Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 320
Autor principal (primer firmante): Natalia Miro Ferrer
Fecha recepción: 28/09/2026
Fecha aceptación: 25/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 320
Autores:
- Natalia Miro Ferrer
- Saudy Mauden Gómez Álvarez
- Awa Kouyate Diabate
- Tamara Calero Bajoz
- Francisco José Marín Gaspar
- Monica Ramos Cañada
Palabras clave: celador, traslado de pacientes, seguridad del paciente, movilización, transporte hospitalario, prevención de riesgos.
Resumen
El traslado de pacientes constituye una actividad habitual en los centros hospitalarios y permite conectar las diferentes áreas asistenciales. Los pacientes pueden necesitar desplazarse desde las unidades de hospitalización hasta servicios de diagnóstico, quirófanos, consultas, urgencias u otras unidades. La situación clínica, grado de movilidad y presencia de dispositivos condicionan la forma en que debe realizarse cada traslado.
El celador desempeña un papel fundamental en el transporte seguro del paciente, colaborando con el personal sanitario y utilizando camas, camillas, sillas de ruedas y otros medios según las necesidades establecidas. Antes del desplazamiento debe comprobar el estado del medio de transporte y mantener unas condiciones adecuadas de seguridad durante todo el recorrido.
La prevención de caídas, golpes y otros incidentes, el respeto de la intimidad y la correcta coordinación entre profesionales constituyen elementos esenciales. El celador debe conocer sus funciones y límites competenciales, comunicar cualquier incidencia y adaptar su actuación a las indicaciones recibidas. Un traslado correctamente organizado contribuye a mantener la continuidad asistencial, evitar riesgos innecesarios y preservar la dignidad y bienestar del paciente.
Abstract
Patient transport is a common activity in hospitals and connects different healthcare areas. Patients may need to move from inpatient units to diagnostic services, operating rooms, outpatient departments, emergency departments or other units. Clinical condition, mobility level and the presence of medical devices determine how each transfer should be performed.
Hospital porters play a fundamental role in safe patient transport, collaborating with healthcare staff and using beds, stretchers, wheelchairs and other means according to established needs. Before transportation, they should check the condition of the equipment and maintain appropriate safety conditions throughout the journey.
Preventing falls, collisions and other incidents, respecting privacy and ensuring proper coordination among professionals are essential. Hospital porters must understand their responsibilities and professional limits, report any incidents and adapt their actions to the instructions received. Properly organised transport contributes to continuity of care, prevents unnecessary risks and preserves patient dignity and well-being.
Introducción
El funcionamiento de un hospital requiere el desplazamiento constante de pacientes entre diferentes servicios. Una persona ingresada puede necesitar realizar una radiografía, acudir a una consulta especializada, someterse a una intervención quirúrgica o ser trasladada a otra unidad.
Aunque estos desplazamientos forman parte de la actividad cotidiana, no están exentos de riesgos. Las caídas durante una transferencia, los golpes con elementos del entorno, el desplazamiento accidental de dispositivos o una identificación incorrecta pueden producir consecuencias importantes.
El celador participa directamente en numerosos traslados y debe desarrollar su actividad en coordinación con el personal sanitario. Su responsabilidad se centra fundamentalmente en aspectos relacionados con movilización, transporte, seguridad y acompañamiento dentro de las funciones establecidas.
La planificación del traslado y el conocimiento de las necesidades del paciente permiten disminuir riesgos y proporcionar una atención más segura.
Desarrollo
Preparación previa al traslado
Antes de iniciar el desplazamiento debe conocerse el destino y el medio de transporte que se utilizará. No todos los pacientes presentan las mismas necesidades. Una persona autónoma puede desplazarse caminando, mientras que otra puede necesitar una silla de ruedas. Los pacientes con mayor dependencia pueden requerir camilla o cama hospitalaria.
La decisión sobre las condiciones clínicas necesarias para el traslado corresponde al personal sanitario responsable. El celador debe seguir las indicaciones recibidas y solicitar información cuando existan dudas relacionadas con la movilización.
El medio utilizado debe encontrarse en condiciones adecuadas. Antes de comenzar conviene comprobar ruedas, frenos, reposapiés, barandillas y otros elementos de seguridad. Durante las transferencias entre cama, camilla o silla deben activarse los frenos correspondientes para impedir desplazamientos accidentales.
El entorno también debe revisarse. Obstáculos, mobiliario mal situado o superficies mojadas pueden aumentar el riesgo de accidentes.
Identificación y destino
Uno de los aspectos fundamentales es garantizar que el paciente trasladado corresponde con la persona solicitada y que se dirige al destino correcto.
El número de habitación o cama no debe utilizarse como único sistema de identificación. Deben seguirse los procedimientos establecidos por el centro.
Antes de abandonar la unidad es necesario comprobar el destino. En hospitales grandes pueden existir servicios con denominaciones similares o diferentes ubicaciones para determinadas exploraciones. Una equivocación puede producir retrasos y afectar a la organización asistencial.
Cuando existe documentación que debe acompañar al paciente, esta debe gestionarse según los circuitos establecidos, manteniendo en todo momento la confidencialidad.
Traslado en silla de ruedas
La silla de ruedas es uno de los medios más utilizados para pacientes que pueden permanecer sentados pero no realizar desplazamientos largos con seguridad.
Antes de realizar una transferencia debe comprobarse que los frenos están activados. Los reposapiés deben colocarse adecuadamente para evitar tropiezos.
Una vez sentado, el paciente debe adoptar una posición estable y confortable. Los pies deben situarse correctamente sobre los apoyos durante el desplazamiento.
Las maniobras deben realizarse de forma progresiva, evitando movimientos bruscos. En giros, puertas, ascensores y espacios estrechos es necesario prestar especial atención al entorno.
Las pendientes requieren una técnica adecuada y especial precaución. Nunca debe dejarse una silla de ruedas sin asegurar cuando exista riesgo de desplazamiento accidental.
Traslado en cama o camilla
Los pacientes con mayor dependencia o aquellos cuya situación requiere permanecer tumbados pueden trasladarse en cama o camilla.
Las barandillas deben utilizarse según las necesidades de seguridad y protocolos establecidos. Durante el desplazamiento deben evitarse movimientos bruscos.
La conducción requiere anticipar obstáculos y mantener una velocidad adecuada. Las esquinas, puertas y ascensores constituyen puntos donde aumenta el riesgo de golpes.
Cuando el paciente lleva sondas, vías, drenajes u otros dispositivos, el traslado debe coordinarse con el personal sanitario. El celador no debe manipular dispositivos clínicos que queden fuera de sus funciones.
Antes de comenzar debe comprobarse que ningún tubo o elemento pueda quedar atrapado entre las estructuras de la cama o camilla.
Transferencias y movilización
Las transferencias constituyen uno de los momentos de mayor riesgo. Pasar de la cama a una silla, de una camilla a otra superficie o ayudar a levantarse requiere conocer el grado de colaboración del paciente.
Antes de comenzar debe explicarse la maniobra y solicitar su participación cuando sea posible.
El número de profesionales debe adaptarse a las necesidades. Intentar movilizar sin ayuda a una persona con dependencia elevada puede provocar una caída y también lesiones musculoesqueléticas en los trabajadores.
Cuando estén disponibles y resulten necesarias deben utilizarse ayudas técnicas como grúas, tablas o dispositivos deslizantes.
Las técnicas deben evitar levantar cargas de manera inadecuada o realizar giros bruscos del tronco. La ergonomía forma parte de la seguridad laboral y también repercute directamente sobre la seguridad del paciente.
Prevención de caídas e incidentes
Las caídas representan uno de los riesgos más relevantes durante la movilización y el transporte.
Los pacientes con debilidad, alteraciones neurológicas, mareos, deterioro cognitivo o efectos de determinados tratamientos pueden presentar un riesgo aumentado.
El celador debe seguir las indicaciones relativas al nivel de ayuda requerido y no asumir que una persona puede caminar únicamente porque sea capaz de mantenerse de pie.
Cuando el paciente manifiesta mareo, debilidad intensa o cualquier cambio importante durante el traslado debe detenerse la movilización en condiciones seguras y solicitar la asistencia correspondiente.
También deben evitarse golpes contra puertas, paredes, ascensores u otros equipos. La velocidad debe adaptarse a las características del recorrido.
Intimidad y trato al paciente
El traslado hospitalario no es únicamente una actividad física. El paciente debe recibir un trato respetuoso durante todo el recorrido.
La ropa debe colocarse de forma que preserve la intimidad. Una persona trasladada por zonas comunes no debe permanecer innecesariamente expuesta.
La comunicación también resulta importante. Antes de iniciar el desplazamiento es conveniente informar de forma sencilla sobre el destino y procedimiento general.
El paciente puede encontrarse preocupado por la prueba o intervención que va a realizarse. Un trato tranquilo contribuye a disminuir la sensación de inseguridad.
No deben realizarse comentarios sobre su diagnóstico o situación clínica en pasillos, ascensores u otros espacios públicos. La confidencialidad debe mantenerse durante todo el traslado.
Pacientes con necesidades especiales
Algunos pacientes requieren medidas adicionales durante el traslado. Las personas con deterioro cognitivo pueden desorientarse al abandonar su habitación y necesitar una comunicación especialmente sencilla.
Los pacientes pediátricos pueden presentar miedo y necesitar acompañamiento de familiares cuando esté permitido.
Las personas con discapacidad sensorial pueden necesitar adaptaciones de comunicación. Antes de comenzar el desplazamiento debe comprobarse que conservan las ayudas personales necesarias cuando resulte posible.
Los pacientes con obesidad o dependencia severa pueden requerir equipos específicos y un mayor número de profesionales para realizar las transferencias de manera segura.
La utilización de recursos adecuados evita improvisaciones que pueden poner en riesgo tanto al paciente como a los trabajadores.
Coordinación con el equipo asistencial
El traslado hospitalario requiere coordinación entre el servicio de origen, el celador y el servicio receptor.
Antes de iniciar el desplazamiento debe comprobarse que el paciente está preparado y que puede abandonar la unidad según las indicaciones correspondientes.
Cuando existe una incidencia durante el trayecto debe comunicarse al profesional responsable.
Al llegar al destino, el paciente debe quedar correctamente ubicado y bajo la responsabilidad del personal correspondiente según el circuito establecido.
El celador no debe abandonar a una persona dependiente en una zona donde no exista supervisión cuando esta sea necesaria.
La comunicación permite evitar esperas innecesarias y situaciones en las que el paciente permanece durante largos periodos en pasillos o áreas no adecuadas.
Conclusión
El celador desempeña una función esencial en el traslado seguro de pacientes dentro del hospital. El medio de transporte debe seleccionarse según las necesidades y las indicaciones del equipo asistencial.
Antes del traslado deben comprobarse las condiciones de camas, camillas y sillas de ruedas. Las transferencias constituyen momentos especialmente sensibles y deben realizarse utilizando técnicas seguras y ayudas técnicas cuando sean necesarias.
La prevención de caídas debe mantenerse durante todo el desplazamiento. Los dispositivos clínicos requieren una coordinación estrecha con el personal sanitario y no deben manipularse fuera de las competencias profesionales.
La identificación correcta del paciente y del destino contribuye a prevenir errores. La intimidad y confidencialidad deben respetarse también durante los desplazamientos por espacios comunes.
Las necesidades especiales deben considerarse antes de iniciar el transporte para disponer de los recursos adecuados. La coordinación entre el celador y el resto del equipo permite realizar traslados más seguros, eficientes y respetuosos con el paciente.
Bibliografía
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