Ergonomía y prevención de lesiones en el trabajo del personal en sanidad

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 4

Autor principal (primer firmante): Eva Gonzalez Fernandez

Fecha recepción: 13/08/2026

Fecha aceptación: 30/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 4

Autores:

  • Eva Gonzalez Fernandez
  • Lucia Gonzalez Fernandez

Introducción

En el ámbito sanitario los diferentes profesionales deben adoptar posturas correctas de ergonomía. La aplicación de principios ergonómicos resulta fundamental para prevenir accidentes laborales y proteger la salud de estos profesionales.

Concepto de importancia de la ergonomía en el ámbito sanitario

La ergonomía es la disciplina que adapta las condiciones de trabajo a las capacidades y limitaciones de las personas con el objetivo de mejorar la seguridad, la salud y la eficiencia laboral. En el ámbito sanitario, la ergonomía adquiere una especial relevancia, ya que los profesionales realizan tareas que pueden implicar esfuerzos físicos importantes, movilización de pacientes, manipulación de cargas, desplazamientos continuos y adopción de posturas forzadas durante mucho tiempo.

El principal objetivo de la ergonomía es prevenir lesiones y enfermedades derivadas del trabajo, adaptando las tareas, los equipos y el entorno a las capacidades de los trabajadores. Se busca reducir la fatiga física, mejorar el confort durante la jornada laboral, aumentar la eficiencia y favorecer un entorno de trabajo más seguro. En los centros sanitarios, la aplicación de medidas ergonómicas contribuye tanto a la protección de los profesionales como a una atención más segura y de mayor calidad para los pacientes. Entre los problemas de salud más frecuentes relacionados con una deficiente ergonomía se encuentran los trastornos musculoesqueléticos.

Estos afectan principalmente a músculos, tendones, articulaciones, ligamentos y nervios, siendo especialmente comunes las lumbalgias, cervicalgias, dorsalgias, tendinitis, lesiones de hombro y molestias en las extremidades superiores e inferiores. En el caso de los celadores, estas lesiones suelen estar relacionadas con la movilización y traslado de pacientes, el manejo de camillas y sillas de ruedas, así como con la manipulación manual de cargas y la adopción de posturas inadecuadas durante el trabajo.

Además, la prevención disminuye el absentismo, mejora el bienestar de los profesionales y contribuye a mantener una atención sanitaria eficaz y segura.

Riesgos ergonómicos en el trabajo del celador

La actividad profesional implica desde la realización de numerosas tareas que requieren esfuerzo físico hasta el contacto directo con pacientes, equipos y materiales sanitarios. Los diferentes colectivos que realizan sus funciones en sanidad están especialmente expuestos a riesgos ergonómicos que pueden provocar trastornos musculoesqueléticos y afectar a su salud laboral. La identificación de estos riesgos es fundamental para aplicar medidas preventivas eficaces y garantizar unas condiciones de trabajo seguras.

La formación específica, la utilización de técnicas correctas de trabajo y el empleo de ayudas mecánicas son medidas fundamentales para reducir las lesiones y promover un entorno laboral más seguro.

Buenas posturas para prevenir lesiones

En el caso de los celadores, adoptar unas posturas adecuadas y la aplicación de técnicas correctas de movilización son algunas de las medidas más eficaces para prevenir lesiones. Estas prácticas permiten reducir la sobrecarga física, mejorar la seguridad durante las tareas asistenciales y proteger tanto al profesional como al paciente.

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En cambio, el personal que pasa mucho tiempo sentado, como pueden ser auxiliares administrativos, administrativos y médicos, debe tener especial cuidado si pasa mucho tiempo sentado y con posturas no adecuadas.

Consecuencias de una mala ergonomía

La ausencia de medidas ergonómicas adecuadas o la adopción continuada de posturas incorrectas durante la jornada laboral pueden tener importantes repercusiones sobre la salud de los trabajadores. Las consecuencias derivadas de una mala ergonomía suelen afectar principalmente al sistema musculoesquelético, aunque también pueden influir en el rendimiento laboral y en la calidad de la atención prestada.

Lumbalgias: constituyen una de las lesiones más frecuentes entre los profesionales que realizan movilización de pacientes y manipulación de cargas. Los esfuerzos repetidos, las posturas inadecuadas y los movimientos bruscos pueden provocar dolor en la zona lumbar, limitación funcional y dificultades para desarrollar las tareas habituales.

Cervicalgias: las posturas mantenidas durante largos periodos de tiempo, los movimientos repetitivos y determinadas posiciones forzadas pueden generar tensión muscular en la región cervical. Esto puede ocasionar dolor de cuello, rigidez, cefaleas y molestias que afectan al bienestar y al desempeño laboral.

Tendinitis: La realización repetida de determinados movimientos o la sobrecarga de músculos y tendones pueden favorecer la aparición de procesos inflamatorios, conocidos como tendinitis. Estas lesiones suelen afectar principalmente a hombros, codos y muñecas, provocando dolor y limitación de la movilidad.

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Lesiones de hombro: Las maniobras de movilización de pacientes, especialmente cuando se realizan sin una técnica adecuada, pueden generar sobrecargas en la articulación del hombro. Con el tiempo, estas situaciones pueden favorecer la aparición de lesiones musculares, tendinosas o articulares que dificultan la realización de actividades cotidianas y laborales.

Bajas laborales: Las lesiones derivadas de una deficiente ergonomía pueden requerir periodos de incapacidad temporal, generando bajas laborales que afectan tanto al trabajador como a la organización sanitaria. Además del impacto físico y emocional para el profesional, estas situaciones pueden incrementar la carga de trabajo del resto del equipo.

Disminución de la calidad asistencial: El dolor, la fatiga y las limitaciones ocasionadas por las lesiones musculoesqueléticas pueden repercutir negativamente en el desempeño profesional. Un trabajador lesionado puede experimentar mayores dificultades para llevar a cabo determinadas tareas, lo que puede afectar a la eficiencia, la seguridad y la calidad de la atención prestada a los pacientes.

Comunicación con el equipo en sanidad

La coordinación con el resto de profesionales resulta esencial para realizar determinadas maniobras de forma segura. Informar sobre las necesidades específicas de cada paciente, solicitar apoyo cuando sea necesario y planificar conjuntamente los traslados o movilizaciones permite disminuir los riesgos asociados a estas actividades.

Una comunicación eficaz favorece también la seguridad del paciente y mejora la calidad asistencial.

Conclusión

La ergonomía constituye una herramienta esencial para prevenir lesiones y promover entornos laborales seguros en el ámbito sanitario. Debido a las características de sus funciones, los celadores están expuestos a numerosos riesgos musculoesqueléticos derivados de la movilización de pacientes y la manipulación de cargas. La adopción de posturas adecuadas, el uso de ayudas técnicas y la formación continuada en técnicas de movilización permiten reducir significativamente estos riesgos, mejorando tanto la salud de los profesionales como la calidad de la atención prestada a los pacientes.

Bibliografía

  1. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Trastornos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo. Madrid: INSST. https://www.insst.es
  2. Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP). Recursos formativos sobre movilización y transferencia segura de pacientes. Granada: EASP. https://www.easp.es
  3. MinisteriodeSanidad.Prevenciónderiesgoslaboralesys eguridadenloscentros sanitarios. Madrid: Ministerio de Sanidad. https://www.sanidad.gob.es
  4. Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA). Seguridad del paciente y prevención de riesgos laborales en el ámbito sanitario. https://www.astursalud.es