Dolor crónico no oncológico y su asociación con dependencia funcional en adultos mayores del HGZ/MF n.º 11, Delicias, Chihuahua

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 319

Autor principal (primer firmante): Alexandra Alvarez Rodriguez

Fecha recepción: 28/09/2026

Fecha aceptación: 25/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 319

Universidad Autónoma de Ciudad Juárez

Instituto de Ciencias Biomédicas

Instituto Mexicano del Seguro Social

Hospital General de Zona con Medicina Familiar No.11

Tesis

Para obtener el grado de:

Especialista en Medicina Familiar

No. Registro R-2021-805-150

Identificación de los investigadores:

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Tesista:

Dra. Alexandra Álvarez Rodríguez

Director de Tesis:

Dra. Karla Yazmín Espinoza Varela

Maestro en Docencia. Médico Especialista en Medicina Familiar

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Adscrito al Hospital General de Zona con Medicina Familiar No.11

Instituto Mexicano del Seguro Social, Delegación Estatal Chihuahua

Codirector de tesis:

Dr. Hugo Lemus Colunga

Médico de Atención Domiciliaria del Enfermo Crónico (ADEC) HGZMF 11 IMSS

Dedicatoria:

A Dios por ser guía.

A mis atesorados padres y hermanos por convertirse en mi tiempo, amor y cuidado cuando no estoy, por ser incondicionales, por ser el impulso más grande de mi vida.

A mi amado esposo por ser mi fuerza, brazos y alma cuando las pierdo.

Por devolverme a mi bello sendero cuando me desvío.

A mi incomparable compañero, Juan Pablo por sus oportunos abrazos, por ser mi motivo número uno.

Mi sincera admiración, amor y agradecimiento infinito a cada uno de ustedes.

Resumen

Dolor crónico no oncológico y su asociación con dependencia funcional en adultos mayores del HGZ/MF No. 11 Delicias, Chihuahua. No. registro R-2021-805-150

Introducción: El dolor crónico se ha convertido en un problema de salud pública tanto a nivel internacional como nacional por las múltiples repercusiones que afectan a la vida de las personas que lo padecen, impactando en las dimensiones física, psicológica, social, espiritual y económica de la vida de la persona, la familia y la sociedad. Sus consecuencias incluyen trastornos del sueño, disminución de la socialización, del apetito, de las habilidades para realizar actividades de la vida diaria, deambulación deteriorada que llevan al agotamiento, debilidad, deterioro físico progresivo, depresión, ansiedad, lo que conduce y finalmente culmina en la dependencia funcional del adulto mayor.

Objetivo: Determinar la asociación entre dolor crónico no oncológico y la dependencia funcional en adultos mayores del HGZ/MF No. 11 Delicias, Chih.

Material y métodos: Se realizó un estudio transversal, analítico, durante 6 meses, de enero a junio 2023, a los pacientes mayores de 70 años pertenecientes al turno matutino consultorio 6 del HGZ/MF NO. 11, Cd. Delicias, Chihuahua, y aquellos que recibieron Atención Domiciliaria del Enfermo Crónico. En el cual se aplicó el Índice de Barthel y el Cuestionario de dolor español (C3DE), adaptación del Cuestionario de McGill.

Resultados: Se estudiaron 138 pacientes, de los cuales el 90 % presentaba dolor y el 81 % dependencia funcional leve. El sitio y tipo de dolor de mayor prevalencia fue la rodilla (gonartrosis). Existe asociación entre el dolor producido por la gonartrosis y el desarrollo de dependencia funcional (p= ˂0.0001).

Conclusiones: Un problema frecuente en los adultos mayores es el dolor, se encontró que la asociación del dolor y la funcionalidad van de la mano conforme incrementa la edad, sin embargo, no es representativo de dependencia funcional mas sí de limitación de movilidad sobre todo en articulaciones grandes, principalmente rodillas.

Palabras clave: dolor crónico, dependencia funcional, adulto mayor.

Marco teórico

Dolor crónico

El dolor es uno de los síntomas que con más frecuencia enfrenta la especie humana, puede llegar a ser considerado una de las causas principales de sufrimiento humano y en muchas ocasiones puede incluso llegar a convertirse en una experiencia incapacitante. (1)

En la antigüedad clásica, el concepto de dolor expresaba sobre todo una alteración en el equilibrio entre los diferentes humores que constituían el organismo, si bien quedaba mejor caracterizado como un substrato de alerta o de defensa que como elemento negativo per se. Más adelante, Melzack y Cassey, definen el dolor como una experiencia perceptiva tridimensional con una vertiente sensorial (discriminativa), una vertiente afectiva (motivacional) y una vertiente cognitiva (evaluativa). (1)

La definición de “dolor” más ampliamente aceptada es sin lugar alguno la provista por la International Association for the Study of Pain (IASP, por sus siglas en inglés), la cual, aunque se reconoce correcta y apropiada, contempla solamente sus aspectos sintomatológicos: “Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión presente o potencial o descrita en términos de la misma”. (1)

Hoy en día, entendemos el dolor como una experiencia de gran complejidad, subjetiva, individual, intransferible e integrada por tres componentes: el componente cognitivo, que se relaciona con nuestro aprendizaje cultural respecto al dolor, y con las conductas que tomamos como reacción a éste, reúne factores tales como el entorno social y cultural, aprendizajes previos, etc. El sensitivo, que hace referencia al impulso desencadenado desde los receptores periféricos de dolor. Por último, el tercer componente es el emotivo-afectivo, que hace referencia a nuestras emociones frente a un impulso doloroso y la manera en cómo éstas pueden influir en la interpretación del mismo. La percepción final del dolor es consecuencia de la integración de estos tres componentes, y depende de la contribución relativa de uno u otro, de la persona y de la clase de dolor. (1)

Tipos de dolor

Existen múltiples clasificaciones del dolor, pero tal vez la más utilizada es aquella basada en su evolución y en la naturaleza de su origen.

De acuerdo con la evolución

  • Dolor agudo: Es producido por un daño tisular importante y su duración depende del lapso estimado como suficiente para que los tejidos sanen. El Subcomité de Taxonomía de las Algias de la IASP determinó un tiempo de tres meses como duración límite para definir dolor agudo. Si bien los factores psicológicos tienen una importante influencia en la manera en que se experimenta el dolor agudo, con raras excepciones éste obedece a causas psicopatológicas o ambientales. El dolor agudo asociado a una enfermedad previene al individuo ante la presencia de una disfunción; es una señal de alarma, y al limitar la actividad, previene un daño mayor y permite una pronta cicatrización. La intervención médica en este tipo de dolor puede ser útil en dos aspectos: para prevenir y reducir el dolor y para acelerar el proceso de cicatrización, por acortamiento de la duración de la injuria. Igualmente, el dolor agudo puede ser el inicio de una cascada de acontecimientos en el sistema nociceptivo que desencadenan la persistencia de este; por lo anterior, su manejo temprano puede alterar la subsecuente evolución al dolor crónico. Este es el tipo de dolor observado después de un trauma, intervenciones quirúrgicas y en algunas enfermedades. (1)
  • Dolor crónico: El dolor crónico puede ser debido a la persistencia en la estimulación de los nociceptores en áreas donde ha ocurrido un daño tisular. No obstante, con frecuencia se observa la persistencia del dolor aún después de que se ha reparado el daño del tejido que lo desencadenó y en algunas personas con dolor crónico no se encuentra antecedente de injuria. Así, la persistencia del estímulo, de la enfermedad o de ciertas condiciones fisiopatológicas, puede conducir al establecimiento de un dolor crónico. El dolor crónico difiere del dolor agudo en términos de la persistencia del dolor (más de 3- 6 meses) y de los cambios adaptativos tales como la neuroplasticidad descrita en varios niveles del sistema nervioso. Estos cambios pueden durar horas, días o inclusive meses y años, aún en ausencia de estímulo desencadenante. Desde el punto de vista terapéutico es vital reconocer si el dolor al que nos enfrentamos es crónico o agudo porque el enfoque es completamente diferente. El abordaje del dolor crónico requiere un manejo interdisciplinario, ya que los problemas dolorosos llegan a ser tan complejos que es muy difícil lograr una solución adecuada para el paciente, si sólo se enfoca su problema desde un punto de vista orgánico o psicosocial. (1)

De acuerdo con el origen

Se distinguen tres tipos de dolor según su origen: nociceptivo (que se divide en somático y visceral), neuropático y psicogénico.

  • Dolor nociceptivo: El dolor nociceptivo es la respuesta normal del organismo a una injuria y tiene por objetivo prevenir mayor daño (por ejemplo, retirar la mano de un objeto caliente después del primer contacto). De forma estricta debería incluir el dolor originado en cualquier parte del cuerpo que no pertenezca al SNC o periférico; sin embargo, se habla con mucha frecuencia de dolor somático propiamente dicho, cuando los receptores están en la piel, músculos o articulaciones. El dolor somático está habitualmente bien localizado y el paciente no tiene grandes dificultades en describirlo. Suele presentar buena respuesta a AINES y opioides. (1) El dolor visceral es producto de estimulación de receptores de dolor que inervan estructuras viscerales. Clásicamente es referido por el paciente como un dolor inespecífico de localización difusa, de carácter “sordo” y de características mal definidas, siendo un ejemplo clásico un dolor de tipo cólico nefrítico, pancreatitis.
  • Dolor neuropático: Es el resultado de lesiones o alteraciones crónicas en vías nerviosas periféricas o centrales. Se clasifica según su localización:
    • Dolor de origen central: por ejemplo, en un AVC, en la EM. Suele ser más resistente que el segundo tipo de dolor.
    • Dolor de origen periférico: por ejemplo, Neuropatía Diabética, neuropatía inducida por agentes químicos. Tiene un mejor pronóstico y respuesta al tratamiento que el dolor de origen central.
  • Dolor psicogénico: Ocurre cuando el paciente describe problemas psicológicos como ansiedad o depresión en términos utilizados para describir daño tisular, verbalmente o a través de su comportamiento. Si bien el daño estuvo o está presente, el problema central es la amplificación y distorsión de esos impulsos periféricos por el estado psicológico. (1)

Dolor en la actualidad

A través de los últimos cincuenta años, el tema del dolor y su tratamiento ha alcanzado un reconocimiento mundial, no solamente como una especialidad de la Medicina, sino como un tema importante para la investigación científica y el análisis filosófico. Como consecuencia de dicho interés, su estudio y desarrollo ha sido considerado desde la perspectiva de diversas disciplinas, con el fin de progresar en el entendimiento científico y humanitario de esa condición y consecuentemente optimizar su tratamiento. Las perspectivas mencionadas incluyen el análisis bio-psicológico, el tratamiento multidisciplinario, las teorías sobre neuromodulación, el aspecto paliativo, la metodología de análisis de la conducta cuando existe el dolor y las estrategias psicológicas. En adición a lo anterior se ha trabajado con estudios sobre los canales en la membrana celular y sus diversos receptores, el dolor neuropático y los cambios relacionados con éste en el sistema nervioso, la disrupción que ocurre en los canales celulares envueltos en la transmisión del dolor utilizando diversos agentes químicos. La disrupción en la transcripción del RNA, la alteración química de los procesos centrales, la utilización de neuromoduladores implantables, la utilización de múltiples tipos de infusores, las intervenciones intradiscales, las tecnologías relacionadas con la radiofrecuencia y muchos más. Todo lo anterior nos ha acercado más al entendimiento del fenómeno del dolor y de cómo puede ser más efectivamente prevenido, tratado o eliminado. (2)

En adición a lo anterior, otras áreas del pensamiento han hecho importantes aportaciones relacionadas al fenómeno del dolor, brindándonos sus perspectivas sobre las amplias implicaciones del fenómeno del dolor en múltiples aspectos de la sociedad y de la calidad en general de vida de los seres humanos. Recientemente un análisis humanístico y legal reconoce el dolor como el más terrible flagelo del género humano desde sus mismos orígenes y una enfermedad per se. (2)

Simultáneamente a la exposición de los anteriores conceptos, se ha promovido el reconocimiento mundial del Tratamiento del Dolor como un Derecho Fundamental de los Seres Humanos. Lo anterior les brinda la merecida justicia a los padres de la Declaración Universal de los Derechos Humanos quienes percibieron y reconocieron el sufrimiento humano como consecuencia del dolor e incluyeron el derecho a su tratamiento dentro del derecho al tratamiento de las enfermedades inmerso este a su vez en el Derecho a la Salud. Ética y moralmente debemos de asumir dicha intención de proponer que el “Tratamiento del Dolor” sea una nueva concepción como un Derecho Humano. (2)

Aún y cuando nuestro entendimiento del significado de “dolor” ha llegado a alcanzar un amplio espectro de conceptos, no sería prudente el pretender incluir en su definición todas las particularidades biológicas, psicológicas, científicas, filosóficas y humanísticas arriba mencionadas, sin embargo, el reconocimiento de ciertos tipos de dolor como una enfermedad “per se” amerita el ser incluido dentro de la definición de dolor del siglo XXI. Lo anterior es crucial para el reconocimiento de su Tratamiento como un Derecho Humano Fundamental, tal y como ha sido ya reconocido para las demás enfermedades, teniendo consecuentemente profundas implicaciones en el bienestar humano. (2)

Sin embargo, la definición de cualquier concepto que tenga relevancia con el bienestar humano deberá de ser analizada no solo exclusivamente en su sentido etimológico, sino también desde el punto de vista de aquellos otros elementos que tengan trascendencia social, filosófica y humanística. (2)

David Niv correctamente puntualiza: “El dolor crónico no deberá de ser considerado como un simple síntoma, como es el caso cuando se habla de dolor agudo, debido a que, en contraste con este último, el dolor crónico se debe a mecanismos fisiológicos diferentes, crea las bases para que aparezca un conjunto complejo de cambios fisiológicos y psicológicos los cuales son una parte integral del problema y que potencian grandemente el sufrimiento del paciente con dolor”.

Otro argumento que habla a favor del reconocimiento del dolor crónico como una enfermedad “per se”, aparte de las conceptualizaciones de carácter social o epidemiológico, emerge de la misma esencia de la definición de “Salud” reconocida y aceptada por la Organización Mundial de la Salud: “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedad o dolencia”. (2)

Por otro lado, la definición aceptada de “enfermedad” expresa: “un deterioro de la salud o una condición anormal de funcionamiento”.

O según lo expresa el diccionario Oxford de la lengua inglesa: “una condición del cuerpo en la cual las funciones son anormales o desequilibradas”.

Por lo tanto, en conclusión, si una persona es víctima del dolor crónico es contradictorio a un “estado de bienestar” y no tiene “un estado de completo bienestar físico, mental y social”, teniendo consecuentemente él o ella “un deterioro de la salud” lo cual se define como enfermedad. (2)

Cuestionario de dolor de McGill (McGill Pain Questionnaire o MPQ)

El más conocido de los procedimientos que intenta una estimación cuantitativa del dolor es el Cuestionario de Dolor de McGill (McGill Pain Questionnaire o MPQ) elaborado por Melzack y Torgerson en la Universidad de McGill, Montreal en 1971. El MPQ se basa en el hecho, bien conocido en la clínica, de que los pacientes describen sus dolores de una forma muy característica, de ahí que muchas de estas descripciones han llegado a adquirir valor patognomónico. 2 Es con toda probabilidad, el instrumento que goza de mayor difusión. Divide el dolor en tres aspectos: sensorial, afectivo y evaluativo. El test consta de 20 grupos de palabras que definen el dolor. Se pide al paciente que seleccione dentro de cada grupo aquellos vocablos que mejor definen su dolor. Existe una adaptación española denominada McGill Pain Questionnaire Spanish Version (MPQ-SV). El cuestionario de dolor español (C3DE) no es simplemente una traducción del MPQ sino que se elaboró completamente de nuevo siguiendo la misma teoría y la misma metodología que el MPQ. El cuestionario completo comprende: (1) 62 descriptores distribuidos en 15 clases y, a su vez, en tres clases o dimensiones (sensorial, afectiva y evaluativa), (2) una escala visual analógica y (3) una representación de la figura humana en la que debe señalarse exactamente el lugar en que se localiza el dolor. Desde su publicación en 1975, el MPQ se ha convertido en el instrumento más utilizado y sensible en la valoración multidimensional del dolor. Melzac presentó el cuestionario como un primer intento de desarrollar un instrumento de medida del dolor basado en su teoría del dolor, él mismo sugirió que era una versión preliminar que otros investigadores podían perfeccionar, sin embargo, el método sigue utilizándose en su forma original. (3,1)

Dependencia funcional

Según datos presentados en la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, la proporción de adultos mayores en la población era de aproximadamente 8 % en 1950 y se calcula que para 2050 será de 21 %. México no está exento de este cambio demográfico, ya que el envejecimiento de la población se acelerará significativamente en el presente siglo. Se calcula que el número de adultos mayores aumentará de 6,8 millones en 2002 a 22,2 millones en 2030 y a 36,2 millones en 2050. Sin embargo, el aumento en la esperanza de vida no significa necesariamente una mejoría en sus condiciones de salud. Al contrario, uno de los problemas más importantes en la etapa de adulto mayor es la pérdida de las capacidades funcionales, emocionales y cognoscitivas. Estos cambios, junto con las enfermedades crónico-degenerativas, limitan la realización de las actividades habituales y necesarias para la vida de las personas, con la consecuente pérdida de su independencia y la necesidad constante de ayuda.

La independencia funcional se ha definido como «el desempeño de las tareas de cuidado personal sin supervisión, dirección o asistencia personal activa». Por su parte, en 1998 el Consejo de Europa definió la dependencia como «el estado en el que se encuentran las personas que, por razones ligadas a la falta o pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual, tienen necesidad de asistencia o ayuda importantes para realizar las actividades de la vida cotidiana». Según el Consejo de Europa, la dependencia no es una situación exclusiva de las personas mayores, si bien es cierto que su incidencia aumenta con la edad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la dependencia es la «disminución o ausencia de la capacidad para realizar alguna actividad en la forma o dentro de los márgenes considerados normales». Estas definiciones implican que debe haber otra persona que intervenga directamente en el cuidado de la persona dependiente e incluso en la satisfacción de sus necesidades básicas. (4)

Un problema frecuente en los adultos mayores es el dolor. Este es uno de sus principales motivos de consultas médicas y tiene importantes repercusiones funcionales, cognitivas, emocionales, económicas y sociales. En distintos estudios se ha encontrado que el dolor que limita la realización de actividades diarias estaba asociado significativamente con la dependencia funcional para realizar tanto ABVD como AIVD. De acuerdo con Onder y colaboradores, los adultos mayores con dolor constante tuvieron menor fuerza de prensión y peor desempeño en algunas pruebas físicas, como la velocidad de la marcha y el equilibrio, y su rendimiento fue peor a medida que aumentaba la intensidad del dolor. El dolor tiene un impacto negativo en la funcionalidad, porque favorece la reducción de los arcos de movimiento articular y la debilidad muscular al disminuir el grado de actividad física. Esto conduce a trastornos de la marcha, del equilibrio y del sueño, así como a una disminución aun mayor de la actividad física, a más caídas, mayor depresión e inmovilidad y, finalmente, a la dependencia funcional. 4

El término actividad describe una clase general de acciones humanas dirigidas a una meta. Según la OMS, la actividad es la realización de una tarea o acción por parte de un individuo. Reed & Sanderson definen actividad como una acción específica, función o esfera de acción que implica aprender o hacer por experiencia directa. Querejeta define las actividades de la vida diaria (AVD) como “aquellas que ejecuta una persona con frecuencia habitual, las cuales le permiten vivir de forma autónoma, integrada en su entorno habitual y cumpliendo su rol social”. Las AVD acostumbran a clasificarse en tres tipos: básicas, instrumentales y avanzadas (5):

  • AVD básicas (ABVD): son aquellas actividades funcionales esenciales para el autocuidado, tales como la alimentación, aseo personal, vestido, movilidad, bañarse y control de esfínteres.
  • AVD instrumentales (AIVD): son actividades más complejas que las ABVD. Son actividades funcionales necesarias para adaptarse independientemente al entorno donde vive la persona y requieren de mayor destreza, tales como la preparación de alimentos, hacer compras, usar el teléfono, realizar gestiones administrativas y bancarias, manejo de la medicación, uso de transportes públicos, etc.
  • AVD avanzadas (AAVD): no son indispensables para una vida independiente. Son actividades referidas al estilo de vida propio de la persona, es decir, actividades relacionadas con la ocupación laboral, prácticas religiosas, el tiempo de ocio, etc., tales como emplear internet, practicar alguna actividad deportiva, etc. (5)

Índice de Barthel

En 1965, Mahoney y Barthel diseñaron un instrumento de evaluación funcional que se ha convertido en la escala más ampliamente divulgada y utilizada en la medición de la incapacidad física en pacientes geriátricos. En la actualidad es el instrumento recomendado por la Sociedad Británica de Geriatría para la evaluación de las ABVD en la persona mayor. Es una medida fácil de aplicar, con alto grado de fiabilidad y validez, capaz de detectar cambios, fácil de interpretar y cuya aplicación no causa molestias. La escala evalúa 10 actividades básicas de la vida diaria (AVD), con puntuaciones de 10,5,0 por ítem según sea el paciente independiente, necesite ayuda o sea totalmente dependiente. La máxima puntuación posible es 100 puntos. El paciente que puntúa 100 es continente, come por sí solo, se viste solo, se desplaza de la cama y de las sillas, se baña sin ayuda, camina al menos la distancia de un bloque de viviendas y puede subir y bajar escaleras. Quien puntúa por debajo de 60 necesita supervisión o ayuda. Una puntuación de 35 o menor indica que hay incapacidad funcional importante. (7,6,5)

Adulto mayor

En México existe un rápido crecimiento de la población en edad adulta. El subdirector general de Asistencia e Integración Social del DIF, Carlos Pérez López señala que existe un incremento promedio anual de 180 mil adultos mayores y se prevé un aumento de 27 millones de este año y hasta el 2050. El 80 % de dicho aumento comenzará a partir de 2020. Según la OMS, las personas de 60 a 74 años son consideradas de edad avanzada; de 75 a 90 viejas o ancianas, y las que sobrepasan los 90 se les denomina grandes viejos o grandes longevos. A todo individuo mayor de 60 años se le llamará de forma indistinta persona de la tercera edad. Actualmente hay 4.86 millones de ancianos en el país. En 1970 el porcentaje de adultos mayores de 65 años correspondía al cuatro por ciento; para el año 2025, el porcentaje aumentará hasta el 10 por ciento, con alrededor de 12.5 millones de adultos mayores; para el año 2050, con una población de 132 millones, uno de cada cuatro habitantes será considerado adulto mayor. (8)

La vejez es una etapa de la vida como cualquier otra. Hay definiciones científicas, biológicas, médicas, geriátricas, psicológicas, etc. de la vejez. Además de todas las definiciones que encontremos, es igual de importante tomar en cuenta las percepciones y definiciones de la sociedad; de los mismos ancianos, de sus familiares, de sus nietos, etc. Algunos autores definen la vejez o la tercera edad a partir de los 60, otros a partir de los 65-70. Otros simplemente dicen que es una definición social. Las Naciones Unidas consideran anciano a toda persona mayor de 65 años para los países desarrollados y de 60 para los países en desarrollo. O sea que en México es considerada anciana una persona a partir de los 60 años. (8)

Antecedentes

En el 2017 se publicó un artículo titulado “Dependencia funcional y dolor crónico asociados a la calidad de vida del adulto mayor” realizado en Barranquilla, Colombia; tienen como objetivo, explicar el impacto que tiene el dolor sobre la funcionalidad para el desempeño de las actividades básicas e instrumentadas de la vida diaria del adulto mayor. El estudio fue llevado a cabo mediante una revisión sistemática de la literatura, en la que se realizó una identificación, selección y análisis de la producción científica a través de publicaciones disponibles en las bases de datos Scientific Electronic Library Online (Scielo), Redalyc, Ebsco, Science Direct, Google Académico. Fueron adoptados los descriptores de búsqueda sobre los siguientes términos dependencia funcional, dolor, adulto mayor y enfermedades crónicas. Solo los artículos que cumplían con estos criterios fueron incluidos en la revisión para un total de 62 artículos revisados sobre la temática abordada. (9)

Obteniendo como resultado que el 80 % de los pacientes que padecen algún tipo de dolor crónico, informan que éste les ha causado deterioro funcional, interrumpiendo sus actividades de la vida diaria, y dos tercios mencionan que padecerlo ha repercutido negativamente en las relaciones personales. Así mismo, se menciona que los sujetos de 50 a 64 años con dolor tienden con mayor frecuencia a presentar disfuncionalidad en el desempeño de las actividades básicas de la vida diaria (ABVD), mientras que la población mayor de 65 años en las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD). (9)

En el mismo año 2017, en el artículo de investigación “Apoyo social percibido y dependencia funcional en el adulto mayor con dolor”, que tuvo lugar en Bucaramanga, Santander, Colombia; se plantearon como objetivo describir el nivel de dependencia funcional y apoyo social percibido en el adulto mayor con dolor, mediante una investigación transversal descriptiva con muestreo no probabilístico por conveniencia con una muestra de 200 adultos mayores de Bucaramanga y aplicando el instrumento de apoyo social percibido, mediante la prueba Barthel y el cuestionario Mcguill. (10)

Obteniendo como resultado que la prevalencia es mayor en mujeres, casadas, en edades entre los 65 y 75 años de edad, con un nivel de escolaridad sin finalización de primaria básica. Al ser por lo general a las mujeres a quienes se les adjudica el desempeño de tareas domésticas, son las que reportan con mayor frecuencia dolor osteomuscular; relación también identificada por Robaina y Sevilla en el 2003. De igual manera, la percepción del mismo dolor y su nivel educativo parecería mantener una relación en cuanto al manejo y evaluación de su dolor. (11)

En Cd. México en 2007 en el artículo “Factores asociados con la dependencia funcional en los adultos mayores: un análisis secundario del Estudio Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México, 2001”, que fue realizado en Tlalpan, D.F., México; se plantean como objetivo identificar los factores asociados con la dependencia funcional de los adultos mayores para realizar actividades básicas de la vida diaria (ABVD) y actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD). (12)

Basando su metodología en un estudio transversal de la información obtenida en la primera vuelta del Estudio Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) en 2001. La muestra estuvo compuesta por 7 171 personas de 60 años o más. Mediante el análisis de regresión logística multifactorial se analizó la asociación de la dependencia funcional para realizar ABVD y AIVD con los hábitos de vida y los antecedentes personales sociales, familiares y de salud desde la infancia de los participantes. (12)

Dentro de sus resultados obtuvieron que un problema frecuente en los adultos mayores es el dolor. En el citado trabajo se encontró que el dolor que limita la realización de actividades diarias estaba asociado significativamente con la dependencia funcional para realizar tanto ABVD como AIVD. El dolor tiene un impacto negativo en la funcionalidad, porque favorece la reducción de los arcos de movimiento articular y la debilidad muscular al disminuir el grado de actividad física. Esto conduce a trastornos de la marcha, del equilibrio y del sueño, así como a una disminución aún mayor de la actividad física, a más caídas, mayor depresión e inmovilidad y, finalmente, a la dependencia funcional. (12)

Para el 2022 en España en el artículo “Asociación entre la dependencia funcional, capacidad funcional y dolor, en personas mayores con artrosis severa de cadera” tuvo como objetivo determinar si existe asociación entre dependencia funcional, capacidad funcional e intensidad del dolor en personas mayores con artrosis de cadera. Metodología, estudio transversal-analítico con reclutamiento consecutivo de 85 individuos. Se evaluó la dependencia funcional (índice de Barthel), la capacidad funcional (WOMAC) y el dolor (escala numérica del dolor). Se determinaron diferencias en capacidad funcional y dolor, según la condición de dependencia funcional. Los resultados del estudio fueron los siguientes, los adultos mayores funcionalmente dependientes con artrosis de cadera avanzada tienen menor capacidad funcional y mayor intensidad del dolor que los clasificados como funcionalmente independientes. (13)

En Argentina durante el 2019, se publicó el “Dolor crónico e independencia funcional: análisis vincular en adultos mayores de la ciudad de Viedma” tuvo como objetivo general, analizar la incidencia de dolor y su relación con dependencia funcional en adultos mayores a 65 años de la ciudad de Viedma, Argentina. El procedimiento para realizar dicha investigación fue la realización de dos encuestas utilizando la escala de Barthel para determinar el nivel de dependencia funcional y el Cuestionario de Dolor Español para encontrar el dolor crónico en una muestra intencional, la cual comprende a la persona mayor a 65 años ubicado en tiempo y espacio, y que, al momento de realizarla, se encontrara en un centro médico de la ciudad de Viedma. La metodología de la investigación tiene un enfoque cuantitativo, de diseño transversal, los instrumentos para la recolección de datos son las escalas mencionadas y con una muestra no probabilística de participantes voluntarios. Se realizaron 270 encuestas anónimas a personas mayores de 65 años, en un centro médico, y de las cuales 77 contestaron no sentir ningún tipo de dolor y mantienen una incapacidad funcional ligera. Las 193 encuestas restantes, las personas señalaron sentir dolor, y la incapacidad funcional varía según el puntaje desde ligera, moderada y grave. Los resultados de la citada investigación demostraron que el dolor crónico provoca dependencia funcional en los adultos mayores, de modo que este tipo de dolor no permite a la persona realizar al menos sus actividades básicas de la vida diaria. En cuanto, a la localización del dolor, fue mayor en las rodillas, luego en la columna cervical y cadera. También se evaluó la dimensión del dolor dentro del Cuestionario de Dolor en español y la intensidad que más prevaleció fue moderada, seguida de grave y por último el leve. (14)

En el 2010 en el artículo “El papel de las variables cognitivo-conductuales y sensoriales en la predicción de la capacidad funcional y la interferencia en la actividad en una muestra de personas mayores con dolor crónico”, llevado a cabo en Madrid, España, persiguen un doble objetivo. Primero, identificar las variables cognitivo-conductuales que ayudan a predecir la capacidad funcional para las actividades de la vida diaria de las personas mayores con dolor crónico relacionado con artrosis. Segundo, determinar el papel de la capacidad funcional en la interferencia del dolor, así como la capacidad predictora de las variables cognitivo-conductuales, toda vez controlado el efecto de aquélla. Para el desarrollo de esta investigación se evaluó a un total de 104 personas mayores (85,6 % mujeres, 14,4 % varones; 51,9 % en comunidad, 48,1 % en centros residenciales), con una edad media de 74,32 años, en las variables: intensidad, frecuencia y duración del dolor, estilo y estrategias de afrontamiento, conductas de dolor, creencias, autoeficacia, discapacidad funcional (actividad de la vida diaria) e interferencia del dolor en las actividades cotidianas. Se realizaron 2 tipos de análisis para cada variable dependiente: análisis de regresión por eliminación regresiva y análisis de regresión jerárquica, controlando variables sociodemográficas y clínicas. En el caso de la interferencia se añadió un segundo bloque con la capacidad funcional. Dentro de sus resultados describen que la capacidad funcional puede predecirse en un 51 %, por un modelo que contemple tanto variables cognitivo-conductuales, como relativas a la enfermedad, tales como afectación radiológica, evitación, catastrofismo y creencias de estabilidad. El valor predictivo de la capacidad funcional en la interferencia pierde su significación una vez que se tienen en cuenta en la ecuación las variables cognitivo-conductuales. En general, los análisis muestran el papel preponderante de los elementos conductuales de afrontamiento activo en la interferencia del dolor, por encima de las variables relativas a la enfermedad, lo que pone de manifiesto la importancia del entrenamiento en este tipo de estrategias en las personas mayores con dolor articular. Los resultados de este artículo describen que los elementos conductuales de afrontamiento a la presencia de dolor, relacionados con la interferencia a las actividades cotidianas, están por encima de las variables relativas a la enfermedad, manifestando la importancia del conocimiento de estrategias para abordar el dolor. (15)

En el artículo “Prevalencia de dolor en pacientes geriátricos institucionalizados” realizado en San Sebastián, España en 2019. Plasman su objetivo principal que es valorar la presencia de dolor en población geriátrica institucionalizada. Llevándose a cabo mediante un estudio descriptivo, transversal, que determina la prevalencia y características del dolor en el medio residencial en pacientes sin deterioro cognitivo y en aquellos con demencia, a través de la escala observacional PAINAD. Con un total de 187 residentes, siendo un 74 % mujeres con una edad media de 84 años. (16)

Dentro de sus resultados destaca que la prevalencia de dolor es del 61 %, principalmente nociceptivo somático con relación a patologías osteoarticulares, en un 64 % es diario y en un 29 % de intensidad severa. La escala de valoración de la intensidad más cumplimentada es la escala numérica del dolor. Hay correlación entre la presencia de dolor y la capacidad funcional como con el nivel de ansiedad. Los pacientes con demencia, en un 22 % presenta puntuaciones > 4 en la escala PAINAD, objetivándose correlación entre la presencia de dolor con la capacidad funcional, estado afectivo y conductual. Hay una correlación entre el nivel de discapacidad y el deterioro funcional con la presencia de dolor, por lo que todas las medidas preventivas y rehabilitadoras de ésta incidirán directamente en un mejor control del dolor. (16)

Justificación

La prevalencia de dependencia en los países de altos ingresos oscila entre el 15 y el 17 %, mientras que en los países de bajos y medianos ingresos el rango va de 3 % al 16 %. En México, se ha reportado que 21.7 % de los adultos mayores tiene limitaciones en las actividades básicas de la vida diaria, y 5.1 % son dependientes. Para el año 2026, se estima que el 18,9 % de las personas mayores en México tendrá dependencia leve y el 9,3 % dependencia severa. (17)

La dependencia tiene una variedad de consecuencias en diferentes niveles. A nivel individual, la dependencia genera sentimientos de depresión, baja autoestima y desesperanza. A nivel familiar, genera un ciclo de empobrecimiento y reasignación de los roles de atención y cuidado; mientras que, a nivel social, la dependencia puede aumentar la demanda de servicios de salud y atención. Este aumento de la demanda de servicios de salud y atención puede aumentar los costos asociados con la atención médica de las personas mayores dependientes. (18)

La presencia de dependencia representa un costo en salud de 132 % mayor anual para los adultos mayores con dependencia en comparación con aquellos que no presentan ningún grado de esta. En términos monetarios, los adultos mayores con dependencia en actividades básicas tuvieron un gasto promedio total anual de $31,865, el costo para la dependencia en actividades instrumentadas fue de $26,912, y para la presencia conjunta de ambas condiciones el costo fue de $39,520. (19)

La alta prevalencia de dependencia entre los adultos mayores en México (15 %) requiere esfuerzos concertados de profesionales de la salud, investigadores clínicos y responsables políticos para diseñar intervenciones efectivas que prevengan o mejoren los efectos adversos de la dependencia en edades avanzadas. La atención al correcto y efectivo manejo del dolor significa una disminución del porcentaje de adultos mayores que llegan a desarrollar dependencia y por ende a la disminución de los recursos destinados a los mismos. (20)

Planteamiento del problema

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de los principales retos que afronta la población de adultos mayores es lograr un envejecimiento saludable, dentro del cual se incluye el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez y el autocuidado.

Dentro del proceso del envejecimiento saludable se reconoce que una de las principales amenazas para la salud y el bienestar de los adultos mayores es la dependencia. La dependencia implica contar con limitaciones funcionales que propician que el autocuidado se transfiera a otras personas, la comunidad o a las instituciones. La OMS define a la dependencia como un evento que ocurre cuando la capacidad funcional o intrínseca ha disminuido hasta un punto en que la persona ya no puede realizar las tareas básicas de la vida diaria por sí misma.

El dolor crónico se ha convertido en un problema de salud pública tanto a nivel internacional como nacional por las múltiples repercusiones que afectan a la vida de las personas que lo padecen, impactando en las dimensiones física, psicológica, social, espiritual y económica de la vida de la persona, la familia y la sociedad. Sus consecuencias incluyen trastornos del sueño, disminución de la socialización, del apetito, de las habilidades para realizar actividades de la vida diaria, deambulación deteriorada que llevan al agotamiento, debilidad, cansancio, deterioro físico progresivo, depresión, ansiedad, lo que conduce y finalmente culmina en la dependencia funcional del adulto mayor.

Pregunta de investigación

¿Cuál es la asociación entre dolor crónico no oncológico y la dependencia funcional en adultos mayores del HGZ/MF No. 11 Delicias, Chihuahua?

Objetivos

Objetivo general

Determinar la asociación entre dolor crónico no oncológico y la dependencia funcional en adultos mayores del HGZ/MF No. 11, Cd. Delicias, Chihuahua.

Objetivos específicos

  • Identificar los tipos de dolor.
  • Definir qué tipo de dolor es el que más se asocia a dependencia funcional.
  • Determinar el nivel de dependencia funcional en pacientes con dolor crónico.
  • Identificar el sexo predominante en pacientes con dolor y dependencia funcional.

Hipótesis

Hipótesis de investigación

Existe asociación entre la dependencia funcional en adultos mayores y el dolor crónico en el HGZ/MF 11 Delicias, Chihuahua.

Hipótesis nula

No existe asociación entre la dependencia funcional en adultos mayores y el dolor crónico en el HGZ/MF 11 Delicias, Chihuahua.

Material y métodos

Diseño y tipo de estudio: Estudio de diseño observacional, de tipo transversal, analítico.

Lugar: Consulta externa de Medicina Familiar del HGZ/MF NO. 11, Cd. Delicias, Chihuahua, y aquellos que reciban Atención Domiciliaria del Enfermo Crónico.

Persona: Pacientes adultos mayores de 70 años que acudan a consulta externa del HGZ/MF NO. 11, Cd. Delicias, Chihuahua, y aquellos que reciban Atención Domiciliaria del Enfermo Crónico (ADEC).

Periodo: Enero a junio del 2023

Tamaño de la muestra

Tamaño de Muestra = Z 2 * (p) * (1-p) / c 2

Donde:

Z = Nivel de confianza (95 % o 99 %)

p =.5

c = Margen de error (0.04 = ±4)

Tamaño de la muestra: 138 pacientes

Criterios de selección

Criterios de inclusión

  • Pacientes mayores de 70 años de edad, derechohabientes del HGZ/MF No. 11, Cd. Delicias, Chihuahua.
  • Pacientes pertenecientes al consultorio 6 del HGZ/MF No. 11, Cd. Delicias, Chihuahua, y aquellos que reciban Atención Domiciliaria del Enfermo Crónico (ADEC).
  • Pacientes con alguna limitación funcional para realización de actividades de la vida diaria.

Criterios de exclusión

Pacientes sin limitaciones funcionales para la realización de actividades de la vida diaria.

Criterios de eliminación

Pacientes sin vigencia en el sistema del HGZ/MF No. 11, Cd. Delicias, Chihuahua.

Operacionalización de las variables

Ver tabla al final del artículo.

Descripción general del estudio

En un periodo de 6 meses, durante los meses de Enero a Agosto 2023, se aplicó el Cuestionario de Dolor de McGill (McGill Pain Questionnaire o MPQ) y el Índice de Barthel (IB) para evaluar la funcionalidad del paciente así como el dolor, siempre y cuando no estuviera relacionado con alguna patología oncológica a los pacientes mayores de 70 años de edad que acudieron a la consulta externa de medicina familiar y a algunos pacientes pertenecientes al programa ADEC que cumplían con los criterios de inclusión, con previo consentimiento informado; posteriormente se realizó una base de datos y una correlación estadística mediante el programa de IBM SPSS para determinar la asociación entre la dependencia funcional del adulto mayor y la presencia de dolor.

Análisis estadístico

Se realizaron pruebas de normalidad, la descripción de las características clínicas de los pacientes en el estudio por medio de medidas de tendencia central y dispersión; para las variables cuantitativas continuas, que cumplían el supuesto de normal con media y desviación estándar y para aquellas que no cumplan este supuesto se empleará la mediana y rango intercuartil. En el caso de las variables nominales se realizará por medio de proporciones.

La comparación de las variables cuantitativas continuas se empleó en caso de cumplir los supuestos de normalidad, se empleará la prueba de Student, en caso contrario, se empleará la prueba de suma de rangos Wilcoxon y para la comparación de proporciones se empleó la prueba Chi cuadrada o prueba exacta de Fisher. Se calculó prevalencia y proporciones simples y relativas y sus intervalos de confianza al 95 %. Se utilizó la XMH para la determinación de asociación estadísticamente significativa entre variables. Se calculó el valor de p para probar la significancia estadística de las variables a una p = 0.05. Se calcularon intervalos de confianza al 95 %. Se determinó correlación entre los resultados de las tres mediciones intervención (antes, después y 4 semanas después).

Consideraciones éticas

Los procedimientos a realizar están de acuerdo con las normas éticas y reglamentos institucionales, con el reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación en seres humanos y con la declaración de Helsinki de 1975.

De acuerdo con el artículo quinto de la Ley General de Salud en su última reforma del 02 de abril del 2014, esta investigación contribuye al conocimiento de los procesos biológicos y tecnológicos en los seres humanos, al conocimiento de los vínculos entre las causas de enfermedad, la práctica médica y la estructura social; a la prevención y control de problemas de salud que se consideran prioritarios para la población. Será sometido a una comisión de ética, ya que, aunque no se interviene directamente en seres humanos, se interviene en aspectos de su atención médica. Esta investigación se desarrollará conforme a las siguientes bases:

  1. Se adapta a los principios básicos de la investigación y la ética que justifica la investigación médica con una posible contribución a la solución del problema a investigar.
  2. Es el método más idóneo para la investigación en este tema.
  3. Existe la seguridad de que no se expondrá a riesgos ni daños a los pacientes de la institución en la cual se llevará a cabo este protocolo.
  4. Se contará con la aprobación del comité de ética local antes de interferir en el entorno hospitalario.
  5. Contará con el consentimiento informado del sujeto en quien se realizará la investigación, o de su representante legal, en caso de incapacidad legal de aquél, en términos de lo dispuesto por este Reglamento y demás disposiciones jurídicas aplicables.
  6. La investigación será realizada por profesionales de la salud en una institución médica que actúen bajo la vigilancia de las autoridades sanitarias competentes.
  7. Contará con el dictamen favorable de los Comités de Investigación, de Ética en Investigación y de Bioseguridad, en los casos que corresponda a cada uno de ellos, de conformidad con lo dispuesto en el presente Reglamento y demás disposiciones jurídicas aplicables.
  8. Deberá ser suspendida la investigación de inmediato por el investigador principal, en el caso de sobrevenir el riesgo de lesiones graves, discapacidad o muerte del sujeto en quien se realice la investigación, así como cuando éste lo solicite.
  9. Será responsabilidad de la institución de atención a la salud en la que se realice la investigación proporcionar atención médica al sujeto de investigación que sufra algún daño, si estuviere relacionado directamente con la investigación, sin perjuicio de la indemnización que legalmente corresponda.

Se protegerá la información obtenida, utilizando para la identificación de los sujetos únicamente las iniciales de su nombre y apellidos; todos los resultados serán utilizados cuando se requieran y cuando sea autorizado. Esta investigación se clasifica como Riesgo mínimo. El estudio se apega a lo indicado en la Declaración de Helsinki de la AMM principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos, de la 64a Asamblea Fortaleza, Brasil, octubre 2013; solicitándose carta de consentimiento informado a los participantes.

Debido a la naturaleza de este estudio, no existen riesgos, ni beneficios económicos o de tratamiento para su participación, antes o después del estudio.

Recursos, financiamiento y factibilidad

Recursos humanos

Tesista: Dra. Alexandra Álvarez Rodríguez

Director de Tesis: Dra. Karla Yazmín Espinoza Varela, Maestro en Docencia

Médico Especialista en Medicina Familiar, Adscrito al Hospital General de Zona con Medicina Familiar No.11 Instituto Mexicano del Seguro Social, Delegación Estatal Chihuahua

Co-Director de Tesis: Dr. Hugo Lemus Colunga, Médico de Atención Domiciliaria del Enfermo Crónico (ADEC) HGZMF 11 IMSS

Recursos financieros

Ver tabla al final del artículo.

Factibilidad

El investigador principal cuenta con conocimientos de metodología en esta línea de investigación. Los recursos los aportará el investigador principal.

Cronograma de actividades

Dolor crónico no oncológico y su asociación con dependencia funcional en adultos mayores del HGZ/MF No. 11 Delicias, Chihuahua.

No. Registro R-2021-805-150

Ver tabla al final del artículo.

Resultados

Se estudiaron 138 pacientes, donde la edad promedio fue de 78 ±5 años, el sexo masculino representó poco más de la mitad de los sujetos (51 %). El 100 % de la población estudiada presentó dependencia funcional, en distintos grados. (Tabla 1)

Tabla 1. Características generales de la muestra estudiada

Ver tabla al final del artículo.

Dentro de la población de estudio, el grado de dependencia predominante fue leve (81 %). (Tabla 2)

Tabla 2. Grado de dependencia funcional de la muestra estudiada

Ver tabla al final del artículo.

La distribución de la dependencia funcional, de acuerdo a la clasificación se observa en la gráfica 1, en donde se puede observar que la mayoría (81 %) fue en un grado leve, seguido de severo y moderado (8 %) y la menor proporción fue la dependencia total (3 %). (Gráfica 1)

Ver imagen al final del artículo.

Gráfica 1. Grado de dependencia funcional

Al momento del estudio, la gran mayoría de los sujetos cursaba con dolor (90 %) y de acuerdo a la Escala Numérica Análoga (ENA), la intensidad moderada fue la de mayor presentación (59 %). (Tabla 3)

Tabla 3. Presencia e intensidad de dolor de la muestra estudiada

Ver tabla al final del artículo.

En relación al tipo de dolor de los sujetos, el tipo de dolor con mayor presentación fue secundario a gonartrosis (84 %). Una pequeña parte de los sujetos presentaba dependencia funcional no relacionada a dolor (5 %). (Tabla 4)

Tabla 4. Tipos de dolor de la muestra estudiada

Ver tabla al final del artículo.

La distribución de los tipos de dolor referidos por los sujetos, se observa en la gráfica 2, en donde se puede observar que la mayoría (84 %) presentó Gonartrosis, seguido de Lumbalgia (8 %) y la minoría presentaba dependencia funcional no relacionada a dolor (5 %). (Gráfica 2)

Gráfica 2. Tipos de dolor

Ver imagen al final del artículo.

En esta investigación se encontró que el sexo no guarda relación con el grado de dependencia de los pacientes (p=0.688). (Tabla 5)

Tabla 5. Correlación entre el sexo y el grado de dependencia

Ver tabla al final del artículo.

La intensidad de dolor expresado no representó un factor para el desarrollo de dependencia funcional (p=0.858). (Tabla 6)

Tabla 6. Correlación entre la intensidad del dolor y el grado de dependencia

Ver tabla al final del artículo.

El tipo de dolor guarda relación con el desarrollo de dependencia funcional (p=˂ 0.0001). (Tabla 7)

Tabla 7. Correlación entre el tipo de dolor y el grado de dependencia

Ver tabla al final del artículo.

Discusión

El presente estudio se realizó con la intención de determinar la asociación entre la presencia de dolor crónico no oncológico y la dependencia funcional, en el grupo de población de adultos mayores.

En 2017 en España, realizaron un estudio en el cual obtuvieron como resultado que el 80 % de los pacientes que padecen algún tipo de dolor crónico, informan que éste les ha causado deterioro funcional, interrumpiendo sus actividades de la vida diaria; en nuestro estudio, de manera semejante, el 84 % de los sujetos que refirieron algún tipo de dolor crónico relataron que el mismo afectaba en distintos grados, sus actividades de la vida diaria. (9)

En un análisis realizado en 2017, encontraron que la prevalencia de dependencia funcional relacionada a dolor crónico es mayor en mujeres, casadas, en edades entre los 65 y 75 años de edad; en nuestro estudio no se encontró una significancia estadística entre la edad ni el sexo y la presencia de dependencia funcional. (10)

En México existe un rápido crecimiento de la población en edad adulta. Para el año 1950 este grupo representaba el 8 % de la población, se espera que para el año 2050, este porcentaje incremente al 21 %. Sin embargo, el aumento en la esperanza de vida no significa necesariamente una mejoría en sus condiciones de salud. Al contrario, uno de los problemas más importantes en la etapa de adulto mayor es la pérdida de las capacidades funcionales, emocionales y cognoscitivas, pérdida de su independencia y la necesidad constante de ayuda. (11)

En el artículo “Dolor crónico e independencia funcional: análisis vincular en adultos mayores de la ciudad de Viedma”, encontró que, en cuanto a la localización del dolor, fue mayor en las rodillas, luego en la columna cervical y cadera; similar a lo que se obtuvo en nuestro estudio, donde la localización de dolor más frecuente fue en rodillas, secundario a diferentes grados de gonartrosis, seguido de lumbalgia, hombro doloroso y migraña. (12)

En el 2007 se realizó un estudio en donde dentro de sus resultados obtuvieron que un problema frecuente en los adultos mayores es el dolor. En el citado trabajo se encontró que el dolor que limita la realización de actividades diarias estaba asociado significativamente con la dependencia funcional para realizar tanto ABVD como AIVD. En nuestro caso el 90 % de la población estudiada presentaba dolor al momento del estudio, en diferente intensidad, sin embargo, la intensidad del dolor no tuvo significancia estadística, no así, en el caso del tipo de dolor, donde la presencia de dolor en rodilla (secundario a gonartrosis) se asoció a la presencia de dependencia funcional. (19)

Es por ello que la hipótesis planteada en el presente estudio: “Existe asociación entre la dependencia funcional en adultos mayor y el dolor crónico en el HGZ/MF 11 Delicias, Chihuahua.”, se refuta; resaltando que la intensidad del dolor no representó per se, ser un factor de riesgo para desarrollar una dependencia funcional en el adulto mayor, caso contrario para los diferentes tipos y localizaciones de dolor, ya que en el presente estudio, se demostró una asociación entre la presencia de algún grado de gonartrosis con el desarrollo de una dependencia funcional leve.

Conclusiones

Un problema frecuente en los adultos mayores es el dolor, provocando un impacto negativo en la funcionalidad, favoreciendo la reducción de los arcos de movimiento articular y la debilidad muscular al disminuir el grado de actividad física. Esto conduce a trastornos de la marcha, del equilibrio y del sueño, así como a una disminución aún mayor de la actividad física, a más caídas, mayor depresión e inmovilidad y, finalmente, a la dependencia funcional. Concluyendo que la asociación del dolor y la funcionalidad van de la mano conforme incrementa la edad, sin embargo, no es representativo de dependencia funcional mas sí de limitación de movilidad sobre todo en articulaciones grandes, principalmente rodillas.

Recomendaciones

Es aquí donde resalta la labor del médico familiar, al realizar un abordaje integral no únicamente del individuo, sino en igual importancia de su entorno familiar, identificando oportunidades de prevención y atención del cuidado de la salud, para favorecer al desarrollo pleno y digno del individuo en todas las etapas de la vida.

  • Recomendar el ejercicio físico aeróbico de baja intensidad y bajo impacto.
  • Control de comorbilidades.
  • Disminución del uso de medicamentos innecesarios.

Anexos

Índice de Barthel

Cuestionario de dolor español (C3DE)

Ver Anexos al final del artículo.

Bibliografía

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