Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 866
Autor principal (primer firmante): Irene Clavería Carcas
Fecha recepción: 25/07/2026
Fecha aceptación: 21/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 866
Autores:
- Irene Clavería Carcas.
- Juncal Mateo Bueno.
- María Aznar Chicote.
- Nuria Lagota Frago.
- Sandra Quílez Artal.
- Carolina Giner Pérez.
Categoría: DUE.
Palabras clave: enfermedad, hepática, gestación, alteración, flujo, bilis, sangre, obstetricia, parto, fetal, parto.
Introducción
La colestasis intrahepática del embarazo (CIE) es una enfermedad hepática específica de la gestación que se caracteriza por una alteración reversible del flujo normal de la bilis, provocando la acumulación de ácidos biliares en la sangre materna. Aunque se considera una patología poco frecuente, representa una de las complicaciones obstétricas de mayor relevancia debido al aumento del riesgo de eventos adversos fetales, como el parto prematuro, el sufrimiento fetal y, en los casos más graves, la muerte fetal intrauterina.
La enfermedad suele aparecer durante el segundo o, con mayor frecuencia, el tercer trimestre del embarazo y desaparece espontáneamente tras el parto. Su etiología es multifactorial e incluye factores hormonales, genéticos y ambientales que alteran el funcionamiento de los hepatocitos y el transporte de los ácidos biliares. Si bien el pronóstico materno suele ser favorable, la vigilancia obstétrica y los cuidados de Enfermería son fundamentales para minimizar las complicaciones fetales y garantizar una atención integral.
Fisiopatología
La función principal del hígado incluye la producción y secreción de bilis, un líquido esencial para la digestión y absorción de las grasas. En condiciones normales, los ácidos biliares son sintetizados por los hepatocitos, transportados hacia los conductos biliares y posteriormente liberados al intestino.
En la colestasis intrahepática del embarazo este mecanismo se altera debido a una disminución de la excreción biliar. Como consecuencia, los ácidos biliares se acumulan en el hígado y pasan al torrente sanguíneo materno. Este incremento produce los síntomas característicos de la enfermedad y puede atravesar la placenta, afectando al bienestar fetal.
El aumento de estrógenos y progesterona propio del embarazo desempeña un papel importante en la alteración del transporte biliar, especialmente en mujeres con predisposición genética. Se han identificado mutaciones en genes relacionados con proteínas transportadoras hepáticas que aumentan la susceptibilidad a desarrollar esta enfermedad.
Factores de riesgo
La aparición de colestasis intrahepática del embarazo depende de la interacción entre factores genéticos y ambientales. Uno de los principales factores predisponentes es el antecedente personal de haber presentado la enfermedad en embarazos anteriores, ya que el riesgo de recurrencia puede superar el 50%.
Asimismo, existe mayor incidencia en mujeres con antecedentes familiares de colestasis gestacional, embarazos múltiples, técnicas de reproducción asistida y gestaciones con niveles elevados de hormonas sexuales.
Otros factores asociados incluyen la edad materna avanzada, enfermedades hepáticas previas, hepatitis C, litiasis biliar y determinadas variaciones geográficas y estacionales, lo que sugiere la influencia de factores ambientales y nutricionales.
La identificación de estos factores permite intensificar la vigilancia prenatal en mujeres con mayor riesgo.
Manifestaciones clínicas
El síntoma más característico de la colestasis intrahepática del embarazo es el prurito intenso, especialmente en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Este picor suele empeorar durante la noche y puede extenderse progresivamente al resto del cuerpo.
A diferencia de otras enfermedades dermatológicas, el prurito aparece sin lesiones cutáneas primarias. Las únicas alteraciones visibles suelen corresponder a excoriaciones producidas por el rascado persistente.
En algunos casos también pueden aparecer ictericia, coluria, acolia, fatiga, náuseas o molestias en el hipocondrio derecho, aunque estas manifestaciones son menos frecuentes.
La intensidad del prurito puede afectar significativamente la calidad de vida de la gestante, provocando alteraciones del sueño, ansiedad, irritabilidad y agotamiento físico.
Desde la práctica enfermera, la aparición de prurito intenso durante el embarazo, especialmente en ausencia de lesiones cutáneas, debe motivar la derivación para valoración médica y realización de pruebas complementarias.
Diagnóstico
El diagnóstico de la colestasis intrahepática del embarazo combina la valoración clínica con estudios analíticos.
La determinación de ácidos biliares séricos constituye la prueba más sensible y específica. Valores elevados apoyan el diagnóstico y permiten clasificar la gravedad de la enfermedad. Generalmente, concentraciones superiores a 10 µmol/L son compatibles con colestasis gestacional, aunque cifras más elevadas se asocian a un mayor riesgo fetal.
Además, suelen observarse elevaciones de las transaminasas hepáticas, especialmente alanina aminotransferasa (ALT) y aspartato aminotransferasa (AST), aunque estos parámetros pueden variar entre pacientes.
Es necesario descartar otras causas de alteración hepática durante el embarazo, como hepatitis virales, colelitiasis, síndrome HELLP, hígado graso agudo del embarazo o enfermedades hepáticas previas.
La monitorización analítica periódica permite valorar la evolución clínica y orientar las decisiones obstétricas.
Riesgos maternos y fetales
Aunque el pronóstico materno suele ser favorable y los síntomas desaparecen tras el parto, la colestasis intrahepática del embarazo puede asociarse a importantes complicaciones fetales.
Entre ellas destacan el parto prematuro espontáneo, el sufrimiento fetal, la presencia de meconio en líquido amniótico y el aumento del riesgo de muerte fetal intrauterina, especialmente cuando las concentraciones de ácidos biliares son muy elevadas.
En la madre pueden aparecer alteraciones en la absorción de vitaminas liposolubles, especialmente vitamina K, incrementando el riesgo de hemorragia, aunque esta complicación es poco frecuente con el seguimiento adecuado.
La vigilancia fetal estrecha constituye uno de los pilares fundamentales del manejo clínico.
Tratamiento
El tratamiento tiene como objetivo aliviar los síntomas maternos y reducir el riesgo de complicaciones fetales.
El ácido ursodesoxicólico es el fármaco más utilizado, ya que mejora el flujo biliar, disminuye las concentraciones de ácidos biliares y suele reducir la intensidad del prurito. Aunque continúa siendo el tratamiento farmacológico de elección en muchos protocolos, la evidencia científica actual indica que su principal beneficio es el alivio sintomático materno, mientras que su efecto sobre la reducción de eventos fetales graves sigue siendo objeto de investigación.
También pueden recomendarse medidas complementarias, como el uso de cremas hidratantes o emolientes para aliviar el malestar cutáneo, aunque estas no modifican la evolución de la enfermedad.
En función de la gravedad y de los niveles de ácidos biliares, el equipo obstétrico puede considerar la inducción del parto antes del término para disminuir el riesgo de muerte fetal, valorando siempre el equilibrio entre los beneficios y los riesgos de la prematuridad.
Papel de Enfermería
La Enfermería desempeña un papel fundamental en la atención integral de la gestante con colestasis intrahepática del embarazo.
La valoración inicial debe incluir la intensidad del prurito, la afectación del descanso nocturno, el impacto emocional y la presencia de otros síntomas asociados. Asimismo, es importante registrar la evolución clínica y colaborar en la realización de controles analíticos y pruebas de bienestar fetal.
La educación sanitaria constituye una intervención prioritaria. La gestante debe recibir información clara sobre la naturaleza de la enfermedad, la importancia del seguimiento obstétrico y la necesidad de acudir inmediatamente si percibe disminución de los movimientos fetales o cualquier otro signo de alarma.
El apoyo emocional también resulta esencial. La incertidumbre relacionada con el riesgo fetal suele generar elevados niveles de ansiedad. La escucha activa, la empatía y una comunicación basada en la evidencia ayudan a disminuir el miedo y favorecen la adherencia al seguimiento.
Tras el parto, la Enfermería debe informar a la mujer de que los síntomas suelen desaparecer en pocos días y recomendar la realización de controles posteriores para confirmar la normalización de la función hepática. Además, es importante explicar el elevado riesgo de recurrencia en futuras gestaciones.
Educación para la salud
Las intervenciones educativas deben orientarse a mejorar el conocimiento de la enfermedad y favorecer la participación activa de la gestante en su cuidado.
Es recomendable informar sobre la importancia de cumplir los controles obstétricos programados, tomar correctamente la medicación prescrita y comunicar cualquier cambio en la intensidad del prurito o en los movimientos fetales.
Aunque no existe una dieta específica capaz de prevenir o curar la colestasis intrahepática del embarazo, mantener una alimentación equilibrada, una hidratación adecuada y evitar el consumo de alcohol y medicamentos no prescritos contribuye al cuidado general de la salud materna.
La participación de la pareja y de la familia puede proporcionar un importante apoyo emocional durante el seguimiento del embarazo.
Conclusión
La colestasis intrahepática del embarazo es una enfermedad hepática reversible propia de la gestación que se manifiesta principalmente mediante prurito intenso y elevación de los ácidos biliares séricos. Aunque el pronóstico materno suele ser excelente tras el parto, la enfermedad se asocia a un aumento del riesgo de complicaciones fetales, lo que hace imprescindible un diagnóstico precoz y un seguimiento obstétrico estrecho.
El uso de cuidados basados en la evidencia, junto con una comunicación eficaz y un abordaje multidisciplinar, contribuye a mejorar la seguridad materno-fetal y la calidad de la atención durante el embarazo.
La actualización continua de los conocimientos por parte del personal de Enfermería resulta esencial para ofrecer cuidados de calidad y favorecer resultados perinatales más seguros en mujeres que presentan esta patología.
Bibliografía
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