Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 281
Autor principal (primer firmante): Ancuta Catalina
Fecha recepción: 24/09/2026
Fecha aceptación: 21/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 281
Autores:
- Ancuta Catalina
- Elena Lucica Stefaniu
- Marta Morón Ocaso
- Ana María Albacar Galve
- José Francisco Ramos Labrador
- Jose Lasala Martin
Resumen
El celador es un profesional no sanitario cuya labor resulta imprescindible para el funcionamiento diario de hospitales, centros de salud y otras instituciones sanitarias. Este artículo describe de forma general las funciones del celador dentro de la institución sanitaria, su papel en el traslado y movilización de pacientes, el apoyo a otros profesionales, el control de accesos y la colaboración en tareas administrativas y logísticas. Se analizan también las cualidades personales y profesionales deseables en este puesto, así como la importancia de la formación continuada, ejemplificada en los cursos de cien horas orientados a la actualización de competencias del celador. Se concluye que, pese a no realizar tareas clínicas, el celador constituye un eslabón esencial dentro del equipo multidisciplinar, cuya correcta preparación repercute directamente en la calidad y seguridad de la atención sanitaria.
Palabras clave: celador; institución sanitaria; hospital; traslado de pacientes; equipo multidisciplinar; formación continuada.
Introducción
Las instituciones sanitarias, ya sean hospitales, centros de salud, residencias o centros sociosanitarios, se sustentan en el trabajo coordinado de múltiples categorías profesionales. Entre ellas, el celador ocupa un lugar propio, distinto al del personal sanitario, pero igualmente necesario para que la actividad asistencial se desarrolle con normalidad. Sus tareas abarcan desde el traslado de pacientes y el apoyo en la movilización hasta funciones de vigilancia, control de accesos, mantenimiento del orden en las instalaciones y colaboración con otros servicios del centro.
A pesar de que la figura del celador suele asociarse popularmente a tareas sencillas de traslado, la realidad de su trabajo es considerablemente más amplia y variada, adaptándose a las necesidades de cada servicio hospitalario. Además, el trato directo y frecuente con pacientes, familiares y otros profesionales convierte al celador en una figura de referencia dentro de la institución, motivo por el cual sus competencias personales y su formación resultan determinantes para la calidad global de la atención prestada.
Objetivos
Objetivo general
Describir el papel del celador dentro de las instituciones sanitarias y su contribución al funcionamiento del equipo multidisciplinar.
Objetivos específicos
- Identificar las principales funciones del celador en distintos servicios de una institución sanitaria.
- Analizar las cualidades personales y profesionales necesarias para el correcto desempeño del puesto.
- Describir la relación del celador con otros profesionales del equipo asistencial.
- Justificar la relevancia de la formación continuada, como los cursos de cien horas, en la actualización de competencias del celador.
Métodos
Se ha realizado una revisión narrativa de la bibliografía disponible sobre organización hospitalaria, categorías profesionales no sanitarias y funciones del celador en distintos ámbitos asistenciales. Para su elaboración se han consultado manuales profesionales, normativa reguladora de la categoría de celador, guías de organización de centros sanitarios y los contenidos habituales de los programas de formación de cien horas dirigidos a esta categoría profesional. Se ha priorizado documentación de aplicación práctica y vigencia reciente, con el fin de ofrecer una visión actualizada del puesto.
Resultados
El traslado y la movilización de pacientes constituyen una de las funciones más reconocibles del celador, ya sea mediante camilla, silla de ruedas o cama, tanto dentro del propio centro como en traslados entre instituciones. Esta tarea exige conocimientos básicos de mecánica corporal y de manejo seguro de cargas, con el fin de evitar lesiones tanto en el paciente como en el propio trabajador, especialmente en el caso de personas con movilidad reducida o en situación de dependencia.
Junto a esta labor, el celador desempeña funciones de apoyo a otros profesionales sanitarios, colaborando en la preparación de material, el acompañamiento de pacientes a pruebas diagnósticas y la asistencia en determinadas maniobras que requieren la sujeción o el posicionamiento del enfermo. Asimismo, participa habitualmente en el control de accesos del centro, la vigilancia de las instalaciones y la gestión de incidencias relacionadas con el orden y la seguridad, incluyendo la actuación ante visitantes o situaciones que requieran su intervención.
En el ámbito administrativo y logístico, el celador colabora en el traslado de documentación clínica, muestras biológicas, correspondencia interna y material diverso entre los distintos servicios del hospital. También suele encargarse de la manipulación de cadáveres y su traslado al área correspondiente, tarea que exige un trato especialmente respetuoso y discreto hacia el fallecido y sus familiares.
En cuanto a las cualidades personales deseables, la bibliografía consultada destaca la importancia de la fortaleza física, la capacidad de trabajo en equipo, la discreción, la empatía hacia el paciente y sus familiares, y el autocontrol emocional ante situaciones de tensión, como las que pueden derivarse de la atención a pacientes agitados o de la comunicación de noticias difíciles. Estas cualidades, aunque en parte inherentes a la persona, pueden reforzarse y desarrollarse mediante formación específica.
En este sentido, los cursos de cien horas dirigidos a celadores de instituciones sanitarias suelen abordar contenidos como la organización del sistema sanitario, técnicas de movilización y traslado de pacientes, primeros auxilios básicos, atención al paciente y familiares, normas de higiene hospitalaria y aspectos legales relacionados con la profesión, proporcionando una base sólida para el desempeño integral del puesto.
Discusión
Los resultados obtenidos reflejan que la figura del celador, lejos de limitarse a una función auxiliar de escasa complejidad, constituye un puesto con responsabilidades variadas que inciden directamente en la experiencia del paciente y en el funcionamiento eficiente de la institución sanitaria. La literatura consultada coincide en señalar que la profesionalización de esta categoría, mediante formación reglada y continuada, contribuye a mejorar tanto la calidad del servicio prestado como la satisfacción laboral del propio trabajador.
Cabe destacar asimismo que la relación del celador con el resto del equipo asistencial no debe entenderse como jerárquicamente subordinada en un sentido estricto, sino como una colaboración necesaria dentro de un sistema en el que cada categoría profesional aporta un valor específico. La coordinación fluida entre celadores, personal de Enfermería y facultativos redunda en una atención más segura y eficiente para el paciente.
Como limitación, debe señalarse que las funciones concretas asignadas al celador pueden variar de una institución a otra, e incluso entre distintos servicios de un mismo centro, en función de la normativa interna, el convenio laboral aplicable y la organización específica de cada plantilla, por lo que las conclusiones generales deben matizarse siempre en el contexto de cada institución.
Conclusiones
El celador constituye una figura esencial dentro de las instituciones sanitarias, cuyas funciones abarcan el traslado y movilización de pacientes, el apoyo a otros profesionales, el control de accesos y la colaboración en tareas administrativas y logísticas. El correcto desempeño de este puesto exige tanto cualidades personales adecuadas como una formación específica y actualizada, como la que proporcionan los cursos de cien horas, que permiten al celador desarrollar su labor con mayor seguridad, eficacia y calidad humana dentro del equipo multidisciplinar.
Bibliografía
- Fuentes García A, López Romero A. Manual del celador de instituciones sanitarias. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2020.
- Ministerio de Sanidad. Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2003.
- Organización Mundial de la Salud. Recursos humanos para la salud: manual de seguimiento y evaluación. Ginebra: OMS; 2010.
- Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. Recomendaciones de bioseguridad en el ámbito hospitalario. Madrid: SEMPSPH; 2021.
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Guía de manejo manual de cargas y movilización de pacientes. Madrid: INSST; 2018.



