Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 927
Autor principal (primer firmante): Marta Moron Ocaso
Fecha recepción: 27/07/2026
Fecha aceptación: 23/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 927
Autores:
Marta Morón Ocaso
María Celeste García Carreras
Samuel Roa Mejía
Ana María Peris Gargallo
José Luis Abenia Sancho
Marta González Tomás
Categoría profesional: TOTAL STAFF
Resumen
La digitalización del Sistema Nacional de Salud se puso en marcha para hacer más sostenible el modelo público y mejorar la atención sanitaria, facilitando el acceso a la historia clínica, la comunicación entre la Administración y el paciente, y la gestión de citas. Sin embargo, este avance tecnológico también ha aumentado la brecha digital, sobre todo entre las personas más vulnerables y, en especial, entre los mayores.
Por eso, es importante estudiar cómo afecta esta transformación digital al acceso a los servicios sanitarios de los pacientes de mayor edad, así como las dificultades que aparecen por la falta de habilidades digitales o por interfaces poco intuitivas, que pueden dificultar aún más su uso. Para evitar que las personas mayores queden excluidas del sistema, es necesario combinar la tecnología con canales presenciales accesibles, adaptar las aplicaciones a sus necesidades y ofrecer formación digital tanto a los usuarios como a sus familias, garantizando así un acceso igualitario a la sanidad.
Palabras clave:
Brecha Digital; Anciano; Accesibilidad a los Servicios de Salud; Telemedicina; Equidad en Salud.
Introducción
El cambio en las administraciones sanitarias durante el siglo XXI ha ido de la mano de la digitalización de los servicios. Hoy en día, la gestión se realiza sobre todo a través de aplicaciones móviles o páginas web de los centros sanitarios, dejando atrás trámites que antes se hacían de forma presencial o por teléfono. Un buen ejemplo son las solicitudes de consulta, la receta electrónica o el acceso a informes analíticos y a la historia clínica. Esta nueva forma de gestionar los servicios ha permitido ahorrar tiempo y reducir costes administrativos, pero también ha puesto de manifiesto una brecha generacional en el uso de estos recursos, especialmente en una sociedad cada vez más envejecida.
Para muchas personas mayores, la tecnología no siempre supone una ayuda, sino que a menudo se convierte en un obstáculo difícil de superar. Además, la eliminación de puntos de atención presencial en la administración sanitaria y la obligación de hacer muchos trámites solo por internet hacen que aparezca una nueva brecha digital. Esto perjudica la autonomía de los mayores, aumenta su dependencia de otras personas para poder acceder a los servicios sanitarios y agrava la desigualdad, sobre todo en los pacientes más vulnerables. Por eso, conviene estudiar cómo afecta la digitalización a la población mayor y plantear soluciones que sean más inclusivas e integradoras.
Desarrollo
El impacto de la digitalización sanitaria en la población envejecida impacta en numerosos factores que afectan a la relación del paciente con la asistencia sanitaria, influyendo negativamente en los principios básicos de equidad en el acceso a los servicios sanitarios.
Un factor es la falta de competencias digitales o alfabetización tecnológica. Para la gran mayoría de pacientes mayores, la tecnología es una ciencia desconocida, ya que no ha convivido con ella en su vida laboral o en su ocio. Conceptos que para la mayoría de la población son comunes y habituales, como "autenticación en dos pasos", "certificado digital", "código QR" o "descarga de PDF", para nuestras personas mayores son desconocidos y complejos. Las citas, las recetas electrónicas o las aplicaciones móviles de las administraciones sanitarias para cualquier tipo de trámite, les hace experimentar un sentimiento de vulnerabilidad, indefensión y rechazo.
Otra barrera reside en el diseño técnico de las interfaces. Muchas de las aplicaciones de salud autonómicas no han sido diseñadas pensando que deben ser utilizadas por personas mayores, y contienen contrastes de pantalla insuficientes, tamaños de fuente pequeños y rígidos y menús de navegación excesivamente complejos, que dificulta enormemente el uso para personas con presbicia, temblores u otras limitaciones motrices y cognitivas propias de la tercera edad.
Todos estos problemas de desconexión tecnológica hacen que la gestión del acceso a la sanidad se traslade hacia otros familiares más habituados y formados en competencias digitales, haciendo que el paciente mayor pierda confidencialidad en sus diagnósticos y citas al delegar su acceso a familiares allegados o cuidadores. Esta pérdida de conexión de acceso al sistema sanitario se agrava cuando el paciente no posee una red de apoyo sociofamiliar, encontrándose aislado o sólo, lo que desemboca en una exclusión sanitaria real.
El anciano claudica de solicitar citas o revisiones rutinarias, lo que interrumpe el seguimiento de patologías crónicas como la hipertensión o la diabetes, y provoca un aumento de riesgo de recaídas graves y complicaciones.
Propuestas de mejora
Con el objetivo de armonizar la tecnología con el derecho de acceso a la salud de las personas mayores, se exponen una serie de sugerencias de adaptación administrativa:
- Respaldar el canal presencial y telefónico: Es sumamente importante mantener y reforzar los puntos tradicionales de atención al usuario y las líneas telefónicas en los centros de atención primaria. La digitalización debe ser una opción para aumentar la eficiencia del sistema, pero nunca una única vía, pues se convertiría en una fuente de exclusión para aquellos que carecen de medios técnicos y capacitación tecnológica.
- Diseño de interfaces adaptados a las personas mayores: las plataformas digitales de salud deben incorporar un "modo sénior" activable de forma sencilla que simplifique el menú, establezca tipos de letra de fácil y alta visualización, asistencia por voz integrada y un sencillo sistema de acceso, basado, por ejemplo, en datos biométricos simples o códigos numéricos SMS de lectura fácil.
- Puntos de soporte digital y agentes facilitadores: Crear en las salas de acceso de los centros sanitarios la figura del "Facilitador Digital" que tenga por objeto ayudar y guiar a los usuarios mayores en el uso de las aplicaciones digitales y enseñarles el manejo básico de éstas para aumentar su autonomía en el acceso a los servicios sanitarios.
- Talleres comunitarios de alfabetización en salud electrónica: Coordinar entre los centros de atención primaria, los ayuntamientos y los centros de día talleres prácticos específicos sobre el uso de la app sanitaria local. Enseñar a los mayores a consultar su hoja de medicación o pedir cita potencia su envejecimiento activo, su autoestima y su independencia.
Conclusión
La digitalización debe de ser una herramienta positiva que ayude a la eficiencia en la administración sanitaria, pero nunca transformarse en un muro que margine a los colectivos más vulnerables y con mayores necesidades asistenciales. La digitalización administrativa sólo supondrá un éxito si es inclusiva y no deja a ningún colectivo vulnerable atrás. En una sociedad envejecida como la nuestra, el sistema debe de integrar circuitos administrativos combinados, digitales y analógicos, para dar cabida a toda la población, respetando los diferentes ritmos tecnológicos de ésta. El derecho de acceso a nuestro sistema sanitario no debe ser alterado por falta recursos o capacitación digital.
Bibliografía
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- Defensor del Pueblo. La accesibilidad de las personas mayores a los servicios de la administración pública digitalizada. Madrid: Cortes Generales; 2025.



