Abordaje de la fragilidad y sarcopenia desde la consulta de AP

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 219

Autor principal (primer firmante): Maria Egea Irurzun

Fecha recepción: 20/09/2026

Fecha aceptación: 17/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 219

Autores:

  • Maria Egea Irurzun
  • Laura Teresa Gallo Úriz

Categoría profesional

Enfermería

Resumen

La sarcopenia es un síndrome caracterizado por la pérdida progresiva de fuerza y función muscular asociada al envejecimiento, que contribuye al deterioro funcional, la fragilidad, las caídas, la discapacidad y la pérdida de autonomía. Su identificación precoz desde Atención Primaria (AP) permite establecer intervenciones dirigidas a preservar la capacidad funcional y prevenir resultados adversos. La consulta de Enfermería constituye un espacio especialmente adecuado para la detección de personas en riesgo, la valoración funcional y nutricional, la promoción del ejercicio físico y la educación para la salud.

El objetivo de este artículo es describir el abordaje de la sarcopenia desde la consulta de Enfermería de AP, integrándolo dentro del modelo de detección e intervención sobre fragilidad y caídas propuesto por el Ministerio de Sanidad en su actualización de 2026.

La evidencia revisada sitúa el ejercicio físico, especialmente el entrenamiento progresivo de fuerza, como una intervención fundamental, acompañado de una adecuada valoración nutricional y de un abordaje multidimensional. La Enfermería de AP desempeña un papel esencial en la captación, cribado, educación, seguimiento y coordinación de estos pacientes.

Palabras clave: sarcopenia; fragilidad; atención primaria; enfermería; fuerza muscular; ejercicio físico; personas mayores.

Introducción

El envejecimiento poblacional supone uno de los principales retos para los sistemas sanitarios. El aumento de la esperanza de vida debe acompañarse de estrategias destinadas a mantener la capacidad funcional y retrasar la aparición de discapacidad y dependencia. En este contexto, la fragilidad, las caídas y la sarcopenia adquieren especial relevancia por su estrecha relación con la pérdida de autonomía y los acontecimientos adversos en las personas mayores.

La sarcopenia se encuentra estrechamente relacionada con la fragilidad física. La reducción de la fuerza muscular constituye uno de los principales mecanismos implicados en el deterioro funcional, y su presencia aumenta el riesgo de discapacidad y caídas. Las guías de la ICFSR recomiendan incorporar el manejo de la sarcopenia dentro del plan integral de cuidados de las personas mayores con fragilidad. [1]

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El Ministerio de Sanidad señala que el deterioro funcional y de la fuerza muscular, relacionado entre otros factores con la sarcopenia, constituye un factor de riesgo relevante de caídas [2]. Asimismo, considera la sarcopenia uno de los síndromes geriátricos que deben valorarse dentro de la Valoración Geriátrica Integral (VGI), recomendando específicamente el uso del cuestionario SARC-F y de la dinamometría cuando esté disponible. [2]

La Atención Primaria constituye el principal ámbito para la detección precoz y seguimiento de la fragilidad. La actualización de 2026 propone la captación activa, preferentemente por Enfermería, de las personas de 70 años o más, tanto de forma oportunista como integrada en otros programas asistenciales. También recomienda reevaluar a la persona ante cambios significativos de la capacidad funcional o después de acontecimientos relevantes, como una hospitalización, una agudización de una enfermedad crónica o una caída. [2]

En este contexto, Enfermería dispone de una posición privilegiada para identificar precozmente la pérdida de fuerza y funcionalidad, intervenir sobre los factores modificables y realizar un seguimiento longitudinal.

Objetivos

Objetivo general

El objetivo general es describir el abordaje de la sarcopenia desde la consulta de Enfermería de Atención Primaria, orientado a la detección precoz, prevención del deterioro funcional y mantenimiento de la autonomía de la persona mayor.

Objetivos específicos

Los objetivos específicos son:

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  • Identificar factores de riesgo de sarcopenia y fragilidad.
  • Describir las principales herramientas de cribado y valoración funcional.
  • Determinar las intervenciones de Enfermería relacionadas con ejercicio y nutrición.
  • Establecer las actuaciones de seguimiento y coordinación asistencial.

Métodos

Se realizó una revisión narrativa de la literatura centrada en el abordaje de la sarcopenia y la fragilidad en personas mayores desde Atención Primaria. Se utilizaron como fuentes principales las guías internacionales de la International Conference on Frailty and Sarcopenia Research publicadas por Dent et al. y la Actualización del documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor (2026) del Ministerio de Sanidad.

Se seleccionaron aquellos contenidos relacionados con la detección de la sarcopenia, valoración funcional y nutricional, ejercicio físico, prevención de caídas, educación sanitaria, seguimiento y coordinación asistencial, aplicándolos específicamente al ámbito de la consulta de Enfermería de Atención Primaria.

Resultados

Identificación de la persona en riesgo

La detección de la sarcopenia debe integrarse dentro de una valoración global de la persona mayor y no limitarse exclusivamente a la medición de la masa muscular. La pérdida de fuerza, el deterioro funcional, la disminución de la actividad física, la pérdida involuntaria de peso, la malnutrición y los antecedentes de caídas deben considerarse señales de alerta.

La actualización del Ministerio de Sanidad establece como población diana para el programa de detección precoz de fragilidad y caídas a las personas de 70 años o más. La captación debe realizarse preferentemente desde Enfermería de AP, de forma oportunista o mediante búsqueda activa. [2]

La valoración debe intensificarse especialmente después de una caída, una hospitalización, una agudización de una enfermedad crónica o cuando se detecte un cambio relevante en la capacidad funcional.

Cribado de sarcopenia

El Ministerio de Sanidad incluye la sarcopenia dentro de la valoración de los síndromes geriátricos y propone específicamente el cuestionario SARC-F y la dinamometría cuando esté disponible. [2]

El SARC-F permite realizar un cribado sencillo mediante preguntas relacionadas con fuerza, capacidad para caminar, levantarse de una silla, subir escaleras y antecedentes de caídas. Su facilidad de aplicación permite incorporarlo a la consulta de Enfermería.

Esta escala evalúa cinco componentes: fuerza, asistencia para caminar, levantarse de una silla, subir escaleras y caídas. Cada ítem se puntúa de 0 a 2, con una puntuación total de 0 a 10. Una puntuación ≥4 puntos indica riesgo de sarcopenia y debe motivar una valoración complementaria de la fuerza muscular y el rendimiento físico. La versión española ha demostrado ser una herramienta factible para el cribado de sarcopenia en personas mayores, aunque presenta una sensibilidad limitada, por lo que una puntuación inferior a 4 no permite descartarla. [3,4]

El cribado debe complementarse con la valoración de la función física. El documento ministerial recomienda utilizar pruebas como la SPPB, la velocidad de la marcha y el TUG para detectar fragilidad y deterioro funcional. Se considera alta probabilidad de fragilidad cuando el SPPB es inferior a 10 puntos, la velocidad de la marcha es inferior a 0,8 m/s, el TUG es superior a 12 segundos o el FRAIL es igual o superior a 1. [2]

Estas pruebas permiten a Enfermería identificar pacientes con pérdida funcional aunque todavía mantengan su independencia para las actividades básicas de la vida diaria.

Valoración funcional

La valoración funcional constituye un elemento central del abordaje. El Ministerio de Sanidad propone comenzar con el índice de Barthel para determinar el nivel de dependencia y, posteriormente, realizar una valoración multidimensional en las personas que cumplen los criterios de inclusión. [2]

La VGI debe contemplar las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, actividad física, movilidad, fuerza, marcha, equilibrio, estado nutricional, comorbilidad, medicación y aspectos cognitivos y sociales. Dentro de las pruebas funcionales se incluyen la velocidad de la marcha, SPPB y TUG. [2]

Ver imagen al final del artículo.

Fuente: Ministerio de Sanidad. Actualización del documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2026.

En pacientes con riesgo elevado de caídas, la valoración multifactorial incluye específicamente la fuerza muscular mediante el test de levantarse de la silla, además de la marcha, equilibrio, calzado, pies y utilización de ayudas técnicas. [2]

Ver imagen al final del artículo.

Fuente: Ministerio de Sanidad. Actualización del documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2026.

Valoración nutricional

La nutrición constituye otro de los pilares del abordaje de la sarcopenia. En la consulta de Enfermería debe valorarse la pérdida de peso involuntaria, apetito, ingesta, dificultades para preparar o consumir alimentos, estado de la dentición, disfagia y situación sociofamiliar.

El documento ministerial propone herramientas como el MNA-SF para el cribado de malnutrición y el EAT-10 cuando exista sospecha de disfagia. También contempla la valoración de vitamina D en personas con alta probabilidad de fragilidad, riesgo de malnutrición o riesgo de caídas. [2]

Las recomendaciones internacionales señalan que, cuando existe pérdida de peso o malnutrición, puede considerarse la suplementación proteico-calórica. Asimismo, la intervención nutricional puede asociarse al ejercicio físico, aunque la evidencia disponible sobre suplementación presenta menor certeza que la correspondiente al ejercicio. [1]

El Ministerio de Sanidad recomienda una alimentación de buena calidad, hidratación suficiente y una dieta rica en proteínas de alto valor biológico, pudiendo valorar suplementos hiperproteicos o enriquecidos con leucina o HMB en situaciones seleccionadas. [2]

Ejercicio físico: intervención fundamental

El ejercicio físico constituye la principal intervención no farmacológica para prevenir y tratar la fragilidad y la pérdida de función muscular.

Las guías de la ICFSR recomiendan como primera línea un programa de actividad física multicomponente que incluya entrenamiento progresivo de resistencia. El entrenamiento de fuerza permite mejorar la fuerza muscular, la masa muscular y el rendimiento físico. [1]

El documento del Ministerio de Sanidad recomienda programas de ejercicio físico multicomponente, combinando fuerza, potencia, ejercicio aeróbico, equilibrio y flexibilidad. Además, señala que la incorporación de tareas cognitivas puede mejorar determinados componentes de la fragilidad y contribuir a la prevención de caídas. [2]

Desde Enfermería, la intervención debe comenzar por conocer el nivel previo de actividad física, las capacidades funcionales, preferencias y barreras de la persona. El programa debe adaptarse a sus posibilidades y progresar de forma individualizada.

El documento ministerial recoge como referencia un programa integral que puede incluir entrenamiento de fuerza 2-3 días por semana, potencia 1-2 días, actividad aeróbica y ejercicios de equilibrio y coordinación. [2]

La prescripción debe favorecer la participación activa de la persona y aprovechar los recursos comunitarios disponibles. Los programas pueden desarrollarse en centros de mayores, instalaciones deportivas, grupos comunitarios o, cuando sea necesario, en el domicilio mediante apoyo profesional o herramientas digitales. [2]

En este contexto, el programa VIVIFRAIL constituye una herramienta útil para la prescripción individualizada de ejercicio físico en personas mayores con fragilidad o riesgo de deterioro funcional. Se trata de un programa de ejercicio multicomponente que combina trabajo de fuerza, resistencia aeróbica, equilibrio y flexibilidad, adaptando la intensidad y el tipo de ejercicios a la capacidad funcional de cada persona. Su utilización permite a los profesionales sanitarios disponer de una estrategia estructurada para promover la actividad física, mejorar la capacidad funcional y contribuir a la prevención de la fragilidad y las caídas. [5,6]

Desde la consulta de Enfermería de Atención Primaria, VIVIFRAIL puede emplearse como recurso educativo y de seguimiento, favoreciendo la adherencia al ejercicio y la progresión individualizada de la actividad física. [3,4]

Prevención de caídas

La sarcopenia y la debilidad muscular están estrechamente relacionadas con el riesgo de caídas. Por ello, el abordaje desde Enfermería debe incorporar sistemáticamente medidas preventivas.

En personas con riesgo elevado debe realizarse una valoración multifactorial que incluya movilidad, fuerza muscular, equilibrio, marcha, visión, audición, medicamentos, calzado, problemas podológicos y riesgos ambientales. [2]

La revisión de la medicación adquiere especial importancia. Debe prestarse atención a la polifarmacia y a los medicamentos que aumentan el riesgo de caídas, favoreciendo, cuando corresponda y en coordinación con el equipo médico, la conciliación, optimización o deprescripción. [2]

Los criterios START / STOPP constituyen una herramienta para la revisión y optimización de la farmacoterapia en personas mayores. Los criterios STOPP permiten identificar medicamentos potencialmente inapropiados, mientras que los criterios START ayudan a detectar tratamientos indicados que no están prescritos. Su aplicación facilita una revisión sistemática de la medicación, especialmente relevante en pacientes con polimedicación, fragilidad o mayor riesgo de reacciones adversas, contribuyendo a mejorar la adecuación y seguridad del tratamiento farmacológico. La versión 3, publicada en 2023, actualiza y amplía los criterios anteriores mediante revisión de la evidencia y consenso de expertos. [7]

También debe realizarse educación sobre seguridad en el domicilio, iluminación, eliminación de obstáculos, alfombras, escaleras, calzado adecuado y utilización correcta de ayudas técnicas.

Educación para la salud y autocuidado

La educación sanitaria constituye una intervención transversal de Enfermería. La persona debe comprender que la pérdida de fuerza y funcionalidad no debe considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento y que existen medidas capaces de prevenir o retrasar el deterioro.

La intervención educativa debe abordar la importancia del entrenamiento de fuerza, la reducción del sedentarismo; alimentación equilibrada, suficiente aporte proteico e hidratación adecuada; adherencia al tratamiento y ejercicio; reconocimiento de cambios funcionales y prevención de caídas; participación en recursos comunitarios y cuidado de pies y calzado.

La actualización de 2026 establece que todas las personas incluidas en el programa deben recibir consejo sobre estilos de vida saludable y prevención de caídas. [2]

Seguimiento desde enfermería

El seguimiento debe ser longitudinal e individualizado. No se limita a comprobar la realización del ejercicio, sino que debe valorar periódicamente la evolución funcional, adherencia, estado nutricional, aparición de caídas y cambios en la situación clínica o social.

El Ministerio de Sanidad propone una periodicidad adaptada al nivel de riesgo: evaluación anual en personas con riesgo bajo, alrededor de seis meses en las de riesgo medio y seguimientos más estrechos, aproximadamente cada 3-6 meses en riesgo alto y cada 1-3 meses en riesgo muy alto. [2]

En cada seguimiento puede reevaluarse la velocidad de la marcha, SPPB, TUG, fuerza, actividad física, peso y estado nutricional, además de registrar nuevas caídas o cambios en la capacidad para realizar las actividades cotidianas.

El registro de la valoración y de las intervenciones en la Historia Clínica Electrónica facilita la continuidad asistencial y permite monitorizar la evolución.

Coordinación interdisciplinar

El abordaje de la sarcopenia requiere una actuación coordinada. Enfermería puede actuar como profesional de referencia para integrar las diferentes intervenciones y facilitar la continuidad de cuidados.

El documento ministerial destaca la necesidad de una atención integral, interdisciplinar y centrada en la persona, con AP como puerta de entrada y coordinación con servicios sociales, recursos comunitarios y atención hospitalaria. [2]

Cuando exista fragilidad avanzada, deterioro funcional importante, sospecha de patología subyacente o necesidad de valoración especializada, puede estar indicada la coordinación con Medicina de Familia, Fisioterapia, Nutrición, Geriatría u otros profesionales según las necesidades individuales.

La actualización también reconoce el papel de figuras de Enfermería orientadas a la continuidad asistencial y gestión de casos en la coordinación entre niveles. [2]

Discusión

La sarcopenia constituye un problema relevante en la persona mayor por su relación con la pérdida de fuerza, deterioro funcional, fragilidad y caídas. Su abordaje debe integrarse en una estrategia global de promoción del envejecimiento saludable y mantenimiento de la autonomía.

El ejercicio físico multicomponente, con especial protagonismo del entrenamiento progresivo de fuerza, constituye la intervención fundamental para preservar y mejorar la capacidad funcional. La intervención nutricional debe adaptarse a las necesidades individuales, especialmente cuando existe pérdida de peso o riesgo de malnutrición.

Conclusiones

La consulta de Enfermería de Atención Primaria representa un escenario idóneo para la detección precoz mediante la identificación de factores de riesgo, aplicación de herramientas de cribado como SARC-F y valoración de la fuerza y función mediante pruebas sencillas. La actualización del Ministerio de Sanidad de 2026 refuerza el papel de Enfermería en la captación activa de las personas mayores y propone un abordaje integral que combina valoración funcional, nutricional, prevención de caídas, ejercicio físico y seguimiento.

Por tanto, el papel de Enfermería no debe limitarse al cribado, sino que debe abarcar la educación sanitaria, prescripción y seguimiento de hábitos saludables, promoción de la actividad física, prevención de caídas, valoración nutricional, seguimiento funcional y coordinación interdisciplinar. Este enfoque permite avanzar hacia una Atención Primaria preventiva, proactiva y centrada en la persona, cuyo objetivo último sea mantener la autonomía y retrasar la discapacidad y la dependencia.

Bibliografía

  1. Dent E, Morley JE, Cruz-Jentoft AJ, Woodhouse L, Rodríguez-Mañas L, Fried LP, et al. Physical Frailty: ICFSR International Clinical Practice Guidelines for Identification and Management. J Nutr Health Aging. 2019;23(9):771-787. doi:10.1007/s12603-019-1273-z.
  2. Ministerio de Sanidad. Actualización del documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor (2026). Madrid: Ministerio de Sanidad; 2026.
  3. Malmstrom TK, Morley JE. SARC-F: a simple questionnaire to rapidly diagnose sarcopenia. J Am Med Dir Assoc. 2013;14(8):531-2. doi:10.1016/j.jamda.2013.05.018.
  4. Piqueras-Flores J, et al. Translation and Validation of the Spanish Version of the SARC-F Questionnaire to Assess Sarcopenia in Older People. J Am Med Dir Assoc. 2019.
  5. Izquierdo M, Casas-Herrero Á, Zambom-Ferraresi F, Martínez-Velilla N, Alonso-Bouzón C, Rodríguez-Mañas L. VIVIFRAIL: multicomponent physical exercise program to prevent functional decline and falls in older adults. Navarra: Universidad Pública de Navarra; 2017.
  6. Casas-Herrero Á, Anton-Rodrigo I, Zambom-Ferraresi F, Sáez de Asteasu ML, Martínez-Velilla N, Alonso-Renedo J, et al. Effect of a multicomponent exercise programme (VIVIFRAIL) on functional capacity in frail community-dwelling older adults: a randomised controlled trial. Age Ageing. 2022;51(3):afac027.
  7. O’Mahony D, O’Sullivan D, Byrne S, O’Connor MN, Ryan C, Gallagher P. STOPP/START criteria for potentially inappropriate prescribing in older people: version 2. Age Ageing. 2015;44(2):213-218. doi:10.1093/ageing/afu145.

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