Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 237
Autor principal (primer firmante): Joaquín Malo De Molina Muñoz
Fecha recepción: 21/09/2026
Fecha aceptación: 18/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 237
Autores:
- Joaquín Malo De Molina Muñoz
- Maria del Carmen Mozota Mateo
- Pamela Martínez Santana
- Yudy Carolina Arias Basto
- Valeria Patricia Jiménez Cifuentes
- María Elena Salleras Sorolla
Palabras clave: celador, control de accesos, seguridad hospitalaria, circulación interna, áreas restringidas, organización hospitalaria.
Resumen
Los centros hospitalarios disponen de áreas cuyo acceso debe permanecer limitado debido a las características de la actividad desarrollada, las necesidades de los pacientes o los riesgos asociados a determinadas instalaciones. Quirófanos, unidades de cuidados intensivos, áreas de aislamiento y determinados espacios técnicos son algunos ejemplos de zonas en las que resulta necesario organizar adecuadamente la circulación de personas.
El celador puede participar, según la organización y protocolos de cada centro, en la orientación de usuarios, regulación de determinados accesos y mantenimiento de los circuitos internos establecidos. Su actuación contribuye a evitar la entrada de personas no autorizadas, reducir interrupciones en la actividad asistencial y facilitar el desplazamiento ordenado de pacientes, profesionales y familiares.
Estas funciones deben desarrollarse respetando las competencias profesionales, los derechos de los usuarios y las instrucciones del centro. El celador no sustituye al personal de seguridad ni asume funciones que correspondan a otras categorías profesionales. La comunicación, conocimiento de los circuitos y actuación ante incidencias resultan fundamentales para contribuir a un entorno hospitalario organizado y seguro.
Abstract
Hospitals have areas where access must be restricted due to the activities performed, patient needs or risks associated with certain facilities. Operating theatres, intensive care units, isolation areas and certain technical spaces are examples of areas where the movement of people must be properly organised.
Hospital porters may participate, according to the organisation and protocols of each healthcare centre, in guiding users, regulating certain access points and maintaining established internal circulation routes. Their work helps prevent unauthorised access, reduce interruptions to healthcare activities and facilitate the orderly movement of patients, professionals and relatives.
These duties must be performed while respecting professional responsibilities, patients’ rights and hospital instructions. Hospital porters do not replace security personnel or assume responsibilities belonging to other professional categories. Communication, knowledge of internal routes and appropriate management of incidents are essential to contribute to an organised and safe hospital environment.
Introducción
Un hospital constituye un espacio complejo por el que circulan diariamente numerosos pacientes, familiares, trabajadores, proveedores y otros usuarios. Aunque existen zonas de acceso general, determinadas áreas necesitan limitar o controlar la entrada de personas.
Las restricciones pueden establecerse por diferentes motivos. En algunas unidades resulta necesario proteger la intimidad y tranquilidad de pacientes especialmente vulnerables, mientras que en otras existen requisitos relacionados con prevención de infecciones, seguridad, organización asistencial o funcionamiento de equipos.
El control adecuado de la circulación permite además evitar aglomeraciones y facilitar que los profesionales puedan desarrollar su actividad.
El celador mantiene un contacto frecuente con pacientes y usuarios y conoce habitualmente la distribución física del centro. Dentro de las funciones y procedimientos establecidos, puede colaborar en la orientación y mantenimiento de los circuitos de circulación.
Esta participación debe diferenciarse claramente de las funciones propias del personal de seguridad. El celador actúa dentro de sus competencias y comunica las situaciones que requieren intervención de otros profesionales.
Desarrollo
Organización de los accesos hospitalarios
Los centros sanitarios establecen diferentes niveles de acceso dependiendo de las características de cada zona. Existen espacios de libre circulación y otros reservados para trabajadores, pacientes autorizados o personas que cumplen determinados requisitos.
La señalización constituye una herramienta fundamental para organizar estos movimientos. Los carteles, indicaciones y sistemas de identificación permiten orientar a los usuarios y reducir entradas accidentales en zonas restringidas.
El celador debe conocer la distribución general del centro y las normas básicas de circulación aplicables en su área de trabajo. Esta información le permite orientar correctamente a pacientes y acompañantes.
Cuando una persona intenta acceder a una zona restringida, debe proporcionarse información de manera clara y respetuosa. En numerosas ocasiones el problema se debe simplemente al desconocimiento de la distribución del hospital.
No resulta adecuado limitarse a impedir el paso sin ofrecer una alternativa cuando sea posible. Indicar dónde debe esperar, qué recorrido debe seguir o a qué punto de información debe dirigirse facilita la atención.
Áreas asistenciales restringidas
Determinadas unidades requieren un control especial de la circulación debido a las características de los pacientes atendidos.
Los bloques quirúrgicos presentan circuitos específicos destinados a organizar la entrada de profesionales, pacientes y materiales. La circulación de personas ajenas a la actividad puede interferir en el funcionamiento del área.
Las unidades de cuidados intensivos también pueden establecer normas particulares de acceso y horarios de acompañamiento. Estas medidas deben aplicarse conforme a los protocolos existentes.
En las unidades pediátricas pueden existir sistemas adicionales destinados a proteger la seguridad de los menores y controlar las entradas y salidas.
Las áreas de aislamiento presentan además requisitos relacionados con la prevención de transmisión de microorganismos. Las personas autorizadas deben respetar las medidas de protección indicadas.
El celador no determina por iniciativa propia quién puede acceder a una unidad cuando esta decisión corresponde al equipo responsable. Su función consiste en colaborar con las normas previamente establecidas.
Circulación de pacientes
Los pacientes pueden desplazarse por el hospital caminando o mediante sillas de ruedas, camillas y camas. Estos movimientos deben integrarse con la circulación del resto de usuarios.
Los pasillos deben permanecer libres de obstáculos que puedan dificultar los traslados. La acumulación de mobiliario, carros o equipos puede generar problemas, especialmente durante situaciones de emergencia.
El celador puede colaborar para mantener los recorridos operativos y comunicar la presencia de elementos que dificulten el paso.
En determinadas zonas existen circuitos específicos para pacientes que deben respetarse. La utilización de recorridos establecidos facilita la organización y puede disminuir interferencias con otras actividades.
Los ascensores también constituyen puntos importantes dentro de la circulación interna. Algunos centros disponen de ascensores destinados prioritariamente a determinados traslados.
Cuando se transporta a un paciente debe evitarse generar aglomeraciones innecesarias y mantener su intimidad durante el recorrido.
Orientación de familiares y visitantes
El hospital puede resultar un entorno complejo para las personas que no están familiarizadas con su distribución. Los familiares pueden tener dificultades para localizar una habitación, consulta o sala de espera.
Una orientación correcta reduce desplazamientos innecesarios y evita que las personas entren accidentalmente en zonas restringidas.
El celador puede proporcionar indicaciones dentro de sus conocimientos y competencias. Cuando desconoce una información debe dirigir al usuario hacia el servicio correspondiente en lugar de proporcionar datos inciertos.
Los horarios y condiciones de visita deben comunicarse siguiendo las normas vigentes. El celador no debe modificar por iniciativa propia las restricciones establecidas.
Cuando una persona muestra desacuerdo con una norma puede explicarse de forma respetuosa que se trata de una medida organizativa del centro y facilitar el contacto con el profesional responsable cuando corresponda.
La comunicación tranquila puede evitar que pequeños problemas de orientación evolucionen hacia situaciones conflictivas.
Privacidad y confidencialidad
El control de accesos también se relaciona con la protección de la intimidad. No todas las personas tienen derecho a conocer dónde se encuentra ingresado un determinado paciente ni a acceder directamente a su habitación.
Cuando alguien solicita información que pueda afectar a la confidencialidad, deben seguirse los procedimientos establecidos.
El celador no debe proporcionar información clínica ni revelar datos personales a personas cuya autorización desconoce.
La presencia de visitantes en determinadas áreas también puede exponer involuntariamente información de otros pacientes. Por ello resulta importante mantener los límites de circulación establecidos.
Las conversaciones entre profesionales sobre cuestiones asistenciales tampoco deben desarrollarse en presencia de personas ajenas cuando puedan revelar información confidencial.
El respeto a la privacidad debe mantenerse en todos los espacios hospitalarios, incluidos pasillos y zonas de espera.
Actuación ante accesos no autorizados
Puede ocurrir que una persona intente entrar en una zona a la que no tiene permitido acceder. La primera actuación debe orientarse a informar sobre la restricción y explicar dónde debe dirigirse.
La mayoría de estas situaciones pueden resolverse mediante comunicación.
Cuando una persona insiste en acceder, presenta una conducta agresiva o genera un riesgo, el celador debe solicitar la intervención de los profesionales correspondientes según el protocolo del centro.
No debe asumir funciones propias del personal de seguridad ni exponerse innecesariamente a una confrontación física.
En situaciones de riesgo inmediato deben activarse los sistemas de aviso establecidos.
La prioridad consiste en proteger a pacientes, trabajadores y usuarios sin sobrepasar las propias competencias.
Las incidencias relevantes deben comunicarse para que puedan quedar registradas cuando corresponda y adoptarse medidas preventivas.
Circulación durante situaciones especiales
La organización habitual puede modificarse durante determinadas circunstancias. Una emergencia, evacuación parcial, traslado urgente o incidencia técnica puede requerir restringir temporalmente determinados recorridos.
El celador debe seguir las instrucciones del plan de emergencia y de los responsables correspondientes.
Durante estas situaciones resulta especialmente importante mantener libres las vías de evacuación.
Las personas que desconocen el centro pueden reaccionar con incertidumbre y necesitan instrucciones claras. La orientación debe realizarse evitando generar alarma innecesaria.
Los ascensores pueden quedar sometidos a restricciones específicas durante determinadas emergencias. Deben seguirse las instrucciones establecidas y nunca improvisar procedimientos.
El conocimiento previo de las vías de evacuación, salidas y puntos de encuentro permite actuar de forma más eficaz.
Coordinación con otros profesionales
El control de la circulación hospitalaria requiere la participación de diferentes servicios. Personal sanitario, admisión, información, mantenimiento y seguridad pueden intervenir dependiendo de la situación.
El celador debe conocer a quién comunicar cada tipo de incidencia.
Una puerta que no cierra correctamente puede necesitar intervención de mantenimiento. Una persona con conducta amenazante puede requerir la presencia del personal de seguridad. Una duda relacionada con la autorización de un familiar para acceder a una unidad debe consultarse con el responsable asistencial.
Intentar resolver problemas que corresponden a otras categorías puede generar errores.
La comunicación entre profesionales permite además actualizar las restricciones cuando cambian las circunstancias de una unidad.
Los cambios de turno deben incluir aquella información organizativa relevante que pueda afectar a la circulación o accesos.
Accesibilidad y necesidades especiales
La organización de los recorridos debe considerar también las necesidades de las personas con discapacidad.
Las rutas accesibles deben mantenerse despejadas. No deben utilizarse rampas, puertas adaptadas u otros espacios necesarios para la movilidad como zonas improvisadas de almacenamiento.
Las personas con discapacidad visual pueden necesitar indicaciones más precisas para desplazarse. Las personas con dificultades auditivas pueden requerir que la información se proporcione mediante métodos adecuados.
Los usuarios con movilidad reducida deben poder utilizar los recorridos accesibles previstos por el centro.
El celador puede colaborar proporcionando orientación y facilitando el desplazamiento dentro de sus funciones.
Una organización segura no consiste únicamente en restringir accesos, sino también en garantizar que quienes están autorizados puedan desplazarse adecuadamente.
Papel del celador en la seguridad organizativa
El conocimiento de los espacios convierte al celador en una figura importante dentro de la organización cotidiana del hospital.
Su presencia en accesos, pasillos y diferentes unidades permite detectar incidencias como obstáculos, personas desorientadas o circulación por zonas no autorizadas.
Estas observaciones deben utilizarse para facilitar el funcionamiento del centro y comunicar problemas cuando sea necesario.
La actuación debe mantenerse siempre dentro de los límites profesionales. El celador no sustituye a vigilantes de seguridad, personal sanitario ni responsables administrativos.
La formación sobre organización interna, planes de emergencia, confidencialidad y comunicación resulta útil para desarrollar correctamente estas funciones.
El trato respetuoso debe mantenerse incluso cuando sea necesario recordar una restricción. La aplicación de una norma no justifica actitudes autoritarias ni desconsideradas.
Conclusión
La organización de accesos y circulación interna constituye un elemento importante para el funcionamiento seguro de los centros hospitalarios.
El celador puede colaborar en la orientación de usuarios y en el cumplimiento de los circuitos establecidos.
Las áreas restringidas presentan normas específicas que deben respetarse según los protocolos del centro.
La información proporcionada a pacientes y familiares debe ser clara y mantenerse dentro de las competencias profesionales.
La confidencialidad debe protegerse también durante la orientación y control de accesos.
Las situaciones de acceso no autorizado deben abordarse inicialmente mediante una comunicación respetuosa.
Cuando existe riesgo o conflicto debe solicitarse la intervención de los profesionales correspondientes sin asumir funciones propias del personal de seguridad.
Las vías de circulación y evacuación deben mantenerse libres de obstáculos.
La accesibilidad debe formar parte de la planificación de los recorridos hospitalarios.
La coordinación del celador con el resto de servicios contribuye a mantener un entorno ordenado, accesible y seguro para pacientes, familiares y profesionales.
Bibliografía
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