Enfermedad de Lyme: abordaje clínico y cuidados de Enfermería

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 364

Autor principal (primer firmante): Aitziber Zudaire

Fecha recepción: 30/09/2026

Fecha aceptación: 27/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 364

Autores:

  • Aitziber Zudaire Mejías (DUE)
  • Edurne Zudaire Martínez (DUE)

Categoría. DUE

Introducción

La incidencia de las enfermedades trasmitidas por garrapatas va en aumento, por lo que es fundamental el diagnóstico y tratamiento precoz para evitar complicaciones e incluso la muerte. 1

La enfermedad de Lyme es una infección bacteriana transmitida por determinadas especies de garrapatas. En Norteamérica, la transmisión está relacionada principalmente con garrapatas del complejo Ixodes, mientras que en Europa intervienen diferentes especies y genoespecies de Borrelia. La enfermedad puede afectar a múltiples órganos y sistemas, por lo que su presentación clínica es heterogénea. 2,3

La detección y el tratamiento precoz son fundamentales, ya que la infección no tratada puede evolucionar desde manifestaciones cutáneas iniciales hacia afectación neurológica, cardíaca o articular. La mayoría de las personas tratadas adecuadamente durante las primeras fases presenta una recuperación favorable. 4

El papel de Enfermería cobra gran importancia pudiendo participar en diferentes niveles asistenciales, desde la promoción y prevención de la salud hasta el cuidado de pacientes hospitalizados con complicaciones neurológicas o cardíacas. 5

Objetivos

Objetivo general

Analizar la enfermedad de Lyme y los cuidados de Enfermería para su prevención y tratamiento.

Objetivos específicos

  • Describir las principales características, manifestaciones clínicas, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Lyme.
  • Identificar las intervenciones de Enfermería.
  • Destacar la importancia de la educación sanitaria en la prevención de la enfermedad de Lyme.

Metodología

Se realizó una búsqueda bibliográfica sobre la enfermedad de Lyme y los cuidados de Enfermería relacionados con su prevención, diagnóstico y tratamiento en las bases de datos PubMed y CINAHL utilizando los booleanos AND y OR, revisando artículos de los últimos 10 años en texto completo, así como en la página web de la CDC (Centers for disease control and prevention).

Palabras clave: Lyme disease, Lyme borreliosis, nursing care, prevention, diagnosis, treatment y nursing interventions.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Resumen

La enfermedad de Lyme es una enfermedad bacteriana transmitida principalmente por la picadura de garrapatas con manifestaciones clínicas polimórficas (cutáneas, reumatológicas y neurológicas). 2

Está causada por la espiroqueta Borrelia burgdorferi y se transmite por la garrapata de patas negras (I. scapularis o Ixodes pacificus), que debe permanecer adherida a la piel entre 36 y 48 horas para transmitir la enfermedad. 3

Por ello, constituye una enfermedad infecciosa de especial interés para los profesionales de Enfermería debido a la diversidad de sus manifestaciones clínicas. Además, es de gran importancia la prevención y detección precoz y la necesidad de realizar un seguimiento integral de las personas afectadas.

La presentación clínica puede incluir manifestaciones cutáneas, neurológicas, cardíacas y musculo-esqueléticas.

Para su diagnóstico, es fundamental la valoración clínica y epidemiológica y en ocasiones, la realización de pruebas serológicas.

publica-articulo-revista-ocronos

El tratamiento se basa principalmente en antibióticos, cuya elección y duración dependen de la manifestación clínica y de las características individuales de cada paciente.

Desde la perspectiva enfermera, la atención debe abarcar la valoración sistemática, vigilancia de signos y síntomas, administración segura del tratamiento, identificación precoz de complicaciones, educación sanitaria, prevención de nuevas picaduras y apoyo al paciente durante la recuperación.

Epidemiología y factores de riesgo

Esta enfermedad se encuentra principalmente en determinadas regiones de Europa, Asia y Norteamérica. Su distribución geográfica está estrechamente relacionada con la presencia de los vectores y de los reservorios animales. 2,3

Entre los principales factores de riesgo destacan:

  • Realizar actividades recreativas o laborales en zonas boscosas o de vegetación densa.
  • Caminar por áreas con hierba alta o matorrales.
  • Tener contacto frecuente con hábitats donde están presentes las garrapatas.
  • No utilizar medidas protectoras durante actividades al aire libre.
  • No realizar una inspección corporal después de la exposición.
  • Permanecer durante periodos prolongados en zonas donde existen garrapatas infectadas.

Por ello, la educación sanitaria constituye una intervención fundamental de Enfermería. El profesional deberá enseñar medidas destinadas a reducir la exposición y a identificar y retirar correctamente las garrapatas.

Manifestaciones clínicas

Las manifestaciones de la enfermedad dependen de la fase de la infección y de los órganos afectados.

Manifestaciones iniciales

Una de las manifestaciones más características es el eritema migratorio, una lesión cutánea que aparece habitualmente alrededor del lugar de la picadura. Puede aumentar progresivamente de tamaño y no siempre presenta el clásico aspecto en “diana”.

Cuando existe un eritema migratorio típico en un paciente con una exposición epidemiológica compatible, las guías recomiendan realizar el diagnóstico clínicamente y no retrasar el tratamiento esperando los resultados de las pruebas de laboratorio. 6

También pueden aparecer síntomas sistémicos como fiebre, cefalea, cansancio, mialgias, artralgias, adenopatías y malestar general.

Manifestaciones neurológicas

La afectación neurológica puede aparecer durante la enfermedad diseminada. Entre sus manifestaciones se encuentran la parálisis facial, dolor radicular, parestesias, debilidad y síntomas compatibles con meningitis.

La afectación de los pares craneales, especialmente del nervio facial, puede producir una parálisis facial uni o bilateral.

También pueden presentarse cefalea intensa, rigidez de nuca, alteraciones sensitivas y dolor neuropático. 7

Como profesional de Enfermería se deberá vigilar el nivel de conciencia, orientación, fuerza muscular, sensibilidad, movilidad facial, presencia de cefalea, rigidez de nuca, alteraciones visuales, dolor y cambios en la capacidad funcional.

Manifestaciones cardíacas

La denominada carditis de Lyme puede producir alteraciones de la conducción cardíaca y trastornos del ritmo. El paciente puede presentar palpitaciones, mareo, síncope, disnea, dolor torácico o intolerancia al ejercicio.

La vigilancia enfermera debe incluir el control de constantes vitales, frecuencia cardíaca, ritmo cardíaco y aparición de síntomas cardiovasculares. En pacientes con sospecha de afectación cardíaca, la detección precoz de alteraciones constituye una prioridad asistencial.

Manifestaciones musculoesqueléticas

La artritis de Lyme puede aparecer como una manifestación tardía. Habitualmente afecta a una o varias articulaciones y puede producir inflamación, dolor y limitación funcional.

Como enfermera se debe considerar la intensidad del dolor, localización, inflamación articular, movilidad, capacidad para realizar actividades básicas, alteración de sueño e impacto sobre la autonomía.

Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad de Lyme dependerá de los antecedentes epidemiológicos, la sintomatología, la exploración física y, cuando corresponda, las pruebas de laboratorio.

La serología constituye una herramienta diagnóstica importante en muchas presentaciones de la enfermedad. Las guías recomiendan utilizar estrategias serológicas validadas, habitualmente mediante algoritmos de dos niveles. Sin embargo, durante las primeras semanas de infección las pruebas pueden ser negativas debido a que la respuesta de anticuerpos todavía no es detectable 6. Por ello, es importante la formación del profesional de Enfermería para evitar interpretar de manera aislada un resultado negativo.

En determinadas manifestaciones clínicas, como la artritis o la afectación neurológica, la estrategia diagnóstica puede requerir pruebas adicionales. Las guías desaconsejan utilizar de forma rutinaria pruebas no validadas o métodos diagnósticos sin suficiente evidencia científica.

Tratamiento

El tratamiento de la enfermedad de Lyme se basa principalmente en antibióticos. La selección del medicamento, la vía de administración y la duración dependen de la presentación clínica, la edad, las alergias, el embarazo y otros factores individuales.

En el eritema migratorio, las opciones recomendadas incluyen doxiciclina, amoxicilina o cefuroxima axetilo. 6

La duración y el tratamiento varían en las formas neurológicas, cardíacas y articulares. Por ejemplo, la artritis de Lyme requiere habitualmente 28 días de tratamiento antibiótico oral en su tratamiento inicial, mientras que las manifestaciones neurológicas pueden requerir 14–21 días según la situación clínica. 6,7,8

El papel enfermero incluye 9:

  • Verificar la prescripción y las alergias conocidas.
  • Administrar correctamente el tratamiento.
  • Vigilar posibles efectos adversos.
  • Favorecer la adherencia terapéutica.
  • Educar al paciente sobre la importancia de completar el tratamiento prescrito.
  • Vigilar la evolución clínica.
  • Comunicar signos de deterioro o aparición de complicaciones.

No debe recomendarse al paciente prolongar o repetir antibióticos por iniciativa propia, además, las guías actuales no recomiendan tratamiento antibiótico adicional en pacientes con síntomas inespecíficos persistentes después del tratamiento recomendado cuando no existen signos objetivos de infección activa o reinfección. 6

Valoración enfermera 9,10

La valoración debe realizarse de manera integral y centrada en la persona.

Se realizará una valoración física (temperatura, frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno cuando esté indicada, estado neurológico, presencia de lesiones cutáneas, dolor, movilidad, inflamación articular, tolerancia a la actividad, calidad del sueño, alimentación e hidratación).

En relación a la valoración epidemiológica será necesario preguntar:

  • ¿Ha sufrido recientemente una picadura de garrapata?
  • ¿Cuándo ocurrió?
  • ¿Dónde ocurrió?
  • ¿Se retiró la garrapata?
  • ¿Cuánto tiempo permaneció adherida?
  • ¿Ha realizado actividades en zonas boscosas o con vegetación?
  • ¿Ha viajado recientemente?
  • ¿Ha presentado lesiones cutáneas después de la exposición?

En cuanto a la valoración psicosocial habrá que tener en cuenta que la enfermedad puede generar preocupación, especialmente cuando existen síntomas prolongados o inespecíficos. Por ello, habrá que explorar en el paciente el nivel de conocimientos, la percepción de la enfermedad, si presenta ansiedad, el impacto sobre el trabajo o estudios, alteración de las actividades cotidianas, si presenta o no apoyo familiar suficiente y las estrategias de afrontamiento.

Diagnósticos y problemas enfermeros

La selección definitiva de diagnósticos debe realizarse después de la valoración individual del paciente y no simplemente por el diagnóstico médico.

NANDA-I constituye una clasificación estandarizada para organizar el juicio clínico enfermero. 5

En una persona con enfermedad de Lyme podrían considerarse, dependiendo de los datos obtenidos, problemas relacionados con el dolor, deterioro de la movilidad física, fatiga, intolerancia a la actividad, deterioro del confort, ansiedad, conocimientos insuficientes sobre la enfermedad y su prevención, riesgo de complicaciones y alteraciones del patrón de sueño-descanso.

Intervenciones de Enfermería

La Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC) constituye un sistema estandarizado para seleccionar y documentar intervenciones enfermeras 10. Entre las que destacan:

Manejo del dolor

La enfermera debe valorar sistemáticamente la intensidad, localización, características y evolución del dolor.

Las intervenciones pueden incluir desde la utilización de una escala de valoración, identificación de factores que agravan o alivian el dolor, administración de analgesia prescrita, aplicación de medidas no farmacológicas apropiadas, evaluación de la respuesta al tratamiento hasta la vigilancia de la aparición de dolor neurológico o articular.

Vigilancia neurológica

En pacientes con síntomas neurológicos se debe controlar el nivel de conciencia, orientación, respuesta pupilar cuando esté indicado, fuerza y sensibilidad, movilidad, presencia de parálisis facial, cefalea, rigidez de nuca y cambios en el comportamiento o estado mental.

Vigilancia cardiovascular

Cuando exista sospecha de carditis, es fundamental controlar FC, ritmo, PA, presencia de síncope, mareos, palpitaciones, disnea y dolor torácico.

La aparición de alteraciones cardiovasculares puede requerir monitorización y valoración médica urgente.

Administración segura de antibióticos

La administración de antibióticos debe realizarse siguiendo los principios de seguridad de la medicación.

La enfermera deberá comprobar que sea el paciente correcto, medicamento correcto, dosis correcta, vía correcta, horario correcto, alergias, respuesta terapéutica y aparición de reacciones adversas. Además, debe proporcionar educación sobre la adherencia al tratamiento.

Educación sanitaria

La educación constituye una de las intervenciones enfermeras más importantes.

El paciente debe conocer qué es la enfermedad y cómo se transmite; la importancia del tratamiento y cómo prevenir nuevas picaduras, revisar la piel después de actividades al aire libre, cuándo debe consultar al profesional sanitario y cuáles son los signos de alarma.

Prevención

La prevención de la enfermedad de Lyme se basa fundamentalmente en reducir el contacto con las garrapatas y retirarlas precozmente cuando se produzca una exposición.

Entre las recomendaciones educativas pueden incluirse:

  • Utilizar ropa que cubra brazos y piernas durante actividades en áreas de riesgo.
  • Caminar, cuando sea posible, por senderos y zonas despejadas.
  • Revisar el cuerpo después de permanecer en áreas con vegetación.
  • Revisar especialmente cuero cabelludo, axilas, ingles, detrás de las rodillas y otras zonas de difícil visualización.
  • Revisar también la ropa y el equipamiento utilizado.
  • Retirar las garrapatas adheridas de forma adecuada y precoz.

En determinadas circunstancias, puede estar indicada profilaxis antibiótica después de una picadura de alto riesgo.

Plan de cuidados enfermeros

Un plan de cuidados individualizado puede estructurarse de la siguiente manera:

Ver tabla al final del artículo.

La evaluación de resultados puede apoyarse en la Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC) para medir la evolución de los pacientes y evaluar la efectividad de las intervenciones enfermeras. 11

Papel de Enfermería en la continuidad asistencial

Es fundamental la continuidad asistencial y las principales funciones incluyen:

  • Prevención: educación individual y comunitaria.
  • Detección precoz: identificación de antecedentes de exposición y síntomas compatibles.
  • Valoración: recogida sistemática de información clínica y funcional.
  • Administración terapéutica: administración segura de los tratamientos prescritos.
  • Vigilancia: identificación de efectos adversos y complicaciones.
  • Educación: promoción de la adherencia y autocuidado.
  • Apoyo emocional: acompañamiento ante incertidumbre o síntomas persistentes.
  • Coordinación: comunicación con el equipo multidisciplinar.
  • Seguimiento: evaluación de la evolución clínica y funcional.

Algunas personas pueden presentar síntomas prolongados después del tratamiento, como fatiga, dolor corporal o dificultades cognitivas. La existencia de estos síntomas requiere una valoración clínica individualizada.

Es especialmente importante que Enfermería evite minimizar los síntomas referidos por el paciente. La atención debe centrarse en una valoración completa, identificación de signos objetivos, impacto funcional, calidad de vida y posibles diagnósticos diferenciales.

Las recomendaciones actuales distinguen entre síntomas persistentes y evidencia objetiva de infección activa. En ausencia de signos objetivos de reinfección o fracaso terapéutico, no se recomienda prolongar indefinidamente el tratamiento antibiótico. 5,6

Conclusiones

La enfermedad de Lyme es una infección multisistémica cuya evolución puede prevenirse o limitarse mediante el reconocimiento temprano y el tratamiento adecuado. El profesional de Enfermería desempeña un papel fundamental en todo el proceso asistencial, desde la prevención de la exposición a las garrapatas hasta el seguimiento de pacientes con manifestaciones cutáneas, neurológicas, cardíacas o articulares.

La valoración enfermera debe ser integral e individualizada, considerando tanto los aspectos físicos como los psicológicos, sociales y funcionales.

La vigilancia de signos de alarma, la administración segura de antibióticos, el control del dolor y la fatiga, la promoción de la autonomía y la educación sanitaria son elementos esenciales del cuidado.

La utilización de taxonomías estandarizadas como NANDA-I, NIC y NOC permite estructurar el proceso enfermero, facilitar la comunicación entre profesionales y evaluar de forma sistemática los resultados obtenidos.

Bibliografía

  1. Pace EJ, O’Reilly M. Tickborne Diseases: Diagnosis and Management. Am Fam Physician. 2020 May 1;101(9):530-540. PMID: 32352736.
  2. National Guideline Centre (UK). Evidence review for the management of erythema migrans: Lyme disease: diagnosis and management: Evidence review D.London: National Institute for Health and Care Excellence (NICE); 2018 Apr. PMID: 35201689.
  3. Trevisan G, Cinco M, Trevisini S, di Meo N, Chersi K, Ruscio M, Forgione P, Bonin S. Borreliae Part 1: Borrelia Lyme Group and Echidna-Reptile Group. Biology (Basel). 2021 Oct 12;10(10):1036. doi: 10.3390/biology10101036. PMID: 34681134; PMCID: PMC8533607.
  4. Centers for Disease Control and Prevention. (2026a). Clinical care of Lyme disease. U.S. Department of Health and Human Services. (CDC)
  5. Herdman, T. H., Kamitsuru, S., & Lopes, C. T. (Eds.). (2024). NANDA International nursing diagnoses: Definitions and classification, 2024–2026 (13th ed.). Thieme Medical Publishers. (NANDA)
  6. Lantos, P. M., Rumbaugh, J., Bockenstedt, L. K., Falck-Ytter, Y., Aguero-Rosenfeld, M. E., Auwaerter, P. G., Baldwin, K., Bannuru, R. R., Belani, K. K., Bowie, W. R., Clifford, D. B., DiMario, F. J., Halperin, J. J., Krause, P. J., Lavergne, V., Liang, M. H., Meissner, H. C., Nigrovic, L. E., Nadelman, R. B., … Zemel, L. S. (2021). Clinical practice guidelines by the Infectious Diseases Society of America (IDSA), American Academy of Neurology (AAN), and American College of Rheumatology (ACR): 2020 guidelines for the prevention, diagnosis and treatment of Lyme disease. Clinical Infectious Diseases, 72(1), e1–e48. https://doi.org/10.1093/cid/ciaa1215. (SIEI)
  7. Centers for Disease Control and Prevention. (2025). Clinical care and treatment of neurologic Lyme disease. U.S. Department of Health and Human Services. (CDC)
  8. Centers for Disease Control and Prevention. (2026b). Treatment and intervention for Lyme disease. U.S. Department of Health and Human Services. (CDC)
  9. Centers for Disease Control and Prevention. (2026c). Clinical treatment of erythema migrans rash. U.S. Department of Health and Human Services. (CDC)
  10. Wagner, C. M., Butcher, H. K., & Clarke, M. F. (2024). Clasificación de intervenciones de Enfermería (NIC) (8.ª ed.). Elsevier. (Elsevier Shop)
  11. Moorhead, S., Swanson, E., Johnson, M., & Maas, M. L. (2024). Clasificación de resultados de Enfermería (NOC): Medición de resultados en salud (7.ª ed.). Elsevier. (Elsevier Shop)

Anexos: PDF