado asociaciones con actividad del LES.

En el estudio de Ajmi et al., PLR presentó un AUC de 0,746 y MLR un AUC de 0,749 frente a controles sanos. ¹

PLR mostró además una correlación positiva débil con SLEDAI-2K.

No obstante, el análisis multivariante mostró que el tratamiento actuaba como un factor de confusión significativo para PLR.

Estos hallazgos apoyan su utilización como biomarcadores secundarios de apoyo, pero no justifican su empleo aislado para confirmar un brote.

NLR y evaluación de la nefritis lúpica

La nefritis lúpica constituye una de las principales complicaciones del LES y una causa relevante de morbimortalidad.

Las recomendaciones internacionales actuales mantienen la necesidad de integrar proteinuria, sedimento urinario, función renal, parámetros inmunológicos y, cuando esté indicada, biopsia renal. ¹¹– ¹³

Los índices hematológicos no sustituyen estas herramientas.

La literatura disponible sugiere que NLR puede asociarse a nefritis lúpica en determinadas poblaciones. Sin embargo, la evidencia presenta una importante heterogeneidad. ¹⁴

Por ello, un NLR elevado asociado a:

  • Proteinuria de nueva aparición;
  • Hematuria glomerular;
  • Cilindros urinarios;
  • Descenso del filtrado glomerular;
  • Aumento de creatinina;
  • Descenso del complemento;
  • Elevación de anti-DNA;

debe considerarse una señal de alarma que justifique una evaluación renal más exhaustiva, pero no una prueba diagnóstica de nefritis.

En este contexto, el hemograma puede actuar como una “alarma” adicional dentro del proceso de valoración.

Propuesta de interpretación clínica integrada

A partir de la evidencia revisada puede plantearse una interpretación jerárquica de los índices hematológicos.

RDW, NLR y ELR pueden considerarse los principales indicadores de señal inflamatoria.

PLR y MLR pueden actuar como marcadores secundarios de apoyo.

BLR podría comportarse como un indicador inverso de actividad.

La Tabla 2 presenta una propuesta práctica de interpretación clínica integrada.

Esta propuesta debe entenderse como una herramienta conceptual basada en la evidencia disponible y no como un algoritmo clínico prospectivamente validado.

La presencia de varios índices alterados de forma concordante puede aumentar la sospecha de actividad, pero siempre debe contrastarse con:

  1. situación clínica;
  2. SLEDAI-2K;
  3. evolución respecto a valores previos;
  4. tratamiento actual;
  5. presencia de infección;
  6. parámetros inmunológicos;
  7. función renal y análisis de orina cuando corresponda.

Una posible secuencia clínica sería:

  1. Revisar el hemograma y compararlo con determinaciones previas.
  2. Calcular los índices hematológicos cuando puedan aportar información adicional.
  3. Buscar factores de confusión, especialmente infección y tratamiento con glucocorticoides.
  4. Integrar los hallazgos con la clínica y los parámetros inmunológicos.
  5. Si existen alteraciones renales, realizar una evaluación renal completa independientemente de los índices hematológicos.

Limitaciones

La evidencia disponible presenta varias limitaciones.

En primer lugar, gran parte de los estudios son observacionales y transversales, lo que limita la capacidad para establecer relaciones causales y para valorar adecuadamente la capacidad predictiva longitudinal.

En segundo lugar, los puntos de corte pueden variar entre poblaciones y métodos de análisis.

En tercer lugar, los índices hematológicos están expuestos a múltiples factores de confusión, especialmente infecciones, glucocorticoides y otras enfermedades inflamatorias.

Además, la comparación entre pacientes con brote y controles sanos puede sobreestimar la capacidad discriminativa de un biomarcador respecto al escenario clínico real.

El estudio de Ajmi et al. ilustra claramente este fenómeno: RDW, NLR y ELR presentaron mejor rendimiento frente a controles sanos que frente a pacientes en remisión. ¹

Finalmente, la evidencia más reciente sobre NLR demuestra que su asociación con actividad y nefritis no implica necesariamente una utilidad clínica suficiente para utilizarlo como biomarcador independiente. ¹⁴

Discusión

El interés de los índices derivados del hemograma reside fundamentalmente en su accesibilidad.

El hemograma es una prueba disponible prácticamente en cualquier entorno asistencial y forma parte de la evaluación habitual de los pacientes con LES.

Transformar sus parámetros en índices como RDW, NLR, ELR, PLR o MLR permite obtener información adicional sin necesidad de incorporar pruebas complejas o costosas.

Entre todos ellos, RDW, NLR y ELR son actualmente los que presentan una señal más consistente en relación con actividad, especialmente en el estudio de Ajmi et al. ¹

Sin embargo, el principal mensaje clínico de esta revisión no debería ser que existe un nuevo biomarcador capaz de diagnosticar el brote.

El concepto más útil es considerar el hemograma como una brújula clínica.

Una alteración aislada puede ser inespecífica. Sin embargo, cuando varios índices cambian de manera concordante y el paciente presenta datos clínicos o inmunológicos compatibles, estos hallazgos pueden reforzar la sospecha de actividad y justificar una evaluación más profunda.

Esta interpretación es coherente con las recomendaciones internacionales de manejo del LES, que establecen una valoración multidimensional de la actividad y del daño, y con las recomendaciones específicas para nefritis lúpica, que mantienen los parámetros renales establecidos como elementos fundamentales de evaluación. ¹¹– ¹³

Desde una perspectiva práctica, el mayor potencial de estos índices podría encontrarse en el seguimiento longitudinal del mismo paciente.

En lugar de interpretar de forma rígida un determinado punto de corte poblacional, podría resultar más útil valorar la evolución de los índices respecto al valor basal individual.

Esta hipótesis es clínicamente atractiva, pero requiere estudios prospectivos que determinen si los cambios longitudinales de RDW, NLR o ELR pueden anticipar de manera fiable los brotes.

Conclusiones

  1. El hemograma contiene información potencialmente útil para la valoración complementaria de la actividad del LES.
  2. RDW, NLR y ELR presentan actualmente la evidencia más consistente entre los índices derivados del hemograma.
  3. RDW, NLR y ELR muestran un mejor rendimiento al diferenciar pacientes con brote de controles sanos que al diferenciar brote de remisión.
  4. NLR, PLR y RDW presentan asociaciones con SLEDAI-2K, pero las correlaciones son débiles y no permiten sustituir la evaluación clínica.
  5. Los índices hematológicos están sujetos a múltiples factores de confusión, especialmente infección y tratamiento con glucocorticoides.
  6. En pacientes con sospecha de nefritis lúpica, los índices hematológicos pueden funcionar como señales de alerta, pero no sustituyen la proteinuria, el sedimento urinario, la función renal, los parámetros inmunológicos ni la biopsia renal cuando esté indicada.
  7. Los puntos de corte publicados deben considerarse específicos de las poblaciones estudiadas y no deben utilizarse como criterios diagnósticos universales de actividad del LES.
  8. La utilidad clínica de estos índices probablemente reside en su interpretación integrada con la situación clínica, la evolución individual, SLEDAI-2K, tratamiento y parámetros inmunológicos y renales.

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ANEXOS:

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