Desescalada verbal ante la agitación psicomotriz: papel de Enfermería

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 392

Autor principal (primer firmante): Beatriz Alfaro Ciria

Fecha recepción: 30/09/2026

Fecha aceptación: 27/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 392

Autores:

Beatriz Alfaro Ciria

Laura Chivite Felipe

Vanesa Jaime Gómara

Ana Palacios Martínez

Laura Armendariz Pérez

Joseba Setas Armendariz

Introducción

La agitación psicomotriz constituye una situación clínica frecuente en los servicios de urgencias, unidades de hospitalización psiquiátrica y dispositivos de atención a personas con problemas de salud mental. Puede manifestarse mediante inquietud motora, aumento de la actividad verbal, irritabilidad, conductas amenazantes, pérdida progresiva del control emocional o comportamientos potencialmente peligrosos para la propia persona o para terceros. Su aparición puede relacionarse con trastornos psiquiátricos, consumo de sustancias, alteraciones cognitivas, situaciones de crisis emocional o diferentes causas orgánicas, por lo que requiere una valoración clínica individualizada.

El abordaje de una persona agitada constituye una situación compleja en la que la seguridad debe compatibilizarse con el respeto a la dignidad, la autonomía y los derechos de la persona.

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La Organización Mundial de la Salud promueve modelos de atención en crisis centrados en la persona y basados en los derechos humanos, favoreciendo alternativas a las intervenciones coercitivas. [1]

Dentro de este contexto, la desescalada verbal representa una herramienta fundamental de la práctica enfermera. Consiste en utilizar estrategias comunicativas y conductuales destinadas a disminuir progresivamente la activación emocional y prevenir la evolución hacia una situación de mayor riesgo. Las recomendaciones NICE incluyen la identificación precoz de los signos de agitación, el conocimiento de los desencadenantes individuales, las técnicas de distracción y calma, el mantenimiento de una actitud respetuosa y empática y la utilización de estrategias de comunicación no confrontativas. [2]

La Enfermería desempeña un papel especialmente relevante debido a su proximidad y contacto continuado con la persona atendida. La observación permanente permite identificar cambios conductuales tempranos, establecer una relación terapéutica y adaptar las intervenciones a las necesidades individuales.

La Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2022-2026 establece entre sus objetivos la formación de los profesionales en intervención en crisis y el desarrollo de procedimientos como la valoración del riesgo, la contención verbal, la regulación de estímulos y las técnicas de desescalada, con el propósito de minimizar las intervenciones involuntarias. [3]

Por tanto, la desescalada no debe entenderse únicamente como una técnica puntual utilizada cuando aparece una conducta agresiva, sino como un conjunto de actuaciones preventivas integradas dentro del cuidado enfermero.

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Objetivos

Objetivo general

Analizar el papel de Enfermería en la aplicación de técnicas de desescalada verbal ante situaciones de agitación psicomotriz, orientadas a prevenir la escalada de la conducta y reducir la necesidad de intervenciones restrictivas.

Objetivos específicos

  • Identificar los principales signos de alerta que pueden preceder a una escalada de agitación.
  • Describir las intervenciones enfermeras dirigidas a prevenir situaciones de agresividad.
  • Analizar la importancia de la comunicación terapéutica durante la desescalada.
  • Identificar factores ambientales y asistenciales que pueden favorecer o disminuir la agitación.
  • Describir la importancia de la valoración individualizada del riesgo.
  • Analizar la función de Enfermería en la prevención de la contención mecánica.
  • Destacar la necesidad de formación específica de los profesionales en intervención en crisis y desescalada.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa centrada en la desescalada verbal en una agitación psicomotriz estructurada en las siguientes fases:

Estrategia de búsqueda y fuentes de información

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo entre enero y abril de 2026 en las bases de datos PubMed y Enfispo.

Descriptores y operadores booleanos

La búsqueda se ejecutó empleando términos DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud) y MeSH (Medical Subject Headings), combinados a través del operador booleano AND para delimitar la intersección de los conceptos principales:

“De-escalation”, “Intervention”, “Mental”, “Nurse”, “Desescalada”, “Psiquiatría”

Criterios de inclusión y exclusión

Para garantizar la validez y calidad de la evidencia, se aplicaron los siguientes filtros:

  • Temporalidad: Artículos publicados exclusivamente en los últimos 9 años (2018-2026).
  • Tipo de documento: Artículos originales, revisiones sistemáticas y metaanálisis procedentes de publicaciones académicas con revisión por pares (peer-review).
  • Idioma: Documentos en español e inglés.
  • Accesibilidad: Textos completos disponibles (full-text).

Resultados

Identificación precoz de la agitación

Una de las principales funciones de Enfermería es detectar los primeros cambios conductuales que pueden indicar una pérdida progresiva del control emocional.

Entre los signos de alerta pueden encontrarse:

  • Aumento de la inquietud motora
  • Incremento del volumen o velocidad del discurso
  • Irritabilidad
  • Cambios bruscos en el tono de voz
  • Dificultad para mantener una conversación
  • Actitud hipervigilante
  • Invasión progresiva del espacio interpersonal
  • Amenazas verbales
  • Movimientos repetitivos
  • Incremento de la ansiedad
  • Rechazo creciente de las indicaciones del personal

La identificación de estos signos permite intervenir antes de que la situación alcance niveles de mayor riesgo. NICE recomienda identificar los desencadenantes y las señales de alarma individuales para poder iniciar precozmente estrategias de desescalada. [4]

Valoración enfermera del riesgo

Antes de iniciar una intervención, Enfermería debe valorar tanto el estado de la persona como las características del entorno.

La valoración debe considerar antecedentes de episodios similares, presencia de consumo de sustancias, alteraciones cognitivas, síntomas psicóticos, ansiedad intensa, factores desencadenantes conocidos, capacidad de colaboración y existencia de riesgo para sí misma o para otras personas.

Esta valoración debe realizarse de forma dinámica, ya que el nivel de riesgo puede cambiar rápidamente durante una crisis.

También resulta importante descartar posibles causas orgánicas cuando la presentación clínica lo sugiera. En situaciones de agitación de inicio brusco, especialmente cuando existen alteraciones del nivel de conciencia, desorientación o cambios neurológicos, debe considerarse la posibilidad de una causa médica subyacente. [5]

Comunicación terapéutica

La comunicación constituye una de las principales herramientas de Enfermería durante la desescalada.

La intervención debe realizarse con un lenguaje sencillo, claro y respetuoso, evitando discusiones, provocaciones o confrontaciones innecesarias.

Entre las estrategias recomendadas se encuentran:

  • Mantener un tono de voz tranquilo
  • Utilizar frases breves y comprensibles
  • Permitir que la persona exprese sus necesidades
  • Escuchar activamente
  • Reconocer el malestar sin validar conductas peligrosas
  • Evitar amenazas o desafíos
  • Ofrecer alternativas cuando sea posible
  • Respetar el espacio personal
  • Explicar las actuaciones antes de realizarlas
  • Mantener una actitud empática

NICE recomienda que un profesional asuma inicialmente el papel principal de comunicación con la persona agitada, mientras el resto del equipo mantiene la seguridad del entorno. También recomienda utilizar habilidades verbales y no verbales que permitan reducir la activación emocional. [2,4]

Importancia del espacio personal

El espacio físico puede influir considerablemente en la evolución de una situación de agitación.

Una aproximación excesivamente cercana puede interpretarse como una amenaza y aumentar la respuesta defensiva. Por este motivo, el profesional debe mantener una distancia adecuada, evitando movimientos bruscos y procurando situarse de manera que no bloquee innecesariamente las salidas.

NICE recomienda utilizar, cuando sea posible, espacios tranquilos que permitan disminuir los estímulos y favorecer la recuperación del control emocional, evitando que el personal quede aislado durante la intervención. [2,4]

Regulación de estímulos

Los ambientes con exceso de ruido, numerosas personas, iluminación intensa o continuas interrupciones pueden aumentar la sobrecarga sensorial.

En consecuencia, Enfermería puede intervenir sobre el entorno mediante:

  • Reducción del ruido
  • Disminución del número de personas presentes
  • Retirada de estímulos innecesarios
  • Utilización de un espacio tranquilo
  • Reducción de interrupciones
  • Mantenimiento de una iluminación adecuada
  • Establecimiento de límites claros. [3]

Estas medidas deben adaptarse a las características individuales de cada persona.

Identificación de desencadenantes individuales

La misma situación ambiental no produce necesariamente la misma respuesta en todas las personas.

Por ello, la valoración enfermera debe intentar identificar qué circunstancias preceden habitualmente a la aparición de la agitación.

Pueden actuar como desencadenantes la frustración, la espera prolongada, determinadas conversaciones, la percepción de pérdida de control, el exceso de estímulos, la presencia de determinadas personas o la dificultad para comprender las actuaciones sanitarias.

Conocer estos factores permite establecer estrategias preventivas individualizadas. NICE recomienda que los planes de cuidados incorporen los desencadenantes conocidos, las señales de alarma y las técnicas que previamente hayan ayudado a la persona a recuperar la calma. [2,4]

Desescalada verbal y relación terapéutica

La relación terapéutica constituye un elemento central del cuidado psiquiátrico.

La evidencia disponible indica que las intervenciones de Enfermería que combinan comunicación, escucha activa, establecimiento de vínculo y otras estrategias individualizadas pueden contribuir al manejo de situaciones de agresividad. Un estudio realizado en una unidad de salud mental aguda española analizó específicamente la relación entre la utilización de desescalada verbal por parte de Enfermería y el uso de contención mecánica. [5]

Investigaciones más recientes también han descrito diferentes combinaciones de intervenciones enfermeras, incluyendo desescalada verbal, escucha activa, creación de vínculo, establecimiento de límites, resolución de problemas, distracción y modificación del entorno. [6]

Estos resultados apoyan la importancia de no considerar la desescalada como una única técnica, sino como una intervención individualizada y multimodal.

Formación específica del personal de Enfermería

La capacidad de intervenir adecuadamente ante una situación de agitación requiere formación específica.

La formación debe incluir:

  • Identificación de signos de alarma
  • Valoración del riesgo
  • Comunicación terapéutica
  • Técnicas de desescalada
  • Regulación de estímulos
  • Actuación ante situaciones de violencia
  • Medidas de seguridad
  • Actuación ante la necesidad de contención
  • Cuidados posteriores al episodio. [4]

Una revisión integrativa publicada recientemente encontró que los programas de formación en desescalada pueden mejorar la confianza profesional y favorecer prácticas centradas en la persona, aunque los resultados respecto a la reducción directa de incidentes violentos no son uniformes y dependen también de factores organizativos y ambientales. [7]

Por tanto, la formación aislada no debería considerarse suficiente: debe acompañarse de protocolos, recursos adecuados, trabajo en equipo y apoyo institucional.

Prevención de la contención mecánica

La contención mecánica representa una intervención restrictiva que puede conllevar consecuencias físicas y psicológicas y, por ello, debe contemplarse únicamente cuando las alternativas disponibles no permiten garantizar la seguridad.

Las recomendaciones NICE establecen que las intervenciones restrictivas deben utilizarse únicamente cuando las estrategias preventivas y de desescalada hayan fracasado y exista un riesgo relevante de daño. Asimismo, deben ser proporcionales al riesgo, utilizar la opción menos restrictiva posible y mantenerse durante el menor tiempo necesario. [2,4]

La OMS también promueve modelos de atención en crisis orientados a reducir las prácticas coercitivas y a proporcionar atención respetuosa con la dignidad y los derechos de las personas. [1]

En este contexto, Enfermería desempeña un papel fundamental tanto en la prevención como en la vigilancia y evaluación de las intervenciones restrictivas cuando finalmente resultan necesarias.

Actuación posterior al episodio

Una vez finalizada una situación de agitación, la intervención enfermera no debe considerarse concluida.

Es necesario valorar el estado físico y emocional de la persona, documentar adecuadamente el episodio y analizar los factores que lo desencadenaron.

Cuando las condiciones lo permiten, resulta útil realizar una conversación posterior con la persona para identificar qué estrategias fueron útiles, qué factores incrementaron su malestar y qué actuaciones podrían ayudar en futuras situaciones.

NICE recomienda la realización de procesos de revisión y debriefing después de los episodios de violencia o de utilización de medidas restrictivas. [2,4]

Este análisis permite transformar una situación de crisis en una oportunidad para mejorar el plan de cuidados y prevenir nuevos episodios.

Discusión

La agitación psicomotriz representa uno de los escenarios que más capacidad de respuesta clínica exige a los profesionales de Enfermería en salud mental. Su abordaje no debe limitarse a controlar una conducta determinada, sino que debe intentar comprender qué factores están provocando o manteniendo la situación.

La evidencia disponible respalda la utilización de estrategias preventivas y de desescalada, aunque también señala que la investigación presenta limitaciones. Revisiones anteriores han encontrado una evidencia limitada o de baja calidad para algunas intervenciones específicas, mientras que trabajos más recientes apoyan modelos multimodales que combinan diferentes actuaciones. [5,6]

Esta circunstancia pone de manifiesto la importancia de evitar enfoques excesivamente simplificados. No existe una única técnica de desescalada aplicable a todas las personas. La intervención debe individualizarse en función del estado clínico, antecedentes, desencadenantes, capacidad de comunicación y nivel de riesgo.

En este proceso, Enfermería ocupa una posición privilegiada debido a la continuidad del contacto asistencial y a la posibilidad de detectar cambios conductuales antes de que se produzca una escalada.

La prevención requiere además un entorno organizativo adecuado. La disponibilidad de personal suficiente, protocolos actualizados, espacios apropiados y formación continuada puede facilitar una respuesta más segura y terapéutica.

Conclusión

La desescalada verbal constituye una herramienta fundamental dentro de los cuidados de Enfermería ante la agitación psicomotriz y las situaciones de crisis en salud mental.

La identificación precoz de signos de alarma, la valoración individualizada del riesgo, la comunicación terapéutica, la escucha activa, el respeto del espacio personal y la regulación de estímulos permiten establecer una intervención orientada a recuperar progresivamente el control emocional y prevenir la escalada de la conducta.

La actuación enfermera debe centrarse en la persona y no únicamente en la conducta observable. Para ello, es necesario conocer los desencadenantes individuales, adaptar las estrategias de comunicación y favorecer la participación de la persona en las decisiones relacionadas con su atención siempre que su situación clínica lo permita.

La evidencia actual también indica que la desescalada debe integrarse en estrategias más amplias que incluyan formación profesional, trabajo en equipo, protocolos institucionales y evaluación posterior de los episodios.

La prevención y reducción de las intervenciones restrictivas constituye, además, una línea coherente con los modelos de atención en salud mental centrados en la dignidad, los derechos humanos y la atención individualizada.

En definitiva, Enfermería desempeña un papel esencial en la detección precoz, prevención, intervención y seguimiento de las situaciones de agitación psicomotriz, contribuyendo a una atención más segura y terapéutica tanto para la persona atendida como para los profesionales.

Bibliografía

  1. World Health Organization. Mental health crisis services: promoting person-centred and rights-based approaches. Geneva: WHO; 2021. Disponible en: ttps://www.who.int/publications/i/item/97892400257 21?utm_source.com
  2. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Violence and aggression: short-term management in mental health, health and community settings. NICE guideline NG10. London: Disponible en https://www.nice.org.uk/guidance/ng10/chapter/Reco mmendations
  3. Ministerio de Sanidad. Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2022-2026. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2022. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/bibliotecaPub/repositor io/libros/29236_estrategia_de_salud_mental_del_Sis tema_Nacional_de_Salud_2022-2026.pdf?utm_source=ch atgpt.com
  4. NICE. Quality statement 2: Preventing and managing violent or aggressive behaviour. NICE QS154. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/qs154/chapter/qua lity-statement-2-preventing-and-managing-violent-o r-aggressive-behaviour
  5. Price O, Papastavrou Brooks C, Johnston I, McPherson P, Goodman H, Grundy A, Cree L, Motala Z, Robinson J, Doyle M, Stokes N, Armitage CJ, Barley E, Brooks H, Callaghan P, Carter LA, Davies LM, Drake RJ, Lovell K, Bee P. Development and evaluation of a de-escalation training intervention in adult acute and forensic units: the EDITION systematic review and feasibility trial. Health Technol Assess. 2024 Jan;28(3):1-120. doi: 10.3310/FGGW6874. PMID: 38343036; PMCID: PMC11017147.
  6. Daguman EI, Hutchinson M, Lakeman R. Uncovering Complexities in Reducing Aggression, Conflict and Restrictive Practices in Acute Mental Healthcare Settings: An Overview of Reviews. Int J Ment Health Nurs. 2024 Dec;33(6):1666-1686. doi: 10.1111/inm.13376. Epub 2024 Jun 17. PMID: 38886873.
  7. Richardson Velmans S, Joseph C, Wood L, Billings J. A systematic review and thematic synthesis of inpatient nursing staff experiences of working with high-risk patient behaviours. J Psychiatr Ment Health Nurs. 2024 Jun;31(3):325-339. doi: 10.1111/jpm.12987. Epub 2023 Oct 24. PMID: 37874310.