Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 183
Autor principal (primer firmante): Ana Isabel Miranda Diaz
Fecha recepción: 19/08/2026
Fecha aceptación: 05/11/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 183
Autores:
- Ana Isabel Miranda Diaz
- Jessica Garcia Tuñon
- Aitor Garcia Gonzalez
Introducción
La empatía puede definirse como la capacidad de comprender los sentimientos y necesidades de otra persona, intentando ponerse en su lugar sin perder la objetividad. En el ámbito sanitario, esta cualidad va mucho más allá de una habilidad personal: constituye una parte esencial de la atención humanizada y un elemento que puede marcar la diferencia en la experiencia de pacientes y familiares.
Cuando una persona acude a un centro sanitario, rara vez lo hace en un momento de tranquilidad. El miedo, la incertidumbre, el dolor o la preocupación hacen que cualquier palabra, gesto o actitud adquieran un valor especial. En esas circunstancias, la preparación técnica es imprescindible, pero la calidad humana también forma parte del cuidado.
Desarrollo
Esta reflexión nace de una experiencia que me hizo comprender el verdadero significado de la empatía. Como familiar de un paciente, viví momentos de incertidumbre y nervios en los que todo parecía suceder muy deprisa. Observé cómo algunos profesionales realizaban correctamente su trabajo, pero con tanta rapidez que apenas había espacio para explicar lo que estaba ocurriendo o para percibir el estado emocional de quienes estábamos allí. En cambio, otra profesional se acercó con calma, respondió a nuestras dudas con un lenguaje sencillo y nos orientó sobre lo que debíamos hacer. No resolvió el problema médico, pero consiguió algo igual de importante en aquel momento: disminuir nuestra angustia.
Recuerdo que, al terminar de hablar con ella, sentí un gran alivio. Me di cuenta de que, cuando una persona se siente escuchada y comprendida, afronta una situación difícil de una manera muy distinta. Aquel gesto de cercanía me hizo reflexionar sobre el verdadero valor de la empatía. Muchas veces pensamos que consiste únicamente en ser amable, cuando en realidad significa reconocer que quien tenemos delante está viviendo uno de los momentos más delicados de su vida.
Con el paso del tiempo he llegado a la conclusión de que esa capacidad no debe depender de la categoría profesional. Todos los trabajadores de un centro sanitario, tanto profesionales sanitarios como no sanitarios, forman parte de la experiencia del paciente, por lo cual todos dichos profesionales deberían aplicar una correcta empatía tanto con los pacientes como con los acompañantes de dichos pacientes. Una información clara, una mirada de tranquilidad, un saludo cordial o dedicar unos segundos a escuchar pueden tener un impacto mucho mayor del que imaginamos.
También soy consciente de que trabajar en un hospital no es fácil. La presión asistencial, la falta de tiempo y el desgaste emocional forman parte del día a día. Todos podemos atravesar momentos complicados. Sin embargo, precisamente por esa responsabilidad, considero que nunca deberíamos perder la capacidad de mirar más allá de la enfermedad y recordar que delante de nosotros hay una persona con miedo, preocupaciones y necesidades emocionales.
Conclusión
Esta reflexión es de vital importancia en el ámbito sanitario. Tengo la sensación de que vivimos en una sociedad donde, poco a poco, estamos perdiendo la costumbre de ponernos en el lugar de los demás. La empatía parece quedar relegada por las prisas, el estrés o la rutina. Por eso considero que recuperarla es una responsabilidad de todos, pero especialmente de quienes desarrollan profesiones en las que el trato humano forma parte del propio trabajo.
En definitiva, la empatía no necesita grandes recursos ni inversiones. Empatizar es escuchar antes de responder, explicar antes de marcharse y comprender antes de juzgar. Son acciones sencillas que apenas requieren unos minutos, pero cuyo recuerdo puede permanecer durante años en la memoria de un paciente o de un familiar. Las personas olvidan muchas cosas con el paso del tiempo, pero difícilmente olvidan cómo las hicieron sentir. Quizá esa sea la mayor enseñanza que me dejó aquella experiencia y la razón por la que considero que la empatía sigue siendo uno de los valores más importantes dentro de la atención sanitaria.
Bibliografía
- Hojat M. Empathy in Patient Care: Antecedents, Development, Measurement and Outcomes. Springer; 2016.
- Organización Mundial de la Salud. Atención integrada centrada en las personas. OMS.
- Ministerio de Sanidad. Estrategia de Humanización del Sistema Nacional de Salud.
- Rogers C. El proceso de convertirse en persona. Editorial Paidós.


